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Esteban Echeverría · Romanticismo

Los consuelos — XXIII

español

Dixit insipiens in corde suo:
Non est Deus.
Ps. LXXXVIII

Se alzó del polvo en noche tenebrosa,
en medio del gentío,
orgulloso el impío
blasfemando de Dios: cual ponzoñosa
sierpe, letal veneno,
lanzó impiedades de su inicuo seno.

No hay Dios, dijo primero el arrogante;
que todo cuanto encierra
el universo y tierra
lo produjo el caos en un instante
de su seno profundo:
el padre fue del universo mundo.

Y levantando entonces el erguido
y viperino cuello,
erizado el cabello,
con corazón maligno y pervertido,
toda justicia hollando,
marchó seguido de ominoso bando.

El odio, la injusticia, la asechanza
astuta precedieron
sus pasos y nacieron,
de su infernal y tenebrosa alianza,
mil monstruos en su seno
de criminales apetitos lleno.

Se embriagó de maldades engreído,
sin temor el impío,
soltando a su albedrío
libre freno, y clamando fementido:
«No hay Dios no que me vea,
y juez supremo de mis obras sea».

Mas tú le oíste ¡Oh Dios! y tu tremenda
ira lanzaste luego,
y como paja al fuego
despareció el impío, que en horrenda
angustia, maldiciente
blasfemaba tu ser omnipotente.

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Dónde vive
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Expediente

Autor
Esteban Echeverría
Título
Los consuelos — XXIII
Lengua
español
Época
Romanticismo
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-los-consuelos-xxiii--esteban-echeverria-71f17e
Cita recomendada
Esteban Echeverría, «Los consuelos — XXIII», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-los-consuelos-xxiii--esteban-echeverria-71f17e.html

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