Yo soy una flor oscura
de fragancia y hermosura
despojada;
flor sin ningún atractivo
que sólo un instante vivo,
acongojada.
Nací bajo mala estrella;
pero me miró una bella
enamorada,
y me llamó pensamiento
y fui desde aquel momento
flor preciada.
No descuello en los jardines
como los albos jazmines
o las rosas;
pero me buscan y admiran
me contemplan y suspiran
las hermosas.
Si me mira algún ausente
que de amor la pena siente,
cobra vida;
y es feliz imaginando
que en él estará pensando,
su querida.
Yo soy grata mensajera,
que bajo forma hechicera
voy volando,
a llevar nuevas de dicha,
al que vive en la desdicha
suspirando.
Emblema del pensamiento,
del amor y el sentimiento,
mi destino
es deleitar al que adora,
y consolar al que llora
peregrino.