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Gertrudis Gómez de Avellaneda · Romanticismo

Las siete palabras

español

Y María al pie de la cruz
Al cielo ofreciendo del mundo el rescate,
Con clavos sujetas las manos divinas,
Ciñendo sus sienes corona de espinas,
Se ostenta en los brazos del leño Jesús.
A diestra y siniestra dos viles ladrones
Reciben la pena que al crimen se debe;
Mas ¡sólo en el Justo se ensaña la plebe,
Y está allí la Madre al pie de la Cruz!

La túnica sacra con grita sortean
En frente al suplicio los fieros sayones,
Y el pueblo inconstante con torpes baldones
Denuesta al que ha sido su gloria y salud.
Ya nadie recuerda sus hechos pasmosos,
Del bien -que hizo a todos- cada uno se olvida,
Celebran su muerte, calumnian su vida...
¡Y está allí la Madre al pie de la Cruz!

«Si Dios es tu Padre»-por mofa le dicen-
«Desciende, y entonces tendremos creencia.
Los oye el Cordero con santa paciencia,
Y ya de sus ojos nublada la luz,
Los alza clamando: -¡Perdónalos, Padre!
Lo que hacen ignoran, perdónalos pío.-
Con roncas blasfemias responde el gentío,
¡Y está allí la Madre al pie de la Cruz!

Sed tengo -murmura la Víctima augusta;
Vinagre mezclado con hiel le presentan...
Sus labios divinos la esponja ensangrientan,
Y ríe y se goza la vil multitud.
En tanto del Mártir se hiela la sangre
Cubriendo su frente con nublos espesos
Le tiemblan las carnes, le crujen los huesos
¡Y está allí la Madre al pie de la Cruz!

-¡Mujer, ve tu hijo! la dice, y señala
En Juan a la prole de Adán delincuente.
-¡Ahí tienes, oh hombre, tu Madre clemente!-
Mirando al Apóstol añade Jesús.
Tal es el legado que alcanzan los mismos
Que son de su muerte causantes insanos:
Les da para el cielo derechos de hermanos...
¡Y está allí la Madre al pie de la Cruz!
Mirando del Cristo la suma clemencia,
De aquel que a su diestra comparte el suplicio
Conmuévese el alma, que el gran sacrificio
Ya en él ejercita su inmensa virtud:
-«De mí note olvides -le dice- en tu reino.»
Jesús premia al punto su fe meritoria;
-Conmigo- responde -serás en la gloria...-
Y está allí la Madre al pie de la Cruz!

Mas ¡ay! ya el instante se acerca supremo:
Ya el pecho amoroso con pena respira:
Inclinase el rostro que el ángel admira,
Y eleva la muerte su fiera segur.
-¡Oh Padre divino! ¿por qué me abandonas?
La voz espirante pronuncia despacio:
Su queja doliente devora el espacio...
¡Y está allí la Madre al pie de la Cruz!

-¡Todo es consumado! -Mi espíritu ¡oh Padre!
Recibe en tus manos -clamó el moribundo.
Retiemblan de pronto los ejes del mundo,
Los cielos se cubren de oscuro capuz,
Se parten las piedras, las tumbas se abren,
Sangriento un cadáver se ve suspendido...
¡De Adán el linaje ya está redimido!
¡Y aún queda la Madre al pie de la Cruz!

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Autor
Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814–1873) · Wikidata Q283353
Título
Las siete palabras
Lengua
español
Época
Romanticismo
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-las-siete-palabras--gertrudis-gomez-de-avellaned-3fcc34
Cita recomendada
Gertrudis Gómez de Avellaneda, «Las siete palabras», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-las-siete-palabras--gertrudis-gomez-de-avellaned-3fcc34.html

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