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PoetósferaLa BibliotecaDiego Antonio Rejón de Silva

Diego Antonio Rejón de Silva · Ilustración

La Pintura: Poema didactico en tres cantos — 3

español

.mw-parser-output .wst-largeinitial{font-size:3em;line-height:0.5;vertical-align:baseline;margin:0em .05em 0em 0em;font-family:inherit}DE un natural sonido,

Acaso producido

Por el soplo del hombre en tosca avenas,

Se originó aquel Arte que hoy en dia

Tan dulcemente al ánimo enagena,

Siendo el mayor recreo

De un corazon sensible;

Arte que con la plácida harmonía

Sabe atraer (qual verdadero Orfeo)

Aun al mas insensibles,

Avivar con sus ecos la alegria,

Poner en suave calma,

O las pasiones excitar del alma,

Y enfin mover los ímpetus marciales

Inflamando el valor de los mortales.

* Así pues la Pintura

En su principio fue rasgo grosero,

Que señaló el contorno de un semblante

En la sombra , guiando amor sincéro

Aquel perfil primero;

Y de estrecha clausura

La sacó el hombre con afan constante,

Copiando en adelante

No tan solo el color que al cuerpo humano

Dió la naturaleza,

Sino quantos matices la destreza

Del pincél soberano

Repartió sabiamente á lo visible;

Y llegó el Arte á tan excelso grado,

Que con viveza, casi no creible

Imitó la corriente cristalina

Del agua, y las montañas espumosas

Que forma, si halla el curso interceptado;

La claridad del ayre peregrina,

Los que produce el Sol bellos colores

En las nubes vistosas

Quando al ocaso corre acelerado;

Y aun hasta los horrores

De espantosa tormenta.

En la tierra, en el golfo representa.

Si fuesen las cadencias musicales

Del todo siempre iguales

Sin que jamás se oyese algun sonido

Que la modulacion diferenciase,

Uno creciese, y otro se apagase,

Regalando al oído

Semejante contraste harmonioso;

Apenas esta música podria

El nombre conservar de melodía.

Así pues si no encuentra algun reposo

La vista en la pintura

Pasando del color claro y hermoso

Por varios grados á la sombra obscura,

Figura perfilada

Tal vez podrá llamarse, no pintada.

El fin que se propone

El Pintor ilustrado

Es fingir un objeto relevado

En superficie plana,

Para lo qual dispone

Que se acerque á la vista lo aclarado,

Y se alexe lo obscuro y sombreado;

Así como del Sol rayo luciente

Hiriendo en la manzana

De una rama pendiente,

En parte la ilumina

Y de la otra sus luces descamina.

La lumbre despedida

Por el carro de Febo rutilante;

O la llama encendida,

O en fin la claridad participante

De los rayos solares, lo pintado

Debe alumbrar: objeto iluminado

Por el Sol tiene sombra decidida,

Bien que su inmensa luz jamás el Arte

Imitará; si de una antorcha parte

El mismo efecto causa , y son menores

Los claros que las sombras, pues no alcanza

* Luz tan pequeña á esfuerzos superiores.

Del resplandor del ayre la templanza

Aclara las figuras, mas de suerte

Que entre la luz y sombra no se advierte

Sobrada diferencia.

Conforme á tal principio, claramente

Se advertirá el error y negligencia

Del que pinta en un campo descubierto,

Qual árido desierto

Oculando del Sol resplandeciente

Entre varios celages la luz pura,

De un austéro Heremita la figura,

Y la mancha de obscuro fuertemente,

Porque la luz, que en el estudio ardía

Quando la dibujó por el modélo,

Las sombras y los claros decidía.

Mas no se frustraría su desvelo

Siguiendo del gran Vinci la acertada

Máxîma, pues la luz modificada

Con papel transparente

Hará el claro y obscuro suavizado,

Y con el mismo grado

Que requería el caso exâctamente.

En todas las figuras que presente

A la vista una Historia,

Segun estén en término lexano,

La luz ha de mirarse degradada.

Propiedad es á todos bien notoria.

Que el objeto distante

Se vé confusamente, y el cercano

Con toda distincion, como que nada

A la vista se opone por delante.

Por eso la figura desviada

Tendrá su luz y sombra muy templada

Por la gran cantidad que se interpone.

Del ayre mas espeso:

Mas la que en primer término se pone

Claros y obscuros con algun exceso

Ha de mostrar, porque á la vista hiera

De aquel objeto la impresion primera.

Si entre el iluminado y luminoso

Fuese desmesurada la distancia,

Habrá de obscuro menos abundancia.

¿Viste en marcial campaña

Pintado un General de valor lleno

Rigiendo de un caballo poderoso

El espumante freno,

Y confusas esquadras que con saña

Lidiando están en suelo diferente,

Tan reducidas que dificilmente

Se pueden distinguir? De esta manera

Representa el pincél bien dirigido

Objetos de que el ayre, el polvo, el humo

Y la mucha distancia han impedido

La clara percepcion, y no se esmera

En hacer concluídas á lo sumo

Las figuras pequeñas,

Si de claro y obscuro leves señas

Las dá, pues todo bulto muy lexano

Sin relieve parece, y casi plano.

La parte sombreada

fuerza es que siempre insista.

En plaza iluminada

A fin de que resalte así á la vista:

Mas no siendo posible,

Hágase en el obscuro algun reflexo,

(Si la razon del Arte no se opone)

Porque quede el contorno perceptible.

Como de suyo pide gran despejo

La luz para esparcir el rayo hermoso,

Luego que algun estorbo se interpone

Falta la claridad: así de un grupo

Lo interior estár debe mas umbroso,

Porque es dificultoso

Que penetre la luz; y jamás cupo

Claro tan fuerte: como á la cabeza

A la parte inferior de una figura,

Segun el Natural nos lo asegura.

En fin el Jóven que á ocuparse empieza

En manejar colores,

Al fingir los terrazos y celages,

Los ayrosos ropages,

Y del humano rostro los candores,

Procure en lo posible

De Gorregio imitar la gran dulzura,

Aquella gradacion continüada

Y á veces insensible

Con que remata en luz la sombra obscura,

Y en sombra toda parte iluminada;

Así como la cuerda, que bibrada

En músico instrumento,

Causa un fuerte sonido

Que apagándose vá cada momento

Hasta no percibirlo yá el oído.

No de lo muy obscuro

A lo muy aclarado

La vista pase, porque siempre es duro

Vér juntos los extremos; mas no obstante

Tal vez hallarse puede precisado

El Pintor á olvidar la regla dada,

Que tambien suele por algun instante

Escucharse una voz acompañada

Con doble octava, siendo tan distante.

Si cada miembro ó parte

De todas las figuras, que presenta,

Una Historia compuesta segun arte,

Exige variedad , mayor ostenta

En el claro y obscuro

El Pintor hábil , dando fuerza varia

A las sombras , y forma diferente;

Pues la monotonia es muy contraria

A quien por el camino mas seguro

La Gracia y la Belleza hallar intente.

Quando despues de truenos espantosos

De lluvia y torbellino,

En que vemos amagos pavorosos

Del enojo divino,

Sale el Iris pacífico alegrando

Al ánimo abatido,

Y las opácas nubes desterrando;

* Enseña su agradable colorido

Como han de colocar los Profesores

Los diversos colores.

De que debe ir vestida una pintura,

Porque con variedad haya hermosura.

Blanco, Negro, Encarnado, Azul, Pajizo

* Son los colores con que el Arte imita

La multitud de objetos infinita

Que son del Universo noble ornato;

Y quantas tintas hizo

Del divino pincél lo hermoso y grato,

Con los cinco nombrados ingredientes

Las retrata al instante la Pintura

Haciendo de ellos mezclas diferentes.

Tal es el color verde producido

Del azul y amarillo; y el morado

Que se formó de azul y de encarnado,

A los quales llamar han pretendido

Primitivos colores;

Y así como los Músicos Cantores

Hacen con siete tonos solamente,

Combinados con órden diferente,

Que perciba el oído una harmonía

Con tan varia agradable melodía,

Que al eco que resuena

El alma y los sentidos enagena;

Sábio el pincel las tintas

Del mismo modo ordena

En contraposiciones apacibles,

*(No de las notas músicas distintas;)

Y con degradaciones insensibles

Forma para la vista una harmonía

Que tal vez á la otra desafía.

La luz de que se finge iluminado

Un quadro, habrá de dar precisamente

El tono general de sus colores:

Si la luz es del Sol resplandeciente,

Impreso habrá dexado

Su color encendido en el ambiente,

Tanto que es de sus fuertes resplandores

Participe la sombra en algun modo.

Si de la obra el todo

Estuviese alumbrado

Por el ayre aclarado,

Azul será del quadro la harmonía.

En uno y otro caso es necesario

Ver qué color á ella es mas contrario,

Y quál es el que menos se desvía,

Colocando el opuesto en primer plano

Y el acorde en el término lexano.

De esta suerte los hábiles Pintores

Acercan á la vista una figura,

Quando en el quadro reynan los albores,

Pintándola, teñida

Su mancha general de tinta obscura.

Quanto mas vivos sean los colores,

Se hallan con aptitud mas decidida

Para hacer sensacion mas agradable,

En nuestros ojos: emplearlos debe

(Quando sea el asunto favorable)

El Pintor en el sitio en que desea

La atencion atraer del que lo vea.

Así, pues, si entre aplausos de la plebe

A Alfonso Octavo pintas, coronada

Su frente del laurel incomparable

Que le dió de las Navas la Jornada,

Y por las calles de Toledo entrando;

Del color mas hermoso irá vestido

El Héroe principal, y declarando

En el golpe de luz que le ilumina

Que á su persona sola dirigido

Va el festejo, y la pompa se encamina.

Nunca al azul unido

Se halle el verde color, sino es al lado

Del que tiñe la rosa;

Con el pajizo vaya el violado,

Y á la tinta de azul la mas hermosa

Acompañe el carmin mas acendrado.

Nunca al Héroe famoso

El Pintor vestirá como si fuese

Agraciada doncella,

A quien siempre se adapta lo vistoso

De un color delicado como ella.

Ni tampoco sería

Decente que á un Monarca se pusiese

Trage de mil colores con que exprese

Cosa contraria á su soberanía:

Ni que un Sábio llevase en el vestido

Profano adorno de galan lucido.

Sobre las calidades

Del color, y sus varias dignidades

El Pintor reflexîvo

Estudio debe hacer comparativo,

Quando la perfeccion busque y procure,

Con que mas sus progresos asegure;

Y advirtiendo que es claro el amarillo,

Le pondrá en el parage en que desea

Tenga la luz mas brillo;

Mas del azul la obscuridad se emplea

En donde haya de estar la luz ausente.

El color encarnado

Es indistintamente,

Segun lo mas ó menos alterado,

Al claro y al obscuro acomodado;

Y el verde es excelente

Para significar la media tinta

Pues de luz y de sombra está formado.

Use del blanco y negro parcamente,

Para acordar con ellos los colores

De una naturaleza muy distinta;

Y nunca eche en olvido

Que mas bien mostrar debe la pintura

Las manchas del obscuro superiores,

Que en los claros pasar de lo debido.

Mas no del mismo modo al dulce Orféo

Se ha de pintar buscando en el Letéo.

A su esposa adorada ;

Que de Diana la belleza pura

Quando de hermosas ninfas rodeada

En el cristal se baña, y escondido

Alimenta Acteon su llama impura,

Que empezó gusto y acabó bramido.

Dió la Naturaleza

Tanta diversidad al colorido.

Del cuerpo humano, como á las facciones;

Mas á algunos tambien dió tal belleza,

Que no se imitarán sus perfecciones,

Sinó con el estudio mas prolixo.

De mi Musa la débil harmonía

Mal cantará las reglas esenciales

Que dictaron Maestros principales:

Y así la voz dirijo

(Pues que mi Numen tanto desconfia)

A tí, immortal Ticiano,

Hechizo de la vista,

El mas fiel, mas sublíme colorista.

Antes que todas enseñó tu mano

De la Pintura la ideal Belleza,

La harmonía de todos los colores,

Y el arte soberano

De dar la misma gracia, y aun viveza

De la luz á los bellos resplandores,

Que aún á la sombra, siempre demostrando

De cada tinta la naturaleza:

¿Quién, como tú, ha sabido

Trasladar á una tabla exâctamente,

Dulces y leves sombras acopiando,

La tez mas delicada y trasparente

De la tierna doncella

Envidia del Abril verde y florido?

¿Qué pincel á exceder será bastante

La verdad con que el tuyo de un semblante

Imita la blancura tersa y bella?

Aquella suavidad inexplicable

Con que están los obscuros rematados;

Aprended en su Escuela primorosa,

O Jóvenes amados;

Y el estudio incansable

Del Natural su variedad gustosa

Dará á vuestro pincel , como ha sabido,

Dar por el excelente colorido

Renombre indisputable

A la Flamenca Escuela, y Veneciana.

En él veréis quan insensiblemente

De las mexillas la rosada grana

Pasa en degradacion á la blancura:

El os pondrá presente

La parte que á la vista es azulada

Por ser alli la piel muy transparente,

Y la que en el extremo es encarnada.

En él puede observarse, que aunque herido

Por la luz reflexada,

O en parage en que reyne sombra fuerte

Qualquiera cuerpo esté, siempre se advierte

Si es hermoso ó ingrato el colorido.

El os dirá la grande diferencia

Que se nota entre el cándido semblante

De un niño, y el de un joven ya formado;

Entre el rostro que anuncia la dolencia

De un decrépito débil, y el tostado

De un güerrero arrogante

Que sufre de los tiempos la inclemencia;

Entre la tez de rústica villana,

Y téz de la matrona ciudadana.

El Natural tambien dará lecciones

De la pronta mudanza

Que causan las pasiones

En el color del rostro, y de esta suerte

Pálida pintarás á la venganza '

Por la cólera fuerte,

Y al que recibe susto repentino

Porque impevisto azar le sobrevino:

De la doncella honesta y vergonzosa,

O tal vez amorosa

El semblante será muy encendido;

Pero mas vivo el fuego en que se quema

Quien en furor ardiente ha prorrumpido.

Tiñe en fin el cadaver pavoroso

De cárdeno color, triste, hororoso.

Pero no se acobarde el Principiante

A vista de la extrema

Dificultad que reyna en esta parte,

Y de aquella excelencia que admiramos

En la tinta elegante

De Ticiano, Wandick, y otros Autores:

No en solo su pincel reside el Arte

Y del buen Colorido los primores.

Así como observamos

De Murillo en las obras admirables

Y en las del gran Velazquez, que han podido

Igualar en color y en hermosura

Los lienzos estimables.

Con que aquellos renombre han adquirido;

¿Por qué á fuerza de estudio y de desvelo,

Quando en ello su gloria se asegura,

No ha de poder el Joven aplicado

Imitar lo agradable y delicado

De las carnes hermosas,

Quando encuentra su anhelo

Exemplos y lecciones prodigiosas

* En las obras que á luz España ha dado?

Fingieron los antiguos tres Deydades

(Símbolo del agrado)

Que con nombre de Gracias distinguian;

Y en todas facultades

Era tanto el influxo que tenian,

Que á implorarle llegaban, y no en vano,

El Artifice, el Sábio, el Artesano.

Una Gracia en sí tiene la Pintura,

No falsa, sí rëal y verdadera,

Que de la vista luego se apodera;

Pero es tan delicada su hermosura,

Que en faltándola alguna circunstancia,

En rigor tambien falta su substancia.

Del correcto Dibujo lo elegante,

Del bello Colorido lo adeqüado,

De la sombra y la luz lo consonante

Y lo bien arreglado

De la Composicion, todo esto junto

Con variedad la esencia constituye

De la Gracia, precisa en todo asunto;

Pero si éste carece de una parte,

Toda la Gracia entonces se destruye.

Tú, cuya mano siempre dirigida

Por este Númen fué, Pintor divino,

Que con tal Gracia y arte

Concluiste tus obras excelentes,

Que al verlas queda el alma embelecida,

Corregio peregrino,

A quien debe los mas sobresalientes

Progresos la Pintura,

En tu grande destreza

Para dar á las cosas gentileza

Es preciso medite sabiamente

El que á la edad futura

Llevar su nombre intente,

Y estudie tu manera encantadora

Mas ésta gloria al hombre condecora

Dificilmente: aquel que la pocura

Remonte osado el vuelo

Qual águila que bebe la luz pura

Del Sol resplandeciente,

Pues si siempre camina por el suelo

Quedará con la turba confundido,

Que solo el que está en alto es atendido.

De conseguirla es medio conveniente

Practica de pintar continuada,

Pero no amanerada,

Sinó siguiendo fiel aquel exemplo

Que en sus obras han dado

Los que ya ocupan de la Fama el Templo,

Y haciendo estudio exâcto y extremado

Del natural modelo

Objeto principal de su desvelo.

A los principios es muy acertado

Porque salgan las copias puntuales

Ir pasando el perfil dificultoso

Por transparente velo:

(Medio para un retrato ventajoso;)

Mas use de este auxilio parcamente.

* Que tal vez los remedios son fatales

Quando se aplican excesivamente.

La quadricula siempre es conducente,

Pues en el laberinto complicado

De una invencion pictórica es forzoso

Que de un hilo el pincel vaya guiado.

Los Pintores de Historia

Ser deben en el Arte generales,

Pues la parte accesoria

Como un trozo de bella Arquitectura,

Un país delicioso,

O de flores un ramo naturales,

No es razon que merezca la censura

Quando el quadro se juzga primoroso:

Con la misma soltura y valentía

Arreglará columnas grandiosas,

Que inventará collados y frondosas

Arboledas que causen alegria,

Y en ellas de la luz el occidente:

La variedad y la hermosura aumente.

Ni se desdeñe de estudiar las flores;

Que acaso en sus colores

Le enseñará tal vez Naturaleza

De las tintas de un quadro la harmonía

Si sabe contemplar su lozanía.

Quando quiera juntarlas

En un ramo vistoso,

Observe al dibujarlas

La ley que en las figuras ha guardado;

Si la rosa se mira allí de frente,

Estár el tulipan debe de lado,

Y porque forme un todo mas gustoso,

Al clavel y azucena refulgente

Acompañen junquillos, violetas,

Manutisas, anémones, mosquetas,

Poniendo en el parage iluminado

La mas blanca, ó la mas sobresal iente,

Si quizá es su color de mas agrado.

No extrañe su pincel, (si se ofreciese,)

Ni la dificultosa simetria

De un animal quadrúpedo qualquiera,

Ni del ave ligera

La varía la admirable bizarría.

Estampas y dibujos repasando

Fecundarse podrá la fantasía,

Pero jamás copiando

Lo que otro discurrió, que esto sería

Fingiéndose inventor, dar en plagiario.

Rematada una obra es necesario

Ocultarla á la vista algunos dias,

Y mirando despues en un espejo

La imagen que retrata, notarías

Defectos que no hallaste en el bosquexo,

Los que por ti notados, acreditan

Tu fama, y al contrario te la quitan.

El verso no perfecto,

Dejó Horacio advertido

Que al yunque vuelva; y quando la figura

Sin proporcion se advierte, ó sin efecto,

Es fuerza quede Horacio obedecido.

Pero no con afán escrupuloso.

Mas y mas se retoque la pintura,

Pues muchas veces siéndola dañoso,

Su primer fuego el Numen aventura.

Ni conviene que esté tan concluida

La que en alto retablo colocada

Se ha de ver, como aquella

En donde no hay obstáculo que impida

El acercarse á ella.

Así, pues, en la bóveda adornada

* De una Pintura al fresco, no al cuidado

De la brocha se fia lo acabado,

Que lo que en una tabla el pincel hace,

Lo consigue allá el ayre y la distancia.

Aquella valentia,

Invencion caprichosa y abundancia

Que á los espectadores satisface

Propia de aquestas obras, bien podria

Si estudia con empeño

El Joven, á este ramo dedicado,

Aprender de Jordan y de Carreño:

Mas si en sus obras se ha de hallar agrado

* Huya el abuso de la Alegoría,

Porque no siendo clara y perceptible

Mal podrá ser plausible.

O tú, que manejando los pinceles

Con rasgo apresurado

Maravillosamente coöperas

Al teatral engaño, ya con arte

Pintes arquitectónicos dinteles,

O ya del mar las plácidas riberas,

O bien de algun jardin lo delicioso,

Procura gobernarte

Por las seguras reglas que ha dictado

La Perspectiva, aunque es tambien forzoso

* Separarse tal vez del documento

Par dar á los ojos mas contento.

Aquel que á breve espacio de vitela,

O de marfil á un óvalo pequeño,

Con meros puntos reducir anhela

Lo que se representa en la Pintura,

Siendo su afán, parezcan aun mayores

Quanto mas diminutos, los primores,

Imite en el diseño,

En la grandiosidad, en la hermosura

Y suavidad de tintas y colores

Quanto al olio pintaron

Los que el pincel con arte dominaron.

El mismo fin y anhelo

Tendrán el Profesor, y Aficionado,

Quando, para que sirva de modelo

En obra grande que haya proyectado,

O por gozar de artístico recréo,

Aliviando cuidados enfadosos

Con estudios loables virtuosos,

En pintar se divierte una Cabeza,

Y usan ya en el tantéo,

Y ya en el colorido

Del clarión deleznable, que apresura

La execucion, copiando su belleza

De la humana hermosura

La ninguna firmeza.

*Este modo, de todos conocido

Con nombre de Pastel, es un remedo

De la Pintura al olio, y sirve el dedo

De pincel que deshace

Una tinta con otra suavemente

Quando está la figura bosquexada.

Y puesto que jamás el pincel hace

Con leve plumeada

Que parezca la carne transparente,

Nunca definirá de esta manera

El clarión las carnes, quando espera

Parecer no del olio direrente.

Por último no creas,

(Sí es que renombre conseguir deseas)

Que llegarás, ó Joven, facilmente

Al grado y opinion que inmortaliza

La llorada ceniza

Del Profesor ilustre, dedicando

Al trabajo y estudio algun momento.

Si merecer elogios es tu intento,

Aun en aquellas horas que explayando

El ánimo, descansas, (porque luego

La mano y aun la vista fatigada

A la taréa vuelvan con mas fuego,)

Los objetos presentes

De estudio han de servir á tu cuidado,

Notando ya la forma, si te agrada,

O el sitio en que se mira colocado

Cada qual de por sí; los accidentes

De la luz que reciben;

O en fin el colorido que perciben

Tus ojos. De este modo,

Lograrás que execute en el momento

La mano, (diestra en imitarlo todo,)

La idea que te ocurra al pensamiento.

Mas nunca servilmente

Se copia el Natural; el pincel sábio

Elige con acierto inteligente

La parte mas hermosa, que es agravio

Del Arte lo demas; de esta manera

Pintó Zéuxîs el rostro peregrino

De una Doncella uniendo en sus facciones

Todas las perfecciones

Que en otras varias reartió el Destino.

El Artífice tosco vitupera

Teóricos estudios, suponiendo

Que solo con pintar se adquiere fama:

Queda este error desvanecido viendo

Que quando una pintura mas nos llama

La atencion, es sin duda, quando en ella

Rasgos de entendimiento

Advertimos, que la hacen aun mas bella.

Pero de este ornamento

Carecerán las obras del que altivo

Como estudio superfluo, y aun nocivo,

La lectura desprecia.

¡Cómo pues será dable

Que estén Artes y Ciencias desunidas

Quando aquellas se miran mas lucidas

Con el auxilio de estas! Nunca Grecia,

A no ser el estudio favorable,

Hubiera producido

Maestros de Pintura,

Si Apeles y Timantes en olvido

Echaran del ingenio la cultura.

Este es el interés, con que animados

Han de estár los Pintores;

Con que inmortalizados

Quedarán sus trabaios y sudores,

Y su gloria por ellos acrecienta

La Patria que los cria, y los fomenta.

Este tambien ha sido

El que á mi inculta Musa ha compelido

A cantar los preceptos

(Aunque en baxos conceptos)

Que obedecidos mi aficion admira.

En tantas obras, que del Pátrio suelo

Honor y gloria son, y con que aspira

A adquirir el laurél tan deseado

De nuestros Profesores el desvelo;

De aquellos que hoy en dia

Constituyen el Régio, el ilustrado

Cuerpo de la Academia, á quien se fia

De las tres Nobles Artes el cuidado.

Tribunal que igualmente

Califica severo

Las obras con que acttivo y diligente

El Joven Españól de la Pintura

Lo mas dificil alcanzar procura;

Y sin cesar fomenta

Con zelo y patriotismo verdadero

Del pincel los progresos, destinando

Preciosa y honorífica medalla

Al lienzo que mas bello se presenta;

O bien remunerando

Con mensüales dones á quien halla

Del Modelo, ó del Vivo en el traslado

Mas correcto, y con pruebas de aplicado.

No puede de mi Numen la tibieza,

Bien que activa aficion le haya inflamado,

Celebrar la belleza

Del Arte mas sublíme y deleytable:

Pero es ya para mí dicha notable

Conseguir que resuenen en la Lira

Elogios del Pincel, que el Sábio admira,

(Por mas que la censura

Merezca en vez de elogio mi osadia.)

Aunque la pulsen mis indoctas manos

La Lira y el pincel son siempre hermanos;

Pues siendo la Pintura

De la vista sublíme Poësía,

La Poësía en métrico sonído

Es pintura igualmente del oído.

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Expediente

Autor
Diego Antonio Rejón de Silva
Título
La Pintura: Poema didactico en tres cantos — 3
Lengua
español
Época
Ilustración
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-la-pintura-poema-didactico-en-tres-cantos-3--diego-antonio-rejon-de-silva-948219
Cita recomendada
Diego Antonio Rejón de Silva, «La Pintura: Poema didactico en tres cantos — 3», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-la-pintura-poema-didactico-en-tres-cantos-3--diego-antonio-rejon-de-silva-948219.html

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