Decir solemos de la mar que es fiera,
porque obedece al atrevido viento;
y es claro espejo en esta baja esfera
donde se mira y goza el firmamento.
La mar es mansa, es limpia, es placentera,
si no la enturbia el huracán violento;
cual la mujer es vaso de hermosura
hasta que apaga nuestra sed impura.