Vaya, ¿qué se le ofresia
á mi señor D. Eusebio?
Mi esposa me dijo: pasa,
y pregunta si de cierto
va esta noche la funcion.
Sí señor.
Hace ya tiempo
sabe usted que deseamos
ver el teatro.
En efecto,
y yo tendré mucho gusto. . . . .
Pues nunca nos atrevemos
á pasar. . . . .
¡Caramba!
Puede
el local ser muy pequeño,
y hay siempre mil compromisos.