Omnipotente Señor
tú, que siendo el mejor Padre
quisiste que la mejor de tus hijas fuese Madre
del general Redentor:
La quisiste preservar
de culpas, y variar de modos,
que a hija tan singular
bien la pudo mejorar
aquel, a quien llaman todos
Pater Noster.
Como por ser Dios sabíais
que madre a tu hijo diste,
tan humilde la querías,
que un Ecce ancilla le oiste
cuando su Madre la hacías.
Y aún por conmcebir estaba,
y el feudo del pecador
de lejos la amenazaba,
cuando libraste a tu esclava
siendo allí el mismo Señor
Qui es in caelis.