Llegó á la torre el doctor;
Y sabiéndole al encuentro,
Guióle el barón por dentro
De su dédalo interior,
Hasta aquella galería
En la cual el apartado
Salón dó se habia encerrado
Su hijo Don Carlos se abria.
Al corredor al salir,
Aquel golpear continuado
De que el barón le habia hablado
Comenzó el doctor á oír;
Y reteniendo el aliento,
Todo en oír absorvido,
El carácter de aquel ruido
Escuchó por un momento.
Al cabo de él, dilató
Sus labios una sonrisa:
Y hacia aquel rumor, gran prisa
Mostrando, se adelantó.
Tras él echando: “aquí es”
Dijo el barón señalando
La puerta, á la cual llegando
Dijo el doctor: “abrid pues.”
Oye el barón con asombro
Del médico la propuesta
Y, para atajarle, puesta
Una mano sobre el hombro,
Díjole: ¿“olvidado habéis
Doctor, que furioso está.”?
“Conmigo se amansará:
Dijo el doctor: ya veréis.
Dejadme entender á mí
Con él, que estoy con los locos
Hecho á tratar, y hubo pocos
Con quienes no me entendí.”
Y puso el doctor la mano
En la misteriosa puerta;
La cual no aguardó á que abierta
Fuera el viejo castellano,
Sino que haciéndose poco
A poco atrás, previsor
Dejé con su hijo al doctor:
Que aunque era su hijo era loco.
Llamó el doctor, y al instante
Abriendo una de sus hojas,
Pareció en la puerta, rojas
Las mejillas, el semblante
Descompuesto, la mirada
Vaga, la barba crecida,
Don Cárlos, de la otra vida
Como fantasma evocada.
Fijó en el doctor los ojos,
Quien con mirada potente
Comenzando los antojos
A dominar del demente,
Inundóle las pupilas
Con el oculto fluido
De las suyas desprendido,
Limpias, tenaces, tranquilas.
Y fuese que la influencia
Del doctor le avasallara,
O que en su mente escitara
Su vista reminiscencia
Poderosa, quedó el loco
Ante el doctor fascinado,
Atraido y dominado
Siendo por él poco á poco.
Tomóle el viejo la mano
Sin que el mancebo opusiese
Resistencia alguna ó diese
Señal alguna de insano.
Alejóle de la puerta,
De hito en hito le dejó
Contemplarle, hasta que vio
Que iba su mirada incierta
Concentrándose y calmando
La espresion de su semblante
Ante el que le está delante
Sus recuerdos evocando;
Y cuando no tuvo duda
Del poder que en él ejerce,
Llamó para que le esfuerze
A la palabra en su ayuda.
Llevóle á parte buen trecho,
Cual queriendo recatar
Lo que le tiene que hablar
Del padre que está en acecho:
Y mientras el buen barón
Lo contempla hecho una pieza,
Metió el doctor con destreza
Al loco en conversación;
Y poco á poco un recuerdo
Tras otro el loco hilvanando,
Fué poco á poco trabando
Conversación con el cuerdo.
Pero dejemos, lector,
La narración y escuchemos
Su plática: así podremos
Hilar el cuento mejor.