Domado ya el Oriente, Saladino,
Desplegando las bárbaras banderas
Por la orilla del Nilo, le convino
Asentar su real en las riberas.
Lenguas le rodeaban lisonjeras,
Compaña que á los reyes de contino
Sola sigue en las burlas y en las veras,
Loándoles el bueno y mal camino.
Contábanle el Egipto sojuzgado,
Francia rota y el mar Rojo en cadena;
Mostrábanle su ejército y poder.
Respondióles: «De aquí se puede ver
Donde acabó su gloria, en esta arena,
El gran Pompeo, muerto y no enterrado».