¡Ay del ay que al alma llega!-
Por matar a una mujer
incurrí en la última pena;
mas trocó el rey la condena,
y mi vida es padecer
amarrado a una cadena...
-¡Ay del ay que al alma llega!
Me quitó el juez mi caballo;
el alguacil la vihuela;
me quitaron lo que callo...,
¡Regalo de ella, y no hallo
memoria que más me duela!
-¡Ay del ay que al alma llega!
¡Camposanto de Jerez,
si ella en ti resucitara
y a mí me soltase el juez,
la mataría otra vez,
antes de verle la cara!
-¡Ay del ay que al alma llega,
por matar a una mujer!