Crié una paloma hermosa,
mi esperanza y mi ilusión;
mas ella huyó, veleidosa...
¡Ay, paloma!... ¡Ay, corazón!...
.mw-parser-output .wst-largeinitial{font-size:3em;line-height:0.5;vertical-align:baseline;margin:0em .05em 0em 0em;font-family:inherit}Palomita de mi huerto,
de ojos de dulce mirar,
¿conque es cierto, conque es cierto,
que huíste del palomar?...
Yo formé del pecho mío
un nido, para ti, fiel,
y ahora lo dejas vacío:
palomita, ¡eres muy cruel!
¡Quién me diera en mi tormento,
arrancar del corazón
tu imagen ó el sentimiento
de esta horrible decepción!...
Aprende: esas dos palomas...
van juntas en pos de ti,
y aunque traspasan las lomas,
juntas vuelven hacia mí...
Y me dicen: —¿Hasta cuándo
te ha prometido volver?...—
Y les contesto llorando:
—¡Mañana, al amanecer!...
Y de mañana en mañana
va creciendo mi dolor,
y como él ¡suerte inhumana!
también se aumenta mi amor!
Vuelve, palomita ausente,
mi pecho es tu palomar;
¡como supe amar ardiente,
así sé yo perdonar!...
¡Ay! ¿Por qué das al olvido
que te ofrecí con amor,
para que tejas tu nido,
rosas y malvas de olor?
Como un inocente niño,
cuanto tuve te ofrecí;
aun de mi madre el cariño
lo sustraje para ti...
Si al nacer hubieras dado
á la tierra tus despojos,
no te habrían visto ni amado
mi corazón y mis ojos.
Mas creció en el pecho mío,
al par que tú, mi pasión;
ahora lloro mi desvío,
¡Ay, paloma! ¡Ay, corazón!...
¡Vuelve, palomita ausente;
mi pecho es tu palomar!
¡Como supe amar ardiente,
así sé yo perdonar!...
Vuelve, vuelve, te lo ruego
por nuestro soñado edén,
por mi amor ardiente y ciego,
y por el tuyo también.
Mas ya no tendrán su día
tanto amor, tanta ilusión.
¡Adiós, esperanza mía!...
¡Queda muerto el corazón !...
Miguel MORENO.