LA VOZ.- «Ya luce en los cielos, señal de victoria,
el astro que eclipsa la luna de Agar...
¡Guerreros de Cristo!, volad a la gloria:
sus palmas radiantes os tiende Cedar.
¡Ricardo!... Ricardo volaba el primero,
brillando entre todos cual rayo de luz...
Torrentes de sangre derrama su acero...
¡Victoria a Ricardo!, ¡victoria a la Cruz!
Un velo le envuelve: su gloria se apaga,
efímera lumbre que el viento llevó...
Su nombre tan sólo fantástico vaga,
cual sombra de tumba que el Jenio evocó.
¡Despierta, Ricardo!... Tu amigo se lanza,
romper tus cadenas ansiando o morir...
¡Despierta, Ricardo!... Victoria y venganza
su espada de fuego sabrá conseguir!»