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PoetósferaLa BibliotecaEnrique Fernández Granados

Enrique Fernández Granados · Vanguardias / s. XX

A Don Quijote

español

Composición que al premio ofrecido por

"El imparcial" para la Poesía lírica, en

el concurso con que el Liceo Altamirano

celebró el tercer centenario de la publica-

ción de DON QUIJOTE, obtuvo el accé

sit, y á la cual se adjudicó el ejemplar de

dicha obra de Cervantes, edición de la Ca-

sa Real de España, destinado, por S. M.

el Rey D. Alfonso XIII, para el Cuento

de la época y de la vida del inmortal au-

tor, tema gue el Jurado declaró desierto.

.mw-parser-output .wst-largeinitial{font-size:3em;line-height:0.5;vertical-align:baseline;margin:0em .05em 0em 0em;font-family:inherit}Si en los heroicos tiempos, cuando solía

Por la Gloria exaltarse la Fantasía

Y mover la Belleza los corazones,

Nacido hubieras,

Del cielo de la andante caballería,

Espléndida de lauros y de blasones,

Tú el astro fueras!

¡Ninguno entre los nobles aventureros,

Los de ardidos corceles y almos aceros,

Mantenedor más digno de aplauso y fama!

¡Mayor presea

No hubiera la bravura de los primeros,

Ni nombre más ilustre de excelsa dama,

Que Dulcinea!

¡Tu espíritu siguieran los bien nacidos,

Que en sus cuarteles guardan, enmohecidos.

Inútiles arneses y áureos clarines

De extinta gloria;

Y el mundo no tuviera de forajidos,

Felones, embusteros y malandrines.

Ni la memoria!

No á la puerta del procer, trémulo anciano

Con miserable acento gimiera en vano;

Ni al huérfano dejara la Indiferencia,

Sin pan ni abrigo

Por las calles y plazas tender la mano;

Ni en pos del sordo carro de la Opulencia

Fuera el mendigo.

Del placer al mercado mujer ninguna

Se viera conducida de humilde cuna

O de real palacio, hija ó esposa,

Ya mancillada ....

Ni burlador, valido de la Fortuna,

Presa hiciera de gente menesterosa

Y abandonada.

De la Justicia el fallo justicia fuera;

Y la Razón fiada no lo estuviera

A inicuos defensores prevaricantes,

Tan sin decoro.

Ni asaltara las cumbres la vocinglera

Turba de embaucadores y traficantes,

Ávidos de oro.

De la robusta Fuerza bajo el imperio

No sufriría el débil el vituperio,

Ni á sucumbir por débil lo condenara

La acción del fuerte.

No irían galeotes á cautiverio,

Ni picaro á la horca: ¡ nadie matara,

Sino la muerte!

¡Otros los tiempos fueran! .... Pero surgiste

Del cerebro del Genio que ya no existe;

Y, sobre el amplio mundo, tú, el caballero,

Desventurado

Velas sin tregua .... espectro grandioso y triste

Del Ideal perdido! y él, tu escudero,

Triunfa! .... ¡ha triunfado! ! .

¡Sancho!... ¡No lo conoces!.. ¡Él quien dirige

Los destinos humanos, él es quien rige

Desde su trono, al borde del precipicio...!

¡Sancho que infama.

Roba, escarnece, humilla, mata y aflige,

Y ¡horror! ¡en la corrupta mansión del vicio

Hunde á tu dama! ! !...

Y tú, flor de la insigne caballería.

Escudo, luz y espejo de la hidalguía;

Tú, el vengador de entuertos y sinrazones,

¿Como tormenta

No caes sobre la estulta canalla impía?....

¡El genial Caballero de los Leones

Sufre la afrenta?!?!?!...

¡¡Que el luminoso arranque de la locura

Que fascinó tu mente con la lectura

De arrobadores cantos é invictos hechos

De remembranza,

Lance á todas las frentes la mancha impura,

Vigorice los brazos, ponga en los pechos

Ira y venganza !!!!....

.... Sordo, profundo, intenso rumor lejano;

Tempestad que del monte se arroja al llano;

Turbamulta brillante de aventureros;

Nube fulgente

Que deslumhra, que ciega; fragor cercano,

Confusión de clarines, choque de aceros,

Gritos de gente! ....

i Ah, loco! loco! ! . . . ¡loco que sin conciencia.

En el corcel sin freno de la Demencia,

De lo alto al abismo te precipitas

Con tus legiones!

I Cuando des en el fondo, no habrá clemencia!

¡Tiembla, insensato, y teme! ¡ , . , la furia irritas

De los leones! ....

—¡Eso no! que al peligro nunca he temblado;

Ni el poder del infierno miedo me ha dado !

Yo soy el invencible, bravo manchego

De limpia historia,

Que por todos los siglos desencantado,

Sobre el corcel de Orlando, con propio fuego.

Brillo en la gloria!

¡No soy el vano espectro de un dios vencido!

¡El Ideal existe, como ha existido! . . .

¡Sol que del pensamiento prende en la esfera

Su eterna lumbre.

Como ese sol, que oculto, mas no perdido.

De su paso el destello que reverbera

Deja en la cumbre!

Si de Sancho el instinto bellaco y bruto.

Que á su naturaleza rinde tributo,

Se alza, deprime, humilla, no se envilece

Ni al mundo infama.

Porque el fruto del cieno, del cieno es fruto.

Y ni triunfa, ni reina, ni se engrandece,

Ni ésa es mi dama!

¡Calle el profano acento que así la nombra!

¡Calle! . . ¡La que con Sancho se hunde es su sombra,

Es la hembra de Sancho, su aliento inmundo

/ Que le rodea. ...

¡Y el esplendor que alumbra, la flor que alfombra

El sendero del alma sobre este mundo...

Es Dulcinea!

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Autor
Enrique Fernández Granados
Título
A Don Quijote
Lengua
español
Época
Vanguardias / s. XX
Sala
La Biblioteca
Identificador
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Cita recomendada
Enrique Fernández Granados, «A Don Quijote», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-a-don-quijote--enrique-fernandez-granados-30890b.html

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