vivan amados siempre;
ámennos siempre y vivan.
¿Para esto, dije entonces,
Apolo, me visitas?
Mal haya, amén, tu fuego,
que me dejé más tibia.
Mas no: ya sé tu industria:
darme á probar querías,
que Luisa al Cuarto Carlos
en todo es parecida.
Él grande, y ella excelsa,
tan altos se subliman,
que Delio desde el Pindó
apenas los registra.