Tronco de verdes ramas, despojado,
que albergue en otra edad fuiste sombrío,
y estás hoy al rigor de Enero frío,
tanto más seco cuanto más mojado.
¡Dichoso tú, que en ese pobre estado
aún vives más feliz que yo en el mío!
¡Infeliz yo, que triste desconfío
poder ser, como tú, de otro envidiado!
Esa pompa que ahora está marchita,
por aquella estación florida espera,
que aviva flores, troncos resucita.
Forma el año su giro, y lisonjera
la primavera a todos os visita;
sólo para mi amor no hay primavera.