¡Nace el amor, y el pecho enamorado
Le da en el corazón grata acogida,
Y allí el amor y la mujer querida
Albergue encuentran del amante al lado;
Mas el pecho, hasta entonces sosegado,
Pierde la paz en su amorosa vida;
Que al punto que al placer amor convida,
Llévale amor recelos y cuidado.
Ya pierde la esperanza el pecho tierno,
Ya teme los rigores del olvido
Del bien que adora con cariño eterno,
Y entre amorosas dudas combatido,
Trocado mira en nebuloso infierno
El campo azul del bienestar perdido.