¡Oh, mi Patria querida!
¡Cuánto mi corazón goza al mirarte
Como el águila libre, no oprimida;
Teniendo por baluarte
De tu preciosa libertad la egida!
Tres siglos te agobiaron
Las despóticas leyes de la España ;
Con el nombre de esclava te humillaron,
T con artera maña
Tus sagrados derechos pisotearon.
¡Tres siglos! Mas un día
Resuena por el Nuevo Continente
Un grito que estremece de alegría,
T á cuyo eco la hispana tiranía
Sobre su trono vacilar se siente.
¿Quién esa voz levanta?
¿ Quién es el hombre denodado y fuerte
A quien ni el hierro ni el poder espanta;
Que no teme al verdugo ni á la muerte,
Al proclamar tu independencia santa?
Es Hidalgo y Costilla,
El héroe sin rival por excelencia,
Que con los pocos hombres que acaudilla,
Gritando libertad é independencia,
El despotismo del Virrey humilla.
A la voz de ese anciano
Se agrupan á su lado mil valientes,
Que el guante arrojan con robusta mano,
Despedazando ardientes
El ominoso yugo del tirano.