Yace en este mi pecho reducido
Un infinito á espacio limitado:
Siempre durado habría, mas ha acabado
Y en brevísimo tiempo fenecido.
Su misma cuna su sepulcro ha sido,
Pues apenas de vida habia gozado,
Cuando se miró de ella despojado
Y á terminar su curso compelido.
Ojos curiosos el vivir le dieron,
Familiar trato y ocio lo educaron,
Falaces esperanzas lo nutrieron,
Desdenes de una ingrata lo enfermaron,
Fingimientos curarlo pretendieron,
Mas cuerdos desengaños lo mataron.