Este sí que es el modo verdadero
de aprovechar el tiempo; esta sí es brava
ocupación en la que ayer estaba
con sus sentidos cinco, un hombre entero.
Decía yo, a la izquierda del banquero:
caerán el as y el tres. No lo acertaba.
—Parece que la cosa no importaba—
¡Pues importó todito mi dinero!
Y aún más, que mi palabra es muy segura,
y sobre ella también quiso fiarme
el otro, que fiaba en su ventura.
Perdí; me sofoqué; y al retirarme
me dio un aire, cogí una calentura,
y no tuve después con qué curarme.