Jugando al escondite, en dulce aparte,
niños o pájaros los dos, me acuerdo,
por gustar tu inquietud casi me pierdo,
y en cuanto a ti... problema era encontrarte...
Después, cuando el espíritu fué cuerdo,
burló mi amor tu afán en ocultarte...
Y al amarme a tu vez, en el recuerdo
de otra mujer me refugié con arte.
De nuevo, en la estación de la experiencia,
diste en buscarme, cuando yo en la ausencia,
suerte fatal, me disfracé de olvido...
Por fin, el juego ha terminado... Trunca
tu vida fué... Tan bien te has escondido,
que, vive Dios, no nos veremos nunca...