Permite, Patria mía,
Que añada á los laureles de tu gloria
Una pobre guirnalda sin valía,
Un canto á la memoria
De tan hermoso cuanto grande día.
Tú, la joya preciada
Por quien Cotón atravesó los mares ;
Tú, la niña bellísima y mimada,
Cubierta de azahares,
Sobre el oro y la plata reclinada.
Tú, que con tu belleza
Atrajiste á tus costas mil bajeles,
Anhelando manchar de tu cabeza
Los mágicos laureles