Cubierto estaba el sol de un negro velo,
luchaba el viento con el mar hinchado
y él, en huecos peñascos quebrantado,
con blanca espuma salpicaba el cielo.
El ronco trueno amenazaba el suelo,
tocaba el rayo al monte levantado,
y pardas nubes de granizo helado
el campo cobijaban con su hielo.
Mas luego que su clara luz mostraron
los bellos ojos que contento adoro,
y a quien el alba envidia los colores,
calmó el mar, calló el viento, se ausentaron
los truenos, pintó el sol las nubes de oro,
vistióse el campo de olorosas flores.