Cual el ciego Tobías te contemplo,
Esperando la luz de eterno día,
Soportando tranquila tu agonía,
Dando con esto singular ejemplo,
¡ Como el de Homero dulce y armonioso
Es de tu lira el compasado son !
Porque tiene su acento misterioso,
Que hasta el asiento va del corazón.
Con él nos pintas la mortal tristeza
Que inunda tu alma, porque luz no ves,
Pero también nos pintas con grandeza
El bien inmenso, que en la íé posees.