Parece, brilla y pasa la hermosura,
Cual flor que nace y muere en la mañana
Sombra es el mando, sueño la ventura,
Humo y escoria la grandeza humana :
Las moles de arrogante arquitectura
Con que su nombre en ensalzar se afana,
Voraz el tiempo, que incesante vuela,
Con la huesa del pobre las nivela.
Ceden al peso de su férrea mano
Torres soberbias, cúpulas doradas :
Los monumentos del poder romano
Escombros son y ruinas mutiladas;
De Menfis y Palmira el Polvo vano
No cuenta ya sus glorias olvidadas,
Y de la antigua Grecia los prodigios
Apenas dejan débiles vestigios.
28 POETISAS AMERICANAS
Piélago sin riberas ni reposo,
Hinchado de perennes tempestades,
Sigue su curso eterno, impetuoso,
Siempre tragando y vomitando edades.
Á su impulso cediendo poderoso
Húndense muros, templos y ciudades :
Leyes, altares, púrpura y diadema
Yacen sujetos á su ley suprema.
Así vimos un solio esclarecido
Que exaltación frenética derroca :
De regia sangre un cetro enrojecido
La osada mano de un guerrero toca :
I Vedle reinando de laurel ceñido !...
í Vedle morir en solitaria roca !...
Aun el destino impávido se espanta
De tanta dicha y desventura tanta.
Todo sucumbe á la eternal mudanza;
Por ley universal todo perece ;
El genio solo á eternizarse alcanza,
Y, como el sol, eterno resplandece :
Al porvenir su pensamiento lanza,
Que con el polvo de los siglos crece,
Y en las alas del tiempo suspendido
Vuela sobre las simas del olvido.
La gloria de Marón el orbe llena;
Aun suspiramos con Petrarca amante ;