85. Tok xqui hach [c]a ahaua Huntoh Vukuba[c,] ri vuk ama[t] nimak achi
xtzuku quichin heri Ah Popoya, Ah Panca[t], Ah Holom, Mixcu, Tamyac,
ronohel Pokoma: Quere[c]a ta[t]ah, Ah Y[c,]iyule, Ah Xeabah, Ah
Cak[c]uchabah, xa e cay chi ahaua xe[c]amo ronohel xa Huntoh,
Vukuba[c,]: xepatanih vi vuk ama[t] nimak achij. He naek cahi ahaua mani
qui covil ri e cay ahaua Chuluc Xitamal Queh quibi. Cani navipe xtakex
qui [t]a[t]al ka mama ruma ronohel vuk ama[t], ok xla[t]abex tinamit chi
Yximchee; quere[c]a ru chupic [t]a[t]al [c]eche ri, quecha can ka tata
ka mama, yxnu[c]ahol.
Traducción
85. Entonces los señores Huntoh y Vukubatz asignaron a los jefes de las siete naciones todos sus tributarios, es decir, la gente de Popoya, Pancag, Holom, Mixco y Tamyac, todos los cuales eran pokomames; en cuanto a los de los llanos, los súbditos de Itziyule, Xeabah y Zakquchabah, los dos señores, Huntoh y Vukubatz, se los reservaron para sí. Las siete naciones y los jefes fueron sujetados a tributo. Había cuatro señores, pero los dos llamados Chuluc y Xitamal Queh no eran importantes. Poco después nuestros antepasados fueron llamados majestades por todos los de las siete naciones, en el tiempo en que fue fundada la ciudad de Iximche. Así desapareció la gloria de los quichés, dijeron nuestros padres y antepasados, oh hijos míos.