76. Xeoc na chi ahauarem ka mama [c]ate[c]a ok xqui la[t]abeh tinamit
Chiavar [c,]upita[t]ah. Kitzih [c]a tan ti [t]a[t]ar ahauh [c]ikab, ok
xe ahauar ri ka mama Huntoh Vukuba[c,], kitzih vi tixibin que achihir,
maqui qui meztam tzih xavi xere qui [c]uxlaam, quitzih he nabey ka tata
ka mama ri [t]a[t]avitz, Cactecauh, Caynoh, Caba[c,], Citan [c]atu.
Kitzih vi [c]a [c]oh chic qui puz qui naval ri ahauh Huntoh Vukuba[c,],
ri ki x[c]amo [t]a[t]al tepeual; kitzih chi [c]i ya ama[t] tinamit, xqui
hacah can ru[c]in ahauh [c]ikab, ru[c]in ronohel ahlabal; tanti xibin ru
ronohel ahlabal; quere [c]a x[t]a[t]ar vi ahauh [c]ikab ri. Ronohel [c]a
tinamit ree xqui hacah can, mahaok ti tiquer [c]haoh chirih ahauh
Traducción
76. Cuando nuestros antepasados hubieron tomado posesión de la realeza, poblaron los pueblos de Chiavar y Tzupitagah. En verdad el rey Qikab gobernó con gran gloria cuando reinaron nuestros antepasados Huntoh y Vukubatz. Aquellos guerreros inspiraban terror, ni fueron olvidadas sus historias, y se recordaba la fama de nuestros primeros padres y antepasados, Gagavitz, Zactecauh, Caynoh, Caybatz y Citan Qatu. En verdad había poder mágico y sabiduría en nuestros antepasados Huntoh y Vukubatz; asumieron gloria y majestad. En verdad fueron muchas las ciudades y pueblos que se les sometieron, y sobre los que habían triunfado con el rey Qikab y todos los guerreros. Pues este gran monarca inspiraba terror en las siete naciones, y sus guerreros llevaban la guerra en todas direcciones; y por eso fue grande la gloria del rey Qikab. Estos son todos los pueblos que habían conquistado antes de estallar la insurrección que los quichés hicieron contra su rey Qikab:— Los nombres de todos los pueblos.