LA OTRA · REVISTA DE POESÍA Y ARTES · DESDE 2008  

Narrativa

Francisco Villalpando (mención honorífica en el Premio de novela corta “Rafael Ramírez Heredia”)

16 de julio de 2009

francisco-villalpandoEste es un fragmento de la novela que el jurado calificador del concurso, constituido por Hernán Lara Zavala, Eugenio Aguirre y Oscar de la Borbolla, propuso para recibir mención honorífica por verle suficientes méritos para quedar en la pelea por el primer lugar.

 

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“LOS DEMONIOS DE PROELESA” (fragmento)

La luz se alcanza a ver a lo lejos como un pequeño punto en medio de la oscuridad, poco a poco va aumentando su tamaño y luminosidad conforme se va haciendo más fuerte el sonido de unos tambores que parecen acompañar la solitaria carrera de  cinco hombres, que sin descanso avanzan por la accidentada ladera de la montaña con gran agilidad en medio de la noche; cuando se aproximan se puede ver con mayor claridad que el hombre que va al frente carga la antorcha que les ilumina el camino, mientras que el que va detrás de él avanza pateando con la parte externa de sus pies una bola de madera; atrás de él vienen otros tres miembros del grupo, que a su debido tiempo relevaran a los de enfrente. Saben que no pueden detener su marcha, están muy cerca de completar el rarajípari conforme espera su pueblo, pronto podrán ser proclamados dignos aspirantes a gobernadores y a chamanes; después de haber recorrido casi en su totalidad los 200 kilómetros entre montañas, llevando con ellos la bola hecha con madera de encino que representa a su gente, la cual deberán hacer pasar la meta ya cercana. Mientras continúan corriendo el guía voltea hacia atrás y se percata de que el grupo del otro pueblo ya ha quedado muy atrás, la antorcha de ellos no se puede distinguir. Repentinamente se escucha el zumbido de un objeto que se desplaza por el aire a gran velocidad, el hombre guía que cargaba la antorcha cae inerte atravesado por una flecha que salió de en medio de la oscuridad…

Se reincorpora aún con la respiración agitada, tratando de entender lo que la visión en su sueño le quiere decir. Roberto estaba aprendiendo las artes del chamanismo en las que su tío lo estaba iniciando, para que en un futuro el asumiera la responsabilidad de ser owirúame, el guía espiritual y sanador de su pueblo. Basado en las enseñanzas de su tío el Chamán, sabía que el espíritu también hablaba por medio de los sueños, por lo que el tenía que interpretar el mensaje que acababa de recibir.

Se preguntaba Roberto mientras observa que en su reloj despertador se están marcando las 2:35 de la madrugada.

Los días han transcurrido lento desde que la ingeniero de sistemas se fue a Suiza; en un principio Fernando creía que iba a ser fácil el poder estar en Cuauhtémoc sin la grata presencia  de Nubia, pero conforme ha ido transcurriendo el tiempo, el simple hecho de saber que ni siquiera estaba en la ciudad le hacia sentir un poco de nostalgia, lo que a su vez el lo había tomado como una señal de que sus sentimientos hacia ella eran muy serios.
Desde la zona de banca del “campo de los Demonios” Fernando y Checas observan a los jugadores que practican muy concentrados.

* * *

Así que el entrenamiento concluye, todos se despiden para ir a sus casas. Checas se va caminando, pues vive casi contra esquina del improvisado campo de fútbol de los Demonios. Roberto por su parte cree que este es el momento oportuno para hablar con Fernando.

Roberto se marcha rumbo a donde está su automóvil estacionado, mientras que Fernando por un momento se queda quieto, escuchando el sonido de los grillos y observando como la luna casi llena cubre con su luz el solitario campo de juego.

Fernando se dirige hacia donde esta su motocicleta para finalmente también irse a casa, ya sus otros compañeros se han retirado y solamente queda el en el campo de los Demonios.
Como siempre que termina sus sesiones de entrenamiento con el equipo, Fernando conduce su vehículo tomando el largo y solitario camino de terracería que pasa por entre los cultivos de manzana, para después tomar la carretera asfaltada, la cual lo llevará rumbo a la salida a Anáhuac, en donde se encuentra su casa. Tiene un poco de prisa en llegar pues Nubia le había prometido hablarle por teléfono desde Suiza la noche de hoy, por lo que ya ansía escuchar su voz. Enciende las luces de su vehículo ya en movimiento y acelera un poco, avanzando delante de la nube de polvo que va dejando detrás de si, sin percatarse de un vehículo que repentinamente y a gran velocidad sale de la nada para impactarlo de forma estruendosa…
… Todo es confuso, Fernando con dificultad abre los ojos y ve su motocicleta tirada en el piso con la luz encendida, la llanta trasera aun dando vueltas… los párpados le pesan… distingue figuras borrosas  aproximándose… Escucha voces… alguien está cerca de él…
– Un mensaje de un amigo: ¡no te metas con las mujeres ajenas!… ¡Vámonos, alguien viene!…
Los sentidos de Fernando comienzan poco a poco a desconectarse del entorno, ya no puede mantener los ojos abiertos, ya no escucha nada más…

Las sonajas suenan a un ritmo pausado, las plegarias casi guturales en forma de canto se elevan para preparar a los participantes al ritual del owirúame conforme a las tradiciones antiguas del pueblo Tarahumara.
El Chamán pone en las bocas de sus ayudantes una infusión preparada con híkuli (peyote) y otras yerbas sagradas. Las luces de las antorchas alrededor de ellos iluminan al Chamán que se coloca de rodillas junto al cuerpo inerte de Fernando Morientes, ambos están dentro de un circulo marcado con un polvo de yerbas molidas que el Chamán había colocado previo al ritual, quien ahora toma de una vasija un poco de ungüento que pone sobre la frente de Fernando y después sobre los pies del mismo. El Chamán toma otra de las vasijas que Roberto, su binéami “discípulo” le tiene preparadas y se la da a Susana para que se la ponga por todo el abatido cuerpo de Morientes, que aún luchaba por su vida.
Como si lo hubiera hecho toda la vida, Susana con firmeza y a la vez con ternura frota todo el cuerpo desnudo de Fernando con esa solución aceitosa que parecía quemar sus delicadas manos. Después Roberto, el discípulo del Chamán, le pasa otra de las vasijas a su tío, para que este se la ponga a Fernando en la boca, haciendo que este trague bastante de esa solución preparada también a base de varias yerbas que únicamente a un Chamán se le permitía usar.
Las sonajas comienzan a sonar con mayor rapidez, de la misma forma en que las plegarias en forma de cantos también lo hacen; el Chamán inicia su propio rezo, levantando sus brazos al cielo. Por un instante Susana se percata de que una mano de Fernando se mueve, pareciendo que las plegarias del Chamán o bien todas las medicinas que en el hospital de la ciudad le habían dado al fin estaban comenzando a surtir algún tipo de efecto. Con pesadumbre Fernando comienza a recobrar la conciencia, entonces el tío de Roberto toma otra vasija y se la coloca en la boca al enfermo, para que beba lo más posible; como si fuera por arte de magia, Fernando parece recobrar la conciencia de forma casi abrupta, el efecto de la solución que el Chamán le acaba de dar le da tanta energía que por unos segundos logra incorporarse, sentándose sobre su lecho, voltea a ver a todos a su alrededor, distinguiendo entre ellos la bella presencia de Susana. Fernando le sonríe, pero algo comienza a parecerle extraño, detrás de Susana el cielo estrellado de la noche se comienza a ver con mayor nitidez, parece que hasta pudiera tocar cada uno de los astros luminosos, la luz que estos despiden comienza a invadir el recinto, Fernando se comienza a sentir más ligero, pareciendo que podría levitar sobre el lugar si así lo quisiera.
El sonido de las sonajas ahora es acompañado por el de unos tambores que repican con ritmo acelerado, Fernando se ve a si mismo corriendo semi desnudo, únicamente usando una especie de taparrabo al más puro estilo indígena, abriéndose paso entre la vegetación de la montaña; a cada paso que da, un águila en el cielo le persigue, vigilándolo.       
Fernando tiene certeza que de alguna forma eso que esta viviendo en ese momento es real, pues cada sensación la detecta con todos sus sentidos, interactuando con el entorno. Ahora siente que su espíritu quiere salir de su cuerpo, mientras su corazón bate al ritmo de los tambores. Entre toda esa confusión de sensaciones, Fernando alcanza a ver como la desnuda y sensual figura de Susana se aproxima, acostándose encima de él, para comenzar a besarlo por todas partes del cuerpo, incitándolo a hacerle el amor en medio de ese ritual, Susana emite gemidos de placer mientras el miembro viril de Fernando la invade por completo, todo se confunde, el canto del Chamán con el sonido de los tambores, los gemidos de placer de Susana con la respiración agitada de Fernando, quien parece que va a desfallecer para que finalmente en medio de esa exaltación de los sentidos se transforme en águila y vuele por sobre las montañas atravesando con majestuosidad todo el cielo nocturno de Cuauhtémoc…
… Todo se vuelve silencio repentinamente, el ritual del “owirúame” había concluido. 

Fernando despierta aún confundido por el sueño que tuvo la noche anterior, pero para su sorpresa lo primero que alcanza a distinguir es un bello rostro.

La voz lo hace voltear un poco, provocándole un pequeño dolor en el cuello, en la puerta de su recamara Checas y Bautista aguardaban.

Roberto y Checas permanecen en silencio, mientras Susana entra a la habitación dirigiéndose hasta el lado de la cama donde se encontraba Fernando recostado.

Fernando simplemente se le queda mirando a los ojos tratando de asimilar todo lo que ha estado ocurriendo, queriendo saber si habría sido un sueño o un delirio, es complicado de buenas a primeras el aceptar que él y Susana…

Las palabras de Roberto Bautista hicieron una especie de eco en su mente, pues le eran familiares, pero no quiso darle mayor importancia en ese momento, la cabeza aun le dolía un poco.

Ambos se despiden y se marchan para sus casas, mientras que Fernando aún no puede dar crédito al sueño, delirio o lo que sea que le haya ocurrido. Continua viendo en silencio como Susana de forma tan tranquila y natural como si nada hubiera ocurrido preparaba una mezcla con el contenido de la vasija.

En su aturdimiento Fernando no se había percatado de que las sabanas de su cama eran lo único que cubría su cuerpo.

No bien estaba concluyendo su frase cuando Susana le quita la sabana que lo cubría, dejando ver toda una especie de moretones y cortadas por todo su desnudo cuerpo. Ignorando si le parecería correcto a Fernando, Susana comienza a aplicar el ungüento que Roberto le había llevado para que continuara curándolo en su casa.  

Fernando no dice más, ahora que está un poco más consciente se da cuenta de que por alguna razón lo que dice Susana tiene mucho sentido, ya no era tiempo de preocuparse tanto por saber lo que había ocurrido, lo más importante ahora era el saber que hacer en lo sucesivo.

Cuando Susana sale de la habitación para ir a contestar el teléfono a la entrada de la casa, Fernando sabe que esa llamada es para él, Nubia estaba tratando de comunicarse.

Susana únicamente le responde con una bella sonrisa para después marcharse, entendía que Morientes necesitaba ese tiempo a solas para poder explicarle a Nubia varias cosas. Mientras sale a la calle que ya estaba oscura, piensa en como todo había cambiado desde esa noche en que sacaron a Fernando del hospital a pedido del tío de Roberto para sanarlo conforme a sus tradiciones Tarahumara, todo para ella también había cobrado un aspecto nuevo, lleno de esperanza.

Susana se lleva la mano a su vientre y después se dirige hacia su automóvil, mientras un fresco viento agita su cabello.

“Los Demonios de Proelesa” es mi primera incursión como escritor en el género de novela y fue escrita en el primer cuarto de 2009. Antes de este trabajo también tuve la inquietud por escribir un libro sobre deportes, por lo que en 2006 escribí el libro: “Como Jugar Futbol Fácil”, logrando su publicación con recursos propios a mediados de 2008.
También en 2007 escribí un articulo (“México SI tiene solución”) para un periódico local tratando de explicar de forma hipotética la situación actual de México en lo social, de cómo eso impactaba en lo político y por consiguiente en lo económico, además de plantear una posible solución para ello. Infelizmente el artículo no fue publicado, desconociendo hasta la fecha la razón.
Al día de hoy esas han sido mis experiencias como escritor, además de mencionar que durante la época de mi educación en la escuela secundaria y en la preparatoria escribí y dirigí diferentes obras de teatro.
Actualmente estoy preparando mi segunda novela con el propósito de conseguir iniciar una carrera exitosa como escritor, por lo que es posible que esta sea una continuación a mi primer trabajo, pues el contenido de la misma es muy rico y se puede dar una continuidad a la historia de todos los personajes.
Siempre he tenido el sueño de ser escritor pero nunca me había atrevido a hacerlo, sin embargo un día mientras vivía en Brasil, en una calle había un muro que tenia una leyenda hecha con pintura en aerosol que me animaría y que traducido al español decía:

“Nunca dejes de soñar, pues si un día lo haces podrás seguir viviendo, pero dejaras de haber existido”

Fecha de nacimiento: Mayo 25, 1965
Lugar de residencia: Chihuahua, Chihuahua, México
Nacionalidad: Mexicano

Publicado originalmente en La Otra · © del texto y las imágenes: sus autores. Forma parte del archivo de La Otra (fundada en 2008, dirigida por José Ángel Leyva) dentro de esta casa.
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