Reparto y preliminares
Imprenta De Repulles
1842.
ANA. ,
CIUDADANO l.° .
CIUDADANO 4-° .
Doña Matilde Diez.
Dona Teodora Lamadrid .
Don Julián Hornea.
Don José Garda. Lana.
Doña Concepción Valero.
Don Luis Labia ni.
Don Lorenzo Ucclay.
Don Manuel Garda.
Don José Ramírez.
Don Juan Fernandez.
Don Lorenzo París.
Don Joaquín Sánchez.
Don Lgnacio Silmis.tr i.
La escena es en Paris. Esta Comedia , que pertenece d la Galería Dramáti¬
ca , es propiedad del Editor de los teatros moderno , an¬
tiguo español j cslra ngero ; quien perseguirá ante la ley-
ai que la rcimpi una ó represente en algún teatro del rei¬
no, sin recibir para ello su autorización , según previene
la Real orden inserta en la Gaceta de 8 de Mayo de 183 7,
j la de 16 de Abril de 1839, relativas á la propiedad de
las obras dramáticas.
Acto I
Sala baja en casa de Josefina , medianamente amue¬
blada. Puerta á la derecha del actor , que es la que
conduce d la calle; otra d la izquierda , que sirve de
comunicación d las piezas interiores , y en el foro
una reja .
ESCENA PRIMERA.
Josefina. ( Cosiendo .)
Josefina. Date prisa , que es forzoso
acabar luego ese trage.
AMA. ¿ Qué mas prisa me he de dar
si ligera como el aire
pasa volando la aguja
por donde marca el embaste
y ya, en lugar de la tela,
pinchó tres veces la carne?
Josefina. Gages del oficio son.
ana. ¡Húy!
Josefina. ¿Otra vez?
ana. Mira: ¡sangre!
( Llorosa ,)
(¡Y me alegro!)
(Se chupa el índice de la mano izquierda .)
Josefina. Ten paciencia.
Las leyes inexorables,
y sobre todo las rancias
preocupaciones sociales,
nos condenan á ejercer
estas mecánicas artes;
715376
y todavía — ¡ Egoísmo! —
nos las disputan los sastres.
¿Cómo ha de ser! Chupa y cose.
¡Pero si es interminable
esta falda! ¡Nueve paños...
y para abarcar el talle
poco mas de media vara!
Si debajo han de ir tres pares
de enaguas con almidón
y amén de eso el miriñaque,
ya ves que no es esees iva
la c ircun ferenc ¡a ... — 1 )a me
las ligeras. — aunque el diámetro
de la interesada es casi
negativo.
(¡ Este Gaspar ,
que no parece , ni nadie
da razón de él!)
¡Tú suspiras,
Ana! ¿Es por algún amante?
¿ Amante? No tal. El dedo...
¡ Dichosa tú que de jaspe
tienes el alrna y en ella
no rugen los huracanes
de las pasiones! Yo amo...
(¡ Harto lo sé!)
¡Sexo frágil!
Y si amase á un hombre solo ,
como las del vulgo , pase ;
¡pero á dos!
¿ Será posible...!
¿Te admiras ? Oh , tú no sabes
que el corazón femenino
es un abismo insondable.
¡ I ú no has leído á Soulié ,
ni á Jorge Sand , ni al abate
Larnrnenais , ni á Víctor Hugo..
ni siquiera á ídem Ducange !
Asi , la fisiología
de las pasiones voraces
ignoras, pobre rnuger,
y la lucha perdurable
que en la mundana existencia
sostienen á fuego y sangre
con las potencias del alma
los sentidos corporales.
Yo sé leer de corrido
la letanía, la salve
y todo el devocionario ;
cosiendo mañana y tarde
yo gano, oficiala tuya ,
para vestirme y calzarme;
sé guisar un fricando
y sazonar un potage ;
sé tener limpia la casa
de mi tío, único padre
que me queda, y asistirle
en sus frecuentes achaques
de perlesía; y, en fin,
si quiere Dios que me case...
( Suspirando .)
(¡Que no querrá!) sabré ser
buena esposa y buena madre.
Ve aquí toda mi instrucción ,
y me parece bastante
para una pobre muchacha
criada en toscos pañales,
que no aspira á presidir
la cámara de los pares.
¡Grima y compasión rae das,
oh criatura cobarde
y estacionaria ! Forzoso
será que yo te desasne
y que á la altura del mió
tu ílaco espíritu ensalce.
Es inútil...
Por ventura ,
¿no tendrán en este valle
de lágrimas las mugeres
otra misión — -¡ miserable
misión! — que amar y servir
y obedecer , sin examen ,
cuando no á un padre, á un tutor;
si no á un marido, á un amante?
G
Libertad, independencia,
igualdad... ¿Dónde dejaste
los corchetes ?
Aqui están.
Volviendo á hilvanar la frase;
tantos derechos civiles,
tantos fueros naturales
¿ solo han de ser patrimonio
del sexo que nos abate ;
y nosotras, que también
criadas fuimos a imagen
del Hacedor, circunscritas
tendremos las facultades
á las pasivas funciones
de hijas, esposas y madres?
Yo me conformo con ellas ,
y á pesar de tus arranques
filósofos...
Filosóficos
has de decir. ¡Qué sintaxis!
¿ Qué mas da si tú me entiendes ?
Decia , pues , que , no obstante
tu sublime inteligencia,
te resignas al vejamen
de ser costurera...
Artista
en costura; ó fabricante,
si quieres, de vestiduras
femeninas: no me llames
costurera. — Y si lo soy,
porque es preciso que gane
de alguna manera el pan
la que no tiene olivares
ni majuelos, algún dia
espero yo emanciparme
de. esta humilde condición.
¿Cuándo, maestra?
Cuando estalle
la revolución social
que amaga por todas partes;
cuando no haya i;ey ni Roque,
ni gerarquías, ni clases,
JOSEFINA. *
ii i condiciones, ni leyes,
ni prefectos, ni gendarmes.
Eso mismo, según dice
mi lio, que el cielo guarde,
proclamaban, no hace mucho,
Quenissct y sus parciales;
mas parece que la Francia
no fué del m'smo dictamen.
Algún dia lo será.
Algún dia, ilustres mártires,
este suelo corrompido
fecundará vuestra sangre.
Entonces yo, abandonando
las agujas, los dedales...
Para eso no necesitas
que nuestros clubs den al traste
con la monarquía. Basta
que contraigas un enlace
ventajoso... Con Dupré,
por ejemplo.
Relevantes
circunstancias son las suyas.
Escribe novelas que arden
en un candil ; por supuesto,
todas con el fin laudable
y humanitario de hundir
la legislación cadáver
que nos rige; y, ademas,
sospecho que tiene parte
en la redacción de alguno
de esos periódicos que hacen
una oposición tremenda
al ministerio.
Es el diantre
ese Dupré. Y, por supuesto,
como nadie escribe gratis
en París, ganará...
¡Mucho!
Pues, hija rnia, no te andes
por las ramas. Sé su esposa...
Nada sería mas lacil ,
porque me ama con delirio;
poro, si quieres que te hable
con franqueza, no es su cara
de las mas interesantes.
¡Eli! pasadera... Y, en fin ,
al que tiene un alma grande
algo se ha de dispensar...
¿Cómo quieres que separe,
siendo solo un individuo,
el espíritu y la carne? —
Gaspar es un bello mozo...
(¡Ay Dios mió!)
Y tan afable. .•
Pero un cuitado sin gracia,
sin talento... (¡Perdonadme,
Dios mió !) Un pobre oficial
de encuadernador; un nadie...
Justas son tus reflexiones,
mas tiene otras cualidades...
Al fin , quizá me pronuncie
por él.
( Llorosa .) (¡Ay, Virgen del Carmen!
Otra vez voy a llorar...)
¿Qué es eso? ¡Otra vez visages... ,
lágrimas...
( Reprimiéndose .)
No.
¿Otro pinchazo?
No; pero me duele... el de antes.
(Disimularé... ¡si puedo!)
¿ Y saben que son rivales...
JOSEFINA;
Hasta ahora, creo que no.
Como suelen visitarme
á distintas horas...
¡Ya!
Y no es mucho que tú calles
al uno las relaciones
del otro, si vacilante
entre los dos...
Sí, por cierto ;
en mi corazón combaten
con obstinada porfía
dos individualidades.
Quiero al uno por su rostro
y al o(ro por su carácter.
Mi corazón está en crisis
mientras pesa los quilates
de su respectivo mérito,
y si me caso con alguien
Tino de los dos será
mi marido.
Si no cae
otro pez en el anzuelo
que á los dos novios deshanque.
Todo puede ser. j Es mi alma
tan éspansiva... ! Mas ¿qué hace
ese Gaspar, que no viene
á mi casa desde el martes ?
¿ Estará malo ?
(¡Ay buen Dios!)
No lo creas. El infame
te habrá dejado por otra...
Te gozas en calumniarle,
en perseguirle. ¿Por qué
le aborreces, siendo un ángel...
(¡Yo aborrecerle!) No tal.
Yo... por tu bien...
Mas probable
será que, víctima triste
de mis injustos desaires,
haya apelado al suicidio...
(¡Santo Dios...!)
Y su catástrofe
¡ Josefina!
(¡Él es!)
¿ Me dais
vuestro permiso?
Adelante.
ESCENA II.
Josefina. Ana. Gaspar
Buenos dias , Josefina.
(¡Y á mí no me dice nada!)
¡ Bien venido!
¡ Bien hallada !
( ¡Es gentil ! )
( ¡ Es peregrina! )
¿Cómo dos dias sin verme?
Quizá enfermo...
No , mi bien ,
mas si dura tu desden
será fuerza que yo enferme;
que cuando un hombre disgusta
á su dama, ¡ay de mí triste!,
á tal dolor no resiste
la complexión mas robusta.
¿Por qué te quejas de mí?
Piense como piense yo,
aun no te he dicho que no.
Tampoco has dicho que sí. —
La última vez ¡oh Sirena!
que yo te vi, al despedirme
hice propósito fírme
de sepultarme en el Sena.
( ¡ Jesús ! )
¡Bien , Gaspar ! Envid
tu fortaleza de novio.
Cuando es la vida un oprobio
es un deber el suicidio.
(¡Justo cielo, qué mugerí)
Si esa es tu opinión , quizás
viéndome vivo dirás
que he faltado á mi deber.
No; porque, al fin, si el motivo
de la catástrofe cesa...
Ello es que á mí no me pesa,
oh Gaspar, de verte vivo.
Antes de tirarme al rio
dije yo, quizá mi perla
por no poder mantenerla
me trata con tal desvío.
Sin duda mira con tedio
á un pobre encuadernador
que apenas con su sudor
gana Jos francos y medio.
Al fin y al cabo, mi prenda
cosiendo con lal esmero
aun no lia juntado dinero
para poner una tienda.
¡Pobres los dos...!, y después,
si nos favorece Dios,
siendo las pobrezas dos
los pobres seremos tres.
Poco importa que zozobre
vida que tan poco luce;
pero porque yo capuce
ella no saldrá de pobre.
Buscar es mas oportuno
otro modo de vivir,
que lo que es para morir
siempre he de tener alguno. —
Haciendo este raciocinio
me vuelvo á la librería
donde prensada tenia
la nueva edición de Plinío;
mas al entrar me presenta
mi fortuna, ya feliz,
á un conocido, aprendiz
en el arte de la imprenta;
muchacho de trece á quince
hijo de un paisano inio,
pero muchacho de hrio
mas avispado que un lince.
¡Hola!, dijo echando un voto
mucho me alegro de ver
á un paisano. ¿Quieres ser
editor de El Terremoto ?
El que tenemos renuncia,
porque teme ¡hombre sin ley
que el procurador del rey
le fulmine otra denuncia. — •
Mas para esa comisión,
respondo, yo no convengo,
pues casa abierta no tengo
ni pago contribución ; —
y riéndose en mi estampa
me replica el perillán:
lieclia la ley , el refrán
lo dice, hecha eslá la Irampa. —
¿ Y qué ganaré con eso ?
Razón es que se equilibre... —
Diez francos eslando libre;
ración doble estando preso. —
Salto al oirle de gozo
esperando verme en zancos,
y veo los veinte francos
y no veo el calabozo.
Ya puedo amoroso, ufano,
clamé barruntando el oro ,
de la bella a quien adoro
pretender la blanca mano;
y, vuelto al mozo, le digo:
si no importa el ser inepto,
vamos... — ¿Aceptas ? — Acepto.
Pues sígueme. — Ya le sigo. —
Y me muestra el aprendiz
á los gefes de la empresa
en derredor de una mesa
cubierta con un tapiz;
y una especie de notario,
aunque no tengo camisa,
la cédula me improvisa
de vecino propietario;
las condiciones formulo
que aseguren mi ínteres
y me adelantan un mes
del salario que estipulo;
se estíende según derecho
el oportuno contrato ;
me exigen el garabato;
firmo como en un barbecho,
y con mi firma aseguro
que respondo del citado
periódico en lo pasado,
lo presente y lo futuro,
íle aqui la ocupación
que ausente de mi señora
me ha tenido. Falla ahora
merecer tu aprobación.
Si amante me la concedes,
mi ventura es sobrehumana ,
aunque me vea mañana
preso entre cuatro paredes:
si tu rigor me condena ;
si aun asi te desagrado,
yo y el mes adelantado
damos boy londo en el Sena.
( ¡ Qué bárbaro amor, Dios mió! )
(¡ Pobre Gaspar í ¡ Es tan bueno... ! )
( ¡ Ay ! prefiero verle ageno
á que se le trague el rio.)
¡Callas! Tu crueldad rehúsa...
Estoy contemplando atónita
tu virtud...
¿
Sí?
( ¡Con qué mónita
la taimada le engatusa!)
¡Editor de El Terremoto ,
que tanto al gobierno oprime!
¡Valor cívico sublime!
No lo echaré en saco rolo.
Ya sabes, oh amigo tierno,
que es mi sistema normal
ser enemiga mortal
de todo bicho gobierno.
( ¡Moral inicua y salvage! )
¡Oh! ya la esperanza asoma
á mi corazón y...
(Dando d Josefina el vestido que co
Toma.
Ya está concluido el traer.
n
( Levantándose .)
s/a.)
¿Sí? Le llevaré veloz
á la ninfa que le aguarda.
( Estendiendo el vestido , que dobla en seguida y acomo¬
da en un pañuelo i)
Parecerá una avutarda
si lleva encima albornoz.
Gaspar. ¿No me dirás...
Josefina. ( A Ana .) Mientras vuelvo,
*4
prosigue tú mi costura.
( Ana toma y continúa la tarca de Josefina: esta se
pone el chal , el sombrero y los guantes i)
gaspar. De tí pende mi ventura.
Di: ¿qué resuelves?
Resuelvo-
Pero deja que evacúe
este asunto del momento,
que después...
Bien; pero siento
que tu corazón fluctúe...
Yo haré, Gaspar, un esfuerzo...
Ruégote que aqui me esperes,
amigo Gaspar, si quieres
participar de mi almuerzo.
¡ Me convidas !
¿ Qué ! ¿ Te pesa ?
¡ Oh ! no.
Ya ves...
( ¡Suerte escasa ! )
Que no te echa de su casa
la que te sienta á su mesa.
ESCENA III.
GASPAR.
¡A Dios !•— (Tengo mis sospechas
de que voy á ser dichoso.)
An ita , ¿qué opinas tú
de la opinión que yo formo
de Josefina? ¿Verdad
que es mi novia un pino de oro ?
j Mucho ! ¿Quién duda...
¿Y que yo
hubiera sido muy tonto
en tirarme al rio?
( Melancólica .) Tú...
¿ por qué ? Que lo hicieran otros;
los que no tienen ninguna
esperanza...
Ya recobro
la mía ; pero tronada
la creí cuando, hace poco,
recordaba tu maestra
la sentencia del filósofo:
uel suicidio es un deber
cuando es la vida un oprobio.**
Mas luego hizo observaciones
que oí con sumo alborozo ;
y he aquí que en agua de rosa
me baño, yo que en el fondo
del Sena anteayer pensaba
tragarme la muerte á sorbos.
¡ contraste! — ¿No me das
la enhorabuena? Supongo
q«e te alegrarás...
¿Yo...? Sí.
Dios te haga muy venturoso
y por muchos años... (¡Ah!)
bendiga tu matrimonio.
Asi lo espero. Es probable
que allá... hácia fines de Otoño,
un vástago... Mas ¿qué miro!
¡Tú lloras!
No tal. (Me ahogo.)
Pensaba... Con el pañuelo
te he visto enjugar los ojos...
Será íl uxion.
No hay tal cosa. (Se suena .)
Ahora te limpias el moco.
¡ Ana, tú lloras !
( ¡Mal haya
mi...)
No me ocultes el rostro.
Tener el alma sensible
no es delito.
(Sin poder reprimir el llanto y los sollozos .)
(¡Qué bochorno!)
Ya es inútil que lo niegues.
No sofoques los sollozos;
desahoga el corazón
y ensancha los hipocondrios.
Sin que tú me la reveles,
ya presumo, ya conozco
la causa de tu aflicción.
(¡Ay Dios...) ¿Conoces... Pues ¿cómo...
No; no es verdad; ¡no! Tus juicios
son temerarios.
¿Tan bobo
soy yo? La tierna amistad
es quien te anega en un golfo
de lágrimas. ¡ Quieres tanto
á Josefina !
Si. (¡ Es topo
este hombre!)
Te causa pena
que los dulces desposorios
la separen de tu lado...
Sí; eso es verdad... (¡Y de á folio!)
Porque es tu mejor amiga...
(¡ Eso es mentira!)
Tu apoyo,
tu ángel tutelar...
(¡ Blasfemia !)
Mas cuando á mi carero lomo
su ventura...
Sí. ( ¿ Y la mia ?)
Ya ves tó...
(¿No soy yo prójimo
para ese tigre ?)
Convengo
en que marido es sinónimo
de tirano; mas no hay regla
sin escepcion. ¿Soy yo un monstruo ,
por ventura? ¿Cuántas veces
te he de decir que la adoro ?
¡Ya , ya ; ya lo sé !
Y te juro
por Dios y San Pedro apóstol
que para ella seré manso
cordero, dulce palomo...
Lo creo; sí.
Su suprema
voluntad será mi código,
mi decálogo, mi...
l7
i* Basta!
Tú la verás en el colmo
del placer...
(¡Gran Dios...!)
Y entonces
serán lágrimas de gozo
las tuyas y...
Con mil santos,
¿quieres callar? (¡Ah qué tosigo!)
Y si quieres ser madrina
de nuestra boda..¿
¡Un demonio
que os lleve á los dos !
¿Qué escucho!
Ese lenguage...
No te oigo.
Déjame en paz.
¡Ah...! ya caigo.
Tú querrías otro novio
para ella. Quizá te inclinas
á algún rival que yo ignoro.
Tal vez.
Y quizá por eso
me miras á mí con odio...
(¡ Jesús...!)
Con antipatía ,
con...
(¡ Acertólo Bartolo! —
Y es que... lo merece bien.
✓
¡Oh! al cabo será forzoso
aborrecerle.)
Confieso
que estoy aturdido, absorto...
Pero ¿qué me importa á mí...
Yo no me meto en negocios
a ge nos ; y que os caséis,
ó que os arrojéis á un pozo,
ó que...
Pero ¿ por qué lloras ?
(Entr e irt itada y llorosa.')
¡Dale, dale...! ¡Si no lloro!
(Dentro.) ¡Ha de casa!
i8
GASPAR;
GASPAR;
Esta es la voz
de Martin. Entra , buen mozo.
ESCENA IV.
GASPAR. MARTIN.
¡Salud! Donde me dijiste
te hallo. Número dieziocho...
¿Qué hay ?
Vengo á notificarte
que me sigas pronto, pronto
de parte del director
principal de El Terremoto.
Pues ¿qué ha ocurrido, Martin ?
No lo sé. Para nosotros
los oficiales de caja
no se abre el Santa Santorum.
Será tal vez para que eches
alguna firma...
Pues corro...
¡Oiga! ¡Qué linda muchacha!
Servidor... Es un pimpollo.
¡Bella fundición! ¡Buen tipo!
¿ Quién... Pero ¡ ba ! soy un trompo.
Esta es tu novia. ¡Qué molde!
No. Tú estás...
Si eres zeloso,
peor para tí. No rebajo
ni una coma de mi elogio.—
A le, Gaspar, que eres hombre
de gusto.
(¿Él? ¡Sí!)
Pero noto
que ella no dice: esta boca
es mia , y tú... ¿ Estáis de monos ?
Sal de tu error. No es mi prenda
esta mocita.
Pues ¿ cómo.;.*
Josefina no está en casa.
Ha salido..;
*9
No me opongo
á tu elección , pero dudo
que la impresión de aquel tomo
sea mejor que la de ese.
(¡Me hace justicia!)
Con todo,
sin agraviar á esa niña
te juro que el bien que adoro
es la suma perfección ,
el prototipo, el emporio
de la belleza.
(Llorando.) (¡Villano!
¡Descortés! ¡Alma de chopo!)
De gustos no hay nada escrito.
Si la prefieres, acoto
esta niña para mí.
Gracias. (¡ Miren el mocoso!)
Joven precoz, ya veremos.
Deja que te apunte el bozo,
y tal vez...
Señor Gaspar,
¿sois mi tutor? Yo dispongo
de mi mano, y ni á mi tio
derecho sobre ella otorgo.
( Aparte á Martin.) ¡Un tio rico! ¡Ella es su única
heredera! ¡Está achacoso!
(¡Oídos que tal oís!)
(Acercándose á Ana.)
¡Ah vida mia! ¡Ah tesoro...!
(Levantándose y recogiendo la costura.)
¡Quítese allá el arrapiezo!
(A Martin.)
Ea, ven ; no seas plomo.
(A Ana , aparte.)
Es natural que no sea
de tu gusto ese... retoño;
pero no tengas cuidado.
Yo te buscaré otro novio...
¡Gaspar!
Por eso llorabas...
¡Oh...!
MARTIN:
Vamos... ¡ Si yo conozco...-
¡Dios mió...! ¿Os vais, ó me voy?
Quédate. Nosotros somos
los que... ¡A Dios!
; A Dios...!
¡ Silencio!
Respetemos el enojo
de las damas.
Sí; otra vez
la hablaré de mi negocio.
ESCENA V.
ANAi
¡Salid, lágrimas, salid!
Brote una fuente, un arroyo
por cada párpado ahora
que el rubor no pone estorbo
á vuestro curso! ¡ Ay cuitada,
ay necia de mí que pongo
mi cariño en semejante
cernícalo! Me sonrojo,
me atosigo y me... No tengo
ni una pizca de amor propio.
jTodo es ageno! ¡Funesta
sensibilidad! Y el bobo
no se da por entendido;
y ríe cuando yo lloro ,
y siempre estamos los dos
jugando á los despropósitos.
¿Qué mucho? Le ha alucinado
mi rival ; ¡ ese fenómeno
de las costureras ! Yo ,
pobre de mí , no blasono
de filósofa moderna,
• • ni he leido á Claudio Frollot
ni sueño revoluciones
y cataclismos del globo; —
y á pesar de mi ignorancia,
juraria que ese estólido
si se casara conmigo
DUPPtÉi
seria mas venturoso
que con ella. — Mas si Dios
lo ha dispuesto de otro modo,
paciencia y... ¡llorar!
¡Dupré! — Enjuguemos los ojos.
ESCENA VI.
DUPRÉ.
Dios guarde á Anita la bella.
¿ Dónde está tu principal ?
Salió. Volverá...
¿ Qué tal ?
Mis suspiros ¿la hacen mella?
Si ella obrase con justicia
su corazón fuera vuestro,
pero otro ha sido mas diestro:
lo pongo en vuestra noticia.
¿ Cómo ! ¿ Hay rival en campaña ?
Y rival favorecido,
con premisas de marido...
¿Luego la inicua me engaña?
Un capricho pasagero
es sin duda su mudanza.
No hay que perder la esperanza.
Ya pasará el aguacero...
¡No! La indiferencia, el odio
justo castigo la den.
¿Qué me importa su desden?
(Tentemos otro episodio.)
Nunca mi pecho la quiso
con fogosa vehemencia ,
y tal vez su inconsecuencia
me libra de un compromiso.
Tal vez ella, que es sagaz ,
de algún tiempo acá repara
que otros ojos y otra cara
turban de mi alma la paz :
ojos que inspiran amor
sin que lo pretendan ellos ,
que no entibia sns destellos
la aureola del pudor;
cara que al cielo compara
quien mira su perfección ,
porque anuncia un corazón
tan bello como la cara.
¿ Qué oigo! ¿ Amáis á otra ?
¡Ahí
No lo creyera , en verdad.
¿Y quién es esa -beldad
que os ha enamorado asi ?
Si os pinto á un ángel de Dios ,
que no es pintura de friso,
ese ángel del Paraíso
¿quién puede ser sino vos?
¿Yo? ¿Es posible... Lo agradezco;
pero, humana criatura,
me hacéis con esa pintura
inas honor del que merezco.
Bien que..., será chanzoneta...
¡ Preferirme á Josefina !
¿Qué mucho, si eres divina
y ella una insigne coqueta ?
¿Me amais de veras!
¡Te adoro !
( Llorando .)
(¡Dimc ahora, corazón ,
di que no tengo razón
que me sobra cuándo lloro!)
¿ Qué llanto es ese ? ¡ Ah! perezco
si me anuncia tu desden.
¿Por quién le viertes, por quién...
¿No he dicho ya que agradezco...
¡Oh ventura! ¿Será cierto...
Mas si no son de placer,
¿ á qué lagrimas verter...
Yo sé bien por qué las vierto.
Yo no puedo comprender,
Ana, que muger nacida
llore de verse querida...
Pues yo soy esa muger.
¿ Será una calamidad
la fé que Anita me inspira?
¿ O sospechas que es mentira...
¡No! Lloro porque es verdad.
No comprendo... (¡ Vaya un ente
Y si no te amase lino,
¿ lloráras...
Sí. ¡Mi destino
es llorar eternamente!
Pesares que tú te fraguas...
(¡Qué llorona es la doncella!)
(Llorando.)
¡ Ah... !
(Para acercarse á ella
se necesita un paraguas.)
¿ Pero cómo á tu quebranto
quieres que el remedio aplique
mientras tu voz no ine esplique
el motivo de ese llanto?
¿ Lo exigís !
¡Olí! sí; impaciente
estoy... Ábreme el archivo
de tu alma.
Pues el motivo
de mi llanto es el siguiente.
Lloro porque no es tan ancha
esta alma de que reniego
que cuando pierde en un juego
busque en otro la revancha :
lloro y pierdo la chaveta
y me lleva Lucifer
porque he nacido muger
y no he nacido coqueta :
lloro con ayes sinceros,
y bien lo podéis creer ,
porque os quisiera querer...
pero no puedo quereros :
lloro porque Dios depara
por consuelo á mis dolores
hombre que me dice llores...
y no las liene en la cara:
lloro desolada y loca
porque poner deseara
rsa boca en otra cara
ú otra cara en esa boca ;
y lloro en fin , y en un potro
tengo el alma porque sé
que muere por mí Dupré...
pero yo muero por otro.
ESCENA VII.
¡Miren por dónde resuella
al cabo de tantos dengues,
y qué tono tan patético
para despedir á un huésped!
¡Vive Dios que no se lian dado
en el siglo diezinueve
calabazas mas redondas,
y que el método merece
privilegio de invención !
El diablo son las mugeres.
¿Quién pensara... Y con su sal
y pimienta ha sido el récipe,
porque me ha llamado feo
muy filantrópicamente.
Por dicha, no es mi pasión
tan ciega como pretende,
sino un antojo, un despique. .i
Pero su desaire llueve
sobre mojado. Esa pérfida
de Josefina... ¿ Quién viene ?
ESCENA VIH.
GASPAR. DOS GEIsDA TIMES.
GASPAR. ( A los gendarmes .)
Mil gracias. No abusaré,
caballeros. Seré breve..;
!5upré. (¿Qué veo! El nuevo editor
responsable...)
(¡Aun está ausente
GASPAR,
GASPAR,
Josefina... !)
(¡Entre gendarmes...!
¡Ya! El artículo... ¡Pobrete!)
Caballero mió, tengo
la honra... Mas, si no mienten
mis ojos , sois redactor...
Cierto. ( ¿ A qué vendrá este mueble
¡Ab ! ¿si será.,.)
¿ Conocéis,
por lo visto...
(No conviene
declararme.) ¿A Josefina?
Muy poco. Dos ó tres veces
la he visto. Vengo á que me haga
una corbata con pliegues.
Ya vereis qué primorosa...
Salió... Me han dicho que espere...
Bien. ¿ Pero qué hacéis de pié ?
Sentaos...
Según parece,
sois... de casa.
Poco menos.
Sereis sin duda pariente...
Algo mejor: soy su amante.—
Algo mas: su novio en cierne.
( ¡Si lo dije! ) ¡Bien, amigo !
Celebro... Mil parabienes...
( ¡ La traidora... ! )
Muchas gracias...
Aplaudo... (¡ El diablo te lleve! )
¿ Y acostumbráis á venir
á verla... con esa gente?
¡Ah! sin esos ciudadanos,
que tanto me favorecen ,
vendría yo mas gozoso ;
pero... ¿ no sabéis... ¡Me prenden!
¿ Cómo... ! Lo siento... (Me alegro.)
El tribunal — ¡ triste suerte! —
parece que ha declarado ,
con sujeción á las leyes
de la prensa, que há lugar
á formar la competente
GASPAR:
causa sobre cierto artículo
de nuestro diario.
¡ Imbéciles...!
(Yo le escribí.)
En consecuencia,
voy preso...
( ¡ Perfectamente ! )
Si, señor. — Pero estos ángeles
de mi custodia se duelen
de la amargura de un novio
interceptado, y consienten
que antes de entrar en la cárcel
de Santa Pelagia, estreche
entre estos brazos al ídolo
de mis ojos.
( ¡ Antes ciegues
que tal veas ! )
Pero ¿qué hace
mi futura, que no vuelve...
Mirad que ya no podemos
sin violar nuestros deberes
consentir mas dilación.
Venid...
¡Un momento! Hacedme
la gracia...
Basta de gracias.
Ya hemos sido harto indulgentes.
Seguidme. Si resistís,
será forzoso...
¡ Crueles...!
Ya os sigo. Dejad que al menos
á este prójimo encomiende
mi angustiosa despedida. —
Monsieur Dupré, os doy poderes
para espresar mi dolor
á aquel serafín terrestre.
(¡Bella comisión...! Mas debo
disimular...)
Verbalmente.
¿Estamos ?
Bien.
Suprimid
dupré.
lo del abrazo.
Se. entiende.
Decidla que por su amor
me llevan entre corchetes,
sin permitirme siquiera
los inhumanos que almuerce
con ella.
Vamos andando.
Decidla que venga á verme.
Decidla que nada importa
que el jurado me condene...
( ¡ Plegue á Dios... ! )
(Llorando.) Si...
¡Vamos, digo!
Si su corazón me absuelve.
Decidla que al despedirme
de este venturoso albergue
derramo por ambos ojos
lagrimones como nueces.
Decidla, en fin, que Gaspar...
Es un remolón que quiere
que le llevemos atado...
¡No, no! Yo iré libremente...
á la cárcel. — Redactor,
mirad por mis intereses...
¡A Dios...! ¡ A Dios, Josefina,
A Dios...! ¡Tuyo hasta la muerte!
ESCENA IX.
DurnÉ.
¡Ese sándio me faltaba
para acabar de ponerme
de mal humor! ¡Y la infiel
Josefina le prefiere !
Mas ¿qué mucho? También ella
es sandia, aunque de otra especie. —
Pero tiene buen palmito,
y hombres como yo no deben
renunciar á una conquista
al primer inconveniente;
/J
a8
SjUPRE.
y pues ya conozco el pié
de que cojea, y adrede
me liberta la fortuna
de un rival impertinente,
no perdamos la esperanza,
no recojamos las redes.
Pájaros mas avisados ¿
entre sus hilos se prenden.
Ella la echa de romántica...
Tanto mejor. Las mas débiles
son esas. — Oigo su voz. —
Voy á ponerla en un brete.
> s
ESCENA X.
JOSEFINA.
Perdona, Gaspar...
( Reconociéndole .)
¡ Dupré l
Soy Dupré ; no soy Gaspar.
Ya, ya lo veo. Creí...
Muger falsa y desleal ,
¿con que, al fin te has decidido
por ese necio, incapaz
de sacramentos?
j Dupré ! ,
yo mando en mi voluntad.
El hizo por cautivarla
lo que no haría quizá
su adversario.
¿Y qué ha podido
hacer ese... ganapan
miserable ?
¡Friolera!
Cansado de mi crueldad
querria arrojarse al rio.
¿Y se ha arrojado ?
No; mas...
se ha hecho editor responsable
de un diario ; que es igual.
¡ Mercenario !
JOSEFINA»
JOSEFINA;
Es que el periódico
es de oposición tenaz.
¿Y qué?
Gaspar hará guerra
al gobierno.
Sí la hará,
pero por boca de ganso,
como dice aquel refrán.—
Yo escribo en El Terremoto.
¡Tú! No sabia...
Sí tal.
Ese hombre es un testa férrea.
¿Quién es mas? ¿Quién vale mas
¿ El editor responsable ,
ó el redactor principal ?
¿El sacerdote, ó la víctima?
¡ Cielos! ¿ Lo habrá sido ya !
Sí; ya está preso ¡el menguado!
¿Y no me he de interesar
por él ? Su desgracia...
Sí;
desgracia humilde , trivial ,
subalterna. — Y si el gobierno
por una casualidad
sabe que soy yo el autor
del artículo mordaz,
¿ qué hará de mí ?
j Le escribiste
tú?
Yo; sí ; ¡y con alquitrán !
A tres como ese desplomo
el edificio social.
¡Heroica pluma ! — No obstante ,
el hombre que fué capaz
de escribirle , en mi concepto...
le deber ia firmar.
¡Filosofía anticuada!
¡ Dialéctica mazorral !
Para trances de mas bulto
me debo yo reservar ; —
pero... ¡ eres muger ! Conozco
que aun á la altura no estás
3o
de mi elevada política,
y basta ser mi rival
esc hombre para que veas
( Con la mano en el ftecho .)
que aquí hay generosidad.
¡ Alma noble !
Si mañana
le condena el tribunal ,
yo me declaro culpable
y me pongo en su lugar.
¡Ah Dupré... !
Pero con una
condición.
Dímela. ¿ Cuál ?
Que en tu corazón amante
también le he de reemplazar.
¡ Dupré ! ¡ Dupré! ¡ Cómo abusas
de tu elocuencia sagaz!
Confieso, frágil de mí,
que me inclinaba á Gaspar,
si bien vacilante el labio
todavía el sí formal
no ha articulado; confieso
que casi, casi... Pero ¡ay!
tú me fascinas , Dupré.
¡Oh poder , oh autoridad
del genio !
( En tono trágico .) ¡Muger! , decide
habla. ¡O tu amor... ó un puñal!
¿ Q«é ! ¿ Me obligas...
¡Es cuestión
de gabinete ! O me das
esa mano, oh Josefina...
¿Para llevarme al altar?
¿ Quién lo duda ? (Yo lo dudo.)
O el drama concluye mal.
¿Qué escucho? ¿ El suicidio...
Sí;
mas no un suicidio vulgar,
sino un suicidio de grande
espectáculo, infernal...
¿ Cómo... !
3i
Te malo primero,
mato luego á tu galan ,
y después me mato yo.
¡ Espantosa trinidad !
Basta , ¡oh ! basta. Eso es tener
corazón; eso es amar.
¡Oh numen de Víctor Hugo
y de Alejandro Dumasl
¡Hombre excéntrico y sublime!
Tú eres el bello ideal
que soñaba Josefina.
( Tomándole de la mano y dirigiéndose á la puerta de
la izquierda .)
¡ Ven...! Te convido á almorzar.
JOSEFINA;
¡Oh amada... !
Mejor es esto
que matarse: ¿ no es verdad ?
Sí.
Vamos, Dupré, y la víctima
sea por hoy... un faisan.
Brindaremos, sin embargo,
á la salud de Gaspar.
Acto II
Antesala de un tribunal. Puerta en el foro , que es' la
que conduce á la escalera : otra á la derecha del ac¬
tor , que guia d las dependencias interiores del edifi¬
cio, Y otra á la izquierda , que es la de la sala don¬
de va d celebrarse un juicio de jurados. A la inme¬
diación de esta última , hacia el foro , estarán la me¬
sa y el sillón del portero.
ESCENA PRIMERA
el gendar. ( A un grupo que se agolpa d la puerta de
la izquierda .)
Airás, atrás, caballeros,
ó habré de usar de la fuerza.
portero. Ciudadanos, respetad
la consigna.
CiUD. l.° No nos dejan
entrar por el olro lado.
portero. ¿ Y cómo, si ya está llena
la sala ?
CUJI). l.°
l.°
Es que nuestras leyes
mandan que públicos sean
los juicios.
Es positivo;
pero las leyes no ordenan
que asistan al tribunal
mas gentes de las que quepan.
A la plaza se debia
trasladar.;.
Sí ; ¡ buena gresca
se armaría!
l.°
Sí, señor ;
CIUD. 2.°
que asi se hacia en Atenas.
Dejadnos entrar, genderme.
Aun habrá algún hueco...
¡ Afuera !
Orden, caballeros, orden,
CIUD. 3.°
ó lomo una providencia.
¡Calle el Cervero!
¿Qué escucho!
¡Por mi alma...
CIUD. 3.°
CIUD. 3.°
l.°
¡ Alma berroqueña !
¡Silencio!
¡Alma de portero!
A fé que no hay diferencia
esencial , si bien lo miro ,
t
entre el portero y la puerta.
( Todos se riert .)
¡Qué insulto! ¡A una autoridad!
¡A mí! — Lo que mas me quema
es esa risa. — Gendarme,
echadlos de aquí.
No es esa
mi consigna.
Se. me ríen
en las barbas.
Norabuena.
l.°
CIUD. 3.°
l.°
A esta puerta, y no á su boca,
me han puesto de centinela.
¡ Bravo !
¡Bien por el gendarme!
La risa es libre, y atenta
gravemente á los derechos
CIUD. 3.°
CIUD. 3.°
del hombre el que la secuestra.
Y con su pan se lo coma...
¡Hura... ¡Voto á briós...
El que sea
ridículo.
Daré parle
al tribunal...
/
u
gendarme. ¡ Qué simpleza !
¿Qué adelantareis con eso?
Mejor es tomarlo á buenas.
Mientras no pasen de aquí
dejadles que se diviertan.
CIUD. 4.0 Con que, ¿ello es que no podemos
entrar...
portero. ¡ Es mucha molestia !
¿Cómo os tengo de decir
que por aqui solo entran
los de casa ; el detenido ,
los gendarmes, los... et ccetera ?
CIUD. 4.0 Dice bien : no porfiemos.
Ya nos dirán la sentencia
los diarios.
CIUD. 5.°
l.°
CIUD. 2.°
ciud. 3.°
portero.
Voy á dar
otra embestida á la puerta
principal.
( Vanse todos menos los tres primeros.
Pues yo me quedo,
que algo oiré , ya que no vea.
Y yo.
Y yo.
Bien ; mas con orden
y compostura , y á cierta
distancia, sin obstruir
el paso , que las orejas
no necesitan contacto
material para que ejerzan
sus funciones.
)
(Se sienta en su sillón y toma un diario .)
ciud. l.°
¡Oiga!
ciud. 2.°
¡ Calle !
CIUD. 3.°
¡Y filosofa !
CIUD. 2.°
¡Y diserta!
l.°
¡ Apenas es pedantuelo
el porterillo!
CIUD. 3.°
(Al gendarme .) ¿No empiezan?
No. Faltará todavía
algún jurado.
l.°
¿ A qué esperan
esos señores ? Ya estoy
CIUD. 2.°
deseando oir la arenca
del defensor. ¡Qué talento!
¡Oh! pues atrás no se queda
l.°
el procurador del rey.
Yo celebraré que absuelvan
CIUD. 3.°
al editor responsable.
¿Le conocéis?
l.°
No. Hace guerra
CIUD. 2.°
su periódico al gobierno,
y esto ya le recomienda
para mí.
Para mí, no;
l.°
que son doctrinas funestas
las suyas, y aunque respeto
la institución de la imprenta...
¿ Sois... ministerial?
CIUD. 2.°
A vos
CIUD. 1.°
que lo sea ó no lo sea
nada os importa. Yo quiero
que las leyes tengan fuerza ,
y aunque amo la libertad
aborrezco la licencia.
¡ Ya! vos sereis empleado...
CIUD. 2.°
No tal. Vivo de mis rentas.
l.°
( Aparte al 3.°) CIUD. 2.°
Apuesto á que se las paga
la policía secreta.
Yo...
Portero, alzad y adentro,
que la campanilla suena.
( Levantándose .)
l.°
Voy volando.
ESCENA II.
dichos , menos el portero
Ya parece
CIUD. 3.°
que va á principiar la fiesta.
’ Oigamos.
CIUD. 2.°
No se oye nadai
Nada se liará hasta que venga
l.°
gendarme
l.°
l.°
CIUD. 3.°
CIUD. 2.°
el editor responsable.
¿Dónde está?
Alli..., á.la derecha.
ESCENA III.
Dichos. Martin. El Portero
¿ Llego á tiempo ?
¿ Adonde vas ,
mocito, con tanta priesa?
¿Dónde está Gaspar ?
¿Quién es
Gaspar ?
¡Pregunta superfina!
El editor responsable.
Pasará por esta pieza
dentro de un instante. Acaban
de mandar que comparezca.
ESCENA IV.
dichos y menos el portero.
Gracias á Dios que be venido
á tiempo. ¡ Buena carrera
he dado!
(i Con misterio.)
¿Qué ocurre?
¿Hay grupos
¿Asonada? (¡Ya me tiemblan
las carnes!)
No; todo está
tranquilo; y harto me pesa ;
que yo me chupo los dedos
cuando hay jarana y marea
y patrullas y tumulto
y rebullicio, y se cierran
los almacenes, y tocan
á rebato, y desempiedran
ciun. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
las calles, y...
¡Qué demonio
de chico !
Entonces se huelga j
se tira el componedor,
se abandona la galera ,
se confunde la glosilla
con la anastasia, se mezclan
las comas con los cuadrados ,
los números con las letras ,
se pierde el original,
no se corrigen las pruebas,
se corre en abreviatura
de la puerta á la escalera ,
de la escalera á la calle,
y y ande la marimorena ,
y gima la redacción ,
que harto ha gemido la prensa!
¡Donoso rapaz!
¡Oh! el niño
promete.
Pero ya llega
mi paisano.
ESCENA V.
GASPAR. EL PORTERO. OTROS DOS GENDARMES,
¡Hola , Martin!
¡Gaspar! ¿Quién me lo dijera
que tan pronto...
Gages son
del oficio.
¡Sí !
¡ Paciencia !
Ya le acepté, y es preciso
arrostrar las consecuencias.’
Lo de menos es la multa ,
porque la paga la empresa ;
mas si te imponen dos años
de prisión...
No me da pena.
Vamos, señor editor.
El tribunal os espera.
¡ Un momento ! — Traigo dalos
con que pruebe su inocencia.
Para eso está el defensor.
Voy allá.
( Apartándose á un lado con Martín y hablando con él
en voz baja. Los tres ciudadanos hablan entre sii)
Solo me inquieta
Josefina. Hecha estará
la pobre una Magdalena.
Aqui te traigo el artículo
original. Es la letra
de Monsieur Dupré.
( Tomando un papel que le da Martin .) t
¿ Y qué hacemos
con esto, si él no confiesa...,
ni está firmado el artículo...
Yo no sé si te aprovecha
ó no; pero, por si acaso ,
bueno es tener esa prueba...
Martin, yo te lo agradezco,
que aun no he leido á esta fecha
lo que he firmado. No obstante,
aunque arriesgue la cabeza,
callaré: el hombre de bien
debe cumplir sus promesas.
jOtra vez la campanilla!
( Separando á Gaspar y Martín .)
¡Eh!, vamos, con una recua
de diablos.
A Dios, Martin.
( Lntra con el portero. Los dos gendarmes se vuelven
por donde vinieron .)
ESCENA VI.
MARTIN. EL GENDARME. LOS CIUDADANOS.
Yo voy también. Mi presencia...
Por ahí no se puede entrar.
¡ Ah! ya... Bien ; daré la vuelta..;
C1UD. l.°
l.°
l.°
CIUD. 2.°
CIUD. 3.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
Todo está lleno...
No Importa.
Por cualquier parte se cuela
mi individuo. Caballeros,
¡ salud !
¡ A Dios, buena pesca!
ESCENA VIL
dichos , menos Martin.
Oigamos con atención.
Ya llegó el momento. Reina
el mas profundo silencio.
¿ Empezará la polémica ?
Oigo hablar...
No es hablar. Leen
el tonillo lo demuestra.
¿El acta de acusación?
No se principia por ella ,
sino...
Ya ; por el artículo
denunciado.
Esa es la regla.
Escuchad...
Es escusado,
que ya le he leido en letra
de molde.
Y yo cuatro veces,
pero mi alma se deleita
con escucharlo, porque es
cada línea una sentencia.
¡ Error ! A mí me parece
cada línea una blasfemia.
¡No disputar! Respetemos
las opiniones agenas.
Pues escuche este señor;
ó no escuche ; lo que quiera ;
pero calle.
Callaré,
que lio gusto de reyertas.
Aun esas palabras sobran.
l.°
ÍO
CIUD. 3.°
CIUD. 2.°
CIUD. 3.°
CIUD. 2.°
dupré.
CIUD. 2.°
(Se
l.°
l.°
CIUD. 3.°
¡Qué píldora! ¡Chúpate esa!
¿ Cómo chupar...
¡ Hombre , yo hablo
del artículo!
( j Babiecas!
(Se retira de la puerta y pasca.)
Pero ¿ cuándo para el vulgo
no fue la maledicencia
dulce pasto? )
ESCENA VIII.
Dichos. Dupré
Dios os guarde. —
Parece que ya comienza
el juicio... Me he descuidado...
Las formalidades previas...
No hay prisa... Ahora están leyendo
el artículo; ¡esa tea
incendiaria !
(¡Oiga...! Este prójimo
que mi artículo reprueba
me atribuye una opinión
política...; y tengo treinta,
porque ya con una sola
difícilmente se medra. —
Observemos, sin embargo,
si oye con mas indulgencia
el público...)
acerca d la puerta de la izquierda.)
Caballeros...
Servidor.
¿Qué tal? ¿Celebran...
Mucho.
¿Oís ese murmullo
de aprobación ?
(Lisonjea
mi vanidad de escritor ,
mas si el jurado absolviera
á Gaspar, sería un chasco,
que aun no tengo yo mi presa
CIUD. 3.°
asegurada.)
¿ Acabó ?
ciud. l.° Y otra vez da el pueblo muestras
CIUD. 3.°
de adhesión.
La campanilla
suena ahora.
l.°
CIUD. 3.°
¡Y con violencia!
Ya se restablece el orden.
Ahora su turno le llega
al acta de acusación.
CIUD. 2.°
¿ Sí ? Pongámonos mas cerca.
(Se reúne con los demas interlocutores. Llega A na j sin
ser vista , por la puerta del foro.)
ESCENA IX.
(Solo en tu suerte me ocupo,
pobre Gaspar , y mi fé...
¿Cómo averiguar... No sé
si me dirija á aquel grupo...)
l.°
CIUD. 2.°
¿Oís? ¡Qué mal corazón!
No; que si la ley consulta,
l.°
yo...
¡Dos mil francos de multa
y dos años de prisión!
CIUD. 2.°
CIUD. 3.°
(¡ Bien !)
(¡Bien!)
Hora es de que se abra
el debate.
l.°
CIUD. 3.°
(¡Qué temblor...!*)
Hablan...
¿ Quién...
gendarme. El defensor
ba tomado la palabra.
(Oyendo están desde alli...)
(Se acerca con timidez.)
l.°
Ni una coma perderé.
(¿Qué veo!)
(Toca en el brazo á Dupré y le habla en voz baja in¬
dicándole que le siga al otro estremo del teatro : los
demás interlocutores no lo advierten ^ ocupados
l a defensa.)
¡Monsieur Dupré !
¡ Anita! ¡Tú por aqui !
Sí, señor.
¿Qué traes?
K nlro
dupré.
I.®
ciun. 3.°
CÍUD. 2.°
temerosa, atribulada...,
pero ya no temo nada
con este feliz encuentro.
¿ Encuentro feliz... el mió?
Sí , señor.
¿De cuándo acá?
No dudéis...
(¿Por qué será?)
En vos, solo en vos confio.
¡Bien !
Con sorpresa te escucho.
¡Si lo veo y no lo creo!
¡Ah! si hacéis lo que deseo...
¿Me querrás, Anita?
¡Oh! mucho.
Pero es maravilla rara.
¿ Cómo soy ya de tu agrado ?
¿Cómo le lias reconciliado
tan pronto con esta cara?
¡Qué bien habla!
¡Eh! Desatina.
Me parecía algo... triste,
pero en vos solo consiste
que me parezca divina.
(¡Hola! La niña se aplaca.
Pero ¿qué querrá de mí?
A todo diré que sí ,
Como no pida casaca.)
( Llorosa .)
Ese silencio me aflige.
¡ Amparadme...
(¡A Dios...! Ya llora.)
Y no recordéis ahora
lo que ayer mañana os dije.
Solo por Jas obras son
l.°
los hombros malos ó buenos,
y la cara es lo de. menos
cuando es noble el corazón.
¡Oh hermosa...! Sin vacilar
á tus deseos me allano.
Yo sé que está en vuestra mano
la libertad de Gaspar.
¿Eli? ¿Cómo...! ¿ Eso solicitas ?
¿No os lo decía? ¡Qué pico!
¡ Libertadle ! Os lo suplico
por las ánimas benditas.
Hija , no es eso tan llano
como á tí se te figura.
Mas ¿ qué causa... Por ventura ,
¿es primo tuyo ? ¿ Es tu hermano?
Es mi amado.
¿Quién...? ¡Ese hombre!
Él ; sí.
Ahora me desayuno...
¿ No os dije...
Me hablaste de uno,
mas no dijiste su nombre.
Gaspar es el mozo esbedto
que os pinté...
Ya ; ya concibo...
(Ahora con doble*motivo
sentiré que sea absuelto.)
Yo le amo...
Sí. (¡Qué ridículo
quid pro quó !)
Yo sé...
(¡ Por Dios ,
que me he lucido!)
Que vos
sois el autor del artículo.
Con efecto... (Y si me enfado ,
y niego, y la otra lo sabe...)
Haréis que el mundo os alabe
si os denunciáis al jurado.
Sí; en eso estov...
¡Caro amigo !
Asi lo esperaba vo.
Quien la culpa cometió
« debe sufrir el castigo.
Gaspar ha entrado en el gremio
sin saber lo que se hacia.
No sabemos todavía
si tendrá castigo ó premio.
Según la pública voz
será el pobre castigado,
que el escrito denunciado
dicen que es ¡lo mas atroz...
Niña, til no entiendes de eso.
¡No os incomodéis, por Dios!
Yo no os acrimino ú vos,
pero abogo por el preso.
Te desdeña el mentecato,
¡y te interesas por él!
Yo no debo ser cruel
porque Garpar sea ingrato.
Otra se holgaría viendo
que ha caido en el garlito;
mas yo le amo ¡pobrecito!
y por eso le defiendo.
¿Cómo hacer yo que se tuerza
mi destino ? Si Gaspar
no me ama, ¿le lie de obligar
á que me quiera por fuerza?
¿ Y qué consuelo , qué g02o
tendré yo...
í.°
¡Divino !
¡ Apruebo !
3.°
¿ Porque ese pobre mancebo
se pudra en un calabozo ?
No lo liagais por mí...
2.°
(¡Mezquina
defensa !)
1 °
¡Este es de los buenos!
3.°
¡Qué discurso !
Pero, al menos,
hacedlo por Josefina.
DUrRÉ.
(Ahora toca en otra llaga.)
2.°
El procurador del rey
va k hablar. (Triunfará la ley.)
ANA;
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD; 3.°
CIUD. 2.°
l.°
Vos la amais... , ella os halaga...
Ella misma me lo lia dicho.
¿Ella?
Sí; bien lo anuncié:
su amor á Gaspar no fue
mas que un ligero capricho ;
y pues tanto os interesa,
y asi lo exije su amor,
salvad al pobre editor
y cumplid vuestra promesa.
Lo he prometido; sí tal ,
pero primero es preciso
saber... (¡Fuerte compromiso!)
el fallo del tribunal.
Veamos lo que resuelve,
y yo con frente serena
hablaré si le condena
y callaré si le absuelve.
Mió el riesgo y de él la gloria.
Si sale libre Gaspar,
no le quiero yo usurpar
el laurel de la victoria.
Anda á cuidar á tu tio...
(¿A ver si la echo de aquí...)
y no temas ; fia en mí...
Sí , señor ; ¡ vaya si fio !
¡ Bravo !
¡ Mal haya su crisma !
Pero ya que estoy presente...
¡ Argumento contundente!
¡Bello argumento! Un sofisma.
Quiero ver lo que resulta...
¡ Otra heregía !
Va largo
el negocio...
Sin embargo...
(Habrá cárcel; habrá multa.)
Aunque ingrato me rechace,
yo tendré sumo placer ,
si le veo libre, en ser
la primera que le abrace.
¡Ya acabó! ¡Ya no consume
tfi
CIUD. 2.°
ciud. 3.°
CIITD. l.°
CIUD. 1 .°
mi paciencia!
¡ Bien perora !
Escuchad... ¿Quién habla ahora?
El presidente resume.
Si en eso te empeñas, callo.
Ya aunque tarden no me apuro,
porque su triunfo es seguro
cualquiera que sea el fallo.
¡Parcialidad! Otro ataque
es el resumen. ¡Oh esceso
de tiranía!
(¡Yo preso
por librar á un badulaque! —
¡ Oh ! no soy yo el que sentencio,
que si estuviera en mi mano,
ni Nerón ni Diocleciano...)
Todo ha quedado en silencio.
( Acercándose .)
¡ Dios mió, si yo supiera...
ESCENA X.
V %
Dichos. El Portero
¿Qué tenemos, camarada?
¿Qué hay?
Todavía no hay nada.
El jurado delibera.
(Los ciudadanos se separata de la puerta de la izquier¬
da y rodean al portero. Anay sin acercarse mucho y
oye lo que hablan. Dupré observa también á alguna
distancia del grupo .)
CIUD. 3.°
Pero el popular susurro
¿ qué anuncia ?
Poca esperanza.
CIUD. 2.°
¿Sí?
Temo que la balanza...
(Yo voy á ver si me escurro...)
(V a ganando terreno hácia el for*
(Viendo d Anai)
¿Qué haces aqui, criatura?
¿ Yo... ? Nada...
l.°
ciud. 2.°
l.°
¡Helio adminículo!
DUPIlÉ.
(Si condenan el artículo
Voy á hacer triste figura.—
Desde ahajo estaré alerta...)
Te interesa el editor ,
por lo visto...
Sí, señor.
(No me ve... Tomo la puerta.)
ESCENA XI.
dichos , menos dupre.
¿ A qué has venido? ¿Qué quieres?
Perdonad si me escedí.
Venia... No sé si aqui
pueden entrar las mugcrcs.
Sí tal; no temas al bú.
Pueden en toda ocasión
l.°
entrar..., y mas cuando son
tan bonitas como tú.
Gracias.
¡Milagro! ¡Prodigio!
¡Portero, y galante!
l.°
Sí.
¡Oh!
( A Ana mostrando el sillón.')
¿Quieres sentarte alli
mientras se acaba el litigio?
No; mil gracias: bien estoy.
CIUD. 3.°
l.°
Como tú quieras, hermosa.
¡La requiebra!
Vaya; es cosa
que no se ha visto hasta hoy.
Para todos soy severo,
mas para ella... ¡Pobrecita!
CIUD. 3.°
l.°
Tan guapa... ¡ Homo surn ! No quita
lo cortés á lo portero.
¿Habéis oido? ¡ Homo sum !
Pues lo afirma, lo creeré,
CIUD. 3.°
í.°
pero yo dudaba...
¿Qué?
Si era hombre, ó si era atún.
¡Dudar de mi especie! ¡Voto..;
Tengamos la fiesla en paz.
CIUD. 2.°
Dejadle...
0 seré capaz...
CIUD. 2.°
Y hablemos de El Terremoto.
¡Ah! sí, sí; tengo una pena...
¿ Será absuello el que padece ?
¿ Qué os parece ?
portero.
Me parece
que el jurado le condena.
¿Qué decís!
CIUD. 2.°
(Mirando por la puerta del foro.)
¡ Monsieur Dupré...!
¡ No le veo ! — Yo os invoco...
(Mirando* d todos lados. )
En el pasillo... ¡ Tampoco !
(Llorando.)
¡Ay triste de mí! ¡Se fué!
¿ A quién busca esa chiquilla?
¡ Falso, perjuro , embustero!
¡Ay pobre Gaspar...!
¡ Portero ,
que tocan la campanilla !
¡Esto es hecho!
ESCENA XII.
dichos y menos el portero.
¡ Ah qué conflicto !
Acudamos otra vez...
l.°
(Los ciudadanos acuden de nuevo d la puerta de la iz¬
quierda .)
Vuelve el jurado...
Habla el juez...
Oigamos el veredicto.
(Acercándose también .)
¡ Dios mió... ! ¿ Qué habrán resuello ?
¡Virgen Sania de París...!
La vida tengo en un tris...
ciUD. l.° (Volviendo al proscenio con los demas , des¬
pués de una breve pausa.)
¡Albricias l
CIUD. 3.°
CIUD. 2.°
CIUD. 3.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 2.°
í.°
CIUD. 2.°
l.°
CIUD. 3.°
l.°
CIUD. 3.°
l.°
j Absuelto!
(Co/2 despecho.) (¡ Absuello!)
¿Es posible! ¡Oh! me enagena
la alegría... ¿Y dónde está?
Quiero verle.
Ahora saldrá.
Recibid mi enhorabuena.
(Entre dientes , jéndose.)
¡Oh ceguedad! ¡Oh ignorancia!
El amigo del gobierno
va trinando...
¡Dios eterno...!
¡Pobre Francia! ¡Pobre Francia!
ESCENA XIII.
dichos , menos el ciudadano 2.°
Ardiendo va como un ascua.
Vámonos también los dos.
Sí, y ¡viva la Francia!
(A Ana.) ¡A Dios
¡A Dios, carita de pascua!
ESCENA XIV.
EL GENDARME .
Guárdeos el cielo.
(Al gendarme.)
¿ No sale ?
Le están dando el parabién
sus amigos....
¿Si se irá
por la otra puerta ?
No sé...
¡ Ah ! ¿ Y cuándo le alcanzo yo ?
¿ Y cuándo tengo el placer...
¿ Me dejais atravesar...
No puedo ; mas si queréis
que le llame... Aun está allí.
Sí, sí; hacedme la merced
5o
de llamarle.
gendarme. Le haré señas...
( Mira adentro y hace ademan de llamar con la mano.)
No me mira; no me ve...
Pero se acerca el portero... ,
le habla... Ya viene con él.
ana. ¡Ah! ¡Gracias á Dios...!
gendarme. Venid,
que os espera una muger...
ESCENA XV.
EL GENDARME. GASPAR . EL PORTERO.
GASPAR. Vuelo... Será mi adorada
Josefina...
¡Gaspar! ¡Ven
á mis brazos !
( Abrazándola .) ¡Ah...! ¡Eres tú!
Sí ; soy Anita ; tu fiel
amiga.
Sí, sí.— (¿Y la otra?)
Ya sé que has salido bien.
¡Me alegro tanto!
Te estimo
la finezas
(Al gendarme .) Ya podéis
retiraros.
GENDARME. ¡ Que me place !
A Dios, niña: hasta mas ver.
(J^asc por la puerta de la derecha .)
ESCENA XVI.
GASPAR. EL PORTERO.
portero. (A Gaspar .)
Y vos esperadme aqui
un instante, si queréis
recoger el oportuno
documento...
Esperaré.
Vuelvo... ¡ Ah! ya se me olvidaba.
Recibid este papel... (Le da una carta
* Una carta !
(Leyendo el sobre.')
"Al editor
responsable... » Bueno. ¿ Quién
os ha entregado esta epístola?
portero. Un teniente coronel.
(V uelve á entrar en la sala del jurado .)
ESCENA XVII.
GASPAR .
¡Gaspar... !
Será algún artículo
comunicado tal vez.
No corre prisa... La guardo
para leerla después. —
(Se mete en el bolsillo la carta.)
¿ Sabes , Ana , que eres tú
muy buena muchacha?
¡Eh...»
Tienes muy buen corazón.
¡Tomarte tanto interes
por mí!
¡Gaspar!
Pero dime:
¿ á quién debo agradecer
la visita? ¿ Es de tu parle,
ó de...
(¿Hay hombre mas soez?)
Yo no soy embajadora
de nadie.
Creí... Pensé...
Ni había necesidad
de eso , que tiene dos pies
como yo la que pudiera
enviarme.
Sí; también
es verdad. — Estará mala
ó tendrá mucho que hacer
sueña .)
.GASPAR.
deja de amarla el cruel!)
Ana..., yo creo, aunque acaso
me equivoque como ayer ,
yo creo que lloras.
Lloro
de rabia.
Pero ¿ por qué ?
Porque me tratas muy mal ;
porque eres un descortés ;
porque te has imaginado
que yo soy capaz de hacer
el oficio de tercera.
Lo dije de buena fé.
Bien sé yo que eso se guarda
para* mugeres de tres
al franco; no para tí,
que eres digna del pincel
de Apeles.
¡Ba! No te burles.
Que me lleve Lucifer
si miento. Eres muy bonita.
¡Ahí!!
(¡Cáspita si lo es!
No la habia yo mirado
con atención.) Como sé
que las dos sois tan amigas...,
y ya sabes lo que hay...
¡Pues!
Y que nos queremos tanto...
(¡A Dios dedada de miel!)
¿ No puedo tener yo un alma
compasiva...
¡Sí, pardiez!
¿Y venir de motu propio
á verte...
¿ No has de poder ?
Tú eres muy buena cristiana...
¡Mucho! (¡Miren qué sandez
ahora!)
No guardas rencor
por la broma que gasté,
ayer mañana: ¿verdad?
¡Yo...! . ,
j Palomita sin hiel ! —
Tú no tienes el talento
de Josefina...
(¿ Otra vez ?)
Ni su sólida instrucción...
(¡Maldígala Dios, amén!)
Pero eres dulce, apacible,
y el candor, la sencillez
de tu corazón... ¿Suspiras?
No.
Feliz será el doncel
con quien te cases.
(¡Me fríe!)
Como yo lo voy á ser
con Josefina.
Sí. (¡Ingrato!
GASPAR-
Si supiera que Dupré...
Pero no quiero decírselo.
Asi será mas cruel
su desengaño.)
Te quedas
suspensa... Pierde tu tez
el color... Algún pesar
oculto...
No.
Es menester
que me. abras tu corazón.,.
A nadie se le abriré.
Pero, hija mia...
Y á nadie
menos que á tí.
¡ Qué desden
tan injusto! Por ventura,
¿ tengo yo cara de juez?
¿Pues á quién mejor...
(Ya vuelven
á agolparse de tropel
las lágrimas á mis ojos...)
(Yéndose.)
¡ Gaspar , á Dios !
Pero ven...
Habla...
(Llorando.) ¿Para qué he de hablar
si no me has de comprender ?
ESCENA XVIII.
¿Qué pena será la suya,
señor! Por mas que discurro...
¿Envidia de su maestra?
No. — ¿Amor ? — Ya he dado en el punto.
Anita está gravemente
enamorada... de alguno.
Pero este alguno ¿quién es?
No lo alcanza mi discurso.
A nadie he visto rondarla,
seguirla... Solo columbro,
según llora y se compunge,
que debe de ser muy duro
de corazón el objeto
del cariño que barrunto.
Y en verdad que el individuo
en quien sus ojuelos puso
una muchacha tan linda ,
y no la dice: <<soy luyo,**
vive el cielo que es de piedra ,
ó tiene, estragado el gusto.
Quisiera yo conocer
al Ganimedes oculto
para tener el gustazo
de decirle que es un bruto.—
Pero... si bien reflexiono...
La sensación que produjo
en su pecho la noticia
de mi casamiento , el sumo
interes con que ha mirado
el inminente infortunio
de que acabo de librarme
por milagro ; tantos pujos
de llorar cuando me mira ;
y callar cuando pregunto
ja causa de su dolor ,
ó responder con singultos...
y no sería un absurdo,
á que yo soy el Narciso
de cuyo desden injusto
se lamenta. Sí ; yo soy ;
¡sí! Ya caigo de mi burro ;
yo soy el galan incógnito ;
¡yo soy la piedra... y el bruto!
ESCENA XIX.
Tomad el certificado
de absolución para el uso
correspondiente. (Le da un papel?)
Mil gracias,
amigo mió.
(Yéndose?)
Os saludo...
Y esta cuentecila...
(Le da otro papel.)
¿Qué! ¿mi menguado peculio
queréis que sufrague...
No.
El empresario y adjuntos
pagarán, y en todo evento
el depósito es seguro.
Os la doy para firmarla ,
nada mas ; después acudo...
Eso es diferente. Venga
tintero...
portero. Alli teneis uno.
(Gaspar va á la mesa y firma la cuenta.
Si el empresario no paga,
se saca el dinero justo
)
GASPAR;
GASPAR; -
GASPAR,
del consabido depósito...
( Dándole el papel .)
Tomad.
Y se llena el cupo
otra vez; ó, en su delecto,
os buscaremos el bulto.
No; no habrá necesidad...
( Y se sonrie... ¡ Verdugo! )
¡Ah...! ya no está aqui la niña...
La pobre ha pasado sustos
mortales. Gemía...
¿Sí?
Lloraba...
¿Sí?
¡Os quiere mucho !
¿ Es vuestra consorte ?
No.
; Hermana ?
No.
Pues no dudo
que es vuestra novia.
Tampoco.
A otras aras sube el humo
de mi incienso.
¿ No la amais,
y ella os ama, hombre de estuco?
¿ No la amais ! ¿ No os derretís
Por aquel bello dibujo,
cuando á mí, que soy portero ,
y por navidades cumplo
cincuenta años, al mirarla
se me hacían dos carbunclos
los ojos, y el corazón
á manera de columpio.;.
¡Ay...! Pues perdonad que os diga...
¿ Qué ?
Que sois un mameluco.
ESCENA XX.
¡Oiga el bodoque, estafermo...
Poro sin razón le culpo ,
porque ese argumento mismo
me hice yo, habrá dos minutos. —
Pero ¿ qué le hemos de hacer ,
si soy de la otra futuro ?
¡Y una mugcr de aquel mérito...!
Yo debo quererla á puño
cerrado. — Si nuestras leyes
tolerasen el abuso
de la bigamia... ¡Eh! ¿qué. digo?
¿ Dónde hallar aquel conjunto
de gracias y de primores,
aquel amor al estudio,
aquella alma superior
á las miserias del vulgo?
Perdóname, oh Josefina ,
un pasagero preludio
de inconstancia. ¡ Ya mis brazos
vuelan á encontrar los tuyos!
de Dupré. )
ESCENA XXI.
dupré.
Gaspar. Dupré
¡ Gaspar !
¿Quién... ¡No es Josefina!
Yo vengo...
¿Qué novedad...
En alas de mi amistad
sincera, constante y fina.
¿ A qué fin...
Este vehículo
me mueve, Gaspar amado,
á declarar al jurado
que soy autor del artículo.
¡ A buena hora !
¡ Ah! ¿Con que , llego
á tiempo ? Aunque en él denigro
al gobierno...
No hay peligro...
Yo me denuncio y me entrego.
u~
¡Pero, hombre...
Y si me condena...
¡Si ya el juicio se ha acabado!
¿ Qué. escucho!
¡Y me lian declarado
dupré.
absuelto de culpa y pena!
(Ya lo sabia.) ¡ Ah...! Lo siento.
¡Gracias! ¿Y con esa calma
decís...
DÜPRÉ.
Lo siento en el alma...
(y vive Dios que no miento.)
¿ Mi prisión os daba gozo?
DÜPRÉ.
Lo venia á denunciarme,
y en lugar vuestro el gendarme
rnc llevara al calabozo.
Lo estimo; mas , por si acaso
yo doy mil gracias á Dios
pues permite que los dos
veamos el cielo raso. —
DÜPRÉ.
Si otra vez queréis servirme...
¡Ah! sí.
Ese artículo... infiero
que no ha de ser el postrero
que vos dictéis y yo firme.
Yo seré mas diligente
si ocurre otro compromiso.
(Ana le habló, y es preciso
que yo cubra el espediente.)
Ahora permitid que os hable
de mi novia...
Sí. (Finjamos.
Si él se escama, ¿dónde hallamos
otro editor responsable?)
¿La hablasteis de mí?
DÜPRÉ.
Sí hablé.
(Obrando ella y yo de acuerdo...)
¿Será fiel ? El juicio pierdo
si ella no me guarda le. ,
DÜPRE.
Os ama.
¡Oh! bien dije yo...
¡La gloria de Dios la alcance!
¿Sintió mucho mi percance?
/
pues
s9
i res veces se desmayó,
j Tres veces, sagrados cielos í
Lo aplaudo... Es decir ; me aílijo...
(¡Y la otra que no me dijo
nada... ¡Eh, los zelos , los zelos...)
Por eso no vino á verme...
Por eso.
Voy, voy volando...
Se recostó , y no sé cuándo...
Yo la velaré si duerme.
(¡Hum... Temo que se arrepienta
si de sorpresa le ve...)
Vamos... j Ah , Monsieur Dupré ,
mi corazón se impacienta...
* Ah ! tomad...
( Sacando la caria que le dio el portero .)
¡ Válgame Dios...
Ya me olvidaba... Os entrego...
( Tomando la caria j devolviéndosela des
de leer el sobre.)
¿A mí... ISo ; yo no abro el pliego.
Viene el sobre para vos.
¿Qué mas da ? Algún suscritor...
Ya; pero no es regular...
Aun si dijera uá Gaspar...
pero dice u al editor.^
En fi n, rompo el sobre y leo.
(Si esa carta le ocupara
( Lee para si.) un par de horas... ; Mala cara
pone !)
(Santo Dios, ¿qué veo!)
(Se turba...)
(¡Por buen registro
me sale, por vida mia...) ’
¿ Qué es eso ?
Me desafia
un pariente del ministro.
(¡Oh inesperada fortuna!)
¿Que os desafia decís?
Como el Sena está en París,
como son dos una y una.
Go
Aceptad.
¡ Buen agasajo !
Vuestra será la victoria.
¿ Mia...? Y no hay escapatoria,
que me está esperando abajo. —
i Ah, Monsieur Dupré, qué bella
ocasión para un amigo!
¿ Cómo... !
Id por mí...
¿Yo! Conmigo
no se entiende esa querella.
Me reta ese campeón ;
pero es, si bien lo medito,
porque ignora quién ha escrito
el artículo en cuestión;
y no es justo que su furia
en el editor se cebe
cuando solo la promueve
el que perpetró la injuria.
A vos os reta , Gaspar.
(¿Que me bata yo... ¿Esta loco ?)
¿No queriais hace poco
poneros en mi lugar ?
Sí ; mi amistoso arrebato
quería con eficacia
supliros en la desgracia...,
¡ en el calabozo , ingrato!
Pero injusticia notoria
sería, aunque lo deseo,
reemplazaros cuando veo
que os vais á cubrir de gloria.
Pero...
¿ Quién procede asi ?
Si cambiásemos los dos,
¿qué se diria de vos?,
¿ qué se diria de mí ?
Dirían..*
¡ A Dios ! No quiero
haceros tamaña ofensa.
Mirad por vuestra defensa
y obrad como caballero.
ESCENA XXII.
Oid... ¡Me hizo la mamola ! — *
Y me costará el pellejo...
; Seguro ! Yo no manejo
la espada ni la pistola. —
¡ Y el traidor hacia alarde... «—
Iré, y venga lo que venga.
Antes morir que me tenga
Josefina por cobarde.—
El fiero competidor
¡ ay! con la punta homicida
de su sable
hoy me saca de esta vida
miserable.
¡ Es cucaña, y de mi flor,
el oficio de editor
responsable !
Acto III
La decoración del acto primero.
ESCENA PRIMERA.
Sí, Josefina adorable;
¡ absuelto !
¡Albricias! j Albricias !
Opreso y acongojado
este corazón latía
temiendo que el tribunal
cometiese la injusticia
de condenarte , y al paso
que admiraba tu energía,
tu abnegación, me pesaba
de la crueldad escesiva
con que te espuse á un peligro...
Para almas como la mia
los peligros son placeres,
la agitación es la vida
y la excentrificacion
Paraíso de delicias.
¡Ah! la excentri... ¿Cómo lias dicho?
. ficacion.
¡ Oh qué esquís i ta
palabra ! Vuelvo á admirar
esa fortaleza digna
<le un Bruto...
¿Que... Ya; el de Rorna.
Pero, aunque muger de fibra ,
despreocupada y excéntrica,
al fin... , soy muger.
¡ Divina
muger!
Y es fuerza ¡oh querido!
pagar, como cada hija
de vecino, mi tributo
á la deleznable arcilla
de que el cielo me formó.
Asi pues , arrepentida
estaba ya del terrible
sacrificio que exigía
de tu nobleza.
Yo admito
. i V
ese pesar, Josefina,
si abjuras al mismo tiempo
la reminiscencia inicua
de un amor plebeyo, indigno
de tí.
Fue aquello una chispa
momentánea; un fuego fatuo.
Cierto: bien lo calificas.
Si intercedí por Gaspar
es porque me daba grima
aquel cuitado y yo luí
la autora de su desdicha
en cierto modo, pues...
Basta.
Lo exigiste, y con fe viva,
sin indagar el motivo,
dije yo: exequátur ; fíat .
Padecer persecuciones
por la causa que me inspira
era ademas un blasón ,
era una corona cívica
para mí. — Corro al jurado ;
declaro con frente altiva
que soy autor del artículo,
aunque no lleva mi firma;
dupré.
el jurado se sorprende ;
el auditorio me admira ;
el debate interrumpido
prosigue; en mi cara brilla
la serenidad del justo;
el jurado se retira
á deliberar ; mi culpa,
según las leyes mezquinas
que nos rigen , era clara ,
manifiesta, positiva,
incontestable ; el que menos
dos años me pronostica
de prisión ; vuelven los jueces ;
impone la campanilla
silencio ; el pueblo me muestra
fervorosa simpatía;
entre tantos corazones
solo el mió no palpita ;
mas ¡ poder de la opinión!
Cuando esperaba ser víctima,
me absuelven , y entusiasmado
el pueblo me felicita,
y aun suena en mi oido el eco
de los bravos y los vivas.
¡ Glorioso triunfo ! — ¿Y Gaspar ?
| Gaspar... ! El no participa
del general alborozo
ni agradece mi inaudita
generosidad. Tal vez
lia llegado á su noticia
que me prefieres, y punzan
su corazón las espinas
de los zelos. Según d icen ,
me calumnia, me denigra,
mas yo le desprecio.
¿ Cómo...
No merece mi ojeriza
ese mísero. Al contrario;
vengo abora... (Otra mentira.)
de hacerle un nuevo servicio.
¿Cuál?
Le he salvado la vida.
JOSEFINA;
¿ Es posible... !
Sí, mi bien;
y aventurando la mia.
¡Ah Dupré! — Mas ¿qué ocasión..*
Yo no sé por qué rencilla ,
estando á mi lado vino
a desafiarle un quídam.
Gaspar escusaba el lance...,
¡es tanta su cobardía...!,
pero yo , compadecido,
vuelvo por su negra honrilla ;
hago mia la demanda ;
digo cuatro picardías
al osado espadachín ,
que al escucharme se irrita
y esclama: ¿Sitio? — En el bosque
de Boloña. — ¿La hora fija? —
Ahora mismo. — ¿ Armas ? — Florete.
Y sin gastar mas saliva
nos dirigimos al bosque
á bordo de una berlina.
¡Santo Dios ! — ¿ Vienes herido?
No, que es mucha mi pericia
y como soy tan sereno...
He dado una leccioncila
á mi contrario, y en paz.
¿Le has dado muerte?
No, hija.
Una estocada indulgente :
dos pulgadas y tres líneas...
¡Válgame Jesús...!
No es nada.
Pude herirle en la tetilla
derecha , mas solo quise
que llevara una sangría
en el brazo. Es suficiente
para un repaso de esgrima.
¡Por Dios, modera otra vez
los ímpetus de la ira!
Tu existencia y mi existencia
son una existencia misma.
¡Prenda amada!
JOSEFINA;
¡ Oh ! yo no cxlslo
el (lia que tú no existas.
Si te es grato mi existir ,
yo existiré ; no te aflijas,
oh muger la mas amable
que existe en Francia.
Y... ¿qué opinas
¿Nos casaremos mañana?
(¡Pues no es poco ejecutiva!)
Mañana será imposible;
pero dentro de unos dias...
Hay que hacer preparativos...
Escribiré á mi familia...
Puedes buscar mientras tanto
una casa mas bonita,
muebles... Yo espero unas letras..»
Si tardas en recibirlas,
para los primeros gastos
no ha de faltar...
¡Ah maldita
memoria...! Ya son las tres,
y no he escrito todavía
el artículo de fondo.
Si permites que le escriba..;
¿No he de permitir? Adentro
hay papel y escribanía...
Es obra de media hora. —
Pero si tú no me animas,
abandonará á mi pluma
la elocuencia periodística.
¿ Cómo quieres que te anime ?
¿ Con esta dulce sonrisa ?
¿Con esta tierna mirada?
Néctar tu labio destila,
al sol eclipsan tus ojos ,
¿pero á esto solo limitas
tu cariño? Quien ha visto
su libertad y su vida
en peligro ¿ no merece
que en tus brazos le recibas?
¡Ah taimado...! Yaya; y sea
sin ejemplar.
^7
BüPRÉ. ( Abrazándola . Al mismo tiempo entra Gas¬
par y se queda petrificado .)
¡ Josefina !
gaspar. (¡Eterno Dios !)
Josefina. Basta.,.
dupré. ¡ Un beso...
en la mano...! ¡A Dios!
( Entra en la habitación de la izquierda.^ gaspar. (j Impía!)
ESCENA II.
¡ A Dios , mi bien !
(V cluiéndose y viendo d Gaspar i)
¡Ah! •
¡ Perjura !
¿Esas ausencias me guardas?
¡Vuelve á abrazarle! Ya tardas.
No estorbe yo tu ventura.
¡ Gaspar... !
¿Asi te desmayas
de sentimiento por mí ?
Hijo, yo...
¿Guardas asi
tu íé, demonio con sayas?
¿ Qué quieres ! Yo vacilé...
¿ Soy la primera que lucho...
Dupré ha vencido...
¿ Qué escucho !
Entre Gaspar y Dupré.
No vi desvergüenza igual.
¿Es acaso algún prodigio
que yo sucumba al prestigio
dp aquella alma escepcional ?
¡Gran disculpa! ¡Buen repulgo
de empanada!
Considera
lo que va de esfera á esfera.
El es genio ; tú eres vulgo.
¡Reniego de su bautismo!
¿ Genio ese picaro enorme ?
GASPAR;
Genio será; estoy conforme;
pero genio del Abismo.
¡Ingrato! ¿Hablas de él asi
cuando por darme placer
hoy mismo se espuso á ser
encarcelado por tí?
¿Que se espuso... ¡Pues alabo...!
El hipócrita, cazurro,
farsante... Después de el burro
muerto, ¡la cebada al rabo!
¿Posible es que no confiese
tu lengua favor tan alto?
¿Fué culpa suya...
¡ Hum... Me exalto...
¿Qué el jurado te absolviese?
¿Cómo el peso no te agovia
de tan generosa acción ?
¿ Librarme de la prisión...
y me estafaba la novia!
Si me vendes y le abrazas
cuando el aire libre gozo,
yo sufriera el calabozo
mejor que las calabazas.
¿ Y qué me dices del duelo
que aceptó por tí?
¿Eso mas?
¡Yo me doy á Barrabás!
( Tirándose de los cabellos .)
No me lia de quedar un pelo.
¿Estás loco? ¿A qué te tiras
de las greñas ?
Por el nombre
de Dios te juro que ese hombre
es un costal de mentiras.
No le injuries, te suplico.
Sí ; por tí espuso la vida...
¡Oh...!
Dígalo aquella herida
de dos pulgadas y pico.
¡Dos pulgadas... ¡Oh! mi mengua
diera yo por bien venida
si fuera suya la herida
GASPAR*
y la tuviera en la lengua.
No corrió su sangre hidalga ;
la del contrario...
¡Otro embuste!
Mira no salga y te ajuste
las cuentas...
¿A mí? ¡ Que salga
Mas no te herirá cruel ,
que yo mi amparo te. doy...
¿Batirse por mí? Yo soy
quien se ha batido por él.
A él tocaba la contienda
que acepté mal de mi grado.
; Yo soy el descalabrado
y otro se pone la venda !
Contra un fiero mala-siete
mostré mi pecho indefenso,
yo que no sé , ni por pienso,
la estrategia del llórete.
Venció mi rival... ¡Preciso!
Y no alcanzó mucha gloria,
que si no hizo pepitoria
de mí, fué porque no quiso.
Mas gloriosa fué mi audacia,
pues morir yo era de ene,
¡ y por otro ! Eso no tiene
maldita de Dios la gracia.—
Pero aquel cara de perro
viendo tan flaco enemigo
conoce , aunque no lo digo,
que soy yo un testa de ferro.
¡Eh! yo no soy asesino,
dice , y desarma mi brazo ,
y me arrea un cintarazo ,
y se va por donde vino.
Si eso es verdad...
¡ Juro á Dios..;
Yo soy hombre de conciencia.
Sacamos en consecuencia
que los duelos fueron dos ;
y si he de llamar esposo
á quien sea de mi agrado,
7°
perdone el apaleado:
yo estoy por el victorioso.
GASPAR. Digo que miente... ¡ Yo brinco
de ira ! Salga á mi encuentro
y... Mas yo iré y allí dentro
le diré cuántas son cinco.
Josefina. ( Interponiéndose .)
¿ Y evitarás mi desden
por eso ? Ya te lo be dicho.
Sea razón , ó capricho;
yo le amo.
GASPAR. D.ces muy bien.
Dios os ha criado; sí,
uno para otro ; lo sé;
tú eres digna de Dupré
como él es digno de tí.
No valias tú la pena, —
ya reconozco mi error, —
de que un hombre por tu amor
quisiera arrojarse al Sena.
Ya detesto tu dominio
licia. )
que tanto mal me causó.
¡En mal hora dejé yo
la encuadernación de Plinio!
Ya basta de disparates.
¡Para el necio que se esponga
por una niña candonga
á prisiones y combates !
■ El histrión á quien prefieres
me vengará... No lo dudes,
i A Dios...! ¡Nunca me saludes!
Quédate para quien eres.
Gaspar le sale al encuentro un agente de
ESCENA Iíl.
JOSEFINA. GASPAR. UN AGENTE DE POLICIA.
agente. Un momento, y perdonad.
Si no me engaño , sois vos
el editor responsable
de Jil Terremoto.
aparte .)
Yo soy,
por mi culpa, ¡por mi máxima
culpa !
Oid...
Traigo comisión...
a un
cstrcmo del teatro y hablan los dos
( ¿ Qué traerá aquel hombre ?
¡ Pobre Gaspar ! Como soy
Josefina, sentiría...
¿Si será otro campeón
que viene á desafiarle?
Amoroso girasol,
al indujo de otros rayos
obedece el corazón ,
pero me apiadan las cuitas
del ex— encuadernador,
y aunque me ha dicho denuestos
que tienen mas de un bemol,
no le puedo aborrecer,
porque al fin... ¡ tiene razón ! )
¿Estáis seguro?
Sí ; puedo
afirmarlo sin temor
de hacer el menor agravio
al susodicho.
Me doy
por satisfecho. Eso mismo
liabia pensado yo.
( ¡ No riñen ! ¿ Si tramarán
algún horrible complot...)
ESCENA IV.
JOSEFINA. GASPAR. EL AGENTE. DUPRE •
DUI’RE.
Josefina...
( En alta voz) Ahi le teneis.
; Oué...
G v-
Cómo...
Muy servidor
de IMonsieur Dupré...
agente.
agente.
DUPR¿.
agente.
agente.
Mi nombre
es ese, pero... ¿Quién sois?
Un súbdito del prefecto
de policía...
(¡Gran Dios!)
Y criado vuestro.
Gracias. —
Pero... ¿ es a mí... (Yo no estoy
muy tranquilo.) á quién buscáis?
Asi es. Tengo el honor...
( ¿Qué será ? )
Pertenecéis ,
sin duda , á la redacción
de El Terremoto...
No veo
qué derecho tengáis...
¡ Oh !
no os ofendáis. Lo pregunto
sencillamente...
(¡ Feroz
sonrisa!)
Y es escusado
el responderme que no.
La policía está bien
iníormada...
(Algún traidor...)
Y cuando fuera verdad ,
¿qué delito... Libres son
para imprimir lo que quieran
los íranceses, y basta boy
solo el jurado...
Conozco
nuestra actual legislación
sobre la prensa periódica,
y no alzaré yo mi voz
para restringir derechos
que la Carta sancionó.
Cada cuál tiene los suyos ;
el ministro, el escritor...—
Yo celebro que el artículo
que boy obtuvo absolución
sea vuestro.
dupre.
¡Qué pesquisa
tan... ¿Quién lo ha dicho?
: Infamia... !
El señor
Sí; yo lo he dicho,
y en prueba de ello...
¡ Soplon!
Aquí está el original
de puño y letra...
¡ Qué horror !
Confrontad con otro escrito
suyo...
Es escusado.
¡ Atroz
conducta !
Digna de un ente
tan chavacano y ramplón
como ese.
Monsieur Dupré,
punto en boca, ¡ó por el sol
que nos alumbra... Aqui no hay
cachorrillos de pistón ,
ni floretes , ni... , y á trompis
nos veriamos los dos.
9 el... *
Y en fin, ¿qué queréis?
Traigo
un recado de atención
de mi gefe. Si gustáis
de seguirme...
¿ Por qué no ?
¿ No queríais denunciaros ,
impertérrito escritor,
al jurado? ¿No decíais...
¡Oh! sí ; con noble tesón
mira de frente al peligro
y confunde al delator.
¿Y si me prenden?
JOSEFINA;
No importa.
Si por ser hombre de pro
el gobierno te persigue,
te absolverá la Opinión.
Ella es tu norma, tu escudo,
y t*u recompensa... ¡yo!
Sí; eso me consuela... (¡ Un diablo!)
Pero decidme*..
El baldón
será para tí, Gaspar,
cuyo cobarde rencor,
cuya ratera venganza...
¡Ehí déjame en paz...
Guiadme. No se dirá
que con villano temor
á la vista del peligro
Dupré se lia arredrado. Quod
scripsi , scripsi.
¡ lie aquí
un héroe! ¡lie aqui un varón
modelo !
Cuando gustéis...
¡ A Dios!
ESCENA V.
Dime ahora, fementido,
di que no tengo razón
para preferirle.
A mí
no me importa un caracol;
ya te lo he dicho una vez,
y lo diré veintidós.
¡ Denunciarle...
¿No dijiste
que él fué con paso veloz
á hacer lo mismo en presencia
JOSEFINA;
del jurado ? Si le doy
por el gusto, ¿qué mas quieres?
Y aunque fuera mala acción
la mia, que no lo es,
el que ha querido su hoz
á mies agena llevar
¿merece otro galardón?
¿ Hay algún ílaco servicio
que ese héroe, ese semidiós
no me haya hecho ?
¡ Dios sabe
si ya le espera un convoy
para deportarle ¡ ay cielos !
á la isla de Barbón !
Tranquilízate. Al contrario;
yo confio... Acá Ínter nos,
el gobierno, temeroso
de tan fiero opositor,
que propende á dar al traste
con trono y constitución,
desea ganarle...
¿A él í
Pues; á quien sea el autor
de esos escritos... Asi
el agente lo insinuó.
Yo no quiero suplantarle
ahora que tiene ocasión
de medrar...
Aunque le dieran
los tesoros del Mogol ,
su incorruptibilidad...
ESCENA VI.
Josefina. Gaspar. Martin
Alabado sea Dios. —
(¡Hermoso volumen! ¡Cáspila!
También eso es pan de flor.)
Tengo la honra y la...
7g
GASPAR;
GASPAR;
(En voz baja d Gaspar.)
. ¿ Es esta
tu rosa de Jericó ?
(Lo mismo.)
Lo í ué. Hemos tronado.
¿ Cómo...
¿Qué queréis, niño?
Perdón...
Venia á ver si Gaspar
firmaba el número de boy.
¡No! Basta de terremotos.
No quiero firmar...
j Eli ?
¡No?
Hoy escapé de milagro.
¡ Una y no mas !
Pero-
Estoy
escarmentado. No quiero
meterme de hoz y de coz
en otro berengenal ;
no quiero, -en fin, ¡voto a lirios!
e¡ue para otros sea el bollo
y para mí el coscorrón.
¿Y cómo sale el. diario
si no firma el editor?
Desde abora dejo de serlo.
¡ Pero , hombre...
Hago dimisión. —
Devolveré, al empresario
el dinero que me dió.
( Asoma una mano por un lado de la cortina que cubre
la reja , y tira un papel arrebujado.)
Josefina. (¡Hombre débil! ¡Pusilánime...!)
¿ Oué es esto ? ¿Quién arrojó
este proyectil ?
Acaso
algún billete de amor...
(Tomando y desenvolviendo el papel.)
Quizá sea algún aviso
de Dupré... ¡ Dios de Jacob!
Sí • es su letra... Habrá tomado
albinia resolución
n
heroica.., ¡ Ahora aprenderás
á ser hombre... ! O id los dos.
(Lee.) ^Querida Josefina : el prefecto de policía es el hombre
inas amable del mundo, y yo sería el mas necio de los hom¬
bres si despreciase la ventajosa transacción que me propo¬
ne. Un sueldo de cinco mil francos, sin los provecí) il los,
no es un grano de anís para los tiempos que alcanzamos.
Hablando se entienden las gentes. Yo creía de buena í'é. que
la Francia podia estar mejor gobernada, y anhelando su fe¬
licidad, sin perjuicio de la mia, mi pluma ha combatido
siempre al poder, mostrándose alternativamente doctrina¬
ria ó radical; republicana ó legitimisla; pero ahora veo que
el ministerio que me emplea es el mejor de los ministerios
posibles. — En este momento parto para Tolosa, renuncian¬
do á tu blanca mano, porque no me considero bastante ex¬
céntrico para merecerla; pero á bien que tú tendrás bas¬
tante fdosofia para no echar de menos á tu admirador y
amigo — Dupré V
¡Pérfido! ¡Miserable!
¡Traidor! ¡Mal caballero!
¿Qué tal? ¡lie aqui un héroe!
¡líe aqui un varón modelo!
¡Apóstala...! Bien dicen:
¡lo que puede un empleo!
¿ Posible es que esta carta
be leido, y no muero!
Dios castiga sin palo,
¡ Oh ! sí; es cierto.
Y yo estúpida, ciega...
¡Oh vergüenza! ¡Oh despecho
¿ Te convences ahora...
¡ Ay ! harto me convenzo.
¿ Quién es ahora el cobarde?
¿Quién es el embustero?
No siento su perfidia,
su desamor no siento ,
que con perder su mano
mas gano yo que pierdo:
lo que me tronza el alma ,
7s
lo que ataca mis nervios
< ¿ la injusticia enorme ,
es el agravio inmenso
que por Dupré el malvado
liice á Gaspar el bueno.
¡Error inverosímil!
¡ Punible devaneo!
Asi el diablo lo quiso.
Pensión es de mi sexo
inclinarnos al hombre
que nos merece menos.
¡También los hombres caen
en ese error funesto!
INI i corazón desgarra
voraz remordimiento.
Mi culpa reconozco ,
Gaspar , y no me atrevo
á alzar en tu presencia
los párpados del suelo.
Pequé por ignorancia ,
mas ¡pequé! ; lo confieso,
y si tu amor se trueca
en aborrecimiento,
declaro resignada
que estas en tu derecho.
Debiera aborrecerte ,
pero... te compadezco.
¡ Oh grata mansedumbre!
¡Oh plácidos acentos
con cpie aligera el alma
su exorbitante peso!
¡ Tus labios no me muestran
sardónico desprecio!
¡ Tus ojos no me miran
con torvo airado ceño!
¡ Gaspar no me maldice
cien veces y otras ciento!
¿ Maldecirte ? No , que liarlo
te ha castigado el cielo.
Mas tonta que maligna
has sido , según veo,
y pues también me acuso
de semejantes yerros,
bien merece una tonta
que la perdone un necio.
MARTIN. Sacamos, pues, en limpio
que estáis los dos de acuerdo,
y pues de sastre á sastre,
como dice el proverbio,
no se pagan hechuras ,
daos la mano y ¡aus Deo.
Josefina. ¡La mano...! ¡Ah! tan escelsa
ventura no merezco.
Fuerza es que yo renuncie
en mi dolor es tremo
á la dul ce esperanza
que me halagaba un tiempo.
Ahora en el alma mia
para mayor tormento
con mas activa llama
arde el amor primero.
¿Qué digo... ¡ay in felice 1
Nunca, gentil mancebo,
nunca de'jó de amarte
mi atribulado seno.
Aquel capricho raro ,
aquel bastardo afecto
que me inspiró engañoso
quien te vendió protervo ,
lué ráfaga volátil
que ha disipado el viento ;
efímero fantasma
de cstravagante sueño,
paréntesis absurdo
y episodio inconexo.
martin. ¡Soberbia perorata
y párrafo estupendo!
¿ Y tú la llamas tonta ?
¡Errata! Yo sostengo,
yo juro que se pierde
de vista su talento.
¿Y no se da á partido
tu corazón de acero ?
Si yo ¡madre de mi alma!
8o
fuera el feliz objeto
tlel elocuente lloro
que vierten sus ojuelos;
si un oficial de. caja
lograra verse impreso
en las concavidades
de ese elástico pecho,
no se baria de pencas
el nieto de mi abuelo.
¡Basta! Todo lo olvido,
y aunque hice juramento
de no volver á verte
jamas..., toca esos huesos.
( Tomando la mano de Gaspar .)
¡ Oh dicha !
Yo te indulto
y á mi amistad te vuelvo.
¡Gaspar, eres un ángel!
No; un pobre majadero
que á nadie de este mundo
guarda rencor ; ¡ ni á un perro!
Ya estáis reconciliados.
¡ Bien ! ¡Bravo! Lo celebro.
Yo ya me figuraba
que pararia en eso. —
¿ Cuándo es la boda...
¿Cómo...!
Por mí, ahora, al momento.
¡Cuánta será mi gloria
cuando en el sacro templo
tu generosa mano
estreche yo de nuevo ,
y en lazo indisoluble
los dos...
¿ Qué estás diciendo ?
¿ Pues... ¡ qué... !
¿ Pues no la has dado
la mano f
No lo niego ;
pero mano de amigo.
¿ De. esposo? ¡Vade retro!
¿ Qué escucho !
/
JOSEFINA,
Yo perdono,
y no hago poco en ello,
las negras felonías
que á tu inconstancia debo ;
y olvido el episodio,
la ráfaga , el ensueño
y toda esa ingeniosa
monserga que no entiendo;
y ofrezco ser tu amigo,
y lo seré en efecto
si quieres ; ¿ mas casarme
contigo? Ni por pienso.
( ¡Oh rabia ! Entre mis uñas
le haria... )
Será cierto
que ahora me quieres mucho ;
pero ese amor sincero
¿ no será por ventura
otro episodio nuevo?
¡Que estás arrepentida
del otro amor...! Concedo;
pero ¿ y si te arrepientes
del arrepentimiento?
¿No sabes el adagio
que dice « el que hace un cesto.
Tu espíritu es celeste ;
el mió muy plebeyo.
Débiles son mis alas
para seguir tu vuelo.
¿Casarme yo contigo?
¿Y si el dia que menos
lo crea se aparece
otro sublime genio,
otro Dupré... No, hermosa;
no. Bien está San Pedro
en Roma. ¡Ya lo he dicho!
No quiero ser, ¡ no quiero í
editor responsable
de artículos agenos.
¡ Eres un insolente !
Perdona... Yo...
¡Un grosero,
8 a
MARTIN*
( Entra por golpe.)
un mentecato, un simple,
estólido, mastuerzo,
idiota...
¡Otro arrebato
de su elocuencia !
Pero
no tienes tú la culpa;
yo soy quien me la tengo;
yo que de mi alta esfera
á tu humildad desciendo.
¿Qué vértigo insensato
lia sido el mió, cielos?
¡Maldición...! ¿Yo enlazarme
con semejante insecto?
¡Execración...! ¡Aparta!
¡Huye de mí, lmye le jos...
Mas ¡tente! No se diga
que tú has vuelto primero
la espalda. ¡A Dios por siempre! —
( Medio sollozando.)
(¡Si no lloro, reviento!)
la puerta de la izquierda cerrándola de
ESCENA VIL
Por la boca y los ojos
va chorreando veneno.
¡ Tan bella, tan aguda,
y pierde, en menos tiempo
que tarda en persignarse
el cura de mi pueblo,
dos amantes!
¡Ehí pronto
encontrará el tercero.
Aunque de tripas hace
corazón , mucho temo
que arrebatada y ciega
se eche un cordel al cuello.
¡ Quiá ! Todo es pantomima,
larsa y hacer que hacemos.-
Vamos de aquí , no vuelva
y piense que aun deseo
volver á las andadas.
Oirá mi dulce dueño
sería, si mi negra
ingratitud... ¿Qué veo!
ESCENA ÚLTIMA.
GASPAR. MARTIN.
(Llorando y sin ver al pronto d Gaspar .)
; Ay triste!
¡Anita!
j Tú aquí ! —
Aqui buscaba un asilo...
Y tus ojos hilo á bilo
lloran... (¿Si será por mí?)
¿ Por qué lloras ?
¡Hado impío!
(Es que apenas hace pausa...)
¿No podré saber la causa...
¡Porque se ha muerto mi tio!
El pobre estaba perlático.
No es mucho... Y aquella tos...
En fin , son cosas que Dios...
Y si le ha alcanzado el Viático...
Vive tú , que es lo esencial...
(Llorando con mas fuerza.')
¡ Ay qué terrible momento!
¡ Me nombra en su testamento
heredera universal !
¿Y eso te aflige? Los duelos
con pan son menos, Anita.
(¡Maldita herencia, maldita...!
Ella me corta los vuelos.)
Un magnífico almacén
de vinos, mucho dinero...
Mas ¡ay! ¿para qué lo quiero?
¿Con quién lo parlo, con quién ?
(Queriendo hablar y reprimiéndose.)
Em...
Pues, liija, fácil es
consolarte de ese trago.
(Si hablo, pensará que lo hago
por el sórdido interes.)
Aquí estoy yo, que rae alampo
por esa cara de cielo...
(¡Oh! eso no.)
¡Calle el trastuelo
y aparte de aquí, ó Je estampo!
Deja vivir á un amigo
ya que tú...
(Sin dejar de llorar.)
¡Tirana suerte!
Si alguien se atreve á quererle,
¡ hum... ! se las habrá conmigo.
¿ Por qué con gesto inhumano
te opones...
Yo sé por qué ,
pero... ¡ no te lo diré !
(¡El perro del hortelano!)
¡No creí que hasta ese punto
me aborrecieses!
¡ Eh... ! no.
A quien aborrezco yo
no es á tí; sino al difunto.
¿ Por qué ?
Porque impide que obre
como anhela el alma mia;
¡porque yo te adoraría
si hubieras quedado pobre!
¿Me adorarías? (¡Oh bien
tanto tiempo suspirado.... 1)
(Llorando.)
Pero ¡D¡os mió! ¿es pecado
heredar un almacén?
No , querida; y ciertamente
esa repentina herencia
es una coincidencia
de que yo estoy inocente.
Mas si mi labio asegura
que en el alma de Gaspar
ocupas , bella , el lugar
que usurpaba una perjura ;
si te confieso que fui
digno de freno y enjalma
por no haberte dado el alma
desde el dia en que le vi ;
si afirmo, aunque me sonrojo
de ser amante tardío,
que te amaba antes que. el tio
hubiera cerrado el ojo;
y que no podré, jamas
amar á otra que á tí,
y á tus pies lo juro..., ¡ ah ! di,
prenda mia: ¿lo creerás? (Se arrodilla .)
(Haciéndole levantar. )
Alza; que , pues yo te quiero ,
no es justo, oh Gaspar, que estés
arrodillado á mis pies...
cuando en mis brazos te espero.
¡Mi bien! (Se abraza ni)
(¡Ya hacen buenas migas!)
¿Que si te querré? Sí, sí:
mientras me mires asi
yo creeré cuanto me digas.
¡Ahora sí que haces tu agosto!
No habrá en París quien te tosa
con una muger hermosa
y tu comercio de mosto.
Es la tienda de las tiendas
una tienda de ese modo.
Cuando no lo vendas todo,
beberás lo que no vendas.
Veremos cómo lo luces.
Yo te convido á la boda ,
y beberás...
¡ Me acomoda !
Hasta caerte de bruces.—
Mas vámonos , que reñí
con esa pobre muger ,
y si ahora sale , va á haber
toros y cañas aqui.
Sí , que el duelo... Dios clemente ,
( Da el b
recita
perdona mi desvarío.
¡ Ya olvidaba que mi tio
está de cuerpo presente!
Terrible cosa es un duelo,
pero la dulce esperanza
de la boda y de la danza
te servirán de consuelo.
Vamos...
r azo d Ana , se dirige con ella hacia la de -
y viéndola llorar se detiene .)
¿Lloras i oda vía?
¡No lo puedo remediar... !
Mas no le apures, Gaspar,
que ahora lloro... ¡de alegría...!