Reparto y preliminares
C/e). C/}\DociííiA iJbietcy he ío*s íp^erttetcó*
r' '
Segunda Edición
MADRID:
EN LA IMPRENTA DE YENES,
CALT.Ü DE SEGOVIA, NÜM. 6.
1840
V*
w
DON FROILAN. * UN BARBERO.
Un ciego. — Una ciega. — Guardias nacionales. —
Hombres y mugeres de duelo. — Damas y caballeros
convidados. — Pueblo.
i
La escena es en Zaragoza.
iti
Esta comedia es propiedad legítima del Editor, quien
perseguirá ante la ley al que la reimprima.
Acto 1
ACTO PRIMERO.
Calle. Un café en el foro con puerta vidriera.
ESCENA I.
(Durante esta escena atraviesan de un lado á otro del teatro algunos milicianos nacionales equipados como de camino, y gentes del pueblo que se supone van á ver salir la tropa.)
don Antonio, don lupercio. don mariano. (Saliendo del
café.)
Salgamos, Lupercio, á ver
lo que pasa por la calle.
Ya transita poca gente.
Como por aqui no sale
la columna....
Quiera Dios
que á los facciosos alcancen
y los destruyan.
Qué fuerza
va á marchar?
Dos mil infantes
y ciento veinte caballos.
Cuántos son los nacionales
movilizados?
Mil hombres
que en vivos deseos arden
de purgar el noble suelo
aragonés de esa infame
canalla.
Vamos al Coso,
que ya es regular que marchen
en breve.
No tengas prisa.
Cuando están los oficiales
tan despacio en el café....
Sí. Ahí quedan don Pedro Yagüe
y don Matías Calanda ;
pero este es un botarate
que cuando está en una broma
no oye cajas ni timbales ,
y don Pablo embelesado
en los ojos de su amable
...
AÍÍT> Pues malas lenguas
dicen que el otro compadre
gusta también de la niña ,
y si puede deshancarle....
Por ahora es el preferido
don Pablo. Mas adelante,
no diré.... Porque en mugeres
no hay que fiar, y el carácter
de Jacinta es en mi juicio
mas veleidoso que el aire.
Sin embargo, tiene mil
apasionados, y nadie
piensa en Isabel , su hermana ,
aunque yo creo que vale
mucho mas.
Amt. Mal gusto tienes.
Ella podrá ser un ángel ,
mas tan callada....
Es modestia.
Sosería. Aquel donaire
de Jacinta , aquel mirar,
aquel despejo, aquel talle....
No es menos bella Isabel ,
pero desconoce el arte
de coquetear y fingir.
Si yo hubiera de casarme
con alguna de las dos....
Eh , no digas disparates.
Filósofo estás, Mariano.
Perdió anoche dos rail reales
al ecarte , y no me admiro....
No reprobará el enlace
de su hermana don Froilan,
pues sufre que la acompañe
don Pablo , y la dé convites....
Como en ellos tenga parte,
no haya miedo que por eso
se incomode. Es el mas grande
egoísta....
Es un amigo,
y no debo criticarle;
mas por no mover un brazo,
morir dejara á su padre
si lo tuviera.
Y en todo
ve peligros y desastres.
Qué agorero! Otra campana
de Velilla.
Eso lo hace
para escusar su egoísmo.
Ya se ve, cuando á los males
no hay remedio, es escusado
que los médicos se cansen.
Antonio! Ten caridad.
Y nosotros, paseantes
y ociosos de profesión ,
qué hacemos en este valle
de lágrimas ?
am\ Eh....! Nosotros ,
aunque somos holgazanes ,
servimos de algo en el mundo.
Acreditamos á un sastre,
alegramos las tertulias,
sostenemos los villares ,
y brindamos en la fonda
por las patrias libertades.
A propósito. Estarán
almorzando hasta la tarde?
Pero ya sale don Pablo.
ESCENA II.
los MISMOS, don pablo. {Con uniforme de teniente de na-
cionales movilizados.)
(Ese usurero vergante
no parece , y necesito
que me preste para el viaje
diez onzas. Estos tal vez
me dirán....) Ustedes saben
dónde para don Elias?
No.
No sé.
Voy á buscarle.
ESCENA III.
DON ANTONIO. DON LSPERCIO. DON MARIANO.
Ya anda en busca de usureros.
Ya se ve , tanto gastar....
Ese hombre se va á arruinar.
Le vamos á ver en cueros.
Su patrimonio es crecido.
Su vanidad es mayor.
Libertino....
Jugador....
Disipado....
Corrompido.
Veis el ardor con que pinta
la pasión que le sujeta?
Pues que rae lleve pateta
si se casa con Jacinta.
Yo sé que tiene otra moza.
Sí ; la viuda de Quirós.
Pues se olvida de las dos
al salir de Zaragoza.
Con la seducción y el dolo
otras hallará al momento.
Presume tener talento....
Es un ignorante, un bolo.
luí». Aunque atusando el bigote
se tiene por muy galán,
me parece á mí un gañan.
Y mí un Judas Iscariote.
ESCENA IV.
Todavía por aqui,
caballeros?
Don Froilan !
No van ustedes á ver
la columna desfilar?
Eso pensamos. Supongo
que también usted irá
con las niñas....
No por cierto.
Hoy tengo un esplín mortal.
Estoy malo. Hace mal dia.
Hombre si hace un sol que da
regocijo !
Sin embargo,
el viento se va á mudar....
y yo tengo para mí
que esta tarde nevará.
El calendario de usted ,
amigo, es siempre fatal.
Nevará. Pobre milicia !
Qué trabajos va á pasar!
Mucho sentirá don Pablo
marcharse de la ciudad
dejándose aqui á la bella
Dicen que ya
se trataba de la boda.
Sí; pero buenos están
los tiempos para casorios!
Yo no quiero contrariar
el gusto de mis hermanas;
pero pronostico mal
de ese casamiento.
Cómo!
No iban con gusto al altar
ambos contrayentes?
Mucho ;
mas si la fatalidad
hiciera.... Anoche Jacinta
vertió en la mesa la sal
nombrando á don Pablo.
mau. Y eso
qué puede significar...?
Es mal agüero. Ese viaje
inesperado es quizá
otro aviso de los cielos....
Piensa mal y acertarás,
dice el reirán.
Si es funesta
esa coyunda nupcial ,
por qué no interpone usted
su fraterna autoridad
para que no se efectúe?
No, amigo; no haré yo tal.
Las voluntades son libres;
las chicas tienen ya edad
para saber lo que se hacen.
Mi individuo y nada mas.
Yo sé que puedo vivir
sin una cara mitad.
Si ellas piensan de ojtro modo,
si ellas se quieren casar,
para ellas será la dicha
ó la pena: rae es igual.
Ellas comen de su dote....
Ni me quitaiif, ni me dan.
Vaya, que es filosofía
la de usted.... original!
{Sigue hablando con los ociosos don Frailan.)
ESCENA V.
LOS MISMOS. JACINTA. ISABEL. DON MATÍAS. (Con Uniforme
de subteniente de milicia movilizada.)
Cómo! Aun no viene don Pablo!
No tardará. Aqui en la puerta
estaremos mas alerta...
(A un mozo que llega á la puerta.)
Hola! Mozo...! Con quién hablo?
Trae sillas aqui: al momento.
(Dios mió, vela por él!)
(Trae sillas el mozo, y se sientan don Matías
y Jacinta.)
No te sientas , Isabel ?
Sí... me sentaré... (Oh tormento!) (Se sienta.)
(Don Mafias y Jacinta hablan en voz ¿aja.)
mi cautivo corazón
Mil veces afortunado
si fuese yo la ocasión
de ese amoroso cuidado.
Vamos, deje usté esa chanza.
Chanza cuando gimo y ardo,
y tengo en el pecho Un dardo...
He dicho poco. Una lanza!
Aun ese desden fatal
amara yo con delirio
si no viese mi martirio
en la dicha de un rival.
(Qué desgraciada nací!)
Qué temeraria porfía!
Mi voluntad ya no es mia.
Qué pretende usted de mí?
O tan divina beldad
no estrechen brazos ágenos,
ó vuélvame usted al menos
mi perdida libertad.
Si basta decirlo yo,
libre es usted desde ahora;
libre y sin costas.
* Traidora !
Te burlas de mí?
Yo no.
Si otro conduelo no halla
el afán que me atormenta,
me hago dar muerte sangrienta
en la primera batalla.
Que temeraria virtud!
IO
Con que usted quiere un favor...?
Bien. Portarse con honor,
buen viage y mucha salud.
Eso se dice á cualquiera.
Mas no como yo lo digo.
Le amo á usted... como á un amigo.
Por qué no de otra manera?
Porque estoy comprometida
y asi la suerle lo quiso.
Y á no mediar compromiso?
Entonces...
(Fatal partida !)
Me apura usted demasiado.
Eso es ponerme en un potro.
Si no amara usted á otro...
Usted seria el amado.
Ya que victoria no cante,
aunque la razón me sobre ,
no es malo que aspire un pobre
á la primera vacante.
Basta. Merece castigo
quien á la dama echa flores
de su amigo.
Hija, en amores
no hay amigo para amigo.
Pues de camarada fiel
se la echa usted.
Estoy loco.
Anímeme usted un poco ,
y hoy mismo riño con él.
Busque usted mas alta gloria
combatiendo al vandalismo,
y vénzase usté á sí mismo,
que es la mas noble victoria.
Amonestación discreta !
Mas quien mira esos encantos...
jac Déjeme usted con mil santos.
Yo no quiero ser coqueta.
Cruel !
(Lástima nie da, ,
mas el deber... Y es buen chico!)
Tus OJOS...
Calle usté el pico,
que viene Pablo.
(Alliestá!)
(Se levantan viendo venir á don Pablo, y reparando en
las damas los otros interlocutores se incorporan con
ellas.)
ESCENA VI.
Me vienen perfectamente
los tres mil reales y pico,
y con la vida y el alma
quedo á usted agradecido.
(Mi Pablo... No , no es posible
que yo ponga mi cariño
en otro hombre.)
El interés
es muy corto. Un veinte y cinco
por ciento....
Sí; en cuatro meses...
No me parece escesivo.
Ser servicial y económico
son mis dotes favoritos.
Sin lo segundo no hiciera
lo primero. Economizo ,
y de esta manera puedo
ser útil á mis amigos.
Bien ! Lo esplica usted á modo
de charada ó logogrifo.
No tomará usted á mal
que estendamos un recibo...
Sí , sí ; que somos mortales.
No es decir que desconfio...
Ahí en el café lo pongo
en dos plumadas...
Lo firmo ,
y estamos del otro lado.
(Se reúne con los demás interlocutores. Don Elias va
á entrar en el cafe, y á la puerta le detiene don An-
tonio.)
Cierto negocio preciso
de
ha motivado mi ausencia...
Tengo prisa.
Necesito...
{Siguen hablando los dos en voz baja.')
Ahora soy todo de ustedes
hasta ponerme en camino.
(Le quiero mas que á mi vida,
y me parece delito
el mirarle!)
Ya hablaremos.
Ya sabe usted donde vivo...
(Cuando el otro va á partir
me detiene este maldito !)
La hipoteca es abonada.
Bien, sí...
Corrientes los títulos.
Si hoy no me socorre usted
mañana me pego un tifo.
(No hay quien te lo pegue ahora!)
{Con un pie dentro del café.)
Veremos...
Pero...
Lo dicho. {Se entra en el café.)
{A don^Antonio y d don Mariano.)
Vamos á ver la columna.
Qué hacemos en este sitio?
Sí; vamonos. Señoritas,
á los pies de ustedes. Chicos,
buen viage!
Ahur!
Beso á ustedes
la mano.
{Está muy entretenido hablando con Jacinta des-
que se acercó al corro.)
A Dios...
Si servimos
de algo...
Que escribáis...
Señores.-
Gracias á Dios que se han ido!
ESCENA ViI.
ISABEL. DON PABLO. DON MATÍAS. DON FROILAN.
(Ellos en dulce coloquio
y yo aqui siendo testigo...
Me largo con viento fresco,
que es cruel este suplicio.)
La columna va á marchar
y yo no me he despedido
de mi familia. Madamas,
hasta la vuelta!
Repito...
Buen viage.
Abur, don Matías.
(Ah! Voy hecho un basiliáco.
Vosotros lo pagareis ,
soldados de Carlos quinto.)
ESCENA VIII.
JACINTA. DON PABLO. DON FROILAN. LuegO DON
(Siguen hablando aparte don Pablo y Jacinta.
(Qué felices son ! Y yo...
Suerte infeliz, suerte amarga
la de una muger! Mis labios
sella la vergüenza. El alma
se me arranca , y yo no puedo
decir: ese hombre me mata!) (Se sienta afligida.)
Despacio la toman. (A la puerta del café.) Mozo!
La gaceta. Nunca acaban
de hablar los enamorados.
(El mozo le trae la gaceta, se sienta y la lee. Sale don
Elias del café con el recibo en la mano.)
No es droga que en estas casas
nunca ha de haber un tintero
porriente? Ya solo falta
(Acercándose con el recibo en la mano á don Pablo , que
entretenido con Jacinta no le ve.)
que firme usted...
Sí; mi Pablo.
Mi corazón se desgarra
al verte partir. Si el freno
del pudor no me atajara,
tan briosa como amante
te siguiera á la campaña.
Ni el agua , ni el sol , ni el frió.
ni privaciones, ni balas
entibiarian mi ardor.
Quizá á manejar las armas
aprendería de tí,
y con tu amor alentada
lidiaría defendiendo
la libertad sacrosanta;
que también late en mis verías
la sangre zaragozana ;
y á ejemplo de las gloriosas
heroínas que las águilas
en este suelo humillaron
de la usurpadora Francia ,
verter sabria mi sangre
en el altar de la patria.
Mas, ya que de este placer
me privan leyes tiranas;
ya que viva no te sigo,
ya que el cielo nos separa, i
hé aqui mi retrato: toma , (Se lo da.) ?
bien mió, y amor le haga
escudo que te defienda
de las enemigas lanzas.
tSA. (Qué suplicio!)
elj. Con permiso...
(Besando el retrato que guarda luego en el pecho.)
Oh don precioso! Tá inflamas
mi valor, que con la pena
de ausentarme desmayaba.
Ahora me siento capaz
de las mayores hazañas.
(Que no me muriera aqui!)
Con licencia de esa dama ,
la firma...
(Levantándose , y acercándc»fe á don Pablo.)
Ah , señor don Pablo !
(Este llorón me faltaba!)
Inútil valor! Inútil
patriotismo! Está ya echada
la suerte. Pobre nación !
Volverá á gemir esclava.
El genio del mal persigue
á la miserable España.
Tanto afán, tantos tesoros,
tanta sangre derramada
de qué han servido? La hidra
de la rebelión levanta
sus cien cabezas. El cielo
nos abandona... ISo hay patria !
Eti. (A don Pablo.) Mientras don Froilan parodia
la tragedia de Quintana,
firme usted...
Mucho me admiran ,
don Froilan, esas palabras
en boca de un español,
de quien liberal se llama.
Cuando humillada en Bilbao
toca á su fin la malvada
facción carlista, habla usted
de hidras y de desgracias?
Ya verá usted...
Ese cuadro
es el parto de una amarga
misantropía... No quiero
airibuirle otra causa.
Mas yo supongo que es fiel;
que mil desastres amagan
al Estado; que peligra
la libertad. Por ser ardua »
la lid debemos acaso
abandonar la demanda?
Ha de faltarnos el brio
primero que la esperanza?
Doblaremos la cerviz
antes de probar la espada?
Sacrificios; no clamores,
tesón , virtudes ; no lágrimas
la nación pide á sus hijos.
, !.-. -ifí
Cuál es mas pesada carga ,
el fusil ó la cadena?
Cotí declamaciones vanas
no se desarma al contrario.
Si hoy se pierde una batalla,
no se recobra el honor
sino venciendo mañana.
Bien dicho!
(Y no le he de amar?)
elt. El recibí to...
La llaga
es muy profunda , don Pablo.
Nuestras discordias infaustas
nos llevan al precipicio.
Las pasiones enconadas
nos ciegan: los pueblos gimen;
no hay dinero; esto no marcha;
no vamos todos á un fin;
los partidos...
i>ab. Asi hablan
el egoísmo y el miedo.
En las tristes circunstancias
se acrisola el patriotismo;
y el que noble tiene el alma
no se deja dominar
de miras interesadas,
ni de ocultas influencias ,
ni de pasiones bastardas.
En tierra por tanto tiempo
con las lágrimas regada
de mísera esclavitud ,
fácilmente no se planta
el árbol de libertad.
Donde un hombre solo manda,
y los demás obedecen
sumisos, ciegos , es llana
la ciencia de gobernar;
pero es forzoso que haya
encontradas opiniones
en un pueblo que trabaja
por regenerarse. Y qué!
porque tengamos en casa
disputas , olvidaremos
á la facción de Navarra?
No hay un común enemigo
á quien osado combata
quien blasone de patriota ?
Hoy argüir en la plaza,
lidiar mañana en el campo;
hoy en el cuerpo de guardia,
y mañana en la tribuna ;
hoy votar que haya dos cámaras,
mañana andar á balazos
para no quedar sin nada;
hoy escribir un artículo
contra el ministro que no anda
derecho, y mañana dar
un buen susto á Sopelana.
x Es esto acaso imposible?
En el establo regañan
los alanos entre sí,
mas contra el lobo se lanzan
siempre que le ven hambriento
perseguir á la manada.
Senado y pueblo romano
en el foro se acosaban ,
pero solo al enemigo
€ra funesta su saña.
Deponga el buen español
sus rencillas ante el ara
de la hermosa libertad;
y pues á todos aguarda,
moderados y exaltados ,
servidumbre , muerte , infamia
si ciñe Carlos un día
la diadema soberana,
acuda animoso adonde
la voz del honor le llama,
y mientras una bandera
liberal se alce en España ,
ella á combatir le guie
contra la servil canalla.
Y el que diga lo contrario
es un pancista, es un mandria.
Don Pablo es buen caballero,
y asi maneja la espada
como la pluma. A propósito :
¿quiere usté hacerme la gracia
de firmar....
Ah! Sí. El recibo....
(Va á entrar en el café , y le detiene don Frailan.)
Vamos....
Nadie me aventaja
en patrio amor; mas al ver
tantos errores y tantas
calamidades, confieso
que mi corazón desmaya.
Ay don Pablo! Rara vez
mis presentimientos fallan.
El yerro mayor de Troya
fue no escuchar á Casandra.
Crea usted á un fiel amigo.
No salga usted á campaña.
Por qué?
Es honroso el consejo!
(Si pudiera hablar !)
FR0. La baja
de un hombre, sea quien fuere,
no es de tan grave importancia....
Quédese usté en Zaragoza.
Bravo! si esa cuenta echara
cada cual , pronto estaríamos
en una paz octaviaría.
Mire, usted que ya en el cielo
leyendo estoy una página
sangrienta! Ya en mis oidos
está silbando la bala
homicida! Ay infeliz!
En vez de bélica palma ,
tu generoso ardimiento
va á buscar.... una mortaja!
(Maldita tu boca sea!)
Ah! Qué estás diciendo? Calla.
Por qué afligimos así ?
Qué idea....!
Ba! Es una chanza.
Si yo creyese en agüeros
seria un poco pesada.
Pero, en fin, morir lidiando
por la mejor de las causas
es muerte gloriosa.
ac. Ah! No.
Dios oirá mis plegarias....
ab. Solo por tí lo sintiera.
Por lo demás, no me espanta
la muerte á mí. Y casi , casi ,
muriera de buena gana
solo por dar un petardo
á mis acreedores.
;i.i. Cascaras!
Vamos, deja ya esa broma.
(Ah! Si no firma y le matan....)
Vamos, don Pablo. Esa firma....
(Tocan dentro llamada y tropa. Isabel se levanta.) Vamos....
ero. Ya suenan las cajas!
O pena!
(Amargo momento!)
Íeli. (Voto á....!) Si usted me firmara....
Adiós, bien del alma mia! (Abrazando á Jacinta.)
La ausencia no será larga.
Serás fiel?
Hasta la tumba.
Oh ! Poco he dicho. La Llama
que abrasa mi corazón
ni en el sepulcro se apaga.
(Los momentos son preciosos.
Traeré el tintero....) Despacha !
(A un mozo desde la puerta del café.)
Un tintero! (Por el gusto
de que yo me ahorque de rabia
se hará matar.)
•ab. En tus ojos
prisionera dejo el alma.
Adiós....! La pena me ahoga ! (Solloza.)
Mi corazón te idolatra
mas de lo que yo creia.
Si mi desventura es tanta
que por la postrera vez
tu Jacinta fiel te abraza,
ay ! te seguiré muy pronto
á la tumba solitaria.
Adiós!
{Desprendiéndose de sus brazos.)
Adiós!
{Abrazando á don Pablo.)
Caro amigo!
{Con el papel en una mano y el tintero en la otra.)
(No me dejan meter baza
el amor y la amistad.)
Adiós! La lengua me embarga
el sentimiento....
{Volviendo á Jacinta, que llora.)
Qué llantos....!
Aunque me fuese á la Habana....
Ea , adiós.... No mas.... {Yéndose.) Adiós....
Con amargura y llorando.)
(Y á mí no me dice nada!)
Don Pablo.... Señor don Pablo....!
Pobre Isabel..,.! Me olvidaba....
Venga un abrazo. {La abraza.)
{Estremecida de gozo.)
(Ah , Dios mió!)
Case usted á esta muchacha,
don Froilan. Está tan triste....
Adiós. Cuídame á tu hermana.
(Infeliz....!) Asi lo haré.
Antes de romper la marcha....
{Viendo don Pablo que don -Elias se dirije á él con los
brazos abiertos, le estrecha en los suyos, y ruedan
por tierra papel y tintero. }
Sí. Adiós, adiós, don Elias!
(En vez de firmar me abraza....
Adiós tintero! El papel....)
Pablo!
TAB. Jacinta !
{Le da el último abrazo, y vase corriendo.)
{Buscando la pluma después de haber recogidt
el tintero.)
Mal haya....
Don Pablito....! Échale un galgo!
Don Pablo....! Ya quién le alcanza?
{Ano ja enfadado el tintero.)
ESCENA IX.
los mismos , menos DON pablo.
Vamos á verle marchar....
No. lia gente.... Los caballos....
Eh ! ya no es tiempo.... Y los callos
que no me dejan andar....
Esta noche gran escarcha!
vaa. (Ahí es un grano de anís!
Diez onzas!)
Vamos....
(Una música militar toca marcha á lo lejos.)
Oís ?
Partió. Ya suena la marcha.
No podré vivir sin él !
Et.i. Libértale de un balazo,
Virgen del Pilar!
(Da el brazo á Jacinta.)
El brazo ,
y á casa. Usled á Isabel.
(Don Elias da el brazo á Isabel.)
\u,\. Con mucho gusto. (Qué bella!
Esto alivia mi dolor.
A estar de mejor humor
hoy me declaraba á ella.)
iw fro. Qué hace usted tan pensativo?
!un Ande usted.
Qué desconsuelo!
(Me ha dado un abrazo. Oh cielo!)
(No me ha firmado el recibo!)
Acto 2
ACTO SEGUNDO.
Sala en la casa de don Froilan. A la derecha del actor la puerta que
conduce á la escalera ; á la izquierda otra que guia á las habitacio-
nes interiores } y otra en el foro con vidriera y cortinas. Mueble*
decentes, y entre ellos una mesa con escribanía.
ESCENA I.
{Sentada junto á un velador donde habrá varios
periódicos , y acabando de leer uno.)
Ni cartas confidenciales,
ni partes, ni conjeturas
siquiera.... Desde que entró
la brigada en Cataluña
no ha vuelto á saberse de ella.
Qué suerte será la suya!
No escribir en tantos dias
don Pablo.... Mortal angustia !
Habrán sido derrotados
por esas hordas inmundas
nuestros valientes? Tal vez
alguna emboscada , alguna
sorpresa.... Pero muy pronto
las malas nuevas circulan.
Parciales y confidentes
tiene la rebelde turba
donde quiera, y cuando callan
es seguro que no triunfan.
Esta reflexión me vuelve
la esperanza. Sí . xne anuncia
el corazón....
ESCENA II.
Hola ! Cómo
te aplicas á la lectura
estos dias! También tú
te aficionas como muchas
á las cuestiones políticas
mas que á la plancha y la aguja?
A t^os nos interesa
saber quién vence en la lucha
funesta que nos divide.
Eso ya no admite duda;
al fin cantarán victoria
don Carlos y la cogulla.
Ya todo esfuerzo es inútil.
Nuestro mal no tiene cura.
La libertad es aqui
planta exótica , infecunda.
La sociedad se desquicia ,
y la patria se derrumba.
(Entre dientes.) Si como tú se echan todos
en el surco,,..
Qué murmuras?
Yo soy un buen ciudadano ;
yo siento que la fortuna
nos vuelva la espalda, y son
mis intenciones muy puras ;
pero, en fin, estaba escrito
allá arriba, y es locura....
Repasaré esos periódicos
sin embargo. Ni disputas
políticas , ni noticias
busco en ellos : son absurdas
comunmente las primeras
y fatales las segundas ;
pero en tanto que me sirven
el desayuno , me gusta
recrearme con un trozo
de amena literatura ,
descifrar una charada r
reírme con una pulla....
Asi me distraigo un pocor
y las lágrimas se enjugan
que á mi corazón arrancan
las calamidades públicas!
(Se iba con los papeles , y vuelve.}
Ah! Viene aqui alguna nueva
de nuestra marcial columna?
Nada!
tro. Pues! Lo que yo digo!
Pereció! Todo se frustra !
Habrán caido en poder
de esa maldecida chusma.
La falta de dirección....
Alguna mano perjura
sin duda los hizo presa
de Tristany ó Camas-Cruas.
Qué dolor de juventud!
La flor de Césaraugusta....
Oh amigo! Soy con usted. (A D. Elias que entra.)
Qué horror....! El almuerzo, Bruna. (Yéndose.)
ESCENA III.
(Ay desgraciada! Su triste
presagio me hace temblar.)
(Yo la voy á declarar
mi amor.... y laus tibí, Christe.)
Para un asunto de urgencia,
que diré en lenguage esplícito,
concédame usted , si es lícito ,
cuatro minutos de audiencia.
Yo la amo á usted. Mas conciso
ningún amante seria,
y es que entra en mi economía
no hablar mas que lo preciso.
En paz y en gracia de Dios
que hemos de vivir entiendo;
y no es maravilla , siendo
capitalistas los dos.
Mi caudal es la salud ,
el dinero y la alegria;
y el de usted , señora raia ,
la hermosura y la virtud.
(Paso en silencio su dote,
que es lo que mas me acomoda,)
Ajustemos pues la boda,
y casémonos á escote.
Mucho vale el ser hermosa:
mi amor sea el testimonio;
pero un rico patrimonio
también vale alguna cosa.
No sé qué será peor
en este mundo embustero;
si hermosura sin dinero,
ó dinero sin amor;
mas siempre que á lo segundo
lo primero unido va ,
allí la ventura está;
ó no hay ventura en el mundo.
Aunque en la ciudad se suena
que soy dado á la avaricia ,
comer bien es mi delicia...
(cuando como en casa agena.)
Ello sí, como está en moda,
la economía cursé,
y á todo la aplicaré...
menos al pan de la boda.
Poco avaro en fin soy yo
cuando á casarme me allano.
Con que... acomoda mi mano ?
Responda usted ; sí , ó no.
Aunque debo celebrar
con mas risa que sorpresa
el sumo donaire de esa
declaración singular,
merece el que así me honró
igual franqueza de mí.
No puedo decir que sí.
Luego dice usted que no?
Cruel muger!
No. Sincera.
Tal desvio á mi pasión!
Ah! Tiene usted corazón?
Ojalá no le tuviera!
elj. Si no ha de ser para mí,
si otro hombre le cautivó...
No puedo decir que no.
Luego dice usted que sí?
Habrá fortuna mas perra ?
Habrá muger mas ingrata?
Si dice que no, me mata;
si dice que sí, me entiera.
Ay, don Elias, que el cielo
con mayor mal me atormenta!
Ese no que usted lamenta
fuera para mí un consuelo.
Cómo...!
Basta ya , si es chanza.
Si habla usted de veras...
Sí.
Oh...!
Yo no tengo, ay de mí!
ni puedo dar esperanza.
Con harta pena lo digo.
Qué va á ser de mí, Isabel?
Sea usted mi amigo fiel...
Yo he menester un amigo.
eli- Algo mas quise alcanzar;
mas lo seré. (Y me conviene,
porque al fin y al cabo tiene
haciendas que administrar.)
ESCENA IV.
Los Mismos. Jacinta
jác. Oh, que está aqui don Elias!
Lo celebro mucho.
Siempre
á los pies de usted. Qué tal?
Hay noticias del ausente?
Ninguna. Nada se sabe,
ni hay cartas, ni los papeles
públicos me dan indicios
de si vive ó de si muere.
No es estraño que en la guerra
los correos se intercepten ;
mas no tenga usted cuidado,
porque la facción rebelde
ó no osará combatir
con nuestra tropa valiente,
ó pagará su osadía
muy cara.
Pero tenerme
sin saber de él tanto tiempo!
Si es cierto que bien me quiere ,
¿ cómo no ha hallado camino
para hablarme de su suerte,
de su amor... Su amor...! Jacinta
ya tal vez no lo merece.
Quizá á los pies de otra dama
ha puesto ya sus laureles.
No digas tal de don Pablo,
pues ningún motivo tienes
para dudar de su fe.
Ah, que la ausencia es la muerte
del amor! Los hombres...
Son
pérfidos , inconsecuentes...
Hombres! Oh! Yo no los quiero...
Me gustan mas las mugeres.
un ciego. (Dentro gritando.) El supimiento al Patriota
aragonés que acaba de salir ahora nuevo, con noticias
interesantes.
Qué grita ese ciego? Oigamos...
Suplemento...
(Ay Dios! Si fuese...)
el ciego. Con la completa derrota de la faicion del Ca-
nónigo por la colufna que salió de esta capital en su
presecucion.
Has oido...? Ah ! don Elias...
Qué gozo!
Corra usted , vuele...
El suplemento... Sí... Voy...
a8
(Es chasco que se me peguen
los cuartos...) No tengo suelto...
Oh Dios mió... I
(Dándole el ridículo , del cual saca cuartos don
)
Aqui habrá.
ELr- Nueve...
diez... Hay bastante.
JAC« Qué plomo!
Vamos !
ELI- Si lo saco en siete... (Yéndose.)
ESCENA V.
el giego. El supimiento al Patriota aragonés que ahora
acaba de salir nuevo, con la derrota... Quién llama?
Ya los afanes cesaron.
Nuestros milicianos vencen.
Pronto á los dulces hogares
volverán... Ah! Cuan alegre
estoy...!
Pablo de mi vida !
Vuelve á mis brazos. Oh! Vuelve
la dicha á mi corazón.
ESCENA VI.
las mismas, don elias. (Con un impreso.)
Victoria! Escuchen ustedes.
(Lee.) "La columna espedicionaria de Zaragoza ha dado
un dia de gloria á la naciom La gavilla del malvado
Canónigo ha sido batida, destrozada á las inmediacio-
nes de Gandesa. Así lo afirma de oficio el alcalde cons-
titucional de dicha villa , y se espera de un momento á
otro el parte circunstanciado. Mientras llega y lo pu-
blican las autoridades, no queremos retardar á nuestros
lectores tan fausta noticia. Nuestros bizarros milicia-
nos han rivalizado en pericia y valor con las benemé-
ritas tropas que han tenido parte en la acción. Viva la
Libertad! Viva Isabel II!»
Oh cielo! Yo te bendigo.
Doy á usted mil parabienes ,
_
Y Pablo no escribe!
Querrá tal vez sorprenderte...
Aqui viene don Froilan.
Qué cara de misererel
ESCENA VII.
Los Mismos. Don Froilan
ero. Todo el barrio se alborota;
los ciegos van dando gritos...
Qué anuncian esos malditos?
Sin duda , alguna derrota.
Derrota. Tienes razón.
Lo veis? Oh dias aciagos!
Mas quien llora sus estragos
es la enemiga facción.
Dirán que es suyo el revés,
mas yo temo que en el lance...
Oh...! Lea usted el alcance
del Patriota Aragonés.
(Le da el impreso , y lo lee para sí don Froilan.)
En todo ve mal agüero.
En nada encuentra placer.
Corneja debia ser
ese hombre, ó sepulturero.
Es muy vaga la noticia.
Es atrasada la fecha...
Si fue la facción deshecha...
qué se hizo nuestra milicia?
En la guerra hay mil azares;
y, ademas, la exactitud
no siempre fue la virtud
de los partes militares.
Muchos planes y cautelas,
y marchas y contramarchas,
y tempestades y escarchas,
y curvas y paralelas.
Mucho de causar zozobras
3o
á las fuerzas enemigas;
de encarecer las fatigas ,
de describir las manioboas;
mucha recomendación;
mucho de Roma y Numanc.ia:
y qué nos dice en sustancia
el gefe de división?
Que anduvimos cuatro leguas ;
que el faccioso echó á correr
dejando en nuestro poder
una mochila y dos yeguas;
que allí hubieran muerto muchos
de la gavilla perjura
á no ser la noche oscura
y á no faltar los cartuchos;
que el cabecilla vasallo
huyó á tiempo de la quema
y se salvó... por la estrema
ligereza del caballo;
que por falta de refuerzo
deja el campo de batalla
y va á esperar la vitualla
á Villafranca del Vierzo;
que envíen francas de portes
diez cruces de San Fernando;
y concluye suplicando
al ministro y á las cortes
que sin exigir recibo
le traigan los maragatos
seis mil pares de zapatos
y un millón en efectivo.
Gefes hay que en tu pintura
su historia acaso verán ;
pero no todos , Frcilan ,
merecen esa censura.
Ver siempre males eternos
es fatal filosofía.
eli Se previene por si un dia
va á parar á los infiernos.
ESCENA VIII.
Esta carta para usted.
{Da una carta á Jacinta.)
Es letra de don Matías!
Y don Pablo...? No hay rnas cartas?
No hay mas que esa, señorita.
ESCENA IX.
No escribir don Pablo! (Oh Dios!)
Eso me da mala espina.
Qué ingratitud!
Abra usted
pronto esa carta, Jacinta,
y saldremos de inquietudes,
y ahorraremos profecías.
{Abre la carta y lee.) «En el mismo campo
de batalla , cubierto de cadáveres enemigos , me apresuro
I á participar á usted la victoria de nuestras armas. Los
j restos de la facción huyen dispersos y aterrados, y una
parte de la columna los persigue y acosa en todas direc-
ciones. Yo también parto ahora en su seguimiento. La
pérdida del enemigo es grave , la nuestra muy corta :
cuatro soldados muertos y unos veinte heridos, todos de
tropa..."
(Ah! Respiro.)
{A don F roñan.)
Lo ve usted ?
fko. Déjela usted que prosiga
leyendo, y harto será
que alguna mala noticia...
Lo demás son cumplimientos,
memorias, galanterías...
Es tan fino ese muchacho !
En el campo , entre las filas ,
rendido acaso del hambre ,
de la sed, de la fatiga,
me escribe tan obsequioso;
y al que en la amarga partida
me juró constancia eterna
no le merezco dos líneas!
Así son todos los hombres.
Necia la que en ellos fia!
No habrá podido escribir.
Muchas cartas se estravian...
fbo. Mi corazón es leal.
No en vano me lo decia.
Don Pablo es un aturdido.
Engolfado en la milicia,
ya no se acuerda de tí.
(No tuviera yo esa dicha !)
Alguna linda patrona
en sus brazos le cautiva.
(Ay¡ Eso no!)
Quién creyera
que su amor fuese mentira!
una ciega. (Dentro.) El supimiento al Boletín Oficial !
El supimiento estraudinarioí
Habéis oido? Otro parte
sin duda...
Será la misma
relación...
Manda á comprarlo,
Alguna engañifa...
ESCENA X.
Aquí está el impreso.
Venga.
Parece que se confirma...
Bien está , sí. Ya sabemos
leer. Vete á la cocina.
ESCENA XI.
los mismos , menos ramón.
{Lee.) "Capitanía general de Aragón. — Hago
saber al público para su satisfacción, que los rebeldes
han sido en efecto batidos completamente entre Mora
y Gandesa por la valerosa columna de milicianos y
tropa que salió últimamente de esta capital. Mientras
se imprime y publica el parte circunstanciado , me
complazco en asegurar a este heroico vecindario que
nuestra pérdida solo ha consistido en seis hombres
muertos , entre ellos un oficial , y diez y ocho heridos,
ascendiendo la del enemigo á ciento veinte de los pri-
meros, sobre trescientos de los segundos, y mas de
quinientos prisioneros. Zaragoza etc."
Ah! Quién será ese oficial
muerto ? Será por desdicha....
don Pablo?
Pues! Si lo dije!
Jesús, qué fatal manía
de presagiar infortunios!
Si alguno de la milicia
hubiera muerto en la acción ,
en su carta lo diria
don Matías.
Cierto. Esa
reflexión me tranquiliza.
ro. Aun seguían nuestras tropas
á las huestes fugitivas
cuando se escribió la carta;
esto y el no haber noticias
de don Pablo hacen temer
que alguna bala enemiga
abrevió ¡desventurado!
la carrera de sus dias.
sa. Ah! Fundado es su temor!
AC. Que lo tema y no lo diga.
Parece que se deleita
en afligir....
Y no habia
mas oficiales allí?
Qué razón nos autoriza
á suponer que entre tantos
tocó á don Pablo la china?
Otro pudo ser el muerto;
quizá el mismo que escribía
tan gozoso....
JAC< Oh! Sí. ¿Quién sabe....
Dice en su carta que él iba
á marchar segunda vez
contra la infame gavilla.
Pues bien ; el uno ú el otro ,
ya no hay duda, han sido víctimas.
Tal vez entrambos! Oh guerra!
guerra infausta , fratricida !
Pobres muchachos....! En fin,
estaba escrito allá arriba!
No han de dar vida á los muertos
nuestras lágrimas tardías.
Yo me voy á mis negocios.
Esas cosas me contristan
sobremanera. De hoy mas
nadie me hable de política.
Soy sensible.... (A Jac. e Isa.)Eh\ No lloréis.... }
Dios Guarde á usted , don Elias. ,
ESCENA XII.
Maldita sea tu estampa,
y otra vez sea maldita. ](
Por qué no lleva á una gruta
su negra misantropía ?
Malo está ese hombre. Yo creo
que padece de ictericia.
(Mi Pablo! Será posible....
La prenda del alma mia....!
Ah! Qué amargura ! Y el otro....
El amable don Matías....
Lástima fuera por cierto....)
(Y ello...., si bien se examina.. .
N
no es temerario el pronóstico.
Lo cierto es que los carlistas
no tiran con algodón.
Broma pesada seria
haberse muerto don Pablo
dejándome á mí per istam
sin cobrar aquella cuenta ,
y en circunstancias tan críticas!)
(Saber la verdad anhelo....,
y tiemblo de descubrirla.)
(Tan bizarros y morir
en lo mejor de su vida !)
(Diez onzas me debe el uno
y el otro solo una fina
amistad. Si el uno de ellos
espiró, Virgen Santísima,
que sea el vivo don Pablo
y el difunto don Matías!)
(i\o quiero que nadie muera;
quiero que don Pablo viva ,
aunque otra muger le goce....,
y yo me muera de envidia!)
(Dentro.) Dónde están ?
Qué oigo!
ISA- Esa vez....
ESCENA XIII.
Amigo !
Cielos!
Jacinta!
Bien venido el vencedor!
Y don Pablo ?
Cuánto polvo!
Apenas hace una hora
que llegué....
Pero....
Usted solo
Solo. Yo he traído el parte
de nuestro triunfo glorioso.
En casa del general
me han tenido hasta hace poco;
he ahrazado á mi familia ,
y sin quitarme este lodo
vengo á saludar á ustedes.
Y sabes que viene gordo,
Isabel? Pero don Pablo....
Ah! Qué es de él? Vive?
El destrozo
del enemigo fue grande ;
pero los humanos gozos
cuan rara vez son completos !
Cómo....
Acabe usted !
El rostro
de la fortuna no siempre
sonrie al valor heroico.
Será posible...,
TSA. Ah! Murió!
Cumplióse el fatal pronóstico
de Froilan !
Siento afligir
á ustedes. Su ciego arrojo....
Ay dolor! Ay desventura!
(Se deja caer en una silla y llora amargamente.)
(Mi dinero!) Pobre mozo....!
Bien mi corazón temia....
Justo es , Jacinta, ese lloro;
mas si la flor de su vida
cortó el enemigo plomo,
al menos murió vengado,
y en los siglos mas remotos
vivirá inmortal su nombre.
Dios mió! Salvarse todos,
y él solo morir!
Mi Pablo!
Persiguiendo á los facciosos
con mas valor que cautela....
ISA» Y nadie le dio socorro?
Y quién detiene una bala
traidora ? En su ciego encono
contra la servil caterva
se desvió de nosotros
demasiado cuando ya
la columna , después de ocho
ó diez horas de pelea ,
necesitando reposo,
se acantonaba triunfante
en los pueblos del contorno.
Ah ! Quién se lo hubiera dicho?
Infeliz !
(Diez onzas de oro !)
Y abandonado en el monte
será presa de los lobos
su cadáver insepulto !
Y quién sabe si esos monstruos
ceban la impotente saña
en sus sangrientos despojos!
Ah! {Queda abismada en su dolor.)
Qué horror....! Murió sin duda
ab intestato ?
Supongo....
(Y no tenia herederos
forzosos. .. De dónde cobro?
¿De quién reclamo.... Ese hombre
estaba dado al demonio.
A quién le ocurre morirse
sin arreglar sus negocios ?)
(Se sienta en oirá silla junto á Isabel, y de cuando
en cuando la dirije la palabra como para consolarla.)
peligro
También yo corr
de quedar allí.
(Con interés.) Pues cómo....?
Me pasó el chacó una bala ,
y otra me alcanzó en el hombro.
Cielos ! Fue grave la herida ?
No; me lastimó muy poco.
Venia cansada. Y siento
no haber caido redondo
en el campo de batalla.
No diga usted despropósitos.
Mas vale morir amado
que pasar el purgatorio
en vida siendo el objeto
del menosprecio, del odio
de una ingrata.
Y es posible
que cuando lloran mis ojos
la desgracia de don Pablo
usted me hable de ese modo?
Ah! Si el muerto fuese yo,
no bañara usted su rostro
en lágrimas de amargura.
Por qué no? Soy algún tronco
insensible ?
MAT# Usted me dijo....,
burla fue; bien lo conozco,
que me amaría á no estar
comprometida con otro.
Y crea usted.... Pero , a y Dios !
dejemos ese coloquio.
Necesito desahogar
mi corazón en sollozos.
No debo pensar ahora
sino en mi Pablo. Aun le oigo
decirme el último adiós
tan tierno, tan amoroso....
Y eterna fidelidad
le juré yo ! Si de pronto
aquí se alzara su sombra
cuál seria mi sonrojo!
No. Don Pablo desde el cielo
aprueba nuestro consorcio.
Sabe usted lo que me dijo....
(apelemos al embrollo)
cuando rompimos el fuego
contra el rebelde canónigo?
"Tú eres mi mejor amigo,
Si cierro el ojo ,
á tí dejo encomendada
mi Jacinta. Sé su esposo ,
y el Ser Supremo bendiga
vuestro casto matrimonio."
Eso dijo?
Ah, sí señora;
y lo dijo con un tono .
de solemnidad profética
que llenó mi alma de asombro.
Pobrecillo! Ay Dios! Ahora
con mas motivo le lloro.
Yo también lloro y me aflijo ,
y mas cuando reflexiono,
Jacinta, que no merezco
heredar tanto tesoro.
Merecerlo.... ah ! Sí....
De veras?
Esa palabra es el colmo
de mi gloria.
Yo qué he dicho?
Por ahora nada respondo.
La memoria de don Pablo
es un cordel , es un tósigo
que me mata. Si algún dia
la paz del alma recobro....
Bien mió!
Ah ! Vayase usted, {Bajando la voz.)
que no estamos entre sordos.
(Dice bien.)
Usted vendrá
fatigado , y es forzoso
descansar. (Siguen hablando aparte.)
(No me responde. (Se levanta.)
Veo que en vano la exhorto
á consolarse. Y á mí
quién me consuela ? Hoy no como
de pena..., aunque esto no entraba
en mis planes económicos
Vamonos de aqui.) Señora....
Si viene usted hacia el Coso,
vamos juntos. Señoritas....
No olvide usted que la adoro. (Bajo á Jacinta.)
Hasta luego. (Alto.)
Adiós , señores.
Eti% (Otra vez yo ataré corto
al que me pida dinero.
Sin recibo.... y testimonio
de no morir insolvente,
no vuelvo á prestar al prójimo.)
4o
ESCENA XIV.
Tú , Isabel , llorando asi l
Me admira tu amargo duelo.
Habrá de darte consuelo
quien lo esperaba de tí ?
(Se levanta.) Viendo en mi frente la pena
dices que admirada estás....!
Yo debo admirarme mas
de ver la tuya serena.
Ah , que es mucha mi aflicción
aunque ves mi rostro enjuto!
Cuando en el rostro no hay luto
no hay pena en el corazón.
Sabe el cielo....
Sabe el cielo
que en desesperado amor
no es verdadero dolor
dolor que pide consuelo.
No hipócrita al cielo implores.
Aun el cuerpo no está frió
del que te dio su albcdrio
y de otro escuchas amores !
Siempre me amó don Matías ;
y aunque en tan mala ocasión
me recuerda su pasión ,
yo no sé hacer groserías.
No es culpa mia , Isabel,
que ese muchacho me quiera ;
ni porque Pablo se muera
he de enterrarme con él.
Yo le amé mientras vivió.
Si el cielo cortó sus dias ,
y no ha m uerto don Matías ,
puedo remediarlo yo?
No es decir que esté dispuesta
á admitir amante nuevo,
aunque en justicia no debo
darle una mala respuesta.
4«
Don Pablo, que era su amigo,
le dijo que si él moría,
y yo en ello consentía,
se desposase conmigo.
Harto e» mi dolor demuestro
cuan de veras he sentido
que se haya ¡ay de mí! cumplido
aquel presagio siniestro;
mas yo ahora te pregunto:
si al otro llego á querer,
hago mas que obedecer
la voluntad del difunto?
Su voluntad ? Impostura!
Maldad! Quien de veras ama,
con el amor que le inflama
desciende á la sepultura.
Si el pago que tú le das
sabido hubiera al morir,
pudiérate maldecir,
pero olvidarte? Jamás!
Así tu lengua le infama!
Qué amante , si de este nombre
es merecedor, á otro hombre
deja en herencia su dama?
No; que es la dulce mitad
de su alma, y en la agonía
tras sí llevarla querría
á la inmensa eternidad.
Tanta exaltación me asombra
y tan estraña amargura.
Le amabas tú por ventura ,
que así defiendes su sombra?
Le amaba... Qué digo? Le amo,
le idolatro todavía ,
y él solo me arrancaría
las lágrimas que derramo.
Él ignoró mi tormento, —
triste ley de la muger! —
y ni aun pude merecer
cortés agradecimiento.
Ahora sin rubor quebranto
del silencio la cadena;
ahora que la dicha agena
no turbaré con mi llanto!
Ya no temo adversa suerte,
ni rivales, ni baldón.
Sagrada es ya mi pasión.
La divinizó la muerte!
Tú le amabas, Isabel?
Absorta me dejas.
Cielos!
Sin esperanza..., con celos...!
Hay suplicio mas cruel?
Y otra vez le sufriría
aunque penando muriera
porque á la vida volviera
el dueño del alma mia.
Yo infeliz no borraré
su imagen de mi memoria ;
Y tú que fuiste su gloria
le guardas tan poca fé!
Deja ya reconvenciones.
No porque celos te di
te quieras vengar de mi
con importunos sermones.
Jacinta!
Calla por Dios!
Amar sin consuelo es duro;
mas también es fuerte apuro
el verse amada por dos.
Mugeres hay mas de diez
que á dos suelen contentar;
pero yo no puedo amar
mas que uno solo á la vez.
Pues basta con un esposo,
querer á dos es punible;
pero mi pecho es sensible
y no puede estar ocioso.
Iguales galanterías
debí á los dos de que hablo ;
mas mientras vivió don Pablo
no quise yo á don Matías.
Y no será un desacierto ,
si ahora de amarle me privo ,
matar sin piedad al vivo
porque no se ofenda el muerto?
Su especial filosofía
cada cual tiene en secreto,
y pues la tuya respeto ,
déjame en paz con la mia.
ESCENA XV.
Alma á quien el alma di,
si á las dos nos escuchaste ,
mira á qué muger amaste!
Júzgala y júzgame á mí !
Acto 3
ACTO TERCERO.
f
El teatro representa una plazuela con fachada y puerta de iglesia en
el foro. Entre las casas hay una cuyo portal está abierto y alum-
brado. En frente de dicha casa hay una barbería.
ESCENA I.
DON FROILAN. DON ELIAS. JACINTA. DON MATÍAS. (Don
Matías viene delante con Jacinta de bracero ; los cua-
tro se dirigen al portal abierto. Todos con capas.)
Mucho sufriré esta noche ,
Por qué lo dices?
Porque estás bella en estremo,
y vendrán de quince en quince
á colmarte de lisonjas
los que conmigo compiten.
Qué importa , si solo á tí
el alma mia se rinde?
Oh dicha ! Solo te ruego
que no bailes con el títere
de Ferminito.
Contigo
solo , mi bien.
Qué felices
seremos cuando el enlace
suspirado...
(Sigue hablando en voz baja con Jacinta. Los cuatro se
han parado junto á la puerta.)
ífio. Usted no asiste (A don Elias.)
al baile?
Tengo un asunto...
Pues yo también pienso irme
á la ópera y volver;
porque los bailes me embisten^
aun siendo de confianza
como este.
A tales convites
soy yo poco aficionado.
Si ademas de los violines
hubiese cena... Lo digo
por la broma y por los brindis.
Qué hacemos aquí ? No subes ?
Vamos. (Entran en la casa.)
Ea , divertirse.
ESCENA II.
Hora es de entrar en la iglesia ,
y aunque un funeral es triste
función, Isabel la paga,
y basta que ella me fie
sus secretos y yo sea
su amigo y correvedile ,
para acompañarla pió
hasta el postrer parce mihi.
(Las campanas tocan á muerto.)
Esa fúnebre campana
me recuerda ¡ay infelice!
mis diez medallas difuntas;
y á fé que no se redimen
las ánimas de esa especie
con responsos ni con Kiries.
Y habré de rezar al muerto
después que fue tan caribe
que se llevó al otro mundo
mis pobres maravedises?
Si al menos, en justo premio
de un esfuerzo tan sublime,
ya que Isabel no me de
su mano y su dote pingüe ,
me confiriese el empleo
de su curador ad litem...
Pero en el templo me espera.
Vamos*. Ah! Qué bella efigie!
Lástima de criatura!
Por un muerto se desvive ,
cuando suspira por ella
un vivo de mi calibre!
(Al entrar don Elias en la iglesia llegan hablando don
Antonio y sus amigos. Oyese otra vez la campana.)
ESCENA III.
DON ANTONIO. DON LUPERCIO. DON MARIANO. Luego
La noche no está muy fria.
No entremos, que aun es temprano.
Dónde encenderé este habano?
Ahí está la barbería.
Dices bien. Ave María!
{A la puerta , y sale el barbero.)
Podré encender este puro?
Señor don Lupercio Muro!
Ya sabe usted que en mi casa...
(Entra , y vuelve á salir al momento con la luz ; encien- de en ella su cigarro don JLupercio, y se la vuelve.)
Dame esa luz, Nicolasa.
Va usted de baile? Seguro.
Sí; subiremos después.
Cuidadito, que el demonio...
Hola! Ahí está clon Antonio...
y don Mariano... (Qué tres!)
Ofrezco á ustedes cortés
la justa hospitalidad,
la cena, la facultad,
conversación, la guitarra...
(En voz baja á sus amigos.)
No, que el oido desgarra!
Gracias, maestro. Escuchad.
(Saludan al barbero , y se pasean por la plazuela con-
versando en voz baja.)
Yo celebro que en la plaza
prefieran pasar el rato,
porque entre ese triunvirato
no podría meter baza.
Tienen lenguas de mostaza,
sobre todo el cocodrilo
de don Antonio. Hay asilo
que de su pico defienda
la honra ? No hay en mi tienda
navaja de tanto filo.
Que hable y murmure un barbero,
eso es moneda corriente;
pero ser tan maldiciente
un ilustre caballero!
Ya se ve; el ocio, el dinero...
(Se oye la música del baile.)
Hola! El violin se hace rajas,
y entre tanto las barajas...
Qué inmoralidad! Qué vicio...!
Mas cada cual á su oficio.
Afilemos las navajas.
(Al entrarse el barbero en su tienda aparece embozado
don Pablo.)
ESCENA IV.
Por aquí atajo camino.
Tiro después á la izquierda...
Oh Jacinta! ¡ cuál va á ser
tu alegría, tu sorpresa...
Quizá no haya recibido
mis cartas; quizá me tenga
por muerto. De todas suertes
es imposible que sepa
mi llegada. Entrar de incógnito
ha sido feliz idea ,
y apearme en un mesón.
Antes que llegue á su puerta
quiero besar otra vez
su adorada imagen bella.
(Saca el retrato y lo besa.) ■■
l
Bien mió! Serán iguales
tu hermosura y tu firmeza?
Ah! No lo dudo. Volemos...
(La músisa no ha cesado. Las campanas vuelven á
sonar.)
Mas qué campanas son esas?
Tocan á muerto! Con malos
auspicios vuelvo á mi tierra.
No he temido en la campana
á balas ni bayonetas,
y sin poder remediarlo
esas campanas me aterran.
Por cierto que es miserable
la humana naturaleza ! —
A muerto, sí! En ese templo
están celebrando exequias...
¿Si entraré... Mejor será
preguntar en esta tienda.
Deo gr alias !
(Saliendo.) Adelante.
La navaja está dispuesta.
Entre usted. Le afeitaré
con primor y ligereza. p
par. No lo necesito. Gracias.
Parece que en esa iglesia
hay entierro. Sabe usted ¿¿
quien es..., digo mal, quien era
el muerto?
Don Pablo Yagüe. B!
(Demonio!) Habla usted de veras?
Lo que oye usted; sí; don Pablo,
natural de Cariñena,
vecino de Zaragoza,
hacendado, hombre de letras,
de estado soltero, edad
como de ventiocho á treinta,
oficial movilizado,
buen mozo, 8Cc. gfc. BAl
par. (Peregrina es la aventura; (¿<
y el hombre da tales señas... <
Lo mas singular del caso llí
es el ser yo á quien lo cuenta.)
JA
Ya nadie ignora su muerte;
ni aun los niños de la escuela.
(Bravo! Puede ser que yo
me haya muerto y no lo sepa.)
Parece que usted se aflige
al oir tan triste nueva.
Todas las malas noticias
que oiga yo sean como esa !
Qué dice usted! Con que un muerto.,.
Dios le dé la gloria eterna ;
pero yo llorara mas
la muerte de otro cualquiera.
Hombre. ! Por qué ?
Yo me entiendo.
Ha muerto aqui?
No. En la guerra;
en la gloriosa jornada
de los campos de Gandesa.
Murió como un Alejandro
después de hacer mil proezas.
Cargó él solo á un batallón
y le quitó la bandera,
Cáspita !
Treinta facciosos
le atacan; y él qué hace? Cierra
con todos, y á veinticuatro
deja tendidos.
Aprieta !
Al fin sucumbió. Qué lástima!
Un mozo de tantas prendas...
Ah ! Le conocía usted? ,
No señor; y es que, á la cuenta ,
se afeitaba solo. Pero
todo el mundo le celebra...
Después de muerto! Verdad?
(Vueloe á oírse el son de las campanas sin cesar el de la
música.')
Yo le diré á usted...
{Los tres paseantes se paran en corrillo cerca de la
barbería.)
iup. Aun suenan
las campanas. Pobre Pablo!
5o
Su muerte me causa pena.
Justamente esos señores
hablan del muerto.
Quisiera
escuchar...
Pues entre usted
en el corro: con franqueza.
Son parroquianos y amigos.
No quiero yo que me vean.
Por qué ?
Tengo mis razones.
Si no mienten mis sospechas
usté es pariente del muerto.
Algo hay de eso; sí.
Por fuerza.
(Cuando vi que se alegraba
de oir el réquiem ctternam,
dije para mí al momento:
este es de la parentela.)
Y allí hay música.
Es un baile.
Este es el mundo!
Mi lengua
(Don Pablo aplica el oido sin desembozarse.)
Siempre elogiará á don Pablo.
Qué talento aquel !
conversación
Lo oye usted
Qué amena
Qué donaire !
Sí.
Qué nobleza
de sentimientos!
Su bolsa
para todo el mundo abierta...
Esos que ahora le alaban
le quitaban la pelleja
cuando vivo: yo lo sé.
Maestro, al que está en la huesa
nadie le envidia ! (Cesa la música.)
En efecto ;
siempre oigo decir lindezas
5i
de todos los que se mueren.
Dices bien. No lo creyera
de don Matias. Qué acción
tan indigna! Qué bajeza!
Solicitar á Jacinta...
(Qué oigo!)
Habiendo sido prenda
de su amigo y camarada!
(Ah traidor amigo...! Y ella...
Oh! No; no es posible... Oigamos...
Ahora que mas me interesa
oírlos, bajan la voz!)
(Don Froüan sale de la casa de baile , atraviesa el tea-
tro , y al emparejar con los del corrillo le reconoce
don Antonio.)
No vi ingratitud mas negra.
ESCENA V.
Don Froilan! Adonde bueno?
Ya deja usté el baile ?
Es fiesta
que me fastidia y me apesta...
Prefiero estarme al sereno.
Diversión es el bailar
espuesta á mil contingencias.
Sus fatales consecuencias
he visto á muchos llorar.
Ya pincha como lanceta
el alfiler de un justillo;
ya se disloca un tobillo
al hacer una pirueta;
ya, por estar ajustado,
se rebienta el pantalón ;
ya encaja mal el balcón,
y entra un dolor de costado.
El ruido, la baraúnda
le vuelven á un hombre loco...
Y no es difícil tampoco
que se abra el techo y se hunda.
Todo es triste para él. {Bajo á don Mariano.)
Y las hermanitas bellas ?
Allí estarán.
Sí j una de ellas.
(Cielos... Oh! Será Isabel.)
Es Jacinta?
pro. Justamente.
(Ah...!)
Cómo no están las dos?
(Ella baila, justo Dios,
y yo de cuerpo presente!)
Baile la otra? Ni el nombre
sufriría. Es tan adusta...
Pues mire usté; á mí me gusta...
{En voz baja á don Pablo. Ambos se mantienen á la
puerta de la tienda algo distantes de los demás.)
Silencio...
(Quién será este hombre?
Y don Matias, el fiel
adorador de Jacinta?
Tierno está como un Aminta.
Y ella?
Se muere por él.
(Eso mas! Pérfida...! Ingratos...!)
Boda habrá.
No la ha de haber?
Mañana al anochecer
se celebran los contratos.
(Muérete y verás...! Ah perra?)
Pero , amigo , usted confiese
que es infamia... Si lo viese
el que está pudriendo tierra!
Sin razón se quejaría,
porque qué mal hay en esto?
Nada. A rey muerto rey puesto.
Lo demás es bobería. {Suena otravez la campana.)
(Habrá picaro!)
¡Qué diablo...
Me aturde ese campaneo.
Es sermón, ó jubileo?
No. Las honras de don Pablo.
Pues qué! usted no lo sabia?
■
tro. Qué he de saber? No por cierto.
t.up. Pues ya. Sabiendo que el muerto
es don Pablo , asistiría...
tro. No tal. Tengo mil asuntos...
Es muy triste un ataud..<
No poseo la virtud
de resucitar difuntos.
(Bribón! Aunque tú no quieras,
resucitaré, y tres mas;
y mañana sentirás
que no haya muerto de veras.)
tro. Ya al solemne funeral
el domingo asistí yo
que por su alma celebró
la Milicia nacional.
Dos entierros! Qué boato!
'Tanto valia su nombre?
Dos entierros para un hombre
que falleció ab intestatol
Qué tio!
Por Dios, maestro..! (Haciéndole callar.)
frq. Y es todo en vano. Yo sé
que al otro mundo se fue
sin rezar el Padre-nuestro.
Él buscó su muerte; sí,
y por eso no me atlige.
Yo su horóscopo le dije
y no hizo caso de mí.
am. Pero, hombre...
ruó. Las ocho... Aun llego
al acto segundo. Estoy
convidado... Ea, me voy
á la ópera. Hasta luego.
ESCENA VI.
los mismos, menos don froilan.
Qué entrañas tiene!
Es nefando.
Y predica como un íraile!
Basta. Vamonos al baile?
iüp. Sí, sí. Ya estarán tallando.
(Se entran en la casa del baile.)
ESCENA VII.
don PABLO. EL barbero. (Don Pablo se queda pen-
sativo.)
Sabe usted que el don Froilan
es hombre de mala estofa?
El egoísta agorero
le llaman en Zaragoza.
Miren qué disculpas da
para faltar á las honras
del que iba á ser su cuñado!
Y eso que, según me informan,
le hizo el muerto mil favores.
Pues digo! también la otra,
que al son del luceat ei
bailando está la gabota ,
y con el pérfido amigo
concierta alegre la boda!
Y luego si uno murmura
dirán.... (Pero no se toma
la molestia de escucharme.
Estravagante persona
es este quídam.)
(Estoy
por subir, y á esa traidora....
Pero mas que ella me irrita
su hermano. Pues no hace mofa
de mi muerte! A bien que pronto
se convertirá en congojas
y lamentos el sarcasmo
con que á los muertos baldona.
Aqui le traigo yo un recipe
que no ha de tomarlo á broma. —
Pero el castigo, aunque duro,
no satisface mi cólera.
Yo quisiera otra venganza
mas directa ; mia sola....
Ah! Qué idea tan feliz!
Mi escribano Ambrosio Mora
vive al volver esa esquina;
don Froilan está en la ópera..,.
Voy volando....) Abur, maestro.
Felices noches. (Ahora
se va y me deja en ayunas....)
Oyó usted á aquella boca
escomulgada insultar
al que está bajo la losa?
Sí; el tal don Froilan....
tab. Pues luego
cantará la palinodia.
De veras? Diga usted. ¿Cómo....
Es un secreto.
No importa.
Vamos..., yo no lo diré....
Sino á toda la parroquia.
No tal. Yo soy....
Escelente
Usted me sonroja;
mas....
Cuente usted con mi barba
si me quedo en Zaragoza.
ESCENA VIII.
Per vida de Iturralde....
Yo quiero su secreto, no su barba;
y por salir de dudas
consintiera en rapársela de balde.
Señor ! Qué estraño ente
es este, que una sola Ave María
no reza por el alma de un pariente,
á escarnecer se atreve su ceniza
cual si oyera á Luzbel se escandaliza ?
Calla su nombre, oculta su semblante...,
si habla del muerto , aplica las orejas....
y las cierra á la fúnebre salmodia !
Y qué le importa, en fin, que el otro cante
ó deje de cantar la palinodia?
Ello, el asunto es serio.
Un embozado, un muerto, un maldiciente...»
Si aclarar no consigo este misterio
qué me dirá después el parroquiano?
Qué valdrán mi facundia y mi prosodia
si no puedo nombrar á ese fulano
ni acierto á definir la palinodia?
ESCENA IX.
Hermosa criatura! Con el llanto,
que á otras afea tanto,
se aumenta de su rostro peregrino
el seductor encanto.
Por no ofender á Dios salgo del templo.
Oh ciegos pecadores,
de mi austera virtud tomad ejemplo!
Otro en el dulce error se obstinaría,
mas yo ni aun en la senda del pecado
abandono la sabía economía.
Ya que es pecar sin fruto
el adorar las dotes.... y la dote!
de ese hermoso portento ,
pongamos al amor veto absoluto,
y demos otro giro al pensamiento.
Diez onzas.... Ay! Cabales
tres mil doscientos reales....
Fatal recuerdo! El corazón le odia,
y siempre ha de venir á atormentarme!
No puedo echar de mí la palinodia.
Maestro , buenas noches.
(Don Elias llega paseando á la puerta de la barbería.
Suenan por última vez las campanas.)
Sanguijuelas?
Un repaso á la barba ?
No, amigo. Mi dolor....
Dolor de muelas?
Ah !
b/*r. Si hay caries, afuera; es muy sencillo.
Prepararé el gatillo....
Por Dios y por las ánimas benditas!
Ya rae han sacado ¡diez....! No de la booa.
Ojalá!
Pues de dónde?
Del bolsillo!
Óigame usted; le contaré mis cuitas.
Ese hombre á quien entierran....
A propósito...
Un embozado aqui que, por lo visto,
es su pariente....
elt. Ah! Le dejó en depósito
alguna cantidad? Es su albacea?
Lo contrario barrunto,
porque habló con desprecio del difunto.
No hay esperanza !
Es hombre misterioso.
Quizá usted le conozca, don Elias.
Quizá usted que era amigo de don Pablo....
Enhorabuena se lo lleve el diablo;
mas también mi dinero....!
A lo que entiendo,
él tiene trazas de mover un cisco....
Con don Froilan es toda su ojeriza.
Sepultadas mis onzas en eltisco!
Al pensarlo rae tiro de las greñas ,
y bramo de furor.
Daré las senas.
Es alto, es rubio....
No ; no le perdono.
Su muerte fue un suicidio!
Militar parecía....
Se ha matado
por llevarse á la tumba mi subsidio!
Hombre de buena edad, grueso....
Mentira!
Perdone usted....
Mentira! No he rezado,
aunque usted me haya visto, mal pecado!
salir del templo.
kar. Dale!
Si yo no hablo del muerto! Hablo del otro.
Al despedirse dijo....
ct. Maestro , aquella tumba era mi potro ,
y el duelo era un sarcasmo, una parodia....
Dijo que don Froilan....
Pérfido! ingrato!
Cantaría....
Ay de mí !
La palinodia.
Su muerte....
Óigame usted!
Es una afrenta !
Pero, hombre....!
Bancarrota fraudulenta!
Oh! quedarme prefiero
con mi curiosidad.
Yo....
Basta, basta!
Atajar la palabra de un barbero!
Es que....
Maldita, amen, sea tu casta!
(Se entra en la tienda y la cierra por dentro. Cesan las
campanas.}
ESCENA X.
Cierra la puerta y me planta!
Qué diablos tiene ese hombre?
Prestó también al difunto
y perdió sus patacones?
Mas huele á cera apagada ;
las campanas no se oyen.,..
Vamos ; se acabó el entierro;
y pues yo hago los honores
funerales , despidamos
el duelo.
(Se coloca á la puerta de la iglesia , y van saliendo va-
rias personas de luto , homares y mugeres , á quiene
saluda entre afectuoso y compungido.)
una müger. Dios le perdone.
E1\I.
r
i
■
Amen. Gracias. Caballeros....
Señoras....
un hombre. Felices noches.
una muger. Dios le dé la gloria eterna.
Asi sea.
un hombre. Pobre joven !
Que Dios se lo pague á ustedes....
(mejor que él á mí.) Señores....
una muger. Beso á usted la mano.
Amen....
Digo; gracias.
un devoto. Pater noster.... (Rezando.)
Gracias por mí y por el muerto.
(Qué tormento ! Echo los bofes
de rabia , y tengo que hacer
cumplidos....)
una vieja rezagada. Ora pro nobis....
Abur. Isabel no sale.
Pensará pasar la noche
en la iglesia....? Ah! Ya está aqui.
ESCENA XI.
ISABEL, don ELIAS, ramón. (Isabel estará vestida de ¿uto;
Ramón trae una linterna encendida. Suenan otra vez los
violines.)
Aun bailan! Qué corazones!
Ten piedad de ellos , Dios mió.
Suspende el terrible golpe
de tu justicia por mas
que su maldad le provoque.
Oh Isabel , Isabelila !
Usted es un ángel.
Pobre
don Elias! Usté es fiel
á la amistad. Alma noble,
alma sensible y piadosa!
No merezco esos loores.
Crea usted....
Olvidan otros
sagradas obligaciones,
y usted que nada cjebia
á don Pablo....
eh. Yo de dónde?
Al contrario..,.
Pero Dios
premia las buenas acciones.
Yo confio en su infinita
misericordia.... (Este postre
me faltaba!)
La que fue
su delicia , sus amores ,
su único bien, ni aun escucha
el son del místico bronce
que anuncia su funeral.
Ceñida la sien de flores,
no deposita una sola
sobre la tumba del hombre
que la adoró. Ni. un suspiro
lanza aquel pecho de roble,
sino á la grata memoria
del que iba a ser su consorte,
siquiera al sincero amigo,
siquiera al valiente joven
que el alma rindió invocando
de patria y de amor el nombre.
Bien haces. Dios no se paga
de sacrilegos clamores.
No insultes ¡ay! á su sombra.
Déjala que en paz repose ,
ingrata muger; no mandes
á tus ojos que le lloren
si en otro semblante luego
se han de fijar seductores.
Mas puro será mi llanto,
mas veraz, y desde el orbe
celestial quizá benigno
mi Pablo amado le acoge.
Mi tálamo es su sepulcro.
Deja que en él me corone
yo sola. Yo sé que su alma
al alma mia responde,
y pues yo la he merecido
6i
mas que tú, no me la robes f
(El sacristán sale de la iglesia , cierra la puerta y se
retira. Sigue la música.^
Ah , señora ! Yo tendría
un corazón de alcornoque
si no derramase lágrimas....
(por mis cuarenta doblones. )
Pero al fin.... Cómo ha de ser?
Aunque usted gima y solloce,
Dios lo hizo. No hay esperanza
de que su fallo revoque.
Y ya han cerrado la puerta
y sopla un viento de norte....
(Isabel se arrodilla en el umbral de la puerta y cruza
las manos en actitud de orar.)
(No me escucha; se arrodilla
en los yertos escalones,
y orando por el difunto
estatua parece inmóvil.
Oh Virgen Madre, que ruegas
por nosotros.... acreedores !
merece un muerto insolvente
tan devotas oraciones?)
ESCENA XII.
Ya ha recibido el papel ;
ya es otro hombre; ya me llora.
Qué apostamos á que ahora
soy un santo para él?
Otra vez en el salón
suena la música impía!
Oh vil, infame alegría!
Oprobio.... Prostitución ! ! J
Y no arrojaré del pecho
al ídolo torpe, ingrato....?
(Saca el retrato , lo despedaza , y lo pisa.)
Hé aqui su falaz retrato....!
Caiga á mis plantas deshecho.
Si un dia fui tu cautivo ,
ya no , muger inconstante.
Quien vende muerto al amante,
vendiera al esposo vivo.
¿Qué se diria de mí
si me rindiese ai dolor....
Entierra, Pablo, al amor,
pues te han enterrado á tí.
Engañadora sirena ,
te creí sincera y firme....
Pues si acierto á no morirme ,
como hay Dios que la hago buena !
Olvidemos á la infiel;
que si airado resucito,
qué haré con alzar el grito?
Un ridículo papel.
Vuelva á mi pecho la calma ; ,
y pues soy muerto viviente, B¿.
voy á ver qué buena gente
pide al cielo por mi alma.
Y á fe que , si al catecismo
doy un repaso, quizás
tampoco estará de mas lii.
que yo me rece á mí mismo.
Vaya que es rara aventura!
Para mí es niño de teta
el austero anacoreta
que cava su sepultura.
Mas eco hará en los anales
el nombre de un ciudadano
que concurre vivo y sano
á sus propios funerales.
(Da algunos pasos hacia la iglesia , siempre embozado^
y se para.)
Por hoy ya no puede ser,
que la iglesia está cerrada.
Mas qué veo! Arrodillada
al umbral una muger!
Quién será el alma bendita
que asi me llora insepulto?
En este esquinazo oculto
observaré....
bu. Isabelita....!
Si será la hermana bella
de Jacinta? No. A qué asunto
suspirar por un difunto
que en su vida.... Pues es ella!
(El criado que se pasea silencioso con la linterna en la
mano , pasa por junto á Isabel, y la reconoce don Pa-
blo. Cesa la música,}
La otra tan malas entrañas
y ésta adorando mi nombre!
No hay como morirse un hombre
para ver cosas estrañas.
Sombra que amo y reverencio ,
perdóname si llorosa
interrumpo de tu losa
el venerable silencio.
Qué oigo!
Mas grata oblación
diérate la amada prenda;
mas no rehuses la ofrenda
de mi tierno corazón.
(Me amaba, me ama.... Oh portento!)
Si de una triste mortal
desde el trono celestial
oyes benigno el acento ,
no á Dios le pidas que yo
deje, sin dejar el mundo,
el dolor veraz , profundo
que tu muerte me infundió.
Ño turbe, no, mi quebranto
las delicias de tu Edén ;
que Dios ha puesto también
gloria y delicia en el llanto!
(Qu¿ alma! Y no la conocí!)
Pídele solo al Señor
que eterno sea el amor
con que el alma te rendí:
que nunca humana flaqueza
me conduzca á no quererte ;
antes un rayo de muerte
caiga sobre mi cabeza!
{Calla y contemplativa alza los ojos al cielo.)
No puedo mas! Qué pasión!
(Deteniéndose.) Mas la súbita alegría
tal vez....
(Después de un profundo suspiro.)
Vamonos, Ramón.
ESCENA XIII.
Entremos. Aun será tiempo....
Pero la iglesia cerraron.
(Ya está aqui mi hombre.)
Isabel !
Don Elias ! Cómo os hallo
á estas horas por aqui?
Salís del entierro acaso ?
Ah ! Sí; no hay duda. Ese luto....
Parece que se ha acabado
el funeral.
Si señor.
Y fue para mí un arcano!
Porqué no habérmelo dicho,
y mis ardientes sufragios....
A qué, si ya en otra tumba
le habias tú sepultado
mas profunda ?
Yo! No entiendo....
En el olvido!
A mi Pablo ?
Al mejor de mis amigos?
A quien ya llamaba hermano?
(Para el necio que le crea!)
Pues si le quería tanto....!
Poco he dicho. Le adoraba.
(No sé cómo no le mato.)
(Estraña metamorfosis
por cierto !)
Tan buen muchacho....!
Ah....! Me nombró su heredero.
Qué dice usted?
Aqui traigo
su postrera voluntad.
(Eso no, que ya he tomado
mis medidas por si muero
antes de reir el chasco.)
Usted su heredero !
tro. Sí.
No habla de otros legatarios
el testamento? ¿O de deudas....
No. Todo me lo ha dejado.
¿Qué mucho si nos unió
desde los primeros años
la dulcísima amistad
cuyos halagüeños lazos....
(Hipocriton!)
Nuestras almas
llenaron siempre de encantos?
Vea usted; y yo creía....
Ay caro amigo! Este rasgo
de cariñosa bondad
hace mayor mi quebranto.
¿Qué son todos los tesoros
del mundo si los comparo
con la delicia de verte ,
de hablarte.... Mi acerbo llanto
no podrá ¡triste de mí !
arrancarte al duro mármol
que te esconde....
Calla , impío!
Blasfemo, sella los labios!
Guárdate el oro que heredas
y no turbes el descanso
de aquella alma generosa,
que acaso estará penando
porque tan mal empleó
sus dádivas.
Ese agravio....
Calla por piedad! No me bagas
testigo del vil escarnio
con que insultas las cenizas
de tu bienhechor. Huyamos....
(Ah , qué ángel!)
Ove—
Si usted
quiere servirse del brazo....
No! Sola me quiero ir.
Detesto al linage humano.
Perfidia, maldad, bajeza
donde quiera....! Ay Pablo, Pablo!
ESCENA XIV.
(Es sueño acaso? Es delirio?
Tanto amor....!)
rRO> Qué sin razón !
Qué ruin interpretación
de mi profundo martirio!
Y en efecto, el testamento....
jro. Ah! Cuánto dolor me cuesta! —
Y ahora volver á esa fiesta....
Hé aqui mi mayor tormento.
Mas debo forzosamente
acompañar á mi hermana.
La herencia es mas que mediana ,
y usted que era ya pudiente....
Yo baile , oh Dios , yo concierto ,
cuando mi pena es tan grave....
Yo tenia , usted lo sabe ,
relaciones con el muerto....
No toque usted ese punto,
que mi aflicción....
EUe Sin embargo....
Usted debe hacerse cargo
de las deudas del difunto.
Cuáudo volverá la calma
á mi pecho?
Ftí. Él me debia
unos cuartos....
Noche y dia
he de rezar por su alma.
(El diálogo me divierte.)
et.t. Si me olvidó, no es portento,
que sin duda el testamento
Lo hizo....
Antes de su muerte!
Ya 5 si....
Mi alma se destroza!
(Diablo de hombre!) Yo decia....
Lo dejó en la escribanía
al salir de Zaragoza.
Bien; y luego....
Amigo fiel !
Aunque venda mis camisas,
mañana doscientas misas
mandaré rezar por él.
(Eso me encuentro. Por Dios
que de él no esperaba tanto.)
Mas yo le hice un adelanto....
Fito. Ah! Sí; lloremos los dos.
Pero....
Con ojos serenos
quién ve á su amigo morir?
Pero usted puede decir:
los duelos con pan son menos.
¿Y quién vuelve á mi escritorio
el dinero....
Acerba llaga,
cruel !
Alma que no paga
no sale del purgatorio.
Diez onzas....
INo cuestan tanto
las doscientas misas.
Oh !
A peseta....
No hablo yo
de misas....
Me ahoga el llanto.
{Hablando, han llegado á la casa del baile.)
O'ga usted....
(Ya dentro del portal.) Ni á hablar acierto.
Adiós!
Hombre....
Pobre Pablo!
Me plantó! Lléveos el diablo
II
i
á ti, á la herencia , y al muerto!
ESCENA XV.
don PABLO, don ELIAS. (Llega don Pablo por detras de
don Tilias . y le toca en el hombro.)
Tenga usted mas caridad
con los difuntos.
(Solviéndose asustado.) ¿Qué voz....
S> yo creyera en visiones
diria.... {Reconociéndole.) Sí; él es! Favor....
Silencio! No soy fantasma-.
Vengo....
De parte de Dios
te digo , sombra iracunda....
No hay tal sombra. Vivo estoy.
Acerqúese usted sin miedo.
Tenemos que hablar los dos.
Si en el otro mundo penas
como en este peno yo,
al heredero le toca
procurar tu redención ;
no á mí , difunto don Pablo ;
á mí que soy tu acreedor ,
á mí....
Basta. Sabe usted
que soy hombre de razón ,
y si yo me hubiera muerto,
no lo negaria , no.
Caí herido de un balazo
en medio de la facción.
Sin duda al verme tendido
sin aliento y sin color
todos me dieron por muerto
sin mas averiguación ;
y como nadie después
de mí ha sabido hasia hoy,
no estraiio que en mis exequias
haya graznado el fagot.
Recobrados mis sentidos
con el frió y el dolor,
medio vivo, medio muerto,
me levanté del montón.
En vano pedia auxilio;
nadie escuchaba mi voz....
Por fin llegué como pude
á la choza de un pastor.
Por buena suerte la herida
no era mortal aunque atroz.
Aquella familia honrada
tuvo de mí compasión;
y curándome en sigilo,
sin botica y sin doctor ,
me libertó de las unas
de Tristany ó Caragol.
Recobradas ya mis fuerzas,
mi marcha emprendo veloz
de regreso á Zaragoza ,
y hoy llego a puestas de sol
para reir desengaños
de este mundo pecador.
Es posible! Ah! Mi alegría....
Usté es un hombre de pro.
Usté ha rezado en mi entierro....
Oh! Sí; con mucho fervor.
tae. Y gracias por su cristiana
misericordia le doy.
Solo á usted me he descubierto....
Usted me hace sumo honor....
pae. Mas nadie sepa que vivo
hasta mejor ocasión.
Usted sabrá mis proyectos,
y cuento con su favor
para llevarlos á cabo.
Sabe usted que siempre estoy
á su obediencia.... A propósito:
el papel que se quedó
sin firmar.... Aqui lo traigo.
Si á la luz de ese farol
(El que habrá en el portal de la casa donde se baila.)
quisiera usted.... Pediremos
un tintero....
¿No es mejor
7° .
que se venga usted conmigo
y le daré en el mesón
las diez onzas consabidas,
los réditos y otras dos
en muestra de gratitud.,..
Oh qué bello corazón !
Justamente ya ha debido
cobrar mi administrador
unas letras....
Eti. No es decir .
que yo tenga prisa, no.
Solo por acompañar
á usted.... (Dios de Sabaot ,
no me le mates ahora!
Cumpla su buena intención!)
Vamos....
Abrigúese usted.
{Componiéndole el embozo de la capa. Don Pablo tose.)
Cuidarse! — Qué es eso? Tos?
No es nada.
Es que usté estará
delicado; y el pulmón....
{Riéndose.) Cálmese usted , don Elias ,
que mi palabro le doy
de no morirme otra vez
sin pagarle.
(Óigate Dios !)
Acto 4
ACTO CUARTO.
La decoración del acto segundo.
ESCENA I.
don pablo, don elías. {Entran con precaución. ~El teatro
está oscuro.)
Si alguno nos ha observado....
Solo lo sabe Ramón ,
y ese es de satisfacción.
Puede usté entrar descuidado.
Jacinta está de jolgorio
con su novio y los amigos
que servirán de testigos
para el impío casorio.
Luego que apuren los platos
del opíparo banquete
vendrán á este gabinete
para firmar los contratos.
Isabel....
No fue posible
hacerla entrar en la fiesta.
La maldice y la detesta
como sacrilegio horrible.
Pobrecilla! Y don Froilan ?
Muerto está de pesadumbre;
mas, ya se ve-, la costumbre....
la etiqueta, el qué dirán.,..
Al bien y al mal se acomoda
esa frase; y qué ha de hacer
quien por fuerza ha de escoger
entre un duelo y una boda?
Ya, pero, entre el mundo y Dios,
don Froilan gime....! y devora;
luego apura el vaso.... y llora!
y asi cumple con los dos.
Está todo preparado?
Er.i. Todo como usted desea.
Sentiré que alguien me vea.
Cómo ? En un cuarto escusado..,.
Quisiera un instante hablar
con Isabelita.... Pero
prepárela usted primero.
Entiendo. Vóila á buscar.
Pues llevan largo el convite
y Ramón está advertido,
fácil será....
Siento ruido....
Traen luces.... Al escondite!
(Don Pablo corre á esconderse en el cuarto del foro y
cierra por dentro las vidrieras. Ramón trae luces.)
ESCENA II.
Ha visto alguien á don Pablo ?
No señor ; nadie le ha visto.
Vele , y silencio!
No chisto.
Se va á desatar el diablo.
ESCENA IIÍ.
Por hacer aqui el rufián
dejo la opípara mesa....!
Pero servir me interesa
al escondido galán.
Qué no he de esperar de tí,
difunto que espresamente
resucitas complaciente
solo por pagarme á mí ?
Y con qué rumbo ! Ea , pues ;
busquemos á Isabelita
y anunciemos la visita....
Mas quién se acerca...? Ella es.
ESCENA IV.
Qué hace usted tan solo aquí?
Señora , no es de mi gusto
esa infame bacanal ,
y aqui me estoy hecho un buho
contemplando las flaquezas
y aberraciones del mundo.
Dejarán la mesa pronto?
No sé.
Desde aqui descubro....
{Mirando por la puerta de la izquierda.)
Los postres sirven. — No acaban
ni en veitite y cinco minutos.
Qué contraste! Ellos riendo,
y usted vestida de luto!
Y quizás de mi aflicción
se mofan.
Atroz insulto!
Y acaso aun están calientes
las cenizas del difunto!
Ah!
Si apareciese ahora
entre ellos vivo y robusto
el mismo á quien juzgan muerto,
como figuras de estuco
se quedarían.
Ay Dios!
Y qué maravilla? Algunos
suelen tornar á la vida
desde el borde del sepulcro.
No con vanas ilusiones
aumente usted mi profundo
dolor.
No quiero decir
que Dios, aunque sea sumo
su poder, haga un milagro,
y se alcen á mis conjuros
los que descansan en paz ;
pero, señor, yo pregunto,
quién da fé de que haya muerto
don Pablo ? Un parte confuso...,
la declaración verbal
de un amigo infiel, perjuro....
Y otros ciento que en el campo
le vieron yerto, insepulto;
y los facciosos también
le contaron en el número
de los muertos. Si él viviera
no podria estar oculto
su destino tantos días.
Nunca se verán enjutos
mis ojos! No hay esperanza!
Pues yo la tengo y la fundo
en razones poderosas.
Oh! Como de esos renuncios
se cometen en los partes !
No ha afirmado mas de uno
la muerte del Serrador,
de Cabrera y otros tunos ,
que han multiplicado luego
muertes, incendios y estupros?
Bien pudo caer don Pablo
herido en el campo y pudo
salvarse después.... En fin5
aunque parezca un absurdo,
yo creo.... yo tengo datos....
Ah ! Cuáles son ?
Dios es justo....
Insensata! ¿Cómo puedo
esperar....
Si de su puño
enseñase yo una carta....
Basta , hasta. Yo no sufro
que usted se burle de mí
tan cruelmente.
eli No me burlo.
Vive don Pablo.
Oh Dios mió!
Será posible?
Lo juro.
Dónde....
Baje usted la voz.
Si no temiera que un susto
repentino....
No; mi gozo....
Venga esa carta....
Presumo
que usted daria mas crédito
á un testigo... y me aventuro
á presentarlo....
A quién? Cómo...
Usted le conoce mucho.
Yo.... Dónde está?
Salga usted.
{Junto á la puerta del foro , que había entreabierto don
)
El momento es oportuno.
ESCENA V.
Isabel !
Ab...! Pablo mió!
{Al verle grita y retrocede asustada , y después de un
instante de silencio le abraza con la mayor ternura.)
Es posible que te ven
mis ojos? Pablo! Tú vives?
Mi alma se anega en placer.
Dios de bondad! Si es delirio,
muera yo dichosa en él.
Mas no; mis brazos amantes
le están estrechando. El es!
{Avergonzada se desprende de los brazos de don Pablo,
y baja los ojos.)
(Qué estoy diciendo, insensata!
Oh rubor...) Perdone usted...
Ya han retirado los postres
{Observando á la puerta.)
y las copas de Jerez.
Isabel, ese cariño
que en el alma grabaré
viene á endulzar la amargura ■
de un desengaño cruel.
Dios sabe con qué aflicción
tu muerte, Pablo, lloré....
Ya recogen la vajilla.
Ya levantan el mantel.
Aunque por muerto me dieron ,
de mis heridas sané.
Otra me han hecho en el alma.
Yo la curaré también.
Pablo...!
Hermana de mi vida!
(Hermana...! Ay de mí!)
Isabel ,
tú sola sabes que vivo.
Otros lo sabrán después.
Querrás por breves instantes
guardarme el secreto fiel?
Lo guardaré; mas ¿qué intento....
kli. Ya están tomando cafe.
A ese contrato nupcial
presente quiero que estés.
Tú lo exiges!
Y no importa
que les des el parabién.
Yo se lo doy desde luego;
y ya jamás fiaré
ni en lisonjeros amigos
ni en palabras de muger.
(Qué oigo !)
En la tumba se aprende
mucho!
Que ya están en pie !
A Dios... Yo seré mas cauto
por si me muero otra vez.
(Se entra en el cuarto del foro, cerrando las vidrieras.)
ESCENA VI.
Confidente y centinela
de mi rival! Por usted,
solo por usted baria
tan subalterno papel ;
papel que entrará en el fárrago
de deuda sin interés!
(Sin oirle.) No me ama ! Infeliz de raí !
Mas al fin no le veré
en los brazos de Jacinta.
Y si otra me roba el bien
que el alma anhela.... No importa !
Perezca yo, y viva él!
ESCENA VII.
LOS PRECEDENTES. DON EROILAN. JACINTA. DON MATÍAS. DON
DON LUPERCIO. DAMAS. CABALLEROS. (Toman tO-
dos asiento en varios grupos. Don Matías , Jacinta con
otras damas y caballeros á un lado ; don Lupercio con
los demás convidados á otro ; don Antonio junto á don
Froilan ; don Tilias é Isabel á un estremo.)
Adentro. Sin ceremonia.
Tomen ustedes asiento.
Oh, que está aquilón Elias!
Buenas noches , don Lupercio.
Cuándo viene ese notario?
que en verdad, ya me impaciento
esperándole.
Ya poco
puede tardar.
Mira: luego
que se firmen los contratos
conyugales, bailaremos.
tina señora. Sí, sí; un poquito de baile.
un caballero. Y será el dia completo.
Esa boda se va á hacer {Hablan en voz baja.)
bajo auspicios muy funestos,
don Antonio.
¿Qué se yo...
Se quieren y están contentos...
Por fin ya nos favorece {Aparte con don Matías.)
mi hermana. Pero qué gesto!
Y es un insulto el entrarse
aqui con vestido negro.
Como es tan sentimental ,
no me admiro...
Pues yo creo
que tiene mas de envidiosa
que de santa.
Y aun por eso,
á falta de otro galán,
se resigna á los obsequios
del buen don Elias,
Siempre
tuvo ruines pensamientos.
una dama. Qué dote lleva la novia ? {En voz baja.)
No es gran cosa. Seis mil pesos.
Cuáles serán los designios {Aparte con don Elias.)
de don Pablo?
Es un secreto ,
señorita ; y como yo
de económico me precio,
quiero ahorrar las conjeturas,
pues al fin he de saberlo.
Es un cargo de conciencia; (Ap. con D. Antonio.)
sí señor; y yo no debo
autorizar... |»
Bobería I
Los que se casan son ellos,
no usted.
Casamiento horrible !
Peor seria no hacerlo.
Don Pablo amaba á Jacinta!
Sí señor...; pero se ha muerto.
Don Matías fue su amigo.
Ya ; pero no es su heredero.
Yo lo soy á mi pesar!
Cómo ha de ser ? Ya lo veo.
Mis lágrimas...
Yo también
las vertería... á ese precio.
Ya está aqui el notario. Viva!
ESCENA VIII.
Buenas noches , caballeros.
ttna señora. Ese curial incivil (Aparte á don Lupercio.)
no saluda al bello sexo.
Vamos; vienen ya estendidos
los contratos?
Sí por cierto.
No falta mas que firmar:
los contrayentes primero
y los testigos después
en sus respectivos huecos.
Ese hombre , que para mí (A don Antonio bajo.)
es una especie de cuervo ,
despierta en mi corazón
atroces remordimientos.
Si ustedes me lo permiten,
calo las gafas y leo...
No por Dios! A qué cansarnos
con este eterno proceso?
No tal. Yo soy muy lacónico.
Tendrá veintisiete pliegos...
Misericordia...! Una pluma !
{Llega á la mesa y la toma.)
Da usted fé de que en efecto
me caso con la que adora
mi corazón ?
Por supuesto.
Con doña Jacinta...
Basta.
Firmo como en un barbecho. {Firma.)
Ah ! Qué horror ! Y sufro yo {{Tapándose los ojos.)
tan bárbaro sacrilegio?
Qué le ha dado á don Froilan? {A Isabel.)
Suspira ; se pone trémulo...
tsot. Ahora la novia.
{Se acerca á la mesa.) Volando,
que mi gloria cifro en esto.
Ño puedo mas!
{Se levanta , y se acerca también á la mesa.)
Dónde ?
Aquí.
Deten en nombre del cielo
esa mano temeraria!
Olvidas tus juramentos?
Menosprecias tu opinión?
ISo sabes que hay un infierno
para los perjuros? Ah...!
Qué dice esa majadero?
Vas á casarte con otro >
cuando la sangre del muerto
está humeando? Aun escucho
las campanas de su entierro...
Eh ! Quieres dejarme en paz?
un caballero. Ese hombre ha perdido el seso.
una dama. Qué hipocresía! {A don Antonio.)
La herencia!
Como soy qite me divierto. {A Isabel.)
Ea , firma , y no hagas caso
de un fastidioso agorero.
Sí; el corazón me lo manda...
Aqui...? (No sé por qué tiemblo.
Ánimo !) {Firma.) Ya está.
Gran Dios...!
Ella ha firmado! Esto es hecho!
i
Ah! Qué seria de tí,
Falsa muger, si del centro
de la tumba aqui se alzase
don Pablo y con voz de trueno...
Oiga...! (Todos los interlocutores á escepcion
de Isabel ríen estrepitosamente*)
Donosa ocurrencia !
una dama. Qué visionario!
UN CABALLERO. Qué UCcio !
a nt. Se nos viene con sandeces
del siglo décimo-tercio.
No hablaba usted de ese modo
dos dias há
Me arrepiento...
Oportuno es el sermón. (A Isabel.)
Parece que está de acuerdo
con don Pablo. Mas qué aguarda ,
que no sale del encierro?
Don Matías, no es la herencia
la que ha obrado este portento.
Mueve mi labio divina
inspiración. Yo preveo...
Eh! Basta ya de simplezas,
que estamos perdiendo el tiempo.
Concluyamos... Los testigos!
Don Antonio Mollinedo...
Servidor. Sea mil veces (Va á la mesa y firma.)
en buen hora.
Don Lupercio...
Allá voy... (Firmando.) Y con el alma
y la vida lo celebro.
Don Elias Ruiz...
{Va y firma.) Presente.
Sea enhorabuena , y laus Deo.
Hemos concluido.
No! •
Falta un testigo! (Sorpresa general.)
Qué es eso?
¿Qué voz...
Por allí ha sonado...
Quién es el testigo?
(Óyese una fuerte detonación en el cuarto del foro; ábre-
se la puerta y aparece don Pablo cubierto de pies á
8f
cabeza con un manto blanco. Un vivo rasplandor ro-
jizo alumbra el cuarto de donde sale.)
El muerto!
ESCENA IX.
LOS precedentes, don pablo. (Al aparecer don Pablo re-
trocede Jacinta aterrada., las demás señoras chillan,
y una ó dos se desmayan en brazos de los caballeros
que las rodean ; don Fi oilan se queda estático^ don Elias
suelta la carcajada, y hace notar á Isabel los gestos de
los demás ; don Matías calla , entre dudoso y amosta-
zado; don Antonio y don Lupercio dan muestras de
admiración , y el Notario se esconde detras de la mesa.)
Cielos !
kot. Oh !
Don Pablo!
ero. Es él!
Lindas figuras!
una dama. Qué espanto!
Yo no lo dije por tanto!
Aparta, sombra cruel!
un caballero. Señora...
(Abanicando á una que está desmayada.)
una dama. Qué horrible vista!
(Solviendo del desmayo.)
un caballero. (Yo tengo mas miedo que ella.)
eu. La tramoya ha estado bella. (Aparte á Isabel.)
Se ha portado el polvorista!
(La imagen de mi conciencia
veo en su rostro fatal!)
(Si es aparición, tal cual;
si está vivo , á Dios la herencia !)
Yo confieso mi locura ,
Pablo, y te pido perdón.
Locura !
Ten compasión
de una frágil criatura.
A tus plantas...
(Va á arrodillarse, y don Matías la detiene.)
Eso no,
por vida de san Matías!
Tú á sus plantas? No en mis dias!
Él ha muerto, y vivo yo.
Y nos veremos las caras,
pues ya se firmó el concierto ,
si quiere meterse el muerto
en camisa de once varas.
Ni él ha muerto; no hay tal cosa;
que si difunto estuviera
no alzara asi como quiera
la yerta y pesada losa.
Yo no le disputo á Dios
el poder de hacer milagros;
mas los muertos están magros,
y este abulta como dos.
Le quisiste vivo; es cierto;
y ahora á mí. Norabuena !
Eso no vale la pena
de resucitar á un muerto.
Si él ha muerto, qué hace aquí?
Vuelva al panteón profundo...;
y si vive para el mundo ,
muerto sea para tí.
En fin, que viva ó que muera,
tuyo no ha de ser jamás.
Veremos quién puede mas;
él muerto, y yo... calavera.
No he muerto, gracias al cielo,
{Soltando el manto y dando algunos pasos.)
ni por una infiel y un loco
quiero esponerme tampoco
á dar la vida en un duelo.
Que perdone este mal rato
pido á la tertulia toda ,
pues mal sienta en una boda
el funeral aparato;
pero hombre de calidad ,
cuya muerte es tan senlida,
justo es que vuelva á la vida
con cierta solemnidad.
Conozco que algún menguado
en esta cómica escena
mas me quisiera alma en pena
que muerto resucitado;
pero si alguno desea
ser pasto a la muerte avara,
yo no : ya he visto su cara
y me parece muy fea;
y puesto cjue debo tanto
al Sumo Hacedor, no es justo
que por dar á nadie gusto
me vuelva yo al camposanto. —
Mis quejas no escucharán
los amigos fementidos;
no; porque á muertos y á idos...
Conocido es el refrán.
Que matan los desengaños
dice la gente... No á mí,
que como muerto los vi
no han de abreviarme los años. —
Nada de rencor, Matías.
Querer á una dama hermosa
mas que á un fiel amigo, es cosa
que se ve todos los dias.
Siempre amor en tal pelea
ha de triunfar; esto es cierto;
y mas si el amigo ha muerto
y la dama pestañea.
Yo la quise..., tú la quieres...
Tuya debe ser la bella,
pues yo he muerto para ella
y tú por ella te mueres. —
Ni á tí, Jacinta del alma,
culparé. Con qué derecho
pidiera yo á tu despecho
una tumba y una palma?
Se olvida al galán mas pulcro
vivo, lozano, fornido,
y no ha de echarse en olvido
al que yace en el sepulcro?
El amor en nuestros dias
como el Fénix se renueva,
que ya no hay almas á prueba
de balas y pulmonías.
Yo te creia mas firme;
mas si otro me reemplazó,
la culpa me tengo yo.
Quién me mandaba morirme?
No haya duelo. En qué lo fundo
si no hay rival á mi amor?
Mucho aplaudo el buen humor
con que vuelves á este mundo.
Pablo, la sorpresa..., el gozo-
Pero... Ya ves..., he jurado...
(Después que ha resucitado
me parece mejor mozo.)
Señoras, cese ya el susto,
que si lo causo viviente,
me moriré de repente
estando sano y robusto. —
Y el notario fugitivo
adonde fue?
NOT-H Me escondí... {Sacando la cabeza,}
Ea , salga usted de ahí
á dar fé de que estoy vivo.
Aquiete usted la conciencia,
que, á fé del nombre que tengo,
del purgatorio no vengo
á tomarle residencia.
Don Lupercio! Don Antonio!
De ustedes muy servidor.
Hasta ahora, aunque pecador,
no me ha llevado el demonio.
Yo lloraba...
Sí por cierto.
Yo...
Como hablan las paredes,
ya sé que me han hecho ustedes
justicia... después de muerto.
No era tan feliz mi suerte
cuando vivo...! Con que soy
un ángel ahora? Doy
muchas gracias á la muerte.
Ruego á ustedes, pues advierto
que me va mejor a¿i ,
que siempre que hablen de mí
se figuren que estoy muerto.
(Ap. á don Lup.) Pullas, después que en mil puntos su elogio hicimos ayer!
Ya no se puede tener
caridad... ni con difuntos.
Don Froilan , siento en verdad
■J
decir á un amigo fiel
que el consabido papel
no es mi postrer voluntad.
tro. Es acción muy valadí
que perdonarse no puede
el resucitar adrede
para burlarse de mí. (Risa general.)
Señores , nada de risas ,
que es sobrada impertinencia
despojarme de la herencia
y quedarse con las misas.
su. Agorero eeji-junto,
justo es que á Dios satisfagan
herederos que no pagan
los créditos del difunto.
Era insigne mala le,
riendo de mi abstinencia,
comerse, amen de la herencia,
lo que yo economicé.
No era usted quien merecía
tanta dicha, alma de Anas,
Tartufo... No digo mas...
Por qué...?
Por economía.
Por vida...
Tenga usted calma.
Yo las misas pagaré...,
á no ser que quiera usté
que se endosen á su alma.
Lea usté ahora en desquite
esta carta que Melchor
me dio...
tro. Sí; mi arrendador
(Toma la carta , la adre , y la lee para si.)
de la hacienda de Belchite.
Qué será ! (Después de una breve pausa.)
Le tiembla el pulso...
Gime...
Un color se le va
y otro se le viene...
Ah!
Mira al cielo.,.
Está convulso...
»
Cruel , funesta noticia!
Desventurado de raí!
Yo esperaba el bien ageno,
y pierdo el mió! Infeliz!
Me ha arruinado, me ha perdido
la infame facción servil!
Me ha subastado el aceite,
me ha saqueado el maiz,
me ha destruido el molino,
me ha secuestrado el redil !
A mí, que no me mctia
con nadie... canalla ruin !
y ni he sido diputado,
ni procer, ni alcalde, ni...
Si hasta los neutrales tienen
su hacienda y vida en un tris ,
quién quieres, aleve príncipe,
que te doble la cerviz?
Ya es crimen la indiferencia.
Guerra ! Un fusil ! Un fusil !
Traidor don Carlos! la sangre
siento ya en mi pecho hervir.
Yo moriré peleando
ó me vengaré de tí.
ESCENA ÚLTIMA.
LOS PRECEDENTES, menos DON FR0IIAUL
jac Dios mió!
Pobre Froilan...!
Funesta guerra civil !
Le está muy bien empleado.
El cielo castigue asi
á todo infame egoista
que á la patria ve gemir
y ni acude á sus miserias,
ni la defiende en la lid!
Volviendo á lo de la boda,
en buen hora sea mil
y mil veces. Yo también
me caso.
(Ay!)
De veras?
Sí.
Si ustedes quieren mañana
á mi contrato asistir...
(Mariana...!)
LAS damas. (A Jacinta, mostrando todas mucha curiosidad.)
¿ Quién...
(A los caballeros , que forman también corrillo.)
¿Quién será...
Quién es la novia feliz?
Di me...
Son amores postumos.
No es la novia que escogí
de este mundo.
Alguna momia...
No. Fresca como el abril.
Flor de mi tumba ! por qué
tan tarde te conocí?
(Me mira... Ah ! Cómo palpita
mi corazón !)
Pero en fin...
(¿Será Isabel...)
UNA señora. ¿No sabremos...
Aunque á su gracia gentil
sabe hermanar la modestia,
su nombre puedo decir,
que pues la ofrezco mi mano,
no la alejará de sí
(Isabel no puede reprimir su agitación.)
quien ya me dio el corazón.
LA señora. Hacia aquí mira, advertís?
(Aparte á las otras.)
Ah! Sí. Ya anuncia mi dicha
en su labio de carmín
la sonrisa del amor.
LA señora. (Yo soy! Me ve sonreír...)
Y esa mirada... Isabel!
(Acercándose á ella , y presentándola la mano.)
Pablo mió!
(Tomando la mano de don Pablo , y reclinando la cabeza
en el pecho del mismo como para ocultar el esceso de
su gozo.)
la señora. (No era á mí !)
(Con un suspiro y abanicándose.)
— -a-.
DAMAS. CABALLEROS. Isabel !
(A Jacinta.)
(Ya llegó mi San Martin!)
No dijiste que tu esposa
no era de este mundo?
Sí.
Muger de un alma tan pura,
cuya virtud sin igual
compite con su hermosura,
es un ser angelical :
no es humana criatura.
Muger de tanta virtud,
muger de amor tan profundo
que en su tierna juventud
se inmolaba.,, á un ataúd...!
no pertenece á este mundo.
Yo, que su ventura anhelo ,
ya no me juzgo habitante
de este miserable suelo;
que Isabel me mira amante
y sus brazos son... el cielo !
Yo que te lloré en la losa;
yo, que con verte, no mas,
me tenia por dichosa,
qué haré ahora que me das
el dulce nombre de esposa?
Cuan de veras lo mereces!
Dichosa muerte mil veces!
Muérete y verás , Matías...
Lindo regalo me ofreces!
Qué dice usted, don Elias?
Que el mundo es un entremés,
don Pablo.
Es cierto.
Asi es.
Para aprender á vivir...
No hay cosa como morir...
Y resucitar después.
Era tu hermana!