Acto único
GONZÁLEZ DE ÁVILA.
DRAMA EN UN ACTO Y EN VERSO
Al Sr. Lic. Don Nicolás Azcárate.
José Peón y Contreras,
Inés (dueña.)
Gil González de Ávila.
El Oidor de México.
Tristán (escudero de Gil.)
La escena en México.— Epoca de Carlos V.
Este drama se representó por primera vez con extraordinario éxito en el Teatro Principal de México, la noche
del 20 de Febrero de 1876.
Sala amueblada con lujo. Puerta al fondo. A la derecha
del actor, en primer término, puerta á las habitaciones del oidor; en segundo término un balcón que se
abre sobre la plaza mayor de México. A la izquierda
puerta que comunica con las habitaciones interiores. Mesa con recado de escribir.— Aparece Inés cerca de la mesa.— Violante no léjos del balcón.
ESCENA PRIMERA.
VIOLANTE é INÉS.
¡Qué triste la noche llega,
Inés, qué triste !
Ese anhelo
Calma, Violante.
Al consuelo
Mi alma afligida se niega.
Yo no puedo dominar
(Baja al proscenio.)
Este dolor infinito;
Ay! Inés, yo necesito
Llorar no puedo llorar.
Tantas mis lágrimas fueron,
' Que su raudal agotaron,
Y el consuelo se llevaron
Que un momento me trajeron.
Ten más confianza, Violante,
Y así no te desesperes.
Paciencia
Paciencia quieres?
¿No la he tenido bastante?
¿Cómo calmar mi dolor?
Si de mi mal al exceso,
Está Gil González preso
Y en doble cárcel mi amor.
¡Ay, Inés, cuánta mudanza!
Todo era ayer alegría
Y agora nube sombría
Cubre el sol de mi esperanza!
¿Viste á Tristán? ¿Le contaste
Mi pena?
¿No os dije ya?
Mas él no viene. .....
Vendrá.
\Ay de tí, si me engañaste!
Fueras, por cierto, crüel.
Es afán ¿mentiros pude?
Permite, dueña, que dude
Siempre que se trata de él.
Loco amor I
Fuera locura
Estar, Inés, de otra suerte,
Cuando amenazan de muerte
Este amor que es mi ventura.
A Alonso de Ávila hoy
Condenaron ....
Y no en vano.
Teméis por Gil, que es su hermano.
También él ... .
Temblando estoyl
Calla! el oírlo decir
Me trastorna y me enloquece.
— Ya lo estás viendo, oscurece
Y no acaba de venir
Tristán. ... Su negro capuz
Tiende la noche. ... Ya tarda
Y el alma ansiosa le aguarda . . , ♦
¿Queréis luz?
Sí, trae luz.
ESCENA II.
VIOLANTE sola.
Luz que alumbre el alma mía
Quisiera yo. . . . Si ando á oscuras. . . .
Si tornan las desventuras
Tinieblas la luz dial
¿Qué he de hacer? Mi padre .... sí
Podrá aliviar de algún modo
Mi pena. Lo sabrá todo,
Y se apiadará de mí.
Padre! {Viendo salir al oidor. J
ESCENA III.
EL OIDOR y VIOLANTE.
Violante?
¿Te vas?
(Viendo que se dirige d la puerta del fon-
do.)
{De mal humor.)
Sí, pardiez, ¿no lo estás viendo?
Enojaros no pretendo
Ni lo pretendí jamás.
[Con humildad.]
Dios te guarde
(Con timidez.)
Yo quisiera ....
¿Qué quieres?
Estad tranquilo
Deciros quiero
Pues dílo;
Que en la Audiencia se me espera.
En nombre del Rey la Audiencia
Gobierna hoy la Nueva España.
Eso es, y ¿qué te extraña. . . .?
Escuchadme con paciencia.
Vos sois oidor
Y bien, ¿qué?
Que vos gobernáis
vSí, tal.
VIOLANTE,
Y no hay poder igual
Al vuestro ....
Eso ya lo sé.
Y que en nombre de la ley
Son tales vuestros valeres,
Que tenéis tantos poderes,
Tantos
Cuantos tiene un rey
Y siendo así, á no dudar,
Que sois bueno y que sois fuerte,
De las garras de la muerte
Podéis á un hombre arrancar.
Sí por cierto!
Y si intercedo
Por álguien
Vamos á ver ....
Con vos quiero interceder. . . .
Habla, Violante, y si puedo . . .
Alonso de Ávila.
Calle
La insensata !
Padre, mira . . . .
Que calles me ahoga la ira!
Ahorcara al Marqués del Valle
También, pese á sus furores,
Que sólo en fuerza de ahorcar.
Se puede el país limpiar
De enemigos y traidores.
¿Y tú eres la que quisiera
Salvar á un Ávila ? ¡Yo !
¡Poder de Dios! Nunca! No
Le salvara, aunque pudiera.
Yo que estar siempre querría
Ante su dolor riendo,
Sangre de Ávilas bebiendo.
Noche á noche, día á día!
Y ni aun así mi rencor
Esperes que al fin sucumba,
Ni aun más allá de la tumba.
Ni aun más allá, no
¡Qué horror!
Y á Gil González acaso
Condenáis también
También;
Su hermano es, justo es que estén
Los dos en el mismo caso.
Ah!
¿Y te interesa?
Sí !
Mira si callar prefieres;
Creeré que mi hija no eres,
O que reniegas de mí.
¡Padre !
Tú ignoras que un día,
En instante malhadado,
Un Ávila ha derramado
Tu sangre y la sangre mía!
No lo has sabido hasta hoy,
Y esa tu disculpa es
Basta, déjame.
[Se va.)
{A Inés que entra con luz.)
Ay! Inés,
¡•-u.ia desventurada soy!
ESCENA IV.
INÉS y VIOLANTE.
¿Alguna nueva fatal
Vuestro padre os dio?
¡Ay de mí!
Odia á los Ávilas, sí
¡Odio implacable, mortal!
ESCENA V.
Dichas y TRISTÁN
Señora
¡Cuánto tardaste,
Tristán. cuánto. . . .!
Os lo confieso
¿Y tu señor?
Sigue preso,
Y no le hablé.
¿No le hablaste?
Es preciso á la justicia
Burlar ....
Y yo en tí confío!
(Aparte) ¡Cómo le daré, Dios mío,
Tan espantosa noticia!
Di lo que sabes ....
No más
Lo que os he dicho otras veces.
Que encarnizados los jueces
Van de su presa detrás;
Que insaciables y tiranos
Nada contra ellos rehusan,
Y de traidores acusan
A los míseros hermanos
Ávilas, con otros tres.
¿De qué los culpa su encono?
De querer alzar un trono
Al hijo de Hernán Cortés.
¿Al Marqués del Valle? ¿Hay tal?
No, con inicua intención
De horrible conjuración
Fraguaron trama infernal;
Y yo sospecho
¿Qué cosa?
Que, por saciar sus rencores.
Decretarán los oidores
Para ellos muerte afrentosa.
Y, ¿qué te hace sospechar
Fin tan horrible, infelice?
{Se oyen rumores.)
No sospecho ya Lo dice
Ese rumor popular.
¡Dios mío! mi padre !
Sí:
Sólo él salvarlos pudiera.
Corre, Inés ay! yo quisiera
Tener á mi padre aquí!
Corre en su busca
Al momento.
Y no excuséis diligencia;
(A Tristán.)
Tú, á la calle; tú, á la Audiencia!
(A Inés.)
Id, ¡oh! qué horrible tormento!
Corre, Tristán; corre, Inés!
(Vánse Inés y Tristán.)
ESCENA VI.
VIOLANTE, después GIL GONZÁLEZ.
Y aunque con sus odios luche,
Haré que mi ruego escuche
De rodillas á sus piés.
¡Tú! ¿Eres tú?
{Viendo d Gil González.)
¡Violante!
¡Gil González!
Gózome al fin, si libertad te dieron!
Un siglo, un siglo fueron
Aquellas horas lentas y mortales!
Al cabo ya respiro.
Me parece mentira que te miro.
Déjame ver tus ojos,
Quiero mi imagen contemplar en ellos,
Y olvide mis enojos
De su ardorosa luz á los destellos.
¡Qué ventura!
¡Infinita!
Yo no quiero perderte:
Mi pecho necesita
Mirarte siempre, Gil González, verte
Un instante siquiera
Todos los días, todos.
¡Quién pudiera
Realizar tan hermosa venturanza!
Que viva mi esperanza.
Y cuando muera yo, conmigo muera.
Hoy, ¡qué dichosa soy! ¡quién lo diría!
Violante, esa alegría
Tu pecho ahogue cuando nace apénas.
¿Qué estás diciendo?
¡Ah! sí ! Violante mía!
No acabaron tus penas.
¿Eso al destino plugo ?
Aun estoy en las manos del verdugo,
Aun romper no he podido las cadenas.
¿No estás libre?
No estoy.
¿Qué pasa? di me
¿Por qué en cárcel sombría
Te retiene el tirano todavía?
¿Qué derecho le asiste? qué derecho?
Ay! díme lo que has hecho!
Tan noble y generoso
Yo siento, ¡Dios piadoso.
Morir el corazón dentro del pecho!
— ¿Y pudiste venir?
Un solo instante,
Dejarme no podrás
jCalraa, Violante,
Calma, calma ! ¿No es cierto
Que tras esta mortal, hay otra vida
En donde el alma cuida
De los que aquí no han muerto?
¿No es cierto, vida mía,
Que esa felicidad que no se alcanza,
La encuentra la esperanza,
Que el bien le prometía
Al corazón sediento.
Tras el hermoso azul del firmamento?
Sí, es verdad; mas me asombra
Por qué me dices eso .... y es locura ....
Pues si es verdad, Violante, esa ventura,
No llores ¡ay! no llores,
Y el cáliz que colmaron los dolores
Serena como yo, serena, apura.
No comprendo.
¡Infelice!
Tal vez deliras
Cuando me estás el alma torturando.
Ven y comprende!
(Tomándola de la mano y llevándola al
balcón.)
¡Horror!
¿Qué estás mirando?
Díme, Violante, dímelo, ¿qué miras?
¡Un cadalso! ¡ay de mí! ¡Dios poderoso!
¡Valor!
Esto es delirio,
Siento un frío espantoso!
No te apartes de mí, que tengo miedo!
¡Violante!
No, no puedo.
No puedo resistir este martirio!
¿Tú morir? ¡inhumano!
Morir tú?
Con Alonso, con mi hermano.
Mentira, si es mentira!
Si tú no hiciste nada,
¡Si yo no puedo ser tan desdichada!
Oh! vuelve en tí, respira!
Vuelve en tí, por favor: yo necesito
Mirarte altiva y fuerte.
Tienes razón. ... yo quiero defenderte,
Y si la muerte te persigue fiera,
En medio á mi dolor y mi quebranto,
Yo me opondré á la muerte. . . ,
Entre ella y tú, he de hacer una barrera
Con el raudal inmenso de mi llanto.
Me arrojaré á los piés de los oidores. . .
Es inútil ....
¿Por qué?
¡Tu padre!
¡Oh cielo!
Negarán á tu acento sus favores
Y su piedad á tu angustioso duelo!
Tu padre es mi enemigo,
No ha de extinguirse su rencor profundo.
Pero y si yo le digo ....
Eso jamás! inútil insistencia!
Fuera firmar, Violante, mi sentencia
Revelarle tu amor. ¡Es imposible!
¿Tan hondo es su rencor? ¿cuál es, responde
Ese secreto horrible
Que entre los dos se esconde?
[Después de la pausa necesaria para preparar la transición.)
Oye. . . . una noche, hace un año,
En el templo te veía
Extasiado . . . . parecía
Que en derredor me era extraño
Todo cuanto en él miraba;
Tú sola estabas allí,
Nada escuché, nada vi. . . .
¡Me amabas y yo te amaba!
Contemplando aquel instante
A la luz del templo santo,
Ese peregrino encanto
Que Dios puso en tu semblante,
Elevando con fe pura
Mientras que yo te veía.
Plegarias del alma mía
Por tu bien y mi ventura,
Estaba allí, con tal calma,
Tan feliz y satisfecho,
Que tu alma estaba en mi pecho,
Y en tu pecho estaba mi alma.
De pronto, sentí el ligero
Golpe de una mano en mi hombro,
Torné la faz con asombro,
Y vi cerca á un caballero.
— ¿Os gusta? Con voz sombría
Sí, me parece.
Aún me estremece
Su torpe insulto, á fe mía;
Pues apénas contestara
Su pregunta impertinente,
vSentí como brasa ardiente
Su rudo guante en mí cara!
Nunca se vió igual ejemplo,
No, Violante. . . . ¡vive Dios!
Y entre un tumulto, los dos
Abandonamos el templo.
Salimos de aquel tropel;
Mudo y sombrío partió,
Y mudo y sombrío, yo
Crucé cien calles tras él.
Detúvose. . . . á relucir
vSalieron ambos aceros;
Allí, como caballeros.
Era preciso morir
O matar. ... mi afán tirano
Dióme fuerza, ó fué la suerte
Di á mi enemigo la muerte;
Era .... ¡ay, Dios!
¡Era mi hermano!
Sí, tu hermano; te aseguro,
Violante, que lo ignoraba;
El rostro se recataba
Al reñir. . . . ¡yo te lo juro!
Así el rencor engendré
De tu padre
¡Suerte impía!
Di si la culpa fué mía
O si de tu hermano fué!
Dílo, dílo.
Tú no has sido
Culpable el insulto suyo . . .
Por eso mi amor y el tuyo
Siempre á la sombra han crecido;
Por eso en hondo misterio
Dios nuestras almas ligó,
Y amor en ellas vivió
En perpetuo cautiverio;
¡Ay! ¡quién jamás pensaría
Que la flor de nuestro amor
Muriera mísera flor!
Oculta á la luz del día!
¡Quién creyera, dueño amado,
Que siendo joven, adusto
Me arrancara el hado injusto,
Para siempre de tu lado!
¡Adiós!
¡Jamás! de tu juez
Temo, Gil, á la violencia.
Conociendo mi inocencia,
Me libertarán tal vez.
No te vayas, Gil.
Violante,
Es preciso.
No, jamás!
De mí no te apartarás!
Déjame
¡Ay! [Despidiéndose.]
¡Horrible instante!
(Haciendo ademan de retirarse.)
( Corriendo hacia él y deteniéndole.)
¡Oh! no te vayas, no, no,
' Por el recuerdo siquiera
De aquella tarde hechicera,
Que tan rápida pasó,
Porque tan dichosa fué;
Cuando de amores me hablaste.
Cuando tu amor me juraste,
Cuando mi amor te juré.
No me recuerdes el bien
Que hemos gozado tan poco,
Por tu amor
¡Me vuelvo loco!
Detén el paso, detén
Tu marcha, aunque no te cuadre!
ESCENA VII.
Dichos y el OIDOR.
¡Tras del cielo! ¡Qué miro!
¿Estoy soñando ó deliro?
¡Tu padre !
¡Jesús, mi padre!
¿Que á esto el hado me sujete?
¿Un Ávila aquí? ¡Tal mengua!
¡Tal baldón! Tened la lengua!
O
fA Gil muy bajo.)
Repórtate
Tú, véte!
{A Violante.)
ESCENA VIII.
El OIDOR y GIL GONZÁLEZ,
¿Quién la puerta abriros pudo
De la prisión? Por mi fé,
Mañana mismo yo haré
Ahorcar á Sancho Bermudo!
Es acción digna de vos.
Faltando así á la lealtad. . . .
Dióme sólo libertad
Un instante
¡Vive Dios!
A la prisión' le juré
Tornar, ¡por mi honor salí!
Sabed que siempre cumplí
La palabra que empeñé.
No penséis que pueda huir
De vuestra cobarde saña;
Oidor de la Nueva España,
Yo soy noble, sé morir.
¿Y qué vinisteis á hacer
A mi casa? ¿Qué buscáis?
Decid.
¿No lo sospecháis?
No lo alcanzo á comprender.
¿Será quizás que temiendo
A vuestra suerte precaria,
Buscáis una intermediaria
Para mí en Violante, siendo
Así, que inútil ya fuera
Cortar su curso al destino;
Que está trazado el camino
De vuestra corta carrera?
No es eso, no, por mi nombre!
Entonces
Vine, señor,
A pediros un favor.
{Aparte.)
Me causa, miedo este hombre,
Vine á que me declaréis
Cuál es mi delito, cuál
El de mí hermano.
¿Habrá tal?
Calmaos, no os exaltéis.
Hoy en pos de mi capricho
Trocar papeles deseo;
Yo soy el juez, vos el reo.
¡Idos!
|No! lo dicho, dicho.
¡Iras del cielo!
Aguardad.
No llaméis en vuestra ayuda,
Que ántes de llamar, sin duda
Lo estorba! é.
Bien, hablad.
¿Por qué ultrajando la ley
Han mandado los oidores
Aprehendernos?
Por traidores
A su patria y á su rey!
(En una explosión de cólera.)
¡Dios de Dios! A un caballero
Tal insulto y tan villano ....
— ¿Y mi mano? ¿Esta es mi mano?
¿Y mi acero? ¿Este es mi acero?
Mano y acero ¡oh dolor!
Quietos, quietos todavía .1
— Ay, Violante, no sabía
Que era tan grande mi amor!
No lo pude concebir
Hasta este momento impío
Traidores, ¡oh Dios!. . . . ¡Dios mío!
Que no lo vuelva á decir!
Que no vuelva yo á escuchar
Esa palabra afrentosa
— Conque decíais
Oidor.]
[Reprimiéndose mucho y volviéndose
¿Qué cosa?
Vos me oblig'ásteis á hablar
¡Mentisteis!
¿Yo?
¡Sí, mentís!
Y si no queréis ....
{Amenazándolo.)
No ... . no ... .
Pues, decid, quién miente!
Yo....
¿Confesáis? ¡Ah!
Si insistís ....
¿Hubo tal conjuración?
No.
¿La fraguasteis cobarde?
Sí, Sí
¿Para hacer alarde
De perseguir la traición?
Sí
'GIL.
Y yo, ¿por qué, contestad,
Vuestra saña así merezco?
¿Por qué? ¡porque os aborrezco
Con toda mi alma!
Apartad.
¿Para eso el arma tenéis
Cuando aún no os tiembla la mano? ■
¡Perdonad, si sois cristiano!
¡Matad, si sangre queréis!
Si porque una noche, esquiva
Contra vos la airada suerte
Hizo que hiriera de muerte
A vuestra progenie altiva. . . .
Sentís en el corazón
Odio, rencor y venganza,
Y en hondo abismo se lanza
Ofuscada la razón;
Si tanto me aborrecéis.
Tomad mi vida, apurad
Mi sangre; pero pensad
Lo que con Alonso hacéis.
Toca á la Audiencia juzgar
Vuestra culpa, y si yo lucho. . . .
En la Audiencia valéis mucho. . . .
{Movimiento del Oidor.)
—No. ... no lo podéis negar
Sea vuestra saña airada
Para mí. . . . Perdón os pido
Para un hermano querido ....
¡Alonso no os hizo nada!
Para él compasión exijo. . . .
¿Tenéis odio? pues aquí
Estoy. . . . ¡vengad sólo en mí
La sangre de vuestro hijo!
Y si no tenéis valor
Para vengarle en la lid,
Aquí está el acero. . . . herid,
Herid. . . . herid sin temor!
(Presentando el pecho.)
Pero mi hermano. . . .
¡Oh, porfía!
Bien sabéis que es inocente. , . .
¡Pensad en un Dios clemente
Que ha de juzgaros un día!
Bien decís. . . . ¡Oh! basta ya,
Deponed vuestros enojos ....
{Transición y apareciendo muy conmovido.)
Vedme aquí, señor, de hinojos.
(Haciendo ademan de arrodillarse.)
(Impidiendo que Gil se arrodille .)
Alzad, Gil González.
¡Ah!
(Con mucha bondad y con el acento de la
verdad.)
Cese al fin ese quebranto;
Basta. ... ¡se arde mi cabeza!
¡Hay en vos tanta nobleza!
¡Me habéis conmovido tanto!
¿Vos de rodillas? ¡Ah! vos
Tan altivo .... vos tan bravo ....
Esa acción conquista al cabo
Mi voluntad .... ¡vive Dios!
{Escribe rápidamente en un pergamino.)
Tomad ¡libres! mas huid
{Dándole lo escrito.)
De mi rencor y mi saña ....
Dejad á la Nueva España,
Y volveos á Madrid.
¡Gran Dios! Dios guarde, señor,
{Muy reconocido.)
Vuestros días. Paz, reposo,
Alcanza el que es generoso. . , .
{Se deja caer en el sillón y oculta la cabeza entre las manos.)
Idos. . . .
ESCENA IX.
Dichos y VIOLANTE
(A Violante en la puerta del fondo por
donde ésta aparece
Violante, valor!
Nuestro perdón he alcanzado.
¡Gracias, Dios!
Yo te prometo
Romper mañana el secreto
De nuestro amor desdichado!
( Violante avanza al proscenio y contempla con mudo respeto d su padre que no
advierte que ella está allí, hasta que lo
indica el diálogo)
ESCENA X.
EL OIDOR y VIOLANTE.
¡Cuál se oculta la verdad
Bajo una serena frente!
Yo aprendí de la serpiente
La astuta malignidad.
Haré que apénas disfrute
De su triunfo. — ¡Ah, Violante!
(Toma un pergamino y escribe.)
"Capitán Loira: al instante
La sentencia se ejecute.
Al cadalso sin demora
En sendas mulas, llevad
A ámbos hermanos." — Triunfad,
Triunfad, Ávilas, ahora!
—Perafán. {Sale un criado) A su destino
Este pliego. (Se lo da.) — No te asombres;
La libertad de esos hombres
Encierra este pergamino.
[A Violante que se le acerca.]
[El criado se va en cuanto recibe el pliego.]
Padre, vuestro pecho humano
Cedió al fin ... .
¡Ay, hija mía!
Así, señor, os quería,
¡Dadme á besar vuestra mano!
(El Oidor se va d sit habitación y se encierra por dentro.)
ESCENA XI.
VIOLANTE, sola.
¡Corazón, respira, alienta!
Cuál brilla un sol en el alma,
Si se ahuyentan con la calma
Las nubes de la tormenta!
¡Vida, vive. . . .! pecho mío,
Reposa. . . . alma, álzate fuerte!
Que ya no pone la muerte
Cadenas á tu albedrío!
Alegre á mi amor así,
Bogaremos dulcemente
Sobre la mansa corriente
Del hondo mar de la vida.
Pasada la lucha fiera,
Veremos léjos y en calma,
Las tempestades del alma
Desde la blanca ribera. . . .
{Rumor lejano y sordo del pueblo.)
¿Qué rumor? {Va al balcón.) ¿qué miro allí?
¿Por qué está allí todavía
Ese cadalso. . . .? Alma mía,
¿Por qué te agitas así?
¿Por qué la noche no encubre
Ese fantasma? ¿Es quimera?
¡Luces. . . . luces por doquiera!
Se ilumina. ... se descubre
Su negro odioso atavío ....
Correr al pueblo se vé.
[Suena un tambor.]
— ¡Ese atambor! ¿qué es? ¡ay! ¿qué?
{Llamando.)
¡Padre!— ¡Dios mío! ¡Dios mío!
—¡Padre! -¡Inés!
ESCENA XII.
VIOLANTE é INÉS que viene de la calle,
Señora, , , , ¡ay, Dios!
¡Es horrible!
¿Qué es horrible?
¡Van á morir!
¡Imposible!
Yo los he visto á los dos.
¿Los viste? ¿Qué infamia es esa?
El pueblo aumenta. . . .
(Yendo al balcón.) ¿No es falso?
¡Ah! se ilumina el cadalso
Para esperar á su presa.
¡Padre, padre, á Gil González
{A la puerta del oidor.)
Van á matar. . . no. . . no. . . no!
Dios de piedra no te dio
Las entrañas paternales!
¡Padre! ( Vuelve al balcón) Mira, mira, allí va
(A Inés.)
La fúnebre comitiva.
( Vuelve d la puerta del Oidor que está en
el balcón)
¡Padre. . . .! ¡Yo quiero que viva!
¡Dios mío!
[Que se acerca á Inés.] ¿No es tiempo ya?
— ¡Siento que me vuelvo loca!
¡Padre, por la madre mía!
Abre. . . . ¡ay, Dios! por la agonía
De Cristo. . . .! ¿Serás de roca?
Yo amo á Gil, ¡padre. . . .! Te advierto
Que esto es horrible, espantoso!
Gil es mi amante. . . .1
[Vuelve d la puerta .]
ESCENA XIII.
Dicha y el OIDOR que sale enfurecido y arrastra á su
hija al proscenio.
¡Ah!
[De rodillas.] ¡Mi esposo! Él es mi esposo. ... si. . . . ¡es cierto!
¿Tu esposo? ¡Mientes!
Señor ....
¡No puede ser. ... tú me engañas!
No, que siento en mis entrañas,
Padre, el fruto de su amor!
—Un sacerdote bendijo
Nuestra unión ante el altar.
¡Ahí
Vos no podéis matar
Al que es padre de mi hijo!
¡Horror! no, nunca; eso no!
¡Pronto!
¿Y si mientes Violante?
Corred, corred un instante
Pudiera perdernos. {Se oye una campana.)
VIOL. Y OIDOR.
(Aterrados.) ¡Oh! {Pausa.)
¡Es ya tarde!
(Que se dirige d la puerta del fondo.)
¡Padre!
{Deteniéndola.) Ven,
— Esa campana siniestra
Su muerte anuncia
ESCENA XIV.
Dichos y TRISTÁN que entra con el puñal
desenvainado.
[Arrojándose sobre el Oidor.) Y la vuestra!
La vuestra anuncia también!
¡Traidor! ...... ¡cobarde, asesino
{El Oidor retrocede horrorizado.)
(Interponiéndose,)
Tristán, ¡atrás!
¡Eso no!
Tente sí. . . . ¡Lo mando yo!
¡No ensangrientes mi camino!
Señora
Aunque no te cuadre,
Yo lo quiero; yo lo exijo
(Se acerca con gravedad al Oidor y le
dice:
— ¡Un día vendrá mi hijo
A preguntar por su padre!
Y al recordar sus agravios,
Su orfandad y sus enojos ....
¿Qué han de decirle esos ojos?
¿Qué han de decirle esos labios?
¡Perdón!
De mi duelo en pos,
Para siempre os abandono. . . .
{Se apoya en el brazo de Tristán.)
¡Padre! ¡padre!— ¡Yo os perdono!
¡Así vos perdone Dios!
{Se vuelve hacia la puerta del fondo y
cae el telón,)