Acto primero
ACTO PRIMERO.
Calle.
ESCENA PRIMERA.
DOÑA FLOR É INÉS , con mantos.
^ DOÑA FLOR.
¿Qué dices?
Digo , señora ,
Que es él. .
i Desdichada soy I
¡ Don Fernando de Grodoy ,
Cielos, en SeviUa agora !
La fortana me persigue.
Cúbrete.
Ya es excusado;
Porque muestra su cuidado
Que conoce lo que sigue.
Cuando el Marqués prometía ,
Abrasado de amoroso,
Pasar mi estado dichoso
De merced á señoría,
¡ Viene á ser impedimento
De tanto bien don Fernando !
Pues ¿por qué lo ha de ser?
Dando ,
Pues ha de seguir su intento ,
Ocasiones de celar
Al Marqués; y es cierta cosa
Que á su pasión cuidadosa
Nada al fin se ha de ocultar;
Que aunque don Fernando , es llano
Que amante secreto ha sido ,
El disgusto sucedido
En Córdoba con mi hermano
Fué público en el lugar;
Y lo que entonces pasó,
Para sospechar bastó ,
Si no para condenar:
Y esto será impedimento
A la mano que procuro ;
Que es el honor cristal puro ,
Que se enturbia del aliento.
■
Pues desengáñalo luego ,
Y pide que no te quiera
Á don Femando.
Eso fuera
Poner á la mina fuego ,
Y hacerle esparcir al viento
Secretos de amor desnudos ;
Que ni son los celos mudos ,
Ni es sufrido el sentimiento.
■»
Él llega.
; Suerte inhumana !
¿Cómo me podré librar?
En esta tienda ha de estar
Aguardándote doña Ana. ,
ESCENA 11.
DOÑA ANA , con manto. Dichas.
I Gracias á Dios que te veo ?
Ya ta tardanza acusaba.
No imagines que me daba
Menos priesa mi deseo;
Pues que mi hermano, sabiendo
Que á verle, amiga, venía
¡Oh qué cansada porfía I
ESCENA III.
FERNANDO. ENCINAS. Dichas.
FERNANDO.
Hablarla agora pretendo.
Llega pues.
DOÑA FLOR. [Ap. á Inés.]
Inés, procura,
Mientras hablo, entretener
k doña Ana.
FERNANDO.
Si el poder
Igualase á la hermosura ,
Yo.fuera , damas hermosas,
Esta ocasión , por igual
Venturoso y liberal.
Ellas fueran las dichosas.
FERNANDO.
Mas puesto que no hay hacienda
Que iguale á tanta beldad ,
Si lo merezco , tomad
Lo que os sirváis de la tienda.
¿ Qué es esto? Nunca te vi
Ser galán tan de provecho.
Señoras , milagro han hecho
Vuestras deidades aquí ;
Pero según tus estrellas
Que nunca des han dispuesto ,
Hoy, que tú quieres , apuesto
Que no lo reciben ellas.
Doña Ana hermosa , ¿no tiene
Gracia el bufón?
No me llamo
Sino Encinas.
( Ap. La del amo
Con más razón me entretiene:
Sabré aL descuido quién es.)
Agradado me has de suerte,
Que estimara conocerte ,
Porque algunos ratos des
Alivio á tristezas mias.
Harélo yo , si te doy
Gusto en eso.
Sí ; que soy
Sujeta á melancoUas.
Oye pues. (Ap, Buena ocasión
Doy á mi señor con esto.)
INES. [Ap.]
Lindamente se ha dispuesto.
[Hablan aparte doña Ana y Encinas.]
FERNANDO. [Ap. á doña Flor,]
Dueño de mi corazón
Tu afición , Fernando mió ,
Proceda más recalada ;
Porque ni desa criada ,
Ni de esa amiga me fío.
FERNANDO.
Ya con esa prevención
Á hablarte llegué, mostrando
No conocerle.
Fernando ,
Los nobles amantes son
Centinelas del honor
De sus damas.
FERNANDO.
Pues ¿ por qué ,
Si has conocido mi fé ,
Me previenes eso, Flor?
Tú, Fernando, eres testigo
De lo que nos sucedió ,
Cuando en Córdoba te halló
Mi hermano , hablando conmigo.
Entonces, para aplacar
Los bandos y desafíos
Entre tus deudos y mios ,
Prometiste no llegar
Á esta ciudad en dos años,
Donde, en aquella ocasión,
Á empezar su pretensión
Y acabar aquellos daños
Mi hermano partió conmigo.
Por estar su majestad
Despacio en esta ciudad.
FERNANDO.
Y lú , Flor , eres testigo
Que mi palabra , á despecho
De mi paciencia , he cumplido.
Pues ya que tan noble has sido,
No deshagas lo que has hecho.
FERNANDO.
¿Cómo?
Ocasionando agora
Nuevos disgustos; y así,
Solo una cosa por mí
Has de hacer, mi bien.
FERNANDO.
Señora ,
Nó mandes que del amor
Que idolatra tu hermosura
Desista , y pide segura
El imposible mayor.
Tú verás en lo que pido ,
Que encamino tu esperanza.
FERNANDO.
Siendo así , de tu tardanza
Esta mi amor ofendido.
Ya con el rey sus intentos
Tiene en buen punto mi hermano ,
Y de los suyos es llano
Que han de pender mis aumentos.
Dá fuerza á su pretensión
Y á su razón calidad,
De mi honor y honestidad
La divulgada opinión ;
Y porque temo , y no en vano ,
Que han de causar tus pasiones
Al lugar murmuraciones ,
É inquietudes á mi hermano,
Quiero que, como quien eres,
Me prometas que jamás ,
Fernando, á nadie dirás
Que te quiero, ni me quieres;
Que vivirán en tu pecho
Secretas nuestras historias ,
Solicitando tus glorias ,
Ó celoso ó satisfecho.
Tan cauto y tan recatado ,
Que , en el mayor sentimiento , '»*'*
Solo con tu pensamiento
Comuniques tu cuidado.
Esto le importa á mi honor
Y á tu amor.
FERNANDO.
Yo te prometo ,
Como quien soy, el secreto ,
314 6A1UB AMKOS.
Mi gloría , de nuestro amor.
4 Eétás contenta?
DOÑA PLOft.
Sí estov.
FERNANDO.
¿Confías que cuin{diré
Mi palabra?
DOiCA FLoa.
Sí; que sé
Que eres sangre de Godoy.
FERNANDO.
Di pues agora qué estado
Tiene contigo mi amor.
Déjalo á tiempo mejor;
Que estoy aquí con cuidado.
FERNANDO.
Di, ¿cómo el vernos dispones
Entre esas dificultades ?
Á conformes voluntades
Nunca faltan ocasiones:
Búscalas ; que yo prometo
Hacerlo también.
FERNANDO.
Átí
Toca el trazarlas , y á mí
El gozarlas con secreto.
Fernando , adiós.
FERNANDO.
Flor, advierte
En la firme fé que tengo
Tras tanta ausencia , y que vengo
Á Sevilla solo á verte.
Yo soy la misma que fui.
( Áp. j Nunca pluguiera á los cielos
Vinieras á darle celos
Al Marqués, y pena á mí!)
FERNANDO [ Ap. ]
¿Quién dice que las mujeres
No son firmes? Peñas son.
DOÑA ANA. [ Á Encinas. ]
Doña Ana soy de León :
Si por ventura tuvieres ,
Que eres forastero al fin ,
Alguna necesidad ,
Conocerás mi verdad.
Pon en mi boca el chapín.
¿Cómo habéis quedado?
Inés,
El medio que pude dar
He dado, para evitar
Sentimientos al Marqués. [ Vanse liu tres.]
ESCENA IV.
FERNANDO. ENCINAS.
¿Qué tenemos?
FERNANDO.
Nada.
¿Nada?
FERNANDO.
Ya no me trates jamás
De doña Flor.
I Bueno estas !
¡ Bien logramos la jornada !
FERNANDO.
Al punto que entienda yo
Que nadie de tí ha sabido
Que algún tiempo la he servido ,
Ni la historia que pasó
En Córdoba , pagarás
Con la vida. (Ap, Así el preceto
Ejecuto del secreto.)
Que lo diga Barrabás,
Supuesto que soy testigo
De la furia de tu acero ,
Y que sabes dar, primero
Que la amenaza, el castigo. [ Vanse.]
ESCENA V.
EL MARQUÉS y RICARDO , de noche.
Sin seso estás.
¿No es razón
Estar de contento loco ,
Cuando con mis manos toco
Tan dichosa posesión?
Esta noche ¡oh santo cielo!
Permitid qiie llegue á vella !
Gozo de la flor más bella ,
Que dio primavera al suelo.
Esta noche, mis empleos
Logran su larga esperanza ,
Y mi firme amor alcanza
El fin de tantos deseos.
En esta vida , ¿ qué bien
Puede igualar á la gloria
De conseguir la Vitoria
De un dilatado desden?
[Oh quién te viera, señor, Libre destas mocedades 1
¿Agora me persuades?
Juzgo que fuera mejor,
Cuando te ves tan privado
Del rey don Pedro , gozar
De su favor, y asentar
El paso, tomando estado.
No: mientras viva mi hermano,
Ricardo , á quien justamente ,
Por honrado , por valiente ,
Por discreto y cortesano,
Como tierno padre quiero ,
¡ No quiera Dios que , casado ,
Á mi casa , ni á mi estado
Solicite otro heredero I
Yo tengo por Flor la vida ,
Por Flor desprecio la muerte;
Mas si el amor de otra suerte
Con sus glorías me convida
Sin que me case, no es justo
Quitar la herencia á mi hermano ;
Que no siempre con la mano
Se debe comprar el gusto.
ESCENA VI.
FERNANDO, alborotado^ con la espada desnuda.
Dichos.
don fernando.
Si sois nobles por ventura ,
Mostrad los pechos hidalgos
En dar favor á quien tiene
Todo el mundo por contrario.
Dadme esa capa por esta ,
Cuyo color es el blanco
Que siguen mis enemigos:
Daréis vida á un desdichado.
No es menester donde estoy.
Caballero, sosegaos.
FERNANDO.
¿ Es el marqués don Fadrique ?
El mismo soy.-
FERNANDO.
Vuestro amparo
lis puerto de mi esperanza.
Gontadme el caso : fiaros
Podéis de mí.
FERNANDO.
Un hombre he muerto ,
Y el lugar alborotado
Cierra las puertas furioso ,
Y airado sigue mis pasos.
¿ Fué bueno á bueno la muerte ?
FERNANDO.
Los dos solos desnudamos
Cuerpo á cuerpo las espadas,
Y el otro fué el desdichado.
Siendo así , yo os libraré.
FERNANDO. •
Prospere Dios vuestros años.
ESCENA VIL
ÜN JUEZ , con linterna. Corchetes. Dichos.
UN corchete.
Allí hay gente.
FERNANDO.
La justicia
Es aquella.
Reportaos;
Seguro estáis.
Conoced.
el juez.
Esos hombres
Ténganse , hidalgos ,
A la justicia. ¿ Quién es ?
Excusad el linternazo ;
Que es el marqués don Fadrique.
¿Vais, señor, también buscando
Acaso al fiero homicida
De vuestro infeliz hermano?
I Qué decís! ¿Mi hermano es muerto?
Perdonadme , si os he dado
Con tal nueva, tal pesar.
FERNANDO. [Ap.]
¡ Qué es esto cielos ! j Hermano
Era del Marqués el muerto !
¡ Favor pedí al agraviado !
¿ Cómo sucedió ?
Señor,
Dos testigos , que se hallaron
Presentes , dicen que un hombre
De color, estaba hablando
Á la ventana de Flor.
MARQUÉS. [Ap.]
¡Esto más , crueles hados !
Pasó en aquella ocasión
El sin ventura don Sancho;
Y sobre quitarle el puesto
Y defenderlo el contrario ,
Desnudaron las espadas ,
Y cuerpo á cuerpo , gran rato
Riñeron , hasta que el cielo
Dio permiso al triste caso.
Huyó luego el homicida ;
Mas fiad de mi cuidado
Que le tengo de prender,
Si no se escapa volando.
FERNANDO. [Ap.]
Aquí es mi muerte.
Seguidle ,
Y no dejéis , hasta hallarlo ,
Piedra alguna por mover.
CORCHETE. [Áp, al Juez.]
Señor, si yo no me engaño ,
Las señas del delincuente
Tiene aquel , que recatado
Detrás del Marqués se esconde.
Calla , necio. ¿Del hermano
Del muerto habia de ampararse?
Indicios dan su recato
Y el color de su vestido.
¿ Qué se pierde en preguntallo ?
Bien mereceré perdón ,
Si por vengar vuestro agravio
Ofendo vuestro decoro.
Señor Marqués , ese hidalgo
Que el cuerpo y el rostro esconde
Con sospechoso cuidado ,
¿Puede saberse quién es?
FERNANDO. [Ap.]
¡ Perdido soy 1
¿No está claro
Que no será quien me ofende ,
Pues que conmigo le traigo ?
FERNANDO. [Ap]
\ Qué nunca visto valor !
Las señales me engañaron :
Disculpad mi inadvertencia ;
Y porque pide este caso
Diligencia , perdonad ,
Si no os quedo acompañando.
[ Vase y con él los corchetes.]
ESCENA VIII.
FERNANDO. [Ap.]
4 Cielo santo ! ¿ Si querrá
Vengar él mismo á su hermano ,
Y por eso me libró
De la justicia ?
RICARDO. [Ap.]
\ Qué extraño
Suceso ! ¿ Que hará el Marqués
En lance tan apretado?
( Áp. \ Que mi hermano es muerto , y Flor
Fué la ocasión de mi agravio ,
Y que éste fué el homicida ! )
Déjanos solos , Ricardo.
RICARDO. [Ap.]
Habérselas quiere á solas :
Temiendo voy un gran daño. [Foíc.].
ESCENA IX.
MARQUÉS. [Ap.]
¡Oh adversa fortuna mia ,
Yed los tormentos que paso !
I Noche en que esperé alcanzar
De amor los bienes más altos ,
De sentimiento me ahogo ,
Guando de celos me abraso!
Disimulando tenerlos ,
Me conviene averiguarlos.
FERNANDO. [Áp.]
La espada y el corazón
Apercibo á todo.
Hidalgo
FERNANDO.
I Señor Marqués I....
Ap. Pierdo el seso. )
¿Estamos solos?
FERNANDO.
Sí estamos.
Un hermano me habéis muerto.
FERNANDO.
ün hombre he muerto , ignorando
Quién era ; y agora supe
Que era , Marqués , vuestro hermano.
No OS disculpéis.
I>ON FERNANDO.
No penséis
Que el temor busca reparos ;
Que inventa el respeto excusas ,
Ó la obligación descargos :
Porque es verdad os la he dicho ,
De que á vos testigo os hago ,
Pues después de conoceros ,
A vos mismo os pedí amparo ,
Para que sepáis así
Á lo que estáis obligado.
Si imagináis que os he dicho
No os disculpéis , de indignado
Y resuelto á la venganza ,
No doy lugar al descargo ;
Engañaisos : advertid
Que en eso me hacéis agravio ,
Pues mostráis que habéis creído
Que , por el dolor me aparto
De cumpliros la palabra
Que os he dado de libraros ;
Yo os la di , y he de cumplilla.
FERNANDO.
La tierra que estáis pisando
Será el altar de mi boca.
Caballero , levantaos :
No me deis gracias por esto ,
Supuesto que no lo hago
Yo por vos , sino por mí ,
Que la palabra os he dado.
Cuando os la di , os obUgué :
Cumplirla no es obligaros ;
Que es pagar mi obligación ,
Y nadie obliga pagando.
De esto procedió el deciros
No 0$ disculpéis , por mostraros
Que , sin que excuséis la ofensa
Ni disculpéis el agravio ,
Basta para que yo cumpla
Mi palabra , haberla dado.
FERNANDO.
Ejemplo sois de valor
Y de prudencia ; y no en vano
Ocupáis en la privanza
Del rey el lugar más alto.
Dejad lisonjas ; y agora ,
Supuesto que he de libraros ,
Me decid quién sois y cuál
Fué la ocasión de este caso.
¿ Qué empeño tenéis con Flor,
Para haberos obligado
Á defender el lugar
De su ventana á mi hermano ?
FERNANDO.
No , señor : no me está bien ,
Cuando así os tengo indignado ,
Decir quién soy. La ocasión
Ya la oisteis; declararos
De ella más, es imposible
( Ap. Que á Flor la palabra guardo Que del secreto la di ;
Y aunque de celos me abraso ,
No á romper obligaciones
Dan licencia los agravios. )
Pues ¿no es justo?
FERNANDO.
Yo os suplico
Pues sois noble , que evitando
Más dilaciones , cumpláis
La palabra que habéis dado.
Prometido habéis librarme,
Y á vos mismo os he escuchado ,
Que el haberlo prometido
Basta para ejecutarlo.
Advertid , que no lo hacéis
En pidiendo nada en cambio;
Que ponerme condiciones
Es modo de quebrantarlo.
Es verdad ; mas no os las pongo ;
Que pidiendo , no obligando ,
Pregunté , porque me importa
Saberlo , si á vos callarlo.
Y en prueba desto , seguidme;
Que aunque, en mi valor fiado
Me lo queráis decir, antes
Que lo escuche be de libraros.
FERNANDO.
Ya os sigo.
MARQUÉS. [Ap.]
i Ah Dios ! ¡ Que en un noble ,
Cuando de celoso rabio ,
Y de lastimado muero ,
La palabra pueda tanto ! [Fan^e.J
Sala en casa de D. Diego.
ESCENA X.
DIEGO. DOÑA FLOR. INÉS , con luz,
DIEGO.
Flor
¿Hermano?....
DIEGO.
Inés
¿Señor?.
DIEGO. [Ap,]
1 El cielo me dé prudencia !
Cuando anegan la paciencia
Tempestades del honor,
Ni discurre el pensamiento ;
No sé por dónde comience
La averiguación ; que vence
Al discurso el sentimiento.
DOÑA FLOR. [Ap.]
Confusa estoy.
DIEGO.
Entra, Inés,
En esa cuadra.
¿Señor?....
DIEGO.
Entra y calla.
INÉS. [Ap.]
De teDior
Muevo sin alma los pies. [K(Q»e.]
ESCENA XI.
DIEGO. DOÑA FLOR.
DIEGO.
Yo pensé , Flor, que los daños
Que otra vez tu liviandad
Ocasionó en la ciudad
De Córdoba , habrá dos años ,
De freno hubieran servido
Para no causar aquí
La desdicha que por tí ,
EneDiiga , ha sucedido.
Esta noche al más experto
De Europa , al mejor soldado ,
Caro hermano del privado
Del rey, por tu causa han muerto :
Mira tú I qué ñn espero
Del daño que ha sucedido ,
Si es tan fuerte el ofendido ,
Y es el rey tan justiciero ! —
No llores , Flor ; que no es eso
Lo que agora ha de aplacarme ;
Lo que importa es declararme
La verdad deste suceso ,
Porque sepa yo qué medio
Tendré para dar seguro
Prevención á lo futuro,
Y á lo pasado remedio.
Solos estamos : advierte ,
Si á tan justa confesión
No te mueve la razón ,
Que te ha de obligar la muerte.
No te refrene el temor,
Y piensa que , en caso igual ,
Oye el médico tu mal ,
Y tu culpa el confesor.
Mira si negar intentas ,
Á informarme obligarás
De los criados , y harás
Públicas nuestras afrentas :
Y así es mejor informarme
Secretamente de tí ,
Y que se resuelva aquí
Lo que importe , que obligarme
Á una gran demostración ,
Si me doy por entendido
De que tu locura ha sido
Deste daño la ocasión.
Hermano , á quien justamente
Pueden dar nombre de padre
Los honrosos sentimientos
Que acompañan tus piedades ,
Sabe ( que aunque la vergüenza
Me enfrene , es preciso lance ,
Guando amenazan los daños ,
Manifestar las verdades) ,
Sabe que desde aquel dia ,
Dos años há , que llegaste
Á esta excepción de los tiempos ,
Envidia de las ciudades
I Pluguiera á Dios que primero
Que mirase y admirase
De sus altos edificios
Los soberbios bomenajes ;
¡ Pluguiera á Dios que primero
Que , en la región de las aves ,
Contemplase de fortuna
En la Giralda una imagen ,
Pues cual Diosa habita el cielo ,
Y solo el viento mudable
Es la razón imperiosa
De su movimiento fácil ;
¡Pluguiera á Dios que primero
Que patentes sus umbrales
Diesen permiso á mis pasos ,
Y á su ruina hospedaje
Sus altos muros , sirviendo
Á su paraíso de ángel ,
Túmulo funesto diesen
Á mis obsequias fatales !
Pues, desde aquel mismo dia ,
Empezaron á engendrarse
Deste incendio las centellas ,
Deste daño las señales ;
Que apenas la vez primera
Vieron mis ojos sus calles ,
Guando el marqués don Fadrique ,
Ese castigo de alarbes ,
Ese honor de castellanos ,
Rayo de turcos alfanges ;
Ese espejo de las damas
Y envidia de los galanes ,
Á combatirme empezó
Con medios tan eficaces ,
Que ha usurpado la opinión
Mi corazón al diamante.
Si al fin sus continuas quejas ,
Si al fin sus bizarras partes
Correspondencia engendraron
En mi pecho , no te espante ;
Que por doña Ana te he visto
De tu valor olvidarte ,
Regar la tierra con llanto ,
Romper con quejas los aires.
Pues si eres hombre , don Diego ,
Y la fuerza de amor sabes,
De sus Vitorias despojo ,
Víctima de sus altares ,
¿ Qué mucho que una mujer
Contra su poder no baste ,
Y más si obligan temores ,
Y esperanzas persuaden?
Que el Marqués, si amante humilde,
Conquistador arrogante , .
Mezclaba ( Ap, Esta falsa culpa
Le imputo por disculparme. )
Las amenazas crueles
Á las promesas suaves ,
Y el poder y la ambición
Igualmente me combaten.
Temo venganzas injustas
En mi opinión y en tu sangre ,
Espero que á ser mi esposo
Le obliguen mis calidades ;
Y al fin , estas fuerzas todas,
Á empresa mayor bastantes ,
Á darle esta noche entrada
Pudieron determinarme.
No te alteres : oye , hermano ;
Que en caso tan importante ,
No en ligeras confianzas
Fundaba mis liviandades.
Prevenida me arrojaba ,
Ordenando, que ocupasen
Tres testigos , de mi cuarto
Ciertos ocultos lugares ,
Con intención de pedirle
Palabra de esposo , antes
Que en la fuerza de mi honor
Le hiciese el amor alcaide ;
Y si la diese , ó movido
De su afición y mis partes ,
Ó pretendiendo , fiado
En el secreto , engañarme ,
Tener testigos con quien
Convencerle , y obligarle
Al cumplimiento , que puesto
Que su poder me acobarde ,
El rey don Pedro es el rey,
Y justicia á todos hace
Tan igual , que ha merecido
Que el Justiciero le llamen ;
Y si á su intento quisiese ,
Sin obligarse , obligarme ,
Tener quien diese socorro
A mi resistencia frágil.
Este fué mi pensamiento ;
Y envuelta en cuidados tales ,
Esta noche, autora triste
De lamentoso desastre ,
Tuve abierta esa ventana ,
Sin que un punto de ella aparte
La vista , esperando señas
Y temiendo novedades ;
Guando hacia la reja un hombre
Vi cuidadoso llegarse ,
Cuyo recato atrevido
Me daba de amor señales.
Pensé ( ¡ desdichado engaño ! )
Que era el Marqués , y al instante
A hablarle llego ; y apenas
El engaño se deshace ,
Guando su infeliz hermano ,
Que por el Marqués amante ,
Más que hermano , fiel amigo ,
Ronda celoso la calle,
Le llegó á reconocer;
Y sobre querer quitarle
De la reja , sus aceros
Dieron rayos á los aires.
El oculto pretendiente
Fué más dichoso ; que á nadie
Más valiente que al difunto
Celebraron las edades.
Esta es mi culpa : mi pena
Ó tu castigo me mate ,
Pues que venturoso muere
El que desdichado nace.
DIEGO.
¡ Hay más dura confusión !
¿Que aún son mayores mis males
Qué pensé? ¿Que es el Marqués,
Y no don Sancho , tu amante?
De modo que tengo agora
Que librarte y que librarme
(Demás de lo que amenaza
Una desdicha tan grande )
De la venganza furiosa
De los celos que causaste
Al Marqués , y de la ofensa
Que en pretenderte me hace.
I Ah Dios ! ¿Qué fuerzas habrá
Que con vida y honra saquen
Mi opinión , de entre los brazos
De tantas adversidades?
No puede ser. Pues, valor
Heredado de mis padres,
Para tales ocasiones
Vive en el pecho la sangre.
Mas di, ¿quién fué el homicida?
Ni rostro, ni voz, ni talle
Conocí.
DIEGO.
¿Cómo es posible?
Fueron breves los instantes
Del caso; lo más te he dicho,
Y no hay para qué callarte
Lo demás, si lo supiera.
( Áp. La verdad quiero negalle ;
Que me adora don Fernando,
Y me obliga, aunque me agravie. )
DIEGO.
¿Cómo sabré que tu lengua
Me ha referido verdades ,
Flor?
Si el crédito me niegas,
Inés y Alberto lo saben ;
Mas si probanza procuras
Más s^reta , por no darte
Por entendido , papeles
Del Marqués guarda esta llave ,
Que de la verdad que digo
Podrán mejor informarte. [ Dale una Uave, ]
DIEGO.
Muestra , y piensa que no rompe
Mi espada tu pecho infame,
Porque no digan que empiezo
Por la mujer á yengarme.
Si mi triste fin deseas.
No importa que no me mate
Tu espada; que espada son
De la muerte mis pesares. [ Vanse, ]
Campo.
ESCENA Zn.
Ta os saqué de la ciudad ;
Ta en este campo desierto
Alcanza seguro puerto
Por mi vuestra libertad ;
T para poder seguir
La derrota que os agrada ,
Tenéis postas en Tablada ,
Barcos en Guadalquivir.
Y porque tengo advertido ,
Que no pudo á intento igual
Lo súbito deste mal
Hallaros apercebido ;
Porque no os impida acaso
Algo la necesidad ,
Estas cadenas tomad , [ Dale dos, ]
Que os faciliten el paso.
FERNANDO.
Guando la ocasión que veis
No me obligara á aceptar ,
Lo hiciera, por no agraviar
La largueza que ejercéis.
Por mil modos dejais presa
Mi voluntad.
Ya he cumplido
Mi palabra.
FERNANDO.
Y excedido
El efeto á la promesa.
Ya , pues que no me podéis
Oponer esa excepción,
Pedir puedo con razón
Que quién sois me declaréis;
Que digáis qué os ha pasado
Con mi hermano y doña Flor ,
Porque sepa mi valor
Á ló que estoy obligado ;
Que será bien , pues por ella
Ha sucedido este mal ,
T soy la parte formal
En seguilla ó defendella ,
Que entre los dos brevemente
La causa aquí sustanciada ,
Ó la perdone culpada ,
Ó la disculpe inocente.
( Á]^, Así averiguo mis celos ,
Sin dar á entender mi amor. )
FERNANDO.
El nunca visto valor
De que os dotaron los cielos ,
Por igual engendra en mí
El recelo y confianza ;
Que amenaza la venganza ,
Supuesto que os ofendí ,
Guando mi pecho confía
De que le tendréis también
Para perdonar á quien
No supo que os ofendía.
* Y así , ó perdonad mi ofensa ,
Marqués, ó el no declararme;
Que ha de ser el ocultarme
De vos, mi mayor defensa.
Ved que me habéis agraviado ,
Pues dais en eso á entender
Que os engendra mi poder ,
Y no mi valor, cuidado.
FERNANDO.
¿Cómo?
Clara es la razón
En que este argumento fundo;
Que si las leyes del mundo
Piden la satisfacion
Como fué la ofensa , es llano
Que cuerpo á cuerpo los dos
Debo vengarme, pues vos
Matasteis asi á mi hermano.
FERNANDO.
Es así.
Pues si es asi ,
Y que estamos hombre á hombre ,
Querer ocultarme el nombre
Cuando os tengo á vos aquí ,
Y decir que de esa suerte.
Si no os quiero perdonar
Mi ofensa , pensáis librar
Vuestra vida de la muerte ,
¿No es evidente probanza
De que pensáis que pretendo
Saber quién sois, remitiendo
Á otra ocasión mi venganza?
Pues si teniéndoos presente ,
Pensáis que no quiero aquí
Vengarme de vos por mí ,
Dais á entender claramente ,
Que os pretendo conocer,
Porque pueda en mi ofensor ,
Lo que agora no el valor ,
Hacer después el poder.
FERNANDO.
Vuestro valor solo ha sido
El que me obliga á ocultarme ;
Que supuesto que librarme
Prometistes, he creido
Que está seguro mi pecho
Esta vez de vos aquí ;
Pues se ha de entender así
La promesa que habéis hecho.
No : de mi palabra es esa
Muy larga interpretación;
Conforme á la relación
Se ha de entender la promesa.
Vos dijistes, que alterado
Os perseguía el lugar ; ,
Del os prometí librar ,
Y del os he ya librado ;
Y vos mismo agora aquí
Gonfesastes que he cumplido
Mi palabra , y excedido
Aún de lo que os propaetí.
Según esto , no hay razón
Que declararos impida ,
Si ha de quedar fenecida
La causa en esta ocasión.
FERNANDO.
En albricias de eso, os quiero
Besar los heroicos pies ,
Porque si acaso, Marqués,
Aquí á vuestras manos muero ,
Me será más conveniente
Que vivir sobresaltado
Siempre del duro cuidado
De un contrarío tan valiente.
Y si os mato , á mi valor
Doy cuanto en la fama cupo ,
Venciendo á quien nunca supo
Sino salir vencedor.
Y pues ya no me está mal
Decir mi nombre, yo soy
Don Fernando de Godoy ,
De Córdoba natur^L
En vuestro valor advierto
La sangre que os ha animado.
FERNANDO.
Bien pienso que lo ha probado
Quien á vuestro hermano ha muerto ,
Pues si con igual hazaña
Os mato , decir podré
Que en una noche quebré
Entrambos ojos á España.
Con esto os he declarado
Lo que mandáis.
Resta agora
Que digáis lo que con Flora
Y don Sancho os ha pasado.
FERNANDO.
De vuestro hermano ya oistes
Que por quererme quitar
De una ventana el lugar
Que ocupaba , le perdístes.
En cuanto á Flor, lo primero
Pensad , que jamás su honor
Sufrió la duda menor ;
Luego, como caballero
Y galán , me decid vos
Si , dado caso que fuera
Yo tan dichoso, que hubiera
Secretos entre los dos ,
¿ Diera el descubrillos fama
Á mi honor , si es, según siento ,
Inviolable sacramento
El secreto de la dama ?
Pues si callar os prometo ,
El ser quien soy ¿no me abona?
FERNANDO
No hay excepción de persona
En descubrir un secreto :
En vano estáis porfiando.
Advertid , que con callar ,
Me dais más que sospechar
Que podéis dañar hablando ,
Si al constante desvario
En que dais, de doña Flor
Os ha obligado el honor.
FERNANDO.
No me obliga sino el mió;
Ni temo que sospechéis
De su honor , por eso mal ;
Que sois noble, y como tai
La sospecha engendraréis ;
Y cuando no , de no hablar
Nace sospecha dudosa ,
Siendo tan cierta y forzosa
La afrenta de no callar.
Y porque más adelante
No paséis , mi pecho es
En este caso , Marqués ,
Un sepulcro de diamante.
Ya no basta el sufrimiento ;
( Ap. Que añade la resistencia
m
A los celos impaciencia
Y furias al sentimiento. )
Mas con esta espada yo
El diamante romperé ,
Y en vuestro pecho veré
Lo que en vuestra boca no. [ Acuchillanse. ]
FERNANDO.
I Ah Marqués! mucho valor
Pusieron en vos los cielos.
MARQUÉS, [iip.]
La espada animan los celos ,
Y el corazón el dolor. [Abrázanse y luchan. ]
FERNANDO.
Si OS igualo en valentía,
Vos en fuerza me excedéis.
No os espante , cuando veis
La razón de parte mia. [Cae debajo D, Femando,]
FERNANDO.
¡ Ah cielos! Vencido soy.
Decid , pues lo estáis agora ,
Qué os ha pasado con Flora.
FERNANDO.
Resuelto á callar estoy.
¿ Que os resolvéis en efeto ,
Si con la muerte os obligo ,
A no decirlo?
FERNANDO.
Conmigo
Ha de morir mi secreto.
Levantad ¡ejemplo raro
De fortaleza y valor I
I Alto blasón del honor!
¡ De nobleza espejo claro I
Vivid: ¡no permita el cielo
Que quien tal valor alcanza ,
Por una ciega venganza
Deje de dar luz al suelo I
Para con vos quedo bien
Con esto ; pues si sabéis
Que sé que muerto me habéis
Mi hermano, sabéis también
Que cuerpo á cuerpo os vencí ;
Y si ya pude mataros ,
Hago más en perdonaros,
Pues también me venzo á mí.
Para con el mundo nada
Satisfago , si aquí os diera
Muerte, pues nadie supiera
Que fué la autora mi espada ,
Por el secreto que ofrece
Esta muda obscuridad ;
Y en tanto que la verdad
De mi ofensor se obscurece ,
No tengo yo obligación
De daros muerte , si bien
La tengo de inquirir quién
Hizo ofensa á mi opinión.
Guardaos, si viene á saberse
Que fuistes vos mi ofensor ,
Porque en tal caso mi honor
Habrá de satisfacerse;
Mientras no , para conmigo
No solo estáis perdonado ,
Pero os quedaré obligado ,
Si me queréis por amigo.
FERNANDO.
De eterna y firme amistad
La palabra y mano os doy.
Don Fernando de Godoy ,
Idos con Dios; y pensad
Que puesto que ya la muerte
De mi hermano sucedió ,
Que más que á mi quise yo ,
Os estimo de tal suerte ,
Que trueco alegre y ufano ,
Á mi suerte agradecido ,
El hermano que he perdido
Por el amigo que gano.
Acto segundo
ACTO SEGUNDO.
Sala en el real alcázar.
ESCENA PRIMERA.
Marqués, cuando solicito
Consolaros deste mal,
Hallo que yo por igual
De consuelo necesito.
Vos perdistes un hermano ,
Yo un amigo verdadero ,
Por puya lealtad y acero
Di terror al africano;
Y advertiréis , que no yerra
La comparación que he hecho ,
Pues me defendió su pecho ,
Y mi hermano me hace guerra.
Mas ¿tenéis del agresor
Noticia? Que solamente
La pena del delincuente
Dará alivio á mi dolor.
Hasta agora se ha ignorado
El homicida; mas yo ,
Puesto que ya sucedió
El daño , y está probado
Que desnudaron los dos
Los aceros mano á mano ,
Y dar á mi triste hermano
Menos dicha quiso Dios ,
Solo me holgara , señor,
Que el agresor pareciera
Para que á vos os sirviera
Un hombre de tal valor ;
Que quien á mi fuerte hermano
Cuerpo á cuerpo matar pudo ,
Pondrá á esos pies , no lo dudo,
Todo el imperio otomano:
Y asi os pido , que los dos
Le perdonemos aquí ;
Dalde vos perdón por mí ;
Que yo se le doy por vos.
Hija de vuestro valor
Solo, y de vuestra amistad
Es tal acción. Levantad ,
Caballerizo mayor.
Pondré donde vos los pies
La boca.
Así he comenzado
A pagaros el soldado
Que darme queréis , Marqués.
Tan recto os mostráis, señor,
Que aun los intentos pagáis.
Y porque á mi cuenta hagáis
A quien debí tanto amor
Las exequias funerales ,
Las alcabalas os doy
De Córdoba.
Hechura soy
De esas manos liberales.
Pero decidme, señor ,
Si habéis perdonado ya
Al agresor.
Bien está.
MARQUÉS. [Ap,]
¡Qué justicia!
PEDRO.
«
(Ap. ¡Qué valor I) Mil años , Marqués , gocéis
Tanto favor.
Mi fortuna ,
Señor don Pedro de Luna ,
Que es vuestra también sabéis.
Don Pedro , haced prevenir
La caza al punto; que intento
Divertir mi sentimiento.
PEDRO.
Voite , señor , á servir. [ Vase.]
ESCENA II.
¿Estamos solos?
Señor ,
Solo está tu majestad.
Siempre de vuestra lealtad
Fié el secreto mayor.
Marqués, don Pedro de Luna ,
Según informado he sido ,
Con mi favor atrevido,
Y fiado en su fortuna,
Quebrantando la clausura
De mi palacio real ,
Entra á gozar desleal
De una dama la hermosura.
Pena de la vida tiene :
Mi justicia le condena ;
Mas no ejecutar la pena
Públicamente conviene ;
Que tiene deudos y amigos
Sin número , y desa suerte
Cobrara con una muerte
Vivos muchos enemigos ,
Cuando por las disensiones
De mi hermano , es tan dañoso
Ocasionar rigoroso
En mi reino alteraciones :
Y así , yo os mando , y cometo
A ese valor y prudencia ,
Que ejecutéis la sentencia
Con brevedad y secreto.
Señor
No me repliquéis ;
Obedeced y callad.
Conozco vuestra piedad ,
Mi justicia conocéis. [ Vase,]
ESCENA III.
¿ Qué justicia , qué rigor ,
Si bien se mira , consiente
Castigar tan duramente
Yerros causados de amor?
Para ejecutor cruel
. De la pena del que ha errado
Por amor ¡hao señalado
A quieo yerra más por él!
Válgale al menos conmigo
Saber la fuerza de amor ,
Ya que en su alteza el rigor
Hace inviolable el castigo.
Válgale : pecho , trazad
Como tengáis igualmente ,
Ni piedad inobediente ,
Ni ejecutiva crueldad ;.
Que entrambos fines consigo
Si algún medio puedo hallar
Con que dilate, sin dar
Enojo al Rey , el castigo ;
Porque humane el tiempo en él
Este rigoroso intento ,
Ó ponga otro impedimento
A la ejecución cruel. —
¡Ricardo!
ESCENA IV.
Señor
¿Qué dice
De esa desdicha el lugar?
Todo es sentir y llorar
Suceso tan infeiíce.
Ignórase el homicida ;
Mas es público que Flora
Fué del daño causadora.
Calla, Ricardo: en tu vida ,
Si no quieres darme enfado ,
Me nombres esa mujer.
¿Qué dices?
Esto has de hacer.
¿Estás agora enojado?
Resuelto , Ricardo , estoy.
Ni recado ni papel
De esa liviana infiel
Me des ya.
Á los cielos doy
Gracias por esa mudanza ;
Que tú sabes que yo he sido
Quien siempre te ha persuadido
Que gozases tu privanza
Sin dar que decir de tí ;
Y ya que resuelto estás ,
Para que confirmes más
Este intento , escucha.
Di.
Otra vez dicen que dio
En Córdoba , habrá dos años ,
Ocasión á grandes daños
Doña Flor , porque la halló
Su hermano (que ya sabrás
Su mucho valor) hablando
De noche con don Fernando
De Godoy.
No digas más.
¡Que tan antiguo es el mal!
Lo dicho dicho , Ricardo :
No deje este amor bastardo
En mí la menor señal.
Ya mi hermano desdichado
Es muerto : casarme quiero ;
Daré á mi casa heredero ,
Daré quietud á mi estado.
•Á doña Inés de Aragón
Quiero en palacio servir :
Que bien puede divertir
Su belleza y discreción
El más firme pensamiento ;
Y si merezco su mano ,
Nunca bien más soberano
Alcanzó el merecimiento.
Bien harás.
Para que entiendas
Que arrepentí rme no aguardo ,
Toma esa llave , Ricardo ,
Y los papeles y prendas
De Flor entrega al momento
Al fuego.
Á servirte voy.
Lleve sus cenizas hoy ,
Pues lleva su amor, el viento. [Yase Ricardo.]
ESCENA V.
DIEGO. EL MARQUÉS.
DIEGO.
{Ap. Solo está: buena ocasión
De hablarle es esta. ) Los pies.
Os beso , señor Marqués.
¡Señor don Diego!
DIEGO.
Aunque son
Tiempos tales dedicados
Solo á sentir y llorar ,
No me dejan dilatar
Esta ocasión mis cuidados.
No os encarezco , señor ,
Lo^que este caso he sentido,
Porque ambos hemos tenido
Igual causa de dolor ;
Que un hermano perdéis vos ,
Yo una hermana. ¡Á Dios pluguiera
Que de la pérdida fuera
Igual el modo en los dos !
Pues es cosa conocida
Que es más pesada y más fuerte ,
En quien es noble , la muerte
Del honor , que de la vida ;
Y no sé, cuando os contemplo
De prudencia , de nobleza ,
De justicia y fortaleza
Muro fuerte y vivo ejemplo ,
Cómo es]^posible que fui
Yo solo tan desdichado ,
Que quien á todos ha honrado ,
Solo me deshonre á mí.
Señor Marqués, Flor causó
La muerte de vuestro hermano ;
Pero vuestro amor liviano
Causa á mi deshonra dio.
Conozco vuestro poder ,
Vos conocéis mi valor ,
Del rey los dos el rigor :
Mirad lo que habéis de hacer.
Señor don Diego , testigo
Es el cielo soberano
Que de mi difunto hermano
No pudo el dolor conmigo
Lo que el pesar de haber dado
Causa , á que en su deshonor
Se hablase de doña Flor.
Bien lo mostró mi cuidado ,
Pues primero la avisé
Que no hiciese novedad ;
Primero desta ciudad
Á la justicia encargué
Que á vuestra casa guardase
Las debidas exenciones y
Y que en las informaciones
El nombre de Flor callase ,
Que del muerto hermano mió
Causa en mi de tal dolor ,
Me llevase el vivo amor
Á ver el cadáver frió.
DIEGO.
Confieso que ese cuidado
Os tengo que agradecer.
Ya sucedió : no hay poder
Que revoque lo pasado.
Mi culpa yo os la confieso ;
Pero si de amor sabéis ,
No dudo que disculpéis
Con su locura mi exceso.
Solo falta dar un medio
Con que vos tengáis seguro
Prevención en lo futuro ,
Y en lo pasado remedio.
DIEGO.
Eso intento.
Ceda pues
Mi pasión á vuestro honor ,
Á vuestra amistad mi amor ,
Mi gusto á vuestro interés.
(Ap. Supuesto que yo conmigo No ver á Flor proponía, Con lo que de balde hacia , Quiero ganar un amigo.)
Yo os doy , como caballero ,
Palabra , no solamente
De oprimir mi amor ardiente ,
Y de que tendrá primero
Nuevas de mi muerte Flor
Que indicios de mi cuidado ;
Mas de no admitir recado ,
Mensajero , ni favor
Que venga de parte suya ;
Y porque si nota ha. dado
Lo que mi amor le ha quitado ,
Mi poder le restituya ,
Haré que su majestad
Tanto y don Diego , os aumente ,
Que hecho un sol resplandeciente ,
Vuestra hermosa claridad
ilustre á Flor , y en su llama
Los rayos vuestros consuman
Los vapores que presuman
Quitar la luz á su fama.
DIEGO.
Con esos dos medios voy
Seguro , y soy vuestro amigo.
De cumpliros lo que digo
Otra vez palabra os doy.
DIEGO.
Pues porque os muestre mi pecho
Cuanto della se confía ,
Estos testigos tenía
Del daño que me habéis hecho
( Saca unos papeles y dást los, )
Tomaldos : ¡ no quiera Dios ,
Si á vuestro valor me obligo ,
Que quiera yo más testigo
Que á vos mismo , contra vos !
Pagaré esa confianza
Con amistad verdadera.
DIEGO.
T la vuestra hasta que muera
Vivirá en mi sin mudanza. [Kafwe.]
Calle.
ESCENA VI.
{ Válgate Dios , confusión
Y embeleco de Sevilla !
¿Es posible que se encubra
Don Fernando tantos dias ,
Sin que ni deudos ni amigos
Del me hayan dado noticia?
Mas es la corte , y en ella
Estas manas son antiguas.
Un hombre conozco yo
Que es tahúr , y desde el día
Que á un desdichado inocente
En el garito emprestilia ,
Se va al de otro barrio , que es
Como pasarse á Turquía :
Cursa en él hasta pegarle
A otro blanco con la misma ,
■
It
Y va visitando asi
Por sus turnos las ermitas ;
Y en acabando la rueda ,
Se vuelve á la más antigua ,
Donde , como los tahúres
Se trasiegan cada día,
Ó no va ya su acreedor ,
Ó él hace del que se olvida ,
Ó tiene conchas la deuda ;
Del tiempo largo prescripta.
ESCENA VIL
FERNANDO , de peregrino, ENCINAS.
FERNANDO.
{.Ap, Encinas está á la puerta
De Flor, y no pronostica
Estar en ella seguro
Mal suceso á mis desdichas. )
¡Hidalgo!....
¿Quién es?
FERNANDO.
Un hombre
Que saber de vos querría
Si vivís en esta casa.
¡Señor! Seiíor de mi vida I
¿Es posible que te veo?
FERNANDO.
Quedo. ¿No me conocías?
Tu voz conoció el oído ;
Que no tu cara la vista :
Tanto el disfraz desfigura.
FERNANDO.
Huélgome ; que algunos días
Importa á ciertos intentos
Andar oculto en Sevilla.
¿No me dirás qué te has hecho ?
¿Así te vas y me olvidas?
¿ Á Encinas con la traspuesta ?
¡ Luego querrás que no diga
De los cordobeses mal I
FERNANDO.
Mal discurres, cuando admiras
Mi ausencia y estos disfraces ;
Que en tanto que se averigua
Quién fué del valiente hermano
Del Marqués el homicida ,
Me he de ocultar ; que haber sido
Yo amante de Flor me indicia
De culpado : y así , quiero
Que en este caso me digas
Lo que pasa , qué hay de Flor ,
Y qué se dice en Sevilla.
Como vino la miañana ,
Y tú , señor , no venías ,
Salí á buscarte , ofreciendo
Á Dios en hallazgo misas.
Hallé toda la ciudad
Alborotada y sentida
De la muerte de don Sancho ;
Y que el vulgo discurria •,
Ignorando el agresor ,
Si bien la fama publica ,
Que fué doña Flor la causa.
De aquí tomó la malicia
Ocasión de divulgar
La que en Córdoba ella misma
Dio por tí , agora há dos años ,
Á semejantes desdichas.
Mas no por esto , á su casa
Se ha atrevido la justicia :
Del lastimado Marqués
Prevención bien advertida ;
Aunque della , y de no haber
Faltado algunos que digan ,
Que el Marqués mismo ayudó
Á escaparse al homicida ,
Y que ha pedido á su alteza
Que de perdonar se sirva
Al delincuente , hay algunos
Maliciosos que colijan ,
Que quitaron á su hermano
Por orden suya la vida ,
Por celos de doña Flor :
Gongetura que confirman
Las circunstancias , pues fué
Sobre hablarla la mohina.
Este es el punto en que están
Estas cosas : de las mias
Sabrás .que, desesperado
De no hallar de tí noticia ,
Y apretado , Dios lo sabe ,
De la pobreza enemiga ,
Me resolví, y hoy de Flor
Vine á saber si sabía
De tí , y pedir que socorra
Mi necesidad esquiva.
Hállela triste , y hallé
Que su noble hermano habia
Tripulado los sirvientes,
Del juego de amor malillas.
Entró don Diego , y hallóme
Con ella ; mas no hay quien finja
Artificiosos remedios
En desgracias repentinas,
Como la mujer. Al punto
Le dice Flor , que yo habia
Tenido, de que buscaba
Un escudero , noticia ,
Y entré , por estar sin dueño,
Á pedir que me reciba.
Conocióme; que los dos
En la edad poco entendida
En Córdoba hicimos juntos
Más de dos garzonerías ;
Y con esto quiso Dios
Que, ó nunca supo, ó se olvida
De que he sido tu criado ,
Y el ser de su patria misma
A justa piedad le mueve ,
Y á recebirme le obliga.
Quedé por criado al fin
De don Diego de Padilla ,
Si tan suyo como debo ,
Tan tuyo como solía.
FERNANDO.
¿ Que el Marqués pidió á su alteza
El perdón del homicida?
Asi dicen.
FERNANDO.
(Áp, I Gran valor!
¡Por cuántos modos me obliga!)
Y el rey , ¿ qué le respondió ?
Con severidad esquiva
Dijo solo : a Bien está. »
Ya conoces su justicia.
FERNANDO.
¿ Bien está ? Pues no está bien.
En fin , ¿ es don Diego , Encinas ,
Tu dueño?
Desde hoy acá;
Más tu teniente dirías
Mejor. Ya yes , fué forzosa
La ocasión.
FERNANDO.
Que lo prosigas
Lo es también , por evitar
Sospechas.
Bien advertida
Prevención.
FERNANDO.
Y porque salgas
Del empeño en que estos dias
Te habrás puesto , esa cadena
Recibe.
[ Dale una de las que le dio el Marqués. ]
Señor ¿es fina?
FERNANDO.
¿No lo parece?
En el pobre
Pasa el oro por alquimia.
FERNANDO.
Si quien me la dio supieras,
Su valor no dudarías.
¿Fué mujer?
FERNANDO.
No , sino un hombre
Á quien le debo la vida.
¿ Cómo , señor ?
FERNANDO.
Más espacio
Quiere el caso. Agora mira
Si puedo , porque me iuiporta ,
Hablar á Flor.
¿No decías
Qué renunciabas su amor?
FERNANDO.
Y otra vez lo digo , Encinas.
Otro es mi intento.
Pues entra ;
Que agora no hay quien lo impida;
Que no tienen más criado
Que á mí. Sal presto, y evita
El peligro de su hermano;
Que yo me pongo en espía.
FERNANDO.
Ardiendo y temblando llego
Á mi adorada enemiga ;
Que si mis celos me enojan ,
Su enojo me atemoriza. [ Vanse.]
Sala en casa de D. Diego.
ESCENA VIII.
DOÑA FLOR , y luego DON FERNANDO.
¿Es posible que el Marqués
Ni me vea, ni me escriba?
¡Cielos! ¿Se venga celoso,
Ó agraviado se retira? [ Sale D. Fernando. ]
¿ Qué es esto ? ¿Quién es ?
FERNANDO.
Es , Flor,
Quien de lo que ser solia
Solo tiene la memoria ,
Porque de infierno le sirva.
¿Es don Fernando?
FERNANDO.
¿Hasta agora,
Cruel, no me conocías?
¿ Tan del todo tu mudanza
De mi firmeza te olvida?
¿ Es posible que en un pecho
Á quien noble sangre anima ,
Ya que la mudanza- cupo ,
Quepa también la mentira?
Falsa , ¿ por qué me engañaste ?
¿Por qué el infelice dia
Que , tras de tantos de ausencia ,
Llegué más firme á tu vista ,
No me distes desengaños,
Que remedian , si lastiman ,
Aprovechan , aunque ofenden ,
Y aunque atormentan , obligan ?
Hiciéraslo si me quieres,
Porque guardase la vida,
Y si no , porque dejasen
De cansarte mis porfías.
¿Fué más cordura obligarme
Con tus palabras fingidas
Al peligro en que me viste ,
Y á la desgracia que miras ?
Mi^s ¿ cómo fueras ingrata ?
¿Cómo fueras enemiga ,
Cómo mujer , si no fueras
Contraria á la razón misma ?
Basta, don Fernando, basta;
Que te engañas si imaginas ,
Anticipando tus quejas,"
Cerrar el paso á las inias.
Si tú me cumplieras , falso ,
La palabra prometida ,
Mi fama y tu amor gozaran
Más quietos y dulces dias.
El secreto me juraste ,
Y al primer lance , perdida
Ó la memoria ó la fé ,
¿Me ofendes y lo publicas?
' DON FERNANDO.
¿ Yo k) he publicado ?
Sí;
Que lo mismo es que lo digan
Las obras que las palabras.
¿ Tu lengua , aleve , podia
Decir más claro tu amor,
Que lo dijo vengativa
Tu espada , locos tus celos ,
Precipitadas tus iras ?
FERNANDO.
I Bien por Dios! Lo que hice yo
Para obligar , ¡ desobliga !
Para disculpar las tuyas
¿ Finges , falsa , culpas mías ?
Saqué la espada callando ,
Puse á peligro la vida
Por no descubrirme á quien
Conocerme pretendía ,
Solo por guardarte así
El secreto , i y tú lo aplicas
Á lo contrario! iQué clara
Se conoce tu malicia !
Evitaras el peligro ,
Pues la resistencia vias ,
Que á mayor publicidad
Daba ocasión tan precisa.
Dejaras el puesto, huyeras;
Que pues no te conocían ,
Nada perdieras en ello.
FERNANDO.
Sin duda mi sangre olvidas.
Ser secreto prometí ,
No cobarde; que no habia
De aceptar quien nació noble
Cosas que lo contradigan.
No importa no conocerme;
Que yo á mí me conocía ,
Y la misma sangre noble
Es fiscal contra sí misma.
Y si tú me conociste ,
¿ Qué más ocasión querías ?
¿ Hay más mundo para mí ?
¿Hay más honra? ¿Hay más estima?
Conmigo nada perdieras ,
Si por mi opinión lo hacias.
FERNANDO.
Conocida era la fuga ,
La intención no conocida ;
Y acción que es mala por sí ,
En duda la aplicarías
A lo peor : claro está ;
^ Que conozco mi desdicha.
Y dada ya la sospecha
De que tu amor merecia
Quien contigo á tu ventana
De noche hablaba , ¿ no miras
Que á nadie infamara más ,
Huyendo yo , que á tí misma ,
Pues con causa te acusaran
De que á un cobarde querías ?
¿Ves mi razón? ¿Ves tu afrenta?
¿Ves cómo quedas vencida?
¿Ves cómo de culpas tuyas
Hoy nacen las penas mías?
Tus engaños cometieron
El delito que me aplicas ;
Que á no tener otro amante,
Y á no decir , fementida ,
Que eras quien fuiste , no hubiera
Sucedido esta ruina.
¿ Yo otro amante ?
FERNANDO.
Y aun querido ;
Que nadie , sin que le admitan ,
Celoso guarda la calle,
Furioso arriesga la vida.
Desdeñado un poderoso ,
Convierte el amor en ira.
FERNANDO.
En vano para conmigo
Falsas disculpas maquinas.
Quédate por siempre , ingrata ,
Liviana , aleve , fingida ,
Mudable , tirana , fiera ,
Tigre hircana y sierpe libia ;
Quédate; que solo vine
Á exhalar las llamas vivas
Que , de tu ofensa engendradas ,
Dentro de mi pecho ardian ,
Con decirte sola á tí
Tus infamias, tus mentiras,
Mudanzas y liviandades ,
Ya que el ser quien soy me priva
De romper , con publicarlas ,
La palabra prometida ;
Que yo ofendido la guardo ,
Y tú obligada la olvidas ;
Y así para no ver más
Falsedades tan indignas
De quien eres y quien soy,
No me verás en tu vida. [Quiere irse.]
¡ Vete , ocasión de mis males ,
Vete I y los cielos permitan
Que ni el eco de tu nombre
Vuelva otra vez á Sevilla !
FERNANDO.
¡Cómo, traidora, te huelgas
Que de tu amor me despida !
¿ Mi nombre ofende tu oído ,
Y mi presencia tu vista ?
Pues ¡ vive Dios , que |>or eso ,
Aunque arriesgara mil vidas,
He de ser eternamente
Una sombra que te siga ,
Porque me vengue en lo mismo
Con que á venganza me incitas!
Pues yo , si en eso te vengas,
Sabré hacer
ESCENA IX.
ENCINAS. Dichos.
Señora , mira
Que viene tu hermano.
lAy triste I
Vete , Fernando.
FERNANDO.
Enemiga ,'
Mi muerte y la tuya espero.
Pues duélete de la mia.
Vete, señora á tu cuarto,
Y tú, señor, te retira
A mi aposento.
¿ Veré ,
Antes que muera, algún día
Que por tu causa no tenga
Alborotos y desdichas?
FEENANDO.
Y yo ¿ sin mudanzas tuyas
Veré alguno? [ Vase Doña Flor,]
Señor, mira
Que llega don Diego.
FERNANDO.
Llegue ,
Y ¡ á sus manos vengativas
Muera yo , Encinas, primero
Que á las de su hermana viva !
Acaba ; que á toda ley
Es bueno guardar.la vida. [ Vanse,]
Sala en casa de Doña Ana.
ESCENA X.
¿Hácele Flor soledad ?
Mal puedo, señora mia,
Sentirla eu tu compañía.
Pagas, Inés, mi amistad.
Solo siento la tristeza
Que con mi ausencia padece.
A fé que no la merece.
Es pensión de su belleza. —
Pero ya viene el Marqués.
fiíen su palabra ha cumplido.
ESCENA XI.
EL MARQUÉS. Dichas.
Alegre y desvanecido
Vengo á serviros.
Los pies
Os beso por tal favor.
Comenzad pues á mandarme ;
Que si queréis obligarme
Ese es el medio mejor.
Pedido me habéis que os vea :
Advertid, doña Ana hermosa,
Qae no ha de ser para cosa
Que muy difícil no sea.
La nobleza y cortesía
Que en vos celebra la fama ,
Porque es mujer la que os llama ,
Disculpara su osadía ;
Y eso mismo me asegura
Que tendrá en esta ocasión
Efeto mi pretensión,
Y mi esperanza ventura.
Señor Marqués , doña Flor,
En cuyo constante pecho
Inhumano estrago han hecho
Vuestra ausencia y vuestro amor,
Como os habéis retirado
Tan del todo de sus ojos ,
Que aun no alivia sus enojos
De parte vuestra un recado ,
Está oprimida de isuerte ,
De pesar y sentimiento ,
Que perdido el sufrimiento ,
Pide el remedio á la muerte.
Yo , que estimo su amistad
Y en vuestra nobleza fio,
He tomado á cargo mió
Amansar vuestra crueldad.
Merezca una vez siquiera
Veros el rostro , por ser
Vos noble y ella mujer,
Y yo , Marqués , la tercera.
{Ap. ¡Ay Flor! bien saben los cielos
Que á tantos rayos de amor,
A no resistir mi honor ,
No resistieran mis celos.
Di mi palabra ; i maldiga
El cielo al necio imprudente
Que con enojo presente
A. lo futuro se obliga ! )
Señora , lo que pedís ,
A ser difícil lo baria ;
Mas es, por desdicha mia,
Imposible.
¿Qué decís?
Digo
ESCENA XII.
DIEGO Y ENCINAS, quedándose á la puerta,
sin ser vistos. Dichos.
ENCINAS. [Aparte á D. Diego.]
Pues señor , ¿ así
Te cuelas?
DIEGO.
Ya á la impaciencia
Se rindió la resistencia :
Mas el Marqués está aquí.
En Cantalapiedra has dado.
DIEGO.
Quedo. Pues no me han sentido ,
Quiero aplicar el oido ;
Que á celos toca el cuidado.
Según esto , no os espante
Mi resolución.
Señor
Tratarme agora de amor
Es ablandar un diamante.
Acabad ; cesen enojos :
No puedan tanto los celos.
DIEGO. [Ap,]
I Por Dios , que le ruega ! ¡ Cielos !
¿ Tal vienen á ver mis ojos ?
Doña Ana , en vano os cansáis.
Rogado ¿os endurecéis?
No á la sangre que tenéis
La condición conformáis.
•
DIEGO.
Ello es cierto.
BfARQUÉS.
Lo que os pido
Es que no me tratéis más
De esa materia.
' Jamás
Me hubiera yo persuadido ,
Si no lo llegara á ver ,
Y aun lo dudo aunque lo toco ,
Que con vos puedan tan poco
Los ruegos de una mujer.
¿No daréis, Marqués, lugar
Á las disculpas siquiera ?
Esto es justo.
Yo lo hiciera,
Si me pudiera mudar.
¡Maldiga Dios á don Diego,
Que á una determinación
Tan cruel dio la ocasión I
ENCINAS (Ap. á D. Diego,)
¿Oyes esto, señor?
DIEGO.
¿Luego
El Marqués, por celos mios
La trata con tal rigor?
Ahora bien : ya que el amor
No ayuda mis desvarios ,
Á un engaño me apercibo
Con que, pues no soy dichoso,
Lo que no alcance amoroso ,
Alcanzaré vengativo.
Aquí me importa que des
Á entender, que eres criado
Del Marqués.
Ese cuidado
Me deja , que fácil es ;
Que pues hasta aquí por tuyo
No me conocen , saldré
Con él , y así pasaré
Plaza de criado suyo.
DIEGO.
Pues al punto que él se ausente
Vuelve á entrar , y de su parte
Estos doblones reparte [Dale un bolsón,]
En la familia sirviente
De doña Ana ; y al que fuere
Más codicioso, dirás
Que el Marqués le ofrece más ,
Porque esta noche le* espere
Á la puerta de doña Ana ;
Que á deshora quiere hablalic:
Y el secreto has de áhcargalle.
No será tu industria vana
Por mi parte
DIEGO.
Bien de ti
Sé lo que puedo fiar.
Yo quiero , por no causar
Sospechas , irme de aquí ,
Pues no me han visto. [ Vase.]
Bien sé
Que á doña Inés de Aragón
Servís ya.
Y en su afición
Vive contenta mi fé ;
Mas con todo , si pudiera ,
Os dejara más gustosa.
Nunca os pediré otra cosa ,
Pues he errado la primera.
¿Qué decís? Perdón os pido,
Y que os quejéis de esa suerte,
Si en mí pudiera la muerte
Lo que vos no habéis podido. [ VaseJ]
ESCENA XIII.
¡Terrible rigor I
Inés, .
Quédate con Dios.
¿Aquí
Estabas, Encinas?
Sí;
Que vine con el Marqués.
¿Tues qué? ¿Le sirves?
. ENCINAS.
Y soy
Quien priva más en su pecho.
Dime, Enciiias , ¿ qué se ha hecho
Don Fernando de Godoy ?
ENCINAS^ [Volviéndose hacia la puerta.]
¿Qué? ¿ Me llama el Marqués? Sí.
Ya voy i Qué presto mé echó
Menos ! Juráralo yo :
No vive un punto sin mí.
Perdonad; hasta otro dia. [Vase,]
Buen gusto tiene el Marqués.
DONA INÉS,
Siempre con señores es
Feliz la bufonería. [ Yanse,]
Sala en el real alcázar.
ESCENA XIV.
PEDRO
i Negocio tiene conmigo ,
Cuando le da la afición
De doña Inés de Aragón
En mí un oculto enemigo?
Él la sirve, y yo en secreto
La gozo , y he de callar,
No se venga á sospechar
El delito que cometo.
; Gran tormento ! Mas él viene.
ESCENA XV.
i Señor don Pedro !
PEDRO.
En cuidado,
Señor Marqués, un recado
De parte vuestra me tiene
¿Hay en qué os sirva ?
Creed
Que pago vuestra amistad ,
Y sé con la voluntad
Que en todo me hacéis merced.
Hoy ha llegado un correo
(Ya lo sabréis) de Granada ,
De la muerte desdichada
De don Miguel Carabeo ,
Nuestro general valiente ;
Y al punto , para ocupar
Tan importante lugar,
Hallé que era conveniente
Vuestra persona : mirad
Si os disponéis á acetallo ,
Porque quiero consultallo
Luego con su majestad.
( Ap. Con este piadoso medio Quiero dilatar su muerte ; Porque entre tanto la suerte Le disponga otro remedio. )
PEDRO.
( Ap, Darme lo que yo no pido ,
No teniéndole obligado , .
Cuando sé que á nadie han dado
Cargo que no haya pedido ,
No es por bien. ¿Qué fin tendrá
En ausentarme el Marqués?
Celos no de doña Inés ;
Que oculto mi amor está.
Mi poder y su mudanza
Teme sin duda ; alejarme
Quiere del rey, por cortarme
El hilo de mi privanza. )
Conozco la obligación ,
Marqués , en que me ponéis ;
Mas advertid , que daréis
De quejas justa ocasión ,
Dándome lo que podrán
Pretender mil caballeros ,
Cuyos valientes aceros
Terror á los moros dan.
Yo vivo alegre en mi estado :
Ni más grande , ni más rico
Quiero ser, y así os suplico
Me tengáis por excusado.
lUROUBS.
( Ap. ¡ Triste de vos , que os perdéis ! ) Esto al servicio conviene
Del Rey.
PEDRO.
Sin número tiene
Soldados en quien podéis
También como en mí , el bastón
Emplear.
XARQUés.
Decid ¿en quién?
PEDRO.
En el señor de Bailen.
XARQués.
Parte á servir á Aragón.
PEDRO.
En don Sancho Marmolejo.
Lleva á Francia la embajada.
PEDRO.
En don Francisco de Estrada.
Está enfermo y es muy viejo.
PEDRO.
En don Fernando Manrique.
Ocupaciones forzosas
Son las suyas en las cosas
Del infante don Enrique.
Yo , en fín , lo he mirado bien :
No me arguyáis ; aceptad
El cargo y mi voluntad ,
Y advertid que os está bien.
PEDRO.
Más parece que os tíbnviene
A vos , según me apretáis.
En eso no os engañáis ;
Que quien es mi amigo tiene ,
Don Pedro , en mi corazón
Tanta parte , que deseo
Como propio, lo que veo
Que ha de aumentar su opinión.
PEDRO.
Yo agradezco la amistad ;
Pero os advierto, Marqués,
Que para mi no lo es.
( Áp \ Oh quién pudiera !.... ) Mirad
Que os aconsejo
PEDRO.
No habléis
Misterioso. [Ap, En su porfía
Crece la sospecha mia. )
Y para que no os canséis ,
Por último desengaño
Digo, que estoy satisfecho
De que trazáis mi provecho ;
Pero yo quiero mi daño.
MARQUÉS. [Áp.]
Cuanto resiste obstinado^
Tanto piadoso deseo
Remedialle , porque veo
Que yerra de enamorado.
PEDRO.
¿ Mandáis otra cosa ?
En esto
Pido solo que os miréis ,
Y adiós.
PEDRO. [Áp.]
Pues vos me queréis
Quitar del dichoso puesto
En que con el rey estoy,
Yo del vuestro os quitaré.
MARQUÉS. [ApJ]
De la muerte os libraré ,
Ó no seré yo quien soy.
Acto tercero
ACTO TERCERO.
CaUe.
ESCENA PRIMERA.
DIEGO Y ENCINAS, dt mche,
DIEGO.
Solo aquel que tu hidalgo^ nacimiento,
Tu fuerte corazón , tu entendimiento
Y honrado proceder como yo sabe ,
Confiara de ti caso tan grave.
Tu confianza á mucho más me obliga.
DIEGO.
i Permita amor que mi intención consiga !
Estará puntual el escudero.
I Qué gran negociador es el dinero !
Cercáronme al partir de los doblones ,
Como á la flor la banda de abejones.
Con cada escudo que á cualquiera daba ,
ün ojo á los demás se les saltaba ;
Mas éste á quien di parte de tu intento ,
No vi mirón de pintas más atento.
Veré si aguarda. [Vase.]
DIEGO.
Ayuda , noche oscura ,
A quien vengarse de un desden procura.
Pues doña Ana al Marqués adora , intento ,
Fingiendo serlo , entrar en su aposento,
Donde , lo que no amor, me dé el engaño.
Loco estoy : remediar quiero mi daño ;
Y á quien le pareciere exceso grave ,
No me condene , si de amor no sabe.
ESCENA II.
ENCINAS , que vuelve hablando con ÜN ESCUDERO.
DIEGO.
ENCINAS. [Al Escualo,]
Pues sabéis su poder y su privanza ,
Tened de grandes premios confianza ;
Mas sabedle obligar.
¡ Cómo ! La vida
En servirle daré por bien perdida ,
Porque de liberal y agradecido
Tiene el nombre que nadie ha merecido.
BNCmAS.
Llegad.
¿Es el Marqués?
Sí.
Señor mió ,
¿Qué me queréis mandar?
IM)N DIEGO.
De vos me fío ,
Y vos fiad de mi.
Dejad rodeos ,
Y probad en mis obras mis deseos.
DIEGO.
Doña Ana ¿está acostada?
Y recogidos
Todos en casa ya.
DIEGO.
Sin ser sentidos ,
Los dos hemos de entrar en su aposento.
¿Qué pretendéis?
DIEGO.
Sin preguntar mi intento
Lo haced , para obligarme deste modo ,
Que mi poder os sacará de todo.
Por él lo hacéis , y él mismo os asegura.
No repliquéis ; que os busca la ventura.
Yo temo
ENCINAS. [Áp, á D, Diego.]
El carro gruñe, importarla
Untarlo.
DIEGO. [Áp. á Encinas.]
Hoy repartí cuanto tenia.
¿ Tienes dinero tú ?
No tengas pena :
Suplir puede la falta esta cadena ,
Que me dio un amo á quien serví primero.
[Da la cadena á D. Diego, y éste al Escudero.]
DIEGO.
Pagaros parte de mi deuda quiero.
Tomad.
¿Á quién no venceréis? Gallando
Venid.
DIEGO. [Áp.]
Las luces mataré en entrando.
¡ Dios nos saque con bien !
DIEGO.
Si los criados
Yiéredes por ventura alborotados,
Y quisieren entrar, vos en mi nombre
Los detened y amenazad.
No hay hombre
En esta casa , que por vos no muera.
ENCINAS. [Ap.]
I Qué engañado se hallara quien lo hiciera I
[ Vanse.]
Sala en el real alcázar.
ESCENA IIL
No puede en esta ocasión
Ocupar persona alguna ,
Como don Pedro de Luna
De general el bastón ;
Que vistos y examinados
Los demás en quien podéis
Emplearle , los tenéis
Donde importan ocupados ;
Y la valerosa espada
De don Pedro solamente
Basta á ceñiros la fírente
Con el laurel de Granada.
•
Las órdenes que yo os doy
¿Ejecutáis de esa suerte?
Dispuesto á darle la muerte ,
Gomo habéis mandado , estoy ;
Mas por la nueva ocasión
Os le consulto de nuevo.
Marqués, la piedad apruebo;
Condeno la remisión.
Vos mandáis que con secreto
Le mate; y bien podéis ver
Que no es fácil disponer
Con brevedad el efeto :
Y asi , en mí la dilación
No nace de resistencia ,
Mas de buscar con prudencia
El tiempo á la ejecución ;
Fuera de que , bien mirado ,
Alguna vez el rigor
De la justicia, señor,
Cede á la razón de estado.
Es así.
Pues siendo así,
¿Dónde podrá la razón
Derogar la ejecución
De la ley, mejor que aquí?
Con justa causa lo infiero ,
Porque no es más conveniente
Castigar un delincuente ,
Que ganar un reino entero.
Demás de que., no os priváis
Asi de cumplir con todo ;
Que el castigo de este modo
Diferís , no perdonáis ;
Y pues que con ausentalle
El delinquir cesará ;
Allá aprovecha , y acá
No daña el no castigalle.
Tiene en mi tanto valor
Ver en vos esa amistad ,
Que se da , á vuestra piedad
Por vencido, mi rigor.
Vaya don Pedro á Granada ;
Goce el honroso haston ,
Más por vuestra intercesión
Que por su valiente espada.
Es el más alto favor
Que de vuestra majestad
Recihi jamás.
Alzad,
Mi mayordomo mayor.
Hechura soy vuestra.
Quiero
Teneros siempre á mi lado ;
Que paes el mundo me ha dado
Renombre de justiciero ,
Por merecerle mejor,
Sin que el exceso me dañe,
Es bien que en todo acompañe
Vuestra piedad mi rigor.
ESCENA IV.
PEDRO. Dichos.
PEDRO. [Ap.]
En estando solo el rey
Le daré del caso cuenta ;
Que pues derribarme intenta ,
La defensa es justa ley.
Don Pedro viene.
PEDRO*.
Los pies
Me dé vuestra majestad.
Mi general , levantad.
PEDRO. [Ap.]
I Qué clara muestra el Marqués
Su envidiosa emulación !
Luego OS partid á Granada ;
Que importa allí vuestra espada.
PEDRO.
{Ap. Tomada resolución ,
No hay replicar , más cordura
Es mostrarme agradecido.)
De nuevo los pies os pido ,
Donde hallé tanta ventura.
UNO. [Dentro.]
Detente, mujer, aguarda.
ESCENA V.
DOÑA ANA , con manto. Dichos.
Los oidos y las puertas
Ha de tener siempre abiertas
Un rey que justicia guarda.
— Rey poderoso y sabio,
Recto , noble ,. católico y prudente ,
Castigo del agravio ,
De la virtud amparador valiente ,
A quien, por ser tan justo y tan severo,
Propios y extraños llaman justiciero :
Yo soy, señor invito ,
Doña Ana de León , que los blasones
De mi estirpe acredito
—i !■
Con montañesas bandas y leones :
De aquel árbol soy rama ; siempre en ellas
Fulminaron desdidias las estrellas.
Don Femando de Castro,
Asombro de las huestes otomanas ,
Que á piras de alabastro
Da presunción con sus cenizas vanas,
Me dio el ser y la dicha que importuna
Mira al merecimiento la fortuna.
Su fin arrebatado
Me dejó solo en orfandad funesta
Para elegir estado ,
No la prudencia, si la edad dispuesta;
Y asi mi juventud poco entendida
Pasaba en muda confusión la vida ,
Cuando no sé qué sino ,
Qué adversa estrella , qué planeta airado,
Para mi mal , previno
Que al marqués don Fadrique , ese que al lado
Vuestro es Atlante desta monarquía , ,
Me fuese á visitar, á instancia mia.
Para un intento ajeno
Le llamé, bien lo sabe. ¡Quién creyera
Que allí el mortal veneno
De mi opinión y honestidad bebiera I
Bien dicen I que la suerte está constante
En tablas esculpida de diamante.
Despidióse , encubriendo
Su aleve intento, y ya determinado
Para el delito horrendo ,
Se encomendó á la industria de un criado ,
Y por su astuta mano , de los mios
Con dones conquistó los albedrios.
¿Cómo es posible , cómo ,
Guando ostentáis la rigurosa espada ,
Desde la punta al pomo
De incesable suplicio ensangrentada ,
Que incurra en más culpable atrevimiento
Quien más de cerca mira el escarmiento?
Las cumbres ya del polo
Pisaba de traición la negra autora ,
y yo en mi lecho solo
Los rayos aguardaba de la aurora ,
Bañándome las urnas de Morfeo
En las dulces corrientes del Leteo ,
Guando el Marqués tirano
Mis castas puertas abre, poco fuertes
Á su pródiga mano ,
Que esparce dones y amenaza muertes
A la familia vil , mientras al dueño
Vuestra justicia aseguraba el sueño.
Oculto de mi fama
El robador en la tíniebla obscura ,
Llegó á mi honesta cama.
I Ojalá fuera triste sepultura ,
Y publicara la inscripción sangrienta
Al mundo antes mi fin , que yo mi afrenta !
De sus brazos apenas
Sentí el inusitado atrevimiento ,
Guando con voces llenas
De confusión , temor, duda y tormento ,
Pido favor, pregunto quién me ofende :
Nadie responde , nadie me defiende.
Solo el Marqués aleve ,
En baja voz , que al fín , como traidora ,
Tímido aliento mueve ,
«El marqués don Fadrique , soy, señora , »
Dijo ; y porque á defensas me apercibo ,
Fuerzas aplica á su furor lascivo.
Yo á su apetito ciego
Culpo humilde , resisto valerosa ;
Enternecida ruego , •
Amenazo cruel , lloro amorosa ;
Vuestro rigor le traigo á la memoria ,
Ultima apelación de mi Vitoria.
Ni amenazas, ni quejas,
Ni ruegos penetraron solo un grado
Por las sordas orejas
Al pecho en sus intentos obstinado ;
Antes daba á su indómita violencia
Más insano furor mi resistencia :
Al fín , su fuerza mucha ,
Débil mi cuerpo , mi defensa poca ,
En la prolija lucha
Al pecho aliento y voces á la boca .
Negaron : lo demás , si es bien contarlo ,
La vergüenza lo dice con callarlo.
Luego el traidor Tarquino
Me dejó en cambio la tiniebla obscura ;
Yo , con el desatino
De tan incomparable desventura ,
Á tener al ladroíi tiendo los brazos ,
Y á vanas sombras doy vanos abrazos.
Así quedé llorando
Sin mi culpa el ajeno desvarío ,
La suerte blasfemando
Que á un tirano poder sujetó el mió ;
Solo ya el pensamiento en mi venganza ,
Fundo en vuestra justicia la esperanza.
I Justicia , rey, justicia 1
Muestre tanto más vivos sus enojos ,
Cuanto es más la malicia
Del que sus aras ofendió á sus ojos ,
Pues vibra Jove el rayo vengativo
Más ardiente al peñasco más altivo.
i Pruebe el desnudo acero
Este que al cielo se atrevió gigante !
Y el nombre justiciero ,
Que en el delito despreció arrogante ,
Ta que no fué bastante á refrenallo ,
(Baste para vengarme y castigallo!
Por el sagrado laurel
Que os ciñe la frente altiva ,
I Así coronada viva
Infínitos años del !
Que es engaño y falsedad
Cuanto ha dicho.
¿Podrá ser,
Gran señor, que su poder
Obscurezca mi verdad ?
No , doña Ana ; mi corona
Fundo en tener la malicia
Refinenada. En mi justicia
No hay excepción de persona.
¡ Ah de mi guarda !
Creed,
Gran señor.....
Marqués , callad.
En juicio vos le acusad ;
Yos en juicio os defended.
ESCENA ¥1.
Guardas. Dichos.
6UAB0AS.
¿Qué mandáis?
Vaya el Marqués
Preso al cuarto de la torre.
PEDRO. [Ap,]
La fortuna me socorre ;
Moved , venganza , los pies.
La ocasión tengo en la mano
Para acumularle agora ,
Que él , por los celos de Flora
Hizo matar á su hermano.
¿ Cómo y doña Ana , ha cabido
Tan gran traición en tu pecho ?
¿Cómo á negar lo que has hecho ,
Tirano, te has atrevido?
Ella está loca.
Él se fia
En su poder.
Brevemente
Haré mi verdad patente.
Y yo probaré la mia. [Kansc.]
Calle.
£8GEHA Vn.
DIEGO. ENCINAS, de donado francisco,
con anteojos.
¿Voy bueno?
DIEGO.
Encinas , advierte
Si es tu deuda conocida ,
Pues cuando puedo mi vida
Asegurar con tu muerte ,
Tanto de tu pecho ño ,
Que dejo en esta ocasión
En tu lengua mi opinión,
Y mi vida en tu albedrío.
De hidalgos padres nací
En Córdoba ; tú lo sabes ,
Y que de mil casos graves
Honrosamente salí.
Fuera de que te asegura
Este disfraz y mi ausencia.
Si á tan dura contingencia
Viniese mi desventura ,
Que me prendiesen , de mí
Puedes fiar, que primero
Mi pecho al verdugo fiero
Diera mil almas , que un si.
DIEGO.
La vida á entrambos nos va.
Gran yerro, por Dios, hiciste.
¿Cómo, di, no previniste
Lo que sucediendo está?
DIEGO.
No pensé que resistiera
Doña Ana, cuando emprendí
El engaño; antes creí
Que alegre tálamo diera
Ai Marqués. Yime en sus brazos,
Toqué marfiles bruñidos.
Gusté labios defendidos
Y gocé esquivos abrazos :
Creció el apetito, el fuego,
El furor Lo mismo hiciera
Si la espada al cuello viera,
Ó el amor no fuera ciego.
Él fué bocado costoso ;
Mas paciencia, y al reparo;
Que Adán lo comió más caro,
Y á la fé menos costoso.
DIEGO.
TÚ , mi hermana, y yo no más ,
Sabemos que me has seryido :
Con que vivas escondido
Estoy seguro , y io estás.
Eso importa , y la mancilla
Caiga en el pobre Marqués.
DIEGO.
Poderoso, Encinas, es,
Y saldrá al fin á la orilla.
Y la verdad le valdrá.
DIEGO.
Y á nosotros la prudencia , .
La industria y la diligencia.
Adiós : que desta se va
Fray Bartolo. Hasta la vuelta
Me arroja tu bendición.
Mas escucha ese pregón ;
Que anda la corte revuelta.
ESCENA VIII.
ÜN PREGONERO, dentro. Dichos.
PREGONERO. [Dentro.]
« El rey, naestro señor, promete dos mil ducados
» á quien entregare preso á Juan de Encinas, natural
» de Córdoba ; y á él mismo , si se presentare , con
» perdón de todos sus delitos ; y manda que nadie le
» ampare ni encubra , pena de la vida. Mándase pre-
p gonar porque, etc.»
¿Qué dices del pregoncete
Y de los dos mil ?
DIEGO.
De prisa
Debe de andar la pesquisa.
Encinas , amigo , vete.
ENCINAS.^
¡ Dos mil ducados y venne
Seguro de esta aflicción I
¡ Por Dios , que es gran tentación !
Muy cerca está de vencerme.
DIEGO.
¿Qué es lo que dices?
Si puedo
Pescar esta cantidad
Y vivir coD libertad ,
¿Quién me mete en tener miedo ,
Andar retirado y solo,
Fugitivo , alborotado ,
Bandido y sobresaltado ,
Hecho el hermano Bartolo?
Señor, perdona: allá va
Tu disfraz y tu dinero. [Hace que se desnuda.]
DIEGO.
¿Estás loco? Tente.
. ENCINAS.
Quiero ,
Pues Dios su mano me da ,
Verme libre de pobreza
Y justicia.
DIEGO.
¿ Esta es lealtad ?
¿ Esta es ley ?
La caridad ,
Señor, de si misma empieza.
DIEGO.
Yo te daré mucho más
De mi hacienda.
¿Y el perdón
De mi culpa?
DIEGO.
¿Del pregón
Te fías?
Pues i qué! ¿dirás
Que es engaño?
DIEGO.
Sí.
En los reyes
La palabra es ley.
DIEGO.
No hay ley,
Encinas , que obligue al rey,
- Porque es autor de las leyes.
»
Cuando en público se obliga , '
Empeña su autoridad.
Resuelto estoy. ¡Libertad !
¡ Libertad ! [Hace que se desnuda.]
DIEGO.
¡Suerte enemiga!
¡ Mirad de quién me he fiado !
¡ Muera yo , pues que indiscreto
Quise fiar mi secreto !
Lindamente la has tragado.
DIEGO.
¿Qué dices?
Tu confianza
Probé con este picón.
DIEGO.
Muy pesadas burlas son ;
Pero nunca tu mudanza
Creí del todo.
Señor,
Tienen los pobres criados
Opinión de interesados,
De poco peso y valor.
jPese á quien lo piensa! ¿andamos
De cabeza los- sirvientes ?
¿Tienen almas diferentes
En especie nuestros amos?
Muchos criados ¿ no han sido
Tan nobles como sus dueños ?
El ser grandes ó pequeños ,
El servir ó ser servido ,
En más ó menos riqueza
Consiste sin duda alguna ,
Y és distancia de fortuna ,
Que no de naturaleza.
Por esto me cansa el* ver
En la comedia afrentados
Siempre á los pobres criados
Siempre huir, siempre temer
— Y por Dios que ha visto Encinas
En más de cuatro ocasiones
Muchos criados leones
Y muchos amos gallinas.
DIEGO.
Bien dices. Vete con Dios ,
Y más peligro no esperes.
a
Adiós ; que donde murieres
Hemos de morir los dos. [Vase D, Diego.]
Hoy han de ser restaurados
En su opinión , por mi fé ,
Los que sirven ; hoy seré
ün Pelayo de criados.
ESCENA IX.
con manto\ y DON FERNANDO. ENCINAS.
mES.
Oye, hermano.
ENGINA9. [Ap.]
(¡Pese á mí.)
Inés y Fernando son.
Tenga.
FERNANDO.
Escuche. ¿Qué pregón
Es el que se ha dado aquí?
Que importa sahelio.
Él es
Sordo, ó tonto.
ENCINAS. [Ap]
¡Que haya sido
Tan'desdichado ! Perdido
Soy , si me conoce Inés.
■r39»^Hnq3^HBi^
FERNANDO. [Ap.]
El cielo en él retrató
Á Encinas.
ENCINAS. [Ap.]
Aquesto es hecho.
INÉS. [Ap.]
Otra vez , según sospecho ,
Esta cara he visto yo.
ENCINAS. [Ap.]
Acabóse : el mismo diablo
Los' trajo aquí. Deste modo
Me escaparé ; que del todo
Me han de conocer, si hablo.
[ Rácese cruces y vase. ]
ESCENA X.
DON FERNANDO.
Tenga
.
Aguarde
Tentación
Debes de darle
sin
duda ,
Paes , hace la lengua muda ,
Cruces en el corazón.
¿ Yo tentación ?
FERNANDO.
Juraría
Que era Encinas.
Yo también.
tíOti FERNANDO.
Mas á serlo , yo sé bien
Que no se me encubriría.
Otro nos informará.
FERNANDO.
Prosigue.
Hanle acumulado ,
A la fuerza , que ha mandado
Matar su hermano , y está
Probado ya , que escondió
El mismo al fiero homicida :
Y aún dicen más; que la vida
Al matador lé quitó
Para encubrillo.
FERNANDO.
I Qué engaño !
Apretado está el Marqués :
Don Pedro de Luna es
Quien le ha hecho todo el daño ,
Por ser su competidor
En privanza.
FERNANDO.
¿No fué ya
Á Granada ?
Ya estará
Dando á los moros temor.
FERNANDO.
¡ Qué notables extrañezas
Me cuentas!
¿ Dónde has estado ,
Que esto ignoras ?
FERNANDO.
Retirado
Me han tenido mis tristezas.
Si las ha causado Flor ,
Muda intento por tu vida ;
Que el Marqués, aunque la olvida ,
Es quien la abrasa de amor.
FERNANDO.
Hasta agora pensé yo
Que era su hermano el amante
De Flor.
Causa bastante
Su muerte á ese yerro dio :
Y adiós ; que el tiempo no es mió ,
Con las desdichas que ves.
FERNANDO.
Lo que en mí has tenido , lúes , *
Tendrás siempre.
Así lo fío. [rose]
ESCENA XI.
FERNANDO.
¿ Qué hemos de hacer , corazón ,
En un tan confuso estado ?
El que la vida me ha dado ,
Por mi culpa está en prisión.
Á Flora perdí por él ;
Mas él ¿ en que me ofendió ,
Si mi afición ignoró?
Palabra de amigo fiel
Le di y me dio , y ha cumplido
Él la suya : pues mi vida
Será primero perdida ,
Que yo en amistad vencido. [ Vase.
Salón de palacio.
ESCENA XII.
EL REY Y UN SECRETARIO.
Esto es justicia.
Señor ,
pQr indicios solamente
¿Ha de morir un pariente
Vuestro , de tanto valor?
No os dé necia confianza
Ser sus delitos dudosos ,
Que contra los poderosos
Los indicios son probanza.
Contra el Marqués, ¿qué testigo
Queréis vos que se declare ,
Sin que el temor le repare
De tan valiente enemigo?
Fuera de que , muchos son
Los indicios y vehementes ;
Y estos dos son accidentes
Que hacen plena información.
Pruébase , que el mismo día
Á doña Ana visitó ;
Que á su gente repartió
Dineros cuando salía.
La cadena que al criado
Á abrir obligó la puerta ,
Era suya , cosa es cierta :
Tres testigos lo han jurado.
Demás desto , le condena
La pública voz y fama ;
Tirano el vulgo le llama ,
Y á voces pide su pena ;
Que por más justo que sea ,
Siempre aborrece al privado ,
Y como ocasión ha hallado ,
Hace ley lo que desea.
Juzgad agora si quiero
Con razón y causa urgente ,
Castigar un delincuente
Y aquietar un reino entero.
( Ap, Para aclarar la verdad
Conviene tanto rigor ,
Y hoy la experiencia mayor
Tengo de hacer. ) Escuchad.
[ Habla al oído al secretorio , y vase éste» ]
ESCENA XIII.
PEDRO Y SOLDADOS, con banderas moriscas,
arrastrando á son de cajas. EL REY.
PEDRO.
Vuestra majestad me dé
Sus pies.
Don Pedro de Luna ,
¿Qué es esto?
PEDRO.
Que hoy la fortuna
Africana os besa el pié.
Supo el moro de Granada
La muerte del general
Don Miguel ; mas por su mal
Se le encubrió mi llegada
Al campo , que sin cabeza
Juzgó engañado: embistió
Animoso ; mas venció
Brevemente vuestra alteza.
Vuestra es Granada y su tierra ;
Y así yo á serviros vengo
En la paz, porque no tengo
Que hacer agora en la guerra.
Servicio tan excesivo
En extremo me ha obligado :
T así con igual cuidado
Á premiaros me apercibo ;
Y por justo galardón
De la Vitoria que gano
Hoy por yqs , os doy la mano
De doña Inés de Aragón.
PEDRO.
Es el premio sin. medida.
Lo que en dote quiero daros
No menos ha de alegraros.
PEDRO.
Ya lo espero.
Es vuestra vida.
PEDRO.
¡Mi vida! ¿Cómo, señor?
Id al marqués don Fadrique ,
Y decidle que os explique
Su piedad y vuestro error.
PEDRO.
Vos ¿no podéis declarallo?
Tanto á castigar me incito ,
Que sé , si nombro el delito ,
Que no podré perdonallo.
PEDRO.
El Marqués no lo dirá ,
Si fué entre los dos secreto ,
Sin un firmado decreto.
Este sello lo será ; [ Dcde una sortija. ]
Y hoy conoceréis la fé
De quien habéis perseguido.
PEDRO [Ap.]
El rey sin duda ha sabido
Que el palacio quebranté. [Ka»we.]
Sala en casa de Doña Flor.
ESCENA XIV.
FERNANDO. DOÑA FLOR.
FERNANDO.
Yo sé , hermosa doña Flor ,
Que al Marqués tu pecho adora ;
No vengo á quejarme agora
De tu mudanza y su amor ;
Que la desesperación
Ha dado muerte al cuidado.
Nunca más rayos ha dado
De su luz tu discreción.
FERNANDO.
Solo vengo á que me des
Relajación del secreto
Que te ofrecí , y te prometo
Darte libre á tu Marqués.
Pues cuando puedas libralle
De la muerte de su hermano
Que le imputan , ¿ no está llano
Que es imposible excusalle
La que espera , condenado
Á ella ya por el exceso
De la fuerza ?
FERNANDO.
Flor , en eso
Deja el cargo á mi cuidado.
Si la libertad así
Ha de conseguir , supuesto
Que nunca el favor honesto
Cuando te quise excedí ,
Y que solo te encargué
Que el amor nuestro callases ,
Porque al Marqués no estorbases
Que la mano que esperé
Me diese , y ya lo ha sabido ,
No hay en ejlo qué perder :
Y así , puedes ya romper
El secreto prometido.
FERNANDO.
Yo aceto la permisión ;
Que hoy pienso al mundo mostrar
De qué modo han de pagar
Los nobles su obligación.
Bien ves si cumplo la mía ,
Pues que pudiendo librallo
Con hablar , padezco y callo
Por la que yo te tenia.
Líbrale , y me pagarás
Lo que me debes en esto.
FERNANDO.
De agradecido muy presto
La prueba mayor verás. [Vase Doña Flor.]
ESCENA XV.
DIEGO. DON FERNANDO.
DIEGO.
( Ap, I Encinas preso ! Yo soy
, Perdido , confesará
Sin duda ) Mas aquí está
Don Femando de Godoy.
FERNANDO.
Con diligencia os buscaba ,
Señor don Diego.
Os sirva ?
DIEGO.
¿Hay en qué
FERNANDO.
Oid , y os diré
La ocasión que me obligaba.
Vos no debéis ignorar
Del Marqués el triste estado.
DIEGO.
No.
FERNANDO.
Pues la vida me ha dado ,
Y la vida le he de dar.
DIEGO.
Es justa correspondencia.
Pero yo , ¿ qué parte soy
En esto?
FERNANDO.
Informado estoy
Que el revocar la sentencia ,
Que á muerte le ha condenado
Por la fuerza , está no más
De en probarse , que jamás
Encinas fué su criado.
Á mí me consta , que el dia
Que el delito sucedió
Á que Encinas ayudó ,
A vos , don Diego , os servia ,
Y me consta que habéis sido
Ciego amante de doña Ana ;
Y así es congetura llana
Que vos lo habéis cometido.
DIEGO.
Quien dijere.
FERNANDO.
Detened
El arrojado furor,
Y para prueba mayor
De lo que digo , sabed
2S
Que yo por mis ojos vi
Hablar á vaestro criado
En hábito disfrazado
Con vos mismo ; y aunque allí
Con el disfraz me engañó ,
Porque no estaba advertido
Del caso , haberlo sabido
Del engaño me sacó.
Mirad lo que habéis de hacer ,
Sin fiaros del secreto ,
Porque el Marqués en efeto
Por vos no ha de padecer;
Y más cuando ya ocultar
No es posible vuestro exceso.,
Pues está ya Encinas preso ,
Y al fin lo ha de confesar.
DIEGO. [Ap.]
¿Qué he de hacer? La culpa es grave
Noble y mujer la ofendida :
Justiciero el rey Perdida
Miro esta mísera nave ,
Entre fieras tempestades
É inevitables bajíos.
¡ Oh terribles desvarios
De amorosas ceguedades !
FERNANDO.
Don Diego ¿ qué os detenéis
En discursos sin provecho?
Disponed el noble pecho
Que tan sin remedio veis ,
Haciendo en esta ocasión
Virtud la necesidad ,
A una bizarra piedad
Que os dé inmortal opinión.
DOxN DIEGO.
¿ Cómo ?
FERNANDO.
Si OS sentís culpado ,
Pues encubrillo queréis
En vano , cuando sabéis
Que han preso á vuestro criado ,
Antes que él venga , haced vos
Lo que yo , y en las historias
Borraremos las memorias
De ajena fama los dos.
DIEGO.
¿ Que lo que vos haga ?
FERNANDO.
Sí.
DIEGO.
Empezadlo á disponer ;
Que vos , ¿ qué podéis hacer
Que no me esté bien á mí ?
FERNANDO.
Pues venid conmigo.
DIEGO.
Voy.
( Ap. La fuerza haré voluntad. ]
FERNANDO.
De agradecida amistad
Claro ejemplo al mundo soy. [í ansc]
Sala en la cárcel donde está preso el Marqués.
ESCENA XVI.
EL REY T EL SECRETARIO , á una ventana
ó mirador, que da ala prisión.
Don Pedro entró á visitar
Agora al Marqués , señor.
Deste oculto mirador
Á los dos quiero escuchar.
Vos haced lo que ordené.
Voy al punto. [Kíwe.l
La experiencia
De la culpa ó la inocencia
Del Marqués , con esto haré.
ESCENA XVII.
EL MARQUÉS. DON PEDRO. EL REY ,
oculto en el mirador,
Pues el sello me enseñáis
De su alteza , su decreto
Obedezco , y el secreto
Os diré que preguntáis.
Supo el Rey que desleal ,
Don Pedro , en la noche obscura
Quebrantasteis la clausura
De su palacio real ;
Y por causas que advirtió
( Ap. Estas no pienso decille ; Que no es justo descubrille Que su majestad temió) , Determinó su rigor Daros la muerte en secreto :
Y así y cometió el efeto
De su intento á mi valor.
f
Mas yo , vuestro firme amigo ,
Piadoso empecé á trazar
Medios para dilatar ,
Hasta evitar ei castigo.
Dios , que ayuda liberal
La bien fundada intención ,
Quiso entonces que el bastón
Vacase de general ,
Porque mi amistad fiel ,
Venciendo la voluntad
Vuestra y de su majestad ,
Os diese la vida en él.
PEDRO.
Basta : no queráis que el pecho
Me rompa el dolor extraño ,
Antes que remedie el dauo,
Que sin razón os he hecho.
Marqués , quitadme la vida
Que engañada os ha ofendido ,
Y como víbora ha sido
De quien se la da , homicida.
Perdonadme, ¡ejemplo raro
De valor y de piedad !
¡ Símbolo de la amistad !
De nobleza espejo claro.
í Gloria del nombre español !
Perdonadme ; que pensando
Que vuestro pecho , envidiando
Verme tan cerca del sol
Gozar de los rayos bellos
De su favor y privanza ,
Maquinaba mi mudanza
Cuando me apartaba dellos ,
Os he perseguido : tal
Es de la envidia el rigor ,
Que dalla aun solo el temor
Es bastante á tanto mal.
ESCENA XVIIL
FERNANDO. DON DIEGO. DOÑA FLOR , con
manto, EL MARQUÉS. DON PEDRO. EL REY,
en el mirador,
FERNANDO.
Esperad ; que hablando están
Él y don Pedro de Luna. [Quédase á lapueita.]
■
PEDRO.
Mas ni tiempo ni fortuna
De vos , Marqués , triunfai'án ,
. Si yo puedo. Condenado
Estáis á muerte ^ severo
Rigor del rey justiciero ;
Vos la vida me habéis dado ;
Á vos os debo el bastón
Y la alcanzada Vitoria,
Y por vos llego á la gloria
De doña Inés de Aragón :
La vida y la libertad
He de daros.
Para hacello ,
¿Qué imagináis?
PEDRO.
Pues el sello
Tengo de su majestad ,
Sacaros de la prisión
Quiero con éi , y quedar
Yo en ella para mostrar
Que es amistad , no traición ,
Por quien cometer ordeno
Tal error contra su alteza.
REY. [Ap.]
Agradezco la fineza ,
Si la deslealtad condeno.
PEDRO.
¿Qué decís ?
Que ese ha de ser
Mayor daño de los dos ;
Que si quedáis preso vos ,
Yo , don Pedro , ¿ qué he de hacer
Sino á la misma prisión
Volverme para libraros ?
Pues de otra suerte pagaros
No podré esta obligación.
Deudas que , estoy confiado
De que al fin ha de librarme
Mi inocencia ; y ausentarme
Es confesarme culpado.
PEDRO.
No es sino el golpe evitar
Que tan cerca os amenaza.
Pues decidme vos , ¿ qué traza
Del rey me puede librar?
¿ No ha de volver á prenderme ,
Y desta culpa tendréis
La pena , sin que logréis
El fin de favorecerme ?
PEDRO.
¿ Pues no hay , marqués don Fadrique ,
Otros reinos ? Y está claro
Que alegre os dará su amparo
El infante don Enrique.
Don Pedro , ¡ no quiera el cielo ,
Guando está toda la tierra
Ardiendo en continua guerra ,
Que yo vaya á dar recelo
Y duda de mi lealtad ,
Por huir cierto castigo ,
Buscando en reino enemigo
De mi rey , la libertad !
No : muy mal lo habéis mirado ;
Que menor inconveniente
Será morir inocente
Que vivir mal opinado.
BET. [Ap.]
¡Gran valor!
PEDRO.
¿ Qué haréis , supuesto
Que hoy, si el mal no se remedia,
Vuestra misera tragedia
Verá el teatro funesto?
¿Qué? Morir, si castigar
Sufre el cielo la inocencia.
ESCENA XIX.
EL SECRETARIO t DOÑA ANA, con manto, EL
MARQUÉS. DON' PEDRO. DON FERNANDO. DON
DIEGO T DOÑA FLOR, á una puerta; EL REY
en el mirador,
Mostrad , Marqués , la paciencia
Que el valor suele adornar ;
Que al punto manda su alteza
Que , pues vuestra culpa es llana ,
Le deis la mano á doña Ana ,
Y al verdugo la cabeza.
REY. [Ap,]
Si resiste al casamiento
Á vista ya de la muerte ,
Pe su inocencia me advierte.
Morir sin casarme intento :
Llegue el verdugo inhumano
A ser mi fiero homicida ;
Que al cielo debo la vida ,
Mas no á doña Ana la mano.
I Hay tai maldad !
Del suplicio
Ya los ministros aguardan.
Pues, secretario, ¿qué tardan?
Vamos : haced vuestro oficio.
[Adelántanse D. Pedro y D, Fernando.]
PEDRO.
Aguardad.
FERNANDO.
I No quiera Dios
Que padezca un inocente !
DIEGO.
i Muera solo el delincuente !
Pues ¿quién lo ha sido?
Los dos.
DIEGO.
Yo ciego, loco , abrasado ,
Fui , doña Ana , el robador
Oculto de vuestro honor.
Encinas fué mi criado ,
. No del Marqués ; bien lo sabe
Don Fernando de Godoy
Y Flora.
FERNANDO.
Testigo soy.
Yo también.
FERNANDO.
Y porque acabe
Esta ciega confusión ,
Yo á Encinas di la cadena ,
Por quien al Marqués condena
La vehemente presunción ;
Que el Marqués me la dio á mí
La noche que yo á su hermano
Maté ; que fué tan humano
Cuanto yo inhumaao fui;
Pues no solo perdonó
La ofensa , pero piadoso ,
Magnánimo y generoso ,
Del peligro me sacó ;
Y tal su valor ha sido,
Que el cuchillo ya presente ,
Antes morir inocente
Que condenarme , ha querido.
Tanto le debo ; y así
Me acuso yo por pagarle
Muriendo por él , y darle
La vida que él me dio á mí.
Yo maté á su hermano , yo ;
Y la malicia ha mentido
Cuando informar ha querido
De que el Marqués lo ordenó :
Yo le maté; culpa es mia ,
Porque me quiso agraviar ,
Echándome del lugar
Que en la ventana teiiia
De doña Flor , á quien sigo
Tres años há firmemente ,
Si mal pagado : presente
Está solo á ser testigo.
Decildo, Flor.
La verdad.
Esta es
FERNANDO.
Pues confesamos ,
Los dos culpados muramos ,
Y no sin culpa el Marqués.
SECRETARIO. [Ap,]
; Gran valor !
REY. [Ap.]
Notable hazaña.
PEDRO.
Libre estáis, Marqués.
No estoy.
Agora , don Pedro , soy
Con fineza tan extraña
Más preso ; que antes lo era
Del cuerpo , y del alma ya ,
Que es noble ; y antes dará
Mil vidas, que consintiera
Que den la muerte á los dos ,
Que por mí la vida ofrecen.
PEDRO.
Ellos con razón padecen ,
Y estáis inocente vos.
Yo , don Pedro , solo veo
Que por mí se han ofrecido :
Esta deuda he conocido,
Y esta pagarles deseo.
FERNANDO.
Los dos somos los culpados.
DIEGO.
El que delinquió padezca.
REY. [Ap.]
De mi justicia amanezca
El sol entre estos nublados. [ Vasé del mirador.]
ESCENA XX.
EL SECRETARIO. DOÑA ANA. EL MARQUÉS.
PEDRO. DON FERNANDO. DON DIEGO
; Qué pena !
¡ Qué confusión I
FERNANDO.
Señor secretario , dad
Noticia á su majestad
De esta nueva dilación ,
Y él en todo ordenará
Lo que importe.
Deteneos.
íH ca^ai amigos.
sbcietaiio.
Señor Maftinés , resolveos :
Que se pasa d plazo ya
Que para la ejecución
Señaló su majestad.
Yo voy á haUarie.
ESCENA XXI.
EL REY. Dichos.
Aguardad.
El rey.
PEDRO.
Haced relación ,
Secretario , deste caso.
Á todo he estado presente.
PEDRO.
Sol de España , cuyo oriente
No teme el obscuro ocaso ,
Vuestra grandeza mostrad :
O en el público teatro
Dad la muerte á todos cuatro ,
O á todos los perdonad.
VOCES. [Dentro.]
Entrad.
¿Qué es esto?
ESCENA XXII.
Dos GUARDIAS , con ENCINAS , en hábito de donado.
Dichos.
un guardia.
Este es
Juan de Encinas , el criado
Que prender habéis mandado
Por el caso del Marqués.
Ó está loco ó finge estallo ;
Que desde que le prendimos ,
Sólo á cuanto le decimos
Nos da por respuesta : Callo.
DIEGO.
Yo estoy de tu lealtad ,
Encinas , bien satisfecho ;
Mas ya niegas sin provecho :
Decir puedes la verdad ,
Supuesto que ya mi error
He confesado.
Con eso
Yo también, señor, confieso
Que es don Diego quien su honor
Le robó á doña Ana, y yo
Quien fingiendo ser criado
Del Marqués , por su mandado
Los de su casa engañó.
FERNANDO.
Di lo que sabes de Flor
V de mi.
Su amante has sido
Tres aüos, y no ha tenido
Más que esperanza tu amor.
PEDRO.
Así está ya la verdad
Bien clara, señor; pues Tes
Las disculpas de los tres ,
Muestra en ellos tu piedad.
Perdona , amiga , á mi hermano :
Queda con honra y casada ,
Y no sin ella y vengada.
Señor , dándome la mano
Don Diego , le doy perdón.
Yo de la muerte le doy
A don Fernando , pues soy
Parle formal desta acción.
Caballeros valerosos ,
De España gloria y honor ,
En cuyos heroicos pechos
Cuatro espejos mira el sol ,
De justiciero me precio ;
No he de serlo menos hoy :
Justicia tengo de hacer,
Y premiar vuestro valor.
Al que es único en un arte
Útil á las gentes, dio
La ley , de cualquier delito ,
Por una vez remisión ;
Que el derecho prevenido
Más conveniente juzgó
Conservar el bien de muchos ,
Que castigar un error.
De vosotros pues cualquiera
Es tan único en valor ,
Que niega á los mismos ojos
Crédito la admiración.
Pues ¿cuál arte puede dar
A un reino fruto mayor
Que el valor , pues por los cuatro
Miro ya en mi sujeción
Las cuatro partes del mundo ?
Luego bien pruebo que os doy
La libertad por derecho ,
Y por justicia el perdón.
Dilate el cielo tu imperio.
FERNANDO.
Des á la envidia temor.
PEDRO.
Celebre el tiempo tu nombre.
DIEGO.
Y la fama tu opinión.
Dad pues la mano de esposo ,
Don Diego á doña Ana ; y vos
Escoged esposo , Flora ;
Que la perdida opinión
Es justicia restauraros.
El Marqués la causa dio
A que en mi fama tocase
El vulgo murmurador ;
Que á quien con poder pretende ,
Le juzga en la posesión :
Y así él es solo quien puede
y debe ilustrar mi honor.
Por pagar así á don Diego,
Vuestro hermano , que ofreció
Su vida por darme vida ,
Sin eso os la diera , Flor.
Y á mí ¿me alcanza la ley
De lo del arte y valor ?
Por ser único en lealtad
Perdón merece tu error.
Y pues solo por serviros
Se ha desvelado el autor ,
Siendo nobles , por justicia ,
Os puede pedir perdón.