TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Fernando Calderón y Beltrán

A ninguna de las tres

2 jornadas · 21 personajes · 2,814 versos

Modo

Acto primero

A ninguna de las tres.

ACTO PRIMERO.

ESCENA I.

Don Timoteo, Doña Serapia, (de gala).

Don Timoteo

Vaya, Serapia, estás hoy

Muy elegante; ¡qué bello!

¡Qué rico vestido! ¡diablo!

Si no fuera por tu pelo

Un poco blanco, y las rugas

De tus mejillas, apuesto

Que ninguno te daría

Mas de treinta y cinco.

Don Serapia

¿Cierto?

¿Conque no parezco mal?

Don Timoteo

¿Cómo mal? si poco menos

Estás hoy como aquel dia

Que nos casamos: me acuerdo

Como si fuera hoy.

Don Serapia

Con todo,

Treinta y dos años y medio
Hace que pasó.

Don Timoteo

Es verdad,

¡Qué pronto se pasa el tiempo!

Don Serapia

¡Y qué tiempos!

Don Timoteo

Muy felices;

No se parecen á estos:
¡Ay! hija, por mas que digan
Los,pisaverdes modernos,
Aquello era mucho, ¡mucho!
¿Te acuerdas con qué salero •
Bailabas una Gavotal

Don Serapia

Y tú también, picaruelo,
Aquel Minuet de la corte.

Don Timoteo

Y el Calafat.

Don Serapia

Y el Bolero.

Don Timoteo

No; pero nada, Serapia,

Como el Campestre: me acuerdo
Que estaba yo como tonto,
Mirando tus movimientos:
Desde la primera parte,
Sentí dentro de mi pecho
Cierta inquietud. . . cierta cosa.. . .
Lo que llaman los modernos,
Simpatía: pero ¡vaya!
Cuando hizo tu pié derecho
Aquel molinete, entonces
Se me trastornó el cerebro.
¡Ay! y qué noche me diste!
En toda ella estuve viendo
Tus pies en mi fantasía;
Y era tan grande el empeño
De recordarlos, que dije
Al punto á mi cocinero,
Que me guisara á otro dia
Unas patitas de puerco.

Don Serapia

¡Ah! ah! ah!

Don Timoteo

Te ríes,

Y con razón, lo confieso,
Si digo que estaba loco,
Loco de remate, y luego
Con tus desdenes malditos
Me hacías rabiar.

Don Serapia

Lo creo,

Me amabas mucho, me amabas
Como se amaba en mi tiempo;

Y yo también te quería;
¿Pero cómo luego luego,
Lo habia de confesar?

Don Timoteo

¡Oh! no, primero

Era preciso pasar
Unas noches al sereno,
¿No es verdad?

Don Serapia

Cabal! Ahora

Todo es mas pronto.

Don Timoteo

Se han hecho

Muchos progresos en todo;
Llega un jovencillo lleno
De perfumes; media hora
De charla, suspiros tiernos^
Semblante triste; en la tarde
Una vuelta en el paseo
Junto al coche de la niña:
En la noche algún encuentro
En las cadenas ó el teatro:
Si un cómico dice un verso
Que hable de amor, al instante
El rendido caballero
Dirige ardiente la vista
Al palco, como diciendo:
"Esa Julieta, eres tú,

Y yo soy ese Romeo."
Con esto queda concluido
El asunto, y de concierto
Los amantes. A otro dia

Lleva el joven algún versa
A la novia: poco importa
£1 que sea suyo 6 ageno:
Cambia el nombre si es preciso,
En vez de Silvia, poniendo
Anastasia, porque al cabo,
Dos sílabas mas 6 menos
Poco importan; la sustancia
Es lo esencial.

Don Serapia

¡Por supuesto!

Don Timoteo

Por fortuna en estos dias

Hace todo el mundo versos.

Don Serapia

Pero no en latín.

Don Timoteo

¿Latin?

¿Pues estás fresca! yo apuesto
•; ; Que no saben declinar
A Musa Muses.

Don Serapia

Ya; pero. . . .

D. ÚHím.T-Pero saben italiano,
Francés, ingles.

Don Serapia

Mas no griego

Como en mis dias.

Don Timoteo

Serapia,

Para mí es un mundo nuevo
En el que vivimos hoy;
Ya ves, hasta el coliseo
Ha cambiado: ya no agradan
Las comedias de aquel tiempo:
Juana la Rabicortona,
El Mágico de Salerno,
La Fuente de la Judía,
El Príncipe Jardinero.
Estos eran comediones
Divertidos.

Don Serapia

Y muy buenos,

Y muy morales.

Don Timoteo

¡Caramba

Si eran morales! me acuerdo

Que una vez salí llorando

Como chico de colegio,

De ver á San Agustín

Quedar convertido, ' : •

Don Serapia

El ciervo. . . .

Don Timoteo

Qué ciervo, ni qué. . . .

Don Serapia

Es verdad;

Tienes razón, ya me acuerdo,

Es en Santa Genoveva

Lo del venado. Ya eso

Acabó, y las tonadillas

Que llamaban intermedios.

Hoy está en boga un tal Fugo.

Don Timoteo

Hugo dirás.

Don Serapia

¿Yo qué entiendo

De esos nombres que no están

En el calendario nuestro?

Hasta en eso entró la moda:

A nadie le ponen Diego,

Ni Jacinto, ni Macario,

Ni Roque, ni Timoteo;

Sino Arepo, Arturo, Adolfo;

En fin, santos estrangeros

Que ni estarán bautizados.

En todo caso me atengo

A los nuestros, que por fin

Son ya conocidos viejos,

Y el refrán dice: "Mas vale

Malo conocido, que bueno

Por conocer.' 5

Don Timoteo

Calla, calla,

Serapia, ¿qué estás diciendo?

¿Qué disparates ensartas?

Don Serapia

¿Pues qué ,digo mal? El cielo (Aflojándose el

Sabe mi intención. ¡Dios mió! vestido.)

¡Y qué trage tan molesto

Es el vestido de gala!

Solo por ser, Timoteo,

Dia de tu santo, pude
Apretarme tanto.

Don Timoteo

Cierto;

¿Y piensas tú, mona mía,
Que yo no te lo agradezco?
Mucho, mucho; siempre has sido
Un acabado modelo
De esposas: tengo tal gusto,
Que no me cabe en el pecho»
Sí, Serapia, hoy es el dia
En que se van mis deseos
A colmar, con la elección
Que haga Juanito. Yo creo
Que le gusta mas Leonor,
Que las otras dos.

Don Serapia

Yo pienso

Lo mismo; no, y la muchacha
Lo merece.

Don Timoteo

Por supuesto.

¡Pobreciila!

Don Serapia

¿Y Don Antonio

Vendrá á comer hoy?

Don Timoteo

Lo espero.

Don Serapia

Aquí viene ya.

ESCENA II.

Dichos, Don Antonio.

Don Antonio

¡Oh! vecina,

¿Pues qué tenemos de bueno
Que está usted tan adornada?

Don Serapia

Que diga á usted Timoteo
El motivo: yo me voy
A mirar por allá dentro
Lo que ocurre: ya usted sabe
Que para esto del aseo

Be la casa y la cocina,

Yo lo hago todo: no quiero

Que se molesten mis hijas,

A quienes ha dado el cielo

Inclinaciones mas altas.

Don Antonio

Es verdad. (Can ironía).

Don Serapia

Pues hasta luego.

(Se vá, haciéndole una gran cortesía á ZX Antonio).

ESCENA III.

Don Timoteo, Don Antonio.

Don Timoteo

¡Pobre Serapia! está loca

Con las muchachas, y cierto
Tiene razón: cada una
Es en verdad un portento.
Mariquita toca, canta,
Baila; en fin, es un modelo
De perfección: ágil, viva,
Siempre de broma y riendo.
Clara, por distinto estilo. . . .
¡Ah! Don Antonio, el talento
De mi Clara, es mucha cosa:
Ya ve usted, siempre leyendo
Periódicos literarios
Y políticos: apuesto
Que sabe mas ella sola,
Que tres ministros.

Don Antonio

(riendo). En eso

No hay mucha ponderación,
Amigo Don Timoteo.
Adelante.

Don Timoteo

¿Pues Leonor?

¡Oh! Leonor es mucho cuento:
¡Qué corazón tan sensible,
Tan encendido, tan tierno!

¡De cualquiera cosa llora!
Antes de ayer, por ejemplo,
Estaba triste, bajando
Los ojos cada momento:
Otras veces los alzaba
Fijándolos en el cielo;
Y por fin, la pobrecilla
Se puso á llorar: yo lleno
De inquietud. . . •

Don Antonio

(con ironía). Ya; como padre!

Don Timoteo

Yo le pregunté el objeto
De sus penas, y me dijo:
"¡Oh padre mió, yo muero
"De dolor! la pobre Clara."
— ¡Qué! le dije muy inquieto,
¿Le ha sucedido á tu hermana
Alguna cosa? volemos
A verla. "No, padre mió,
"Me respondió, nada de eso,
"No hablo de Clara mi hermana,
"Clara de Alva. . . ¡Qué tormento
"Pasó la infeliz! ¡Qué lucha
"Sostuvo entre sus afectos
"Y su deber!"

Don Antonio

¿Conque todo

Su dolor y desconsuelo
Era por haber leido
Una novela? ¡muy bueno!
¿Y sabe usted por ventura
A qué se reduce el cuento
De ese libro?

Don Timoteo

No señor;

Pero dicen que es muy bueno.

Don Antonio

¡Oh, sí, muy bueno! Se trata

De una joven, que algún tiempo
Resistir supo á un amante;
Pero como el bribonzuelo
Era tenaz, ella en uno

De aquellos fuertes momentos

De ternura, faltó al cabo

Al marido.

Don Timoteo

¡Diablo!

Don Antonio

Pero

Eso sí, no faltó en nada

A la virtud.

Don Timoteo

No lo entiendo:

Sin faltar á la virtud

Hacer á un hombre . . . • San Diego

Nos preserve.

Don Antonio

Pero, amigo,

Si fué tan solo un momento

De estravío.

Don Timoteo

Con mil diablos

¿Pues qué no basta con eso?

Don Antonio

No señor, porque fué todo

Sin mala intención.

Don Timoteo

Reniego

De su intención.

Don Antonio

Pues amigo,

Todo esto ni mas ni menos

Dice la tal novelka.

Sabe usted, Don Timoteo,

La franqueza con que siempre

He hablado á usted: yo no apruebo

Ese modo con que educa

A sus hijas.

Don Timoteo

Bueno, bueno;

Siempre está usted con lo mismo.

Don Antonio

Sí señor, siempre: el afecto

Que profeso á usted, me hace

Hablarle así.

Don Timoteo

Según eso,

¿Usted quiere que sofoque

De mis hijas los talentos?

¿Que laven, cosan ó planchen,

Estén siempre en el brasero,

20 #

Disponiendo la comida,

Y en fin, que tengan empleo
De criadas?

Don Antonio

No, señor;

Pero que sepan al menos

Aquellas obligaciones

Que son propias de su secso.

La música, la pintura,

El baile, todo es muy bueno,

Y sirve á una señorita
De atractivo y de recreo:
Pero amigo, todo es malo
Cuando se lleva al esceso.

Don Timoteo

Muy bien: agradezco mucho
Tan- saludables consejos;
Mas yo tengo mis razones:
Conque así, no disputemos:
Supongo que esto no turba
Nuestra amistad.

Don Antonio

Nada de eso:

Mi cariño es siempre el mismo;
Yo digo á usted lo que pienso;
Pero solo á usted le toca
Hacer lo que quiera en esto.

Don Timoteo

Bien está: pues á otra cosa:
Usted, según lo que veo,
No sabe por qué motivo
Estamos hoy previniendo
Una fiesta?

Don Antonio

No, en verdad.

Don Timoteo

Pues Don Antonio, yo debo
Quejarme de usted.

Don Antonio

¿Por qué?

Don Timoteo

¿Cómo por qué? usted ha puesto
En olvido que hoy es dia
De mi santo.

Don Antonio

Lo confieso:

No me acordaba*

Don Timoteo

• Pues bien,

Ya lo sabe usted, y cuento

Que nos acompañará

A comer hoy.

Don Antonio

Lo agradezco.

Don Timoteo

Bueno; pues no es esto solo;

Tome usted ahora un asiento,

Y oiga el principal motivo

De mi gozo. (Se sientan.)

En otro tiempo,
Cercha de seis meses antes
De casarme, me vi lleno
De miseria, joven, libre,
Sin algún conocimiento
Del mundo, sin un amigo
Que me mostrara el sendero
De la dicha, y entregado
A juveniles escesos,
Agoté cuantos recursos
Me habían dejado, muriendo,
Mis padres; contraje deudas,

Y por fin, llegué al estremo
De no tener un asilo,

Ni aun el preciso sustento.

Los amigos, que algún día

Eran siempre compañeros

De mis vicios y locuras,

Que mientras tuve dinero

Solícitos me seguían,

Mis errores aplaudiendo,

Viéndome pobre, abatido,

Y sin recursos, se fueron

Retirando, y quedé solo,

De rabia y vergüenza lleno.

En medio de mi desgracia,

Me quiso mandar el cielo

Un hombre, ó mas bien un ángel,

Porque tal era Don Pedro

De Miranda, rico, noble,
Con un corazón dispuesto
A hacer bien á todo el mundo:
Este amigo de colegio,
Que mil y mil ocasiones
Me reprendió mis escesos,
Viéndome luego abatido,
Me ausilió, me dio los medios
Para salir del apuro;

Y no tan solo le debo

La riqueza que hoy disfruto,
Sino la vida . . . . no puedo
Recordar sus beneficios
Sin llorar.

Don Antonio

Bueno, muy bueno!

Esas lágrimas, que pocos
Derraman, Don Timoteo,
Honran á usted. (Aparte.) En verdad
Es lástima que los cielos
Como le han dado virtudes
No le den entendimiento.

Don Timoteo

En aquellos mismos dias,

Tuve una fiebre, y Don Pedro,
Siempre al lado de mi cama,
Siempre de ternura lleno,
Me sacó, como quien dice,
Del sepulcro.

Don AnU

Bien, ¿y luego?

Don Timoteo

Tuvo que marchar á Europa
Por asuntos de comercio.
Nos despedimos llorando,
Mas no pasaba un correo
Sin recibir carta suya

Y escribirle yo. Don Pedro
Era viudo y tenia un hijo

Que llevó á Europa. A su seno
Llamó, en fin, Dios á mi amigo,

Y durante mucho tiempo,

No supe del hijo suyo

La suerte: hará mes y medio

Que él mismo vino á mi casa

A visitarme, diciendo,

Que al morir su anciano padre,

Le encargó, que en el momento

Que pusiera el pié en su patria

Viniera á verme: no tengo

Que decir á usted el gozo

Que tuve al punto de verlo,

Y lo he alojado en mi casa:
Juanito, á quien tanto aprecio
Tiene u§ted, ese es el hijo
De mi amigo.

Don Antonio

Y un modelo

De honradez: no se parece
A su tonto compañero,
Al Don Carlitos. ¡Caramba
Jamás he visto un muñeco
Mas fastidioso!

Don Timoteo

Yo al punto

Concebí el mejor proyecto
Que me ha ocurrido en mi vida,
Para pagar lo que debo
Al padre de Juan, y dije
A nuestro joven: yo tengo
Tres hijas, elige una
Para esposa, y heredero
De una parte de mis bienes
Serás.

Don Antonio

Muy buen pensamiento;

Y él ¿qué respondió?

Don Timoteo

Me dijo

Que era preciso primero
Conocer bien á mis hijas;
Mas no me bastó con eso,

Y señalamos un plazo
Para que eligiera.

Don Antonio

Bueno:

¿Y cuándo se cumple?

Don Timoteo

Hoy mismo,

Que es mi santo.

Don Antonio

Pues veremos

Lo que resulta. ;

Don Timoteo

(levantándose) Ya tarda
En llegar.

Don Antonio

¿Y el embustero

De Don Carlitos vendrá
Con Don Juan?

Don Timoteo

Así lo creo.

Don Antonio

Pues no cuente ustec^conmigo
Para comer hoy: no puedo
Sufrir á ese charlatán.
Sin cesar está mintiendo:
A título de que ha visto
A Paris, todo lo nuestro
Le disgusta, todo es malo
Para él, si no es estrangero.
Criticar siempre de todo
En su pais, es un efecto
De una educación muy baja:
Si no encuentra nada bueno
En su patria, debiera
Por gratitud, por afecto,
Callarse, disimular,
Y compadecerla: cierto
Que tenemos cosas malas,
A mi pesar lo confieso:
Peto ¿qué nación, amigo,
Hay que no tenga defectos?
No; yo soy muy mexicano.

Don Timoteo

Pero Don Antonio, al menos
Haga usted el sacrificio
Siquiera por hoy: sí, cuento
Con usted: por un amigo
Se pasa un mal rato.

Don Antonio

Cedo

Por usted; pero repito

Que soy muy duro de genio;

Y aunque quiera reprimirme,

No sé si podré. (Ruido de coche.)

Don Carlos

(dentro) Cocheros

Mas tontos que los de aquí,

No se encuentran.

Don Antonio

Ya tenemos

Al charlatán en campana:

Yo me voy por allá dentro

Al corredor, y me iría

Por no verlo, al mismo infierno.

Llevaré algún diario.

Don Timoteo

Ya!

Don Antonio

Hasta luego.

( Vase, tomando de sobre la mesa un papel.)

ESCENA IV.

D. Timoteo, D. Juan, D. Carlos.

Don Juan

Muy buenos dias, amigo. (á D. Tim.)

Don Carlos

Adiós, caro ¿cómo va? (al mismo, apretándole

Ya nos tiene usted acá. la mano.)

Don Timoteo

Me alegro mucho.

Don Cárl

Testigo

Voy á ser de la ventura

De mi Juan, ¡dulce amistad! ,

Pero vamos, la verdad, (á D. Juan.) !

¿Quién ha de ser la futura?

i
¡Vive Dios, que Leonorcilla : ,

Es la que mas te ha petado!

Oh! ¿te pones colorado?

Pues la cosa es muy sencilla,

Sí; me gusta la elección;

Parece una parisiense:

No es menester que lo piense,

Tengo gran penetración:

Es ella ¿es verdad? es ella;

Si lo dije el primer dia:

Aquella melancolía,

Aquel aire ¡cómo es bella!

En fin, es una muger

Comme ilfaut; tan solo en Francia

Tendrá igual: ¡oh! no es jactancia:

Sé lo bueno conocer:

Solo en la fisonomía

Adivino si una hermosa

Es afable ó desdeñosa,

Si -es un ángel ó una harpía.

Miren ustedes: yo vi

Allá en la Plaza de Greve,

Una hermosura, y muy breve

Su carácter descubrí:

Bajo un hermoso semblante

Ocultaba un corazón

Tres mechant, era un dragón.

Don Timoteo

No pase usted adelante,

Sin que se sirva decirme

Qué es eso de tres mechant.

Don Carlos

Vaya, si lo he dicho, Juan,

Yo no puedo discurrir

Por un momento siquiera

Sin hablar francés ¡qué diablo!

Es tan bello! yo lo hablo

Sin advertir, con cualquiera.

El idioma castellano

Es tan helado, tan frió:

Diera un brazo, amigo mió, (á D. Juan.)
- ^ Por ser francés ó britano.-

Don Timoteo

Pero el tres mechante por fin

¿Qué significa?

Don Carlos

Un frippon.

Don Timoteo

Menos lo entiendo.

Don Carlos

Un bribón,

Un hombre bajo y ruin.

Don Timoteo

Lo voy comprendiendo ya.

Don Cárl

Mas ¿dónde están las hermosas?

¿En su toilette?

Don Timoteo

En sus cosas

Que tienen ellas allá.

D, Cárl

¡Sus cosas! Don Timoteo,

Ese es lenguaje muy llano.

Don Timoteo

Hablo mal el castellano,

Pero se entiende.

Don Cárl

Lo creo. (A D. Juan,que se ha

sentado hace algún rato á leer los impresos.)

¿Y cuál es ese papel?

Don Juan

Es el Diario del gobierno.

Don Carlos

¡Vaya el tal Diario al infierno!

Si fuera el Universel.

Ese es bueno: ya se ve. . . • (A D* Tim.)

¿Y me quiere usted decir

Quién lo da? Voy á escribir

Un poco de varíete.

Don Timoteo

¿Quién lo da? el repartidor:

Y no lo dá, que lo vende.

Don Carlos

Amigo, usted no me entiende:

Que ¿quién es el redactor?

Don Timoteo

Ah! no lo sé.

Don Carlos

¿Y está aquí? (Hojeando los papeles.)

Don Timoteo

¿Para qué pagar su abono

Si no lo entiendo?

Don Cárl

Por tono.

¿Va usted á la ópera?

Don Timoteo

Sí.

Don Carlos

Entonces hace usted mal^

Si el italiano no entiende.

Don Timoteo

Fácilmente se comprende.

Don Carlos

Bravo! y que es universal

De la música el idioma:

¡Cuánto me agrada Rossini!

Pero es mas tierno Bellini,

Mas tocante: yo vi en Roma,.

No, no en Roma, fué en Milan y

Vi Pirata, vi Estrangera:

¡Oh qué hermosas! Creo que era

Por la fiesta de San Juan.

¡Cabalmente! Pero nada

Como Norma ¡qué belleza!

Habla allí naturaleza.

Don Juan

(Aparte.) ¡El tal Carlos ya me enfada! ¡Qué loco tan hablador!

Don Timoteo

(Aparte.) ¡Qué joven tan estupendo! ¡Según lo poco que entiendo,

Es alhaja de valor!
1 Si pudiera colocar

■ A Mariquita con él . , . .

Don Carlos

Hombre, deja tu papel, (A D. Juan.}

Y acércate á conversar.

Me maravillo que en dia

Para tí de tal contento,

Estés ahí macilento,

Lleno de melancolía:

Vamos, hombre, ven aquí.

¡Qué paciencia! ¡Qué cachaza!
\ D. Juan-Si no dejas meter baza.

Don Carlos

Pues no hagas caso de mí.

Yo soy completo francés,

Alegre, vivo, ligero:

¡Vaya! Si no hablo, me muero*

Don Juan

Habla cuanto quieras, pues.

Don Carlos

¿Y esta noche qué comedia

En el teatro darán?

¡A que nos encajarán

Una clásica tragedia!

¡Vaya! no se puede estar

En el teatro, ¡qué feo!

No parece coliseo,

Sino viejo palomar.

No se encuentra una nación 1

Mas que México atrasada: \

Da vergüenza: aquí no hay nada:

Ni gusto, ni ilustración.

Ni ornato, ni policía,

Ni finura, ni alegría.

Ni hermosura, ni elegancia,

Repito que solo en Francia

Se vive con alegría.

En los soirées ¡qué finura!

¡Qué dulce afabilidad!

¡Cuánta sensibilidad!

¡Cuánta graciosa locura!

El amable aturdimiento,

El entusiasmo, el bullicio,

Vaya! si yo pierdo el juicio

Al verme aquí ¡qué tormento! (Mirando

¿Mas no es aquella Leonor? adentro.)

No hay duda que es ella, sí;

Juanito, ya viene allí

El objeto de tu amor.

¿Ño sientes un dulce afán?

¡Qué elegante! ¡Qué bonita!

¿Tu corazón no palpita?

Eres un clásico, Juan.

Eres hijo del pais,

No, no lo puedes negar.

Don Juan

(Parándose.) Ni tampoco remediar.

Don Carlos

Para amar solo en París;

Allí sí se estudia el modo

Hasta de poner el pié,

Los ojos, la boca, ¡qué!

Por principios se hace todo.

Ven, y mírala, entregada

Toda entera á la lectura:

¡Cuánto es bella una hermosura

Distraída, abandonada!

Don Timoteo

Siempre usted la verá así,

No conoce otro placer.

Don Carlos

Divina, charmante muger.
¡Qué lástima que esté aquí!

ESCENA V.

Dichos, Leonor.

(Sale leyendo sin ver á nadie, y se sienta en un sofá; después de una ligera pausa deja el libro y representa.)

Leonor

¡Ha muerto, ha muerto el mísero

Joven desventurado,

Modelo acrisolado

De ternura y amor!

¡Ay! ese pecho candido

Despojo de la muerte,

Mereció mejor suerte,

¡Oh vida de dolor! >

¿Quién no derrama lágrimas

Al leer tu triste historia?

Y ¿quién á tal memoria

No se siente morir?

Recibe, triste víctima,

Recibe el llanto mió:

Yo tu destino impío

Siempre sabré seguir.
(Deja el libro: queda como meditabunda en el sofá.\

Don Carlos

¡Qué pecho tan simpático.

Don Timoteo

Sí, es muy sensible, mucho.

Hija....

Leonop

¡Qué voz escucho!

¡Oh padre! ¿Dónde estoy?

Mrrad .... Su rostro pálido:

Oid. ... ese sonido. .. .

¡Ha muerto! ¡Está perdido!

Don Timoteo

Escúchame: yo soy:

Vuelve en tu acuerdo ¡mísera!

Su corazón palpita.

jPaloma!

Don Cárl

¡Señorita!

Don Timoteo

Habíale tú. (A D. Juan.)

Don Juan

¡Leonor!

Don Carlos

¡Leonor! ¡Qué hombre tan frígido!

¡Qué pecho tan helado!

Dile á sus pies postrado:
(Postrándose delante de Leonor y tomándole una mano.)

"¡Mi bien! ¡Mi dulce amor!"

Leonor

Dejadme, dejadme, (Levantándose y empu-

¿Y es esta la vida, jando á D. Carlos.)

Tormentos, horrores,

Continuo penar?

¿Y el hombre se afana

Por ella? ¡Insensato!

Mas vale á la tumba

Mil veces bajar.

Don Timoteo

Escucha, hija mia,
(Siguiendo á Lesnor, que se pasea agitada por el teatro.).

La voz de tu padre.

Leonor

¡Oh padre! ¿Y es cierto? (Sosegándose.)

¿Fué todo ilusión?

Don Carlos

Ya vuelve en su acuerdo:

¡Miradla qué hermosa!

Acércate, calma (A D. Juan.)

Su fiel corazón.

¿No sientes tu pecho

Saltar de ternura?

Don Juan

No.

Don Carlos

¿No? Eres un mármol.

Palabra de honor.

Leonor

¡Oh padre! Perdona:

La historia de Werter
• Mi pecho ha llenado

De horrible dolor.

jTan joven! ¡Tan tierno*

¡Tan bello! ¡Tan fina!

¿Qué suerte tan fiera!

21*

Don Timoteo

Olvida eso ya.

Don Carlos

Amable belleza,

Aquí está Juanito;

Miradle qué triste,

Qué pálido está!

Leonor

Amigo. (Tendiéndole la mano).

Don Juan

¿Ha pasado el rato funesto?

Leonor

}0h! sí ha pasado.

Don Timoteo

Yn Vuelve á reir.

Don Juan

¿Y por qué leer libros

Que dan á usted pena?

Leonor

Amigo, sin ellos

No puedo vivir.

El siglo en que estamos

Carece de encantos:

Pasiones comunes

Miramos no mas:

¡Mil veces felices

Los seres dichosos,

Que vieron el mundo

Mil anos atrás!

Entonces, entonces

Un buen caballero,

Cifraba su dicha

Tan solo en amar:

La voz de una amada

Mandaba en su vida,

Sabiendo por ella

La muerte arrostrar.

Diez años ó veinte

Pasaban sin verse,

Y no se entibiaba

Por eso su amor.

Don Carlos

¡Terrible constancia!

Leonor

¡No se halla en el dia!

Don Carlos

¿Dos meses? que pase....

Leonor

¿Dos meses? ¡qué horror!
No, yo no quiero

La vida presente;

¡Helada ecsistencial

¡Funesto vivir!

Yo encuentro en mis libros

Un mundo mas bello.

¡Oh Werter! yo debo

Contigo morirf

Don Timoteo

¿Morir? ¡San Franciseo!

¡Qué dices, muchacha!

¿Y á un padre que te ama

Quisieras dejar?

Leonor

¡Oh padre! bajemos

Los dos á la tumba!

Don Cárl

\Bien dicho!

Don Timoteo

¡Mal dicho!

No quiero bajar.

Es cierto que á veces

Amarga la vida; .

Mas siempre la muerte

Es mucho peor.

Leonor

¡Ah! no, no, la tumba,

La tumba es el puerto,

El puerto seguro

Do acaba el dolor.

Don Timoteo

¡Muy bien! será puerto,

Será lo que quieras;

Mas yo estoy contento

Del mundo en la ijiar.

Don Carlos

Amigo, en Europa

No se anda con esas;

Allí cuando albino

Se quiere matar,

Toma un pistolet.

La carga, y al punto

Del picaro mundo

Se vá sansfagon.

¡Oh! no hay como Francia,

Se vive contento,

Contento se muere!

Leonor

¡Dichosa nación!

Don Timoteo

Muy buena es la moda;

Yo tengo mal gusto:

¿Y U3ted, Don Carlitas?
jD. Cárl. — ¡Oh! yo por mi fé,

Os juro que solo

En esta no he entrado.

Don Juan

¿De veras? (Riendo).

Don Cárl

Te digo

Que no me maté.

No hablemos mas de esto;
;■ ■ De amores, de gozo,

En dia tan bello

Debemos hablar.

Maria

(dentro). Muchacha, mis flores.

Don Carlos

(cantando). Cual voce io sentó " " *

Dejoia é di espeme

Mío sen palpitar.

Don Timoteo

Muy bien, Don Carlitos. (Aplaudiendo).

Don Juan

De risa jne muero.

Leonor

Dichosos ustedes

Que pueden reir.

Don Timoteo

(á Leonor). Aliéntate, vamos.

Leonor

No puedo, no puedo:

Mis nervios padecen,

Me siento morir.

Don Timoteo

Pues vé con Juanito:

El aire del campo

Te hará bien: Juanito,

Llevadla al jardín.

Don Juan

Iremos. (Presentando el trazo á Leonor),

Don Timoteo

Despacio,

Don Juan

(aparte). ¡El cielo me ampare!

Leonor

Adiós, padre amado.

Don Timoteo

Adiós, serafín.

Leonor

Adiós, Don Carlitoi. do: aparte).

Don Carlos

Adío, cara. (A D. Jmm á tiempo de ir andan-

Aprieta,

Al uso de Francia,

Con mucho calor.

Don Juan

Si llora por Werter. (Aparte á Carlos),

Don Carlos

Si Werter ha muerto.

Aprieta, te digo.

Don Timoteo

¡Qué amable candor!

ESCENA VI.

D. Timoteo, D. Carlos.

Don Timoteo

¿Ha visto usted en su vida,

Una joven mas sensible?

Vaya, vaya, no es posible;

Es muy tierna mi Leonor.

Don Carlos

¡Es verdad, á fé de Carlos!

Es la mas tierna belleza:

¡No respira, qué pureza!

¡No son sus ojos, qué amor!

¿Usted no ha estado en París?

Don Carlos

Mucho lo siento:

Allí sí que es un portento. . .

¡Oh la preciosa ciudad!

Allí no hay una muger

Que sea helada ni egoísta;

Hasta una triste modista

Tiene sensibilidad.

¡Todo es amor en Paris!

¡Cómo se inflama el deseo!

Hasta usted, Don Timoteo,

Fuera víctima de amor.

Don Timoteo

Vaya, vaya- yo me rio,

¿Amores yo? y á mi edad?

Don Carlos

Pues es la pura verdad.

Don Tinw

iGieito1

Don Carlos

Palabra de honor.

Don Timoteo

Pero ya ve usted mis canas. ••»

Don Carlos

¡Bueno! valiente friolera!

Esas las quita cualquiera. • . •
Aun aquí que es buen decir.

Don Timoteo

¿Y mis arrugas?

Don Carlos

También.

Las quitan allí al momento.

Don Timoteo

Será por encantamiento.

Don Timoteo

Quiero reir....

¿Con que es decir que en París
Entra un achacoso anciano

Y sale un mozo lozano
Lleno de gracia?

Don Carlos

Cabal.

Don Timoteo

Pues amigo, digo á usted,

Que ha llegado á mucho el arte.

Don Carlos

No hay en el cuerpo una parte

Que no suplan muy igual.

¿Le falta á usted una pierna,

Un brazo, un ojo, una mano?...

Pues va usted á un artesano,

Y en un par de horas ya está.

Don Timoteo

¿Y las rugas?

Don Carlos

Un licor

Hace rejuvenecer.

Don Timoteo

¡Hay qué gozo! ¡qué placer!

Pues señor, me voy allá.

Don Carlos

¡Bravo! un hombre como usted,

Que tiene tanto dinero,

Es un tonto, un majadero,

Si no hace un viage.

Don Timoteo

Es verdad;

Pero á la mar tengo miedo.

Don Carlos

¡Tontera! ¿Ve usted aquí

Cómo ando yo? pues allí

Hay mayor seguridad.

(Ojalá caiga este tonto, (Aparte), \

A ver si me voy con él \

Y hago un brillante papel).

Don Timoteo

Me voy animando á ir.

Don Carlos

Bien hecho, amigo, bien hecho;

Pasará usted buena vida.

(Para que al fin se decida, (Aparte).

Voy á charlar y mentir.)

Verá usted, Don Timoteo,

Qué calles tan espaciosas,

Todos los pisos de losas

De mármol.

Don Timoteo

¡Cuánto primorí

Don Carlos

Hay algunas que tendrán

Cuatro leguas.

Don Timoteo

¡Qué! ¿las losas?

Don Carlos

No, las calles. ¡Y qué hermosas!

En las casas, ¡qué esplendor!

Las hay de mármol, de bronce,

De esmalte, y aun de marfil^ o, ■

Grabadas por un buril

Que parece celestial:

Teatros hay en que sin duda

Podrán caber dos millones.

Don Timoteo

¡Santo Dios! y qué pulmones

De los cómicos!

Don Carlos

No tal,

Que cualquiera voz se escucha

Por todos perfectamente.

Don Timoteo

¿Y cómo?

Don Carlos

Muy fácilmente,

Por medio de un tornavoz.

Don Timoteo

¿Y para ver de tan lejos

Será preciso un anteojo?

Don Carlos

No señor, que cualquiera ojo

Ve sin él.

Don Timoteo

¡Válgame Dio»!

¡X cómo?

Don Carlos

Hay ciertos espejos. . . .

Puestos de cierta manera,

Que... pues... así... no fuera

Fácil una esplicacion:

Todo es por máquina, todo.

Don Timoteo

¡Qué malditos estrangeros!

Si creyera en hechiceros,

Dijera que ellos lo son.

Don Carlos

(aparte), A fé mia no encontraba

Cómo salir del apuro.

Amigo, yo os aseguro (Alto),

Que hay muchísimo que ver:

Allí dinero es el todo;

Lleve usted el suyo allá,

Y le digo que tendrá

Una vida de placer.

Don Timoteo

Mire usted cómo Juanito

Nada de esto me contaba.

Don Carlos

(aparte). ¡Cielos! ya no me acordaba:

Juan me puede desmentir!!

Don Timoteo

Pues señor, estoy resuelto,

Me voy á Francia, me voy.

Don Carlos

Si útil de algún modo soy. . . .

Don Timoteo

Si usted también ha de ir.

Don Carlos

Pues en mí encontrará usted

Un cicerone.

Don Timoteo

¿Qué?

Don Carlos

Un guia.

Don Timoteo

¡Ay qué gusto! ¡qué alegría!

Rabiando estoy por marchar.

Don Cárl'

(aparte). Ya cayó en la ratonera.

Don Timoteo

¡Oh! muy presto nos iremos.

Don Cárl

¿Y cuándo?

Don Timoteo

Ya, ya veremos,

Yo podré necesitar

Para arreglar mis asuntos. . .

¡Oh! muy poco, muy poquito...

Veinte años.

Don Carlos

(aparté), ¡Viejo maldito!

¡Si los pensará vivir!

Don Timoteo

Sí; para este tiempo creo

Que estaré desocupado.

Don Carlos

(aparte). Pues señor, bien he quedado

Después de tanto mentir.

(Se oye cantar dentro á Mariquita)-

Don Timoteo

Ya viene allí Mariquita;

¿Oye usted? siempre cantando,

Nunca la he visto llorando;

Tiene un bello corazón.

Dejo á usted quien le acompañe,

Yo me voy con Don Antonio. (Se vá).

D. Cárl,

Bien, tres bien: ¡Anda al demonio!

¡Qué viejo tan socarrón!

Me divertiré un momento

Con esta preciosa loca:

Yo pensé viajar de coca,

¡Ay qué chasco tan fatal!

¡Vaya, si tengo razón!

Nada hay en México bueno:

He aquí un viejo de oro lleno,

Pero el mas grande animal.

ESCENA VII.

Don Carlos, María.

f Sale ésta cantando, sin ver á D, Carlos, y va derecha á un to-

cador que habrá al frente, á componerse el peinado).

Maria

Vamos, vamos, no estoy mal,
Este rizo me va bien;
¡Oh! yo tengo cierta sal....
Una cara angelical:
¿Y quién me resiste, quién?

Si, Mariquita es muy bella,

22 *

Dirán muchos elegantes.

Parece luciente estrella,

¡ Qué! si no hay otra como ella.

Hoy tendré muchos amantes,

Hasta seis puedo ajustar,

Sin contar con los ausentes;

Es número regulan

¡Qué placer es conquistar!

¡Pobrecillos inocentes!

Veamos si puedo traer

Sus nombres á la memoria. . . . (Se voltea, y al
ver á D. Carlos, queda como avergonzada).

¡Ay Dios!

Don Carlos

¿Y no ha de haber

Una plaza que obtener

En esa tan larga historia?

María,

¡Ah! ¿qué estaba usted aquí?

Don Carlos

Contemplando esa hermosura,

Maria

¿Y me ha escuchado usted?

Don Cárl

Sí,

Mas no tema usted de mí,

Encantadora criatura.

Maria

¡Oh! yo hablaba necedades:

Cosas que en verdad no siento.

Don Carlos

Pero hablaba usted verdades.

María*

No, Don Carlos, vaciedades,

De que después me arrepiento.

Don Carlos

No, no; yo puedo jurar,

Por mi propio corazón,

Que no puedo adivinar

Cómo es posible encontrar

Tal gracia en esta nación.
Casi, casi voy amando

A este mísero pais:

Estoy á usted contemplando,

Y en ese rostro mirando

Un destello de Paris.

Dejadme, ninfa del Sena,

Contemplar tanta beldad,

Esa frente tan serena

Que brilla cual luna llena

De apacible claridad.
Radiante, encantadora,

De gracia y beldad modelo,

¿Quién te mira y no te adora?

¿Eres Venus, ó eres Flora;

O mas bien ángel del cielo?

Maria

Soy solo una mexicana*

Don Carlos

¡Imposible! no es verdad!

Eres francesa, italiana,

O siquiera de la Habana;

Pero no de esta ciudad.

Maria

Pues...

Don Cárl

No me hables castellano,

Destruyendo la ilusión;

Ese rostro soberano

No puede ser mexicano,

Lo dice mi corazón.

Maria

(enfadada). Buen modo de enamorar,

¡Despreciar mi patria así!

Don Carlos

(sumiso). Dígnese usted perdonar:

¡Es tan difícil hallar

Una cosa buena aquí!

Maria

Pues abierto está el camino,

¡Qué pesado y qué tenaz!

Llene usted su alto destino;

Vuelva usted por donde vino,

Déjenos usted en paz;

Si usted no está bien hallado

En el suelo en que nació,

Vaya usted al otro lado,

Que un galán almibarado,

No es mucha pérdida, no.

¿Con que quiere usted decir

Que aquí no hay una hermosura?

¿Y esto se puede sufrir?

Don Carlos

Mas dígnese usted oir . . » •

Maria

¡Pues alabo la finura!

¿Y allá aprendió usted á ser

Tan galán? risa me dá. (rie).

Don Carlos

(aparte\ ¡Oh! qué maldita muger!

Todo se ha echado á perder;

Mas todo se compondrá.

Vamos, vamos, señorita, (-Afóo).

He cometido un error:

Mas una joven bonita,

Perdona; sí, Mariquita,

Calme usted ese furor.

¿Con quién comparar es dado

Esa gracia, esa belleza,

Ese pié tan delicado,

Ese talle torneado,

Esa divina cabeza?
(Durante este diálogo, se va calmando Mariquita hasta
el grado de sonreírse, arrimándose al espejo).

Maria

¡Oh! pues hoy estoy muy mal,

Lo juro á fé de María.

D, Cárl

(animado). Esta usted. . . .angelical,

Adorable amiga mia.

Maria

(en el espejo). Mas, ¿no ve usted? esta flor

Está muy mal, ¡qué desgracia!

Don Carlos

Mariquita, es un error;

Si la prendiera el amor,

No tuviera tanta gracia.

¡Y ese rizo tan hermoso!

Maria

El rizo está pasadero ....

Don Cárl

¡Oh! muy bello, muy gracioso,

Todo, todo es delicioso.

Maria

El maldito zapatero

Nunca me sabe calzar:

Aquí caben mis dos pies; (mostrando los pies).

Si casi no puedo andar,

¡Oh! y usted se va á admirar:

El zapatero es francés!

Don Carlos

¡Vaya! hermosa Mariquita,

No recuerde usted mi error,

Que el corazón me palpita;

Esa boca tan bonita

Hable solo del amor.

Maria

Pero si no soy francesa.

Don Carlos

Pero es usted mexicana.

Maria

Es decir, tonta.

Don Cárl

¡Traviesa!

Si ya digo que me pesa!

Es usted muy inhumana.

Maria

(al espejo). ¡Oh que trage tan mal hecho!

Me hace desairado el talle.

Don Carlos

No tal: está muy bien hecho,

Palpitará mas de un pecho

Al ver su elegancia.

Maria

¡Calle!

¿Conque mas allá del mar,

Según lo que estoy oyendo,

Aprendió usted á adular?

Don Carlos

No; pero es fuerza admirar

Prodigio tan estupendo;

¿Cree usted que es adulación?

Consulte usted á su espejo,

Verá que tengo razón:

Solo por moderación

Otras alabanzas dejo.

Vaya, brillante hermosura,

Pues hemos hecho la paz,

Colme usted mi ventura,

Oiga de esa boca pura

Un sí:

Maria

¡Y es usted tenaz!

Don Cárl»

¿Quiere usted que no lo sea,

Cuando su rostro he mirado?

¡Ojalá fuera usted fea!

María»

¡Gracias! ¿habrá quién lo crea?

Don Carlos

Yo estuviera sosegado,

22*

Pero su rostro divino,

Esos ojos brilladores,

¡Ay! este cutis tan fino (Tomándole una mano}.

Han fijado mi destino,

Y muriendo estoy de amores.

Míreme usted á sus pies, (Postrándose),

Alivie usted mi dolor.

María»

(riendo). ¡Bravo! gracioso francés!

¿A una mexicana?

Don Carlos

Es

El ídolo de mi amor;

Déme usted por Dios el sí,

O de pena moriré:

Mire usted, no estoy en mí,

Es fuerza morir aquí.

Maria

Amigo. . . .lo pensaré.

Don Carlos

¡Oh qué respuesta tan fría

Para un pecho tan ardiente!

Por Dios, amable María,

Vuélvale usted su alegría

A este corazón doliente.

Maria

Pero si no puede ser,

Si está la plaza ocupada*

Don Carlos

Un Iugarcito ha de haber:

¿Me verá usted padecer

Sin piedad? joven amada,

El séptimo seré yo

De la lista solamente.

Maria

No.

Don Carlos

Pues el octavo.

Maria

No.

Don Carlos

¿Ya el número se llenó?

Pues hágame usted suplente.

Maria

¿No me quiere usted dejar? (Queriéndose le-

Clara

(dentro). Blasa. vantar).

Don Carlos

Perdí la ocasión;

Pero mientras vuelvo á hallar,

Esta prenda he de tomar,

Que alivie mi corazón.

( Quita á María un anillo de brillantes del dedo).

ESCENA VIII.

Dichos, Clarita.

Clara

Don Carlitos, buenos dias:
¿Sabe usted algo de nuevo?
¿Qué noticias corren hoy?
¿Se ha ocupado el ministerio?
¿Esa pauta de comisos
Se aprobó ya?

Don Carlos

Nunca leo

Periódicos mexicanos.

Clara

Pues amigo, muy mal hecho,
Que todo buen ciudadano,
Debiera casi saberlos
De memoria: ¡venturosos
Fueran entonces los pueblos!
La imprenta, la imprenta sola
Es el ancla en que tenemos
Fundadas las esperanzas
De ilustración.

£>. Cárl. — Por supuesto.

Clara

Pensaba yo redactar
En periódico.

Don Carlos

¡Muy bueno!

Y el artículo de modas
Desempeñarlo prometo.

Clara

¿Qué modas, amigo mió?
Si justamente pretendo
Criticar eso: si rabio
De ver nuestros diarios llenos
De vaciedades: ocupan
Una columnita, ó menos,

En el asunto importante,

Y lo demás en dicterios,

En insultos insufribles,

En avisos, y algún verso

Tan helado como inútil.

No señor, no es ese el medio

De ilustrar á los mortales:

Si copian, copien al menos

A Juan Jacobo, á Segur,

A Vattel, á algunos de estos

Cuyas magníficas plumas

Han escrito tanto bueno.

Esta sirviera de mucho,

O proponer al congreso

Alguna ley importante,

O hablar algo sobre fueros,

O los códigos antiguos

Arreglar, como el Digesto.

Don Carlos

Me indigesta esa palabra.

Clara

Pues amigo, muy mal hecho,

Es un cuerpo muy antiguo.

Don Carlos

Que lo lleven al Museo.

Clara

Sed fugit intere, fugit

Trreparabile tempo.

Don Carlos

¡Bravo! bravo! Doña Clara, (Conteniendo la risa)

¿Parla usted latin?

Clara

Lo leo

Regularmente, y me agradan

Los clásicos. ¡Qué momentos

Paso leyendo á Virgilio,

A Cicerón, al modelo

De la elocuencia romana!
Vea usted qué trozo tan bello:

Quousque tándem abutere
Catilina.

Don Carlos

(aparte, riendo), ¡Yo reviento!

Clara

Patientia nostra?

Don Carlos

(con ironía), ¡Que hermoso!

Clara

Diga usted, ¿en los moderaos

Habrá una cosa tan grande?

Mas nada como aquel verso

De Ovidio: Cumsubscitillius. . . .

Vaya, vaya, me enageno.

Don Carlos

Usted, hermosa Clarita,

Puede ocupar un asiento

En la cámara.

Clara

Mil gracias;

Algo hiciera de provecho:

No estuviera como algunos,

No mas calentando el puesto.

Yo no sé por qué injusticia

Se ha quitado á nuestro secso

Un derecho tan sagrado

Como legislar. Yo creo

Que lo hiciéramos mejor

Que muchos hombres; y luego

No encuentro razón alguna

Para no tener empleos

En otros ramos.

Don Cárl

¡Bien dicho!

Clara

Como si solo el talento

Fuera esclusivo en el hombre.

Don Carlos

Lo que es falso, porque vemos

En usted, que bien podia

Ocupar un ministerio.

Clara

Yo no lo digo por mí. • . •

Soy aficionada, cierto;

Pero nada mas.

Don Carlos

¡Caramba!

Si estoy enchanW

Maria

Yo pienso (María, que se

ha estado viendo al espejo, entra en conversación).

En mis flores, en mis trages,

Y estoy contenta con eso.

Yo no he de estar mas bonita

Porque mande Juan ó Pedro:

Todo es lo mismo.

Clara

¿Lo mismo?

¡Jesús! qué poco talento!

No digas eso, María;

¿Qué no sientes en tu pecho

El amor patrio? Amor patriae

Como dijo. .. .No me acuerdo

Quién lo dijo.

Don Carlos

Pero alguno

Lo dijo.

María*

Sí, por supuesto.

ESCENA IX.

Dichos, Don Timoteo, Don Antonio.

Don Timoteo

¡Albricias, hijas, albricias! (Con un periódico

En esta noche tenemos en la mano).

Comedia nueva.

Don Cárl

¿Es de Scribe?

Don Carlos

O de Hugo?

Don Timoteo

Menos.

Don Cárl

¿Es un Bodevil?

Don Timoteo

Tampoco:

No señor, no es nada de eso:

Es obra de un mexicano.

Don Carlos

Puff. . . .¡Qué peste!

Don Antonio

¿Qué tenemos, (A D. Carlos).

Que hace usted tan mala cara?

Don Carlos

¿Por un mexicano? cierto

Que será un mamarrachon.

Don Antonio

¿Por qué ha de ser, caballero?

¿Un mexicano no es hombre

Capaz de escribir en verso

Como cualquiera?

Don Cárl

¡Oh! les falta

Todavía mucho tiempo
Para saber discurrir.

Don Antonio

Gracias, por el cumplimiento.
¿Y usted qué es?

Don Cárl

Yo? por desgracia

Soy mexicano, y lo siento,
Vergüenza me da decirlo,
Porque todo en este suelo
Está atrasado.

Don Antonio

Sin duda:

Y la mejor prueba de eso
Es, que sufrimos, Don Carlos,
Muchos tontos, que debemos
Arrojar por los balcones.

Don Carlos

Hay muchos.

Don Antonio

Sí; por ejemplo

Usted.

Don Carlos

¡Cómo! poco á poco:

Esplíquese usted.

Don Antonio

Pues creo

Que hablo bien claro.

Don Carlos

¡Caramba!

¿Sabe usted que no me dejo
Insultar? Yo ciño espada
Y aliento corage.

Don Antonio

¡Bueno!

Don Carlos

O el florete, ó la pistola.

Don Timoteo

Vaya, señores, ¿qué es eso?
Dejen ustedes por hoy
Las cuestiones.

Don Antonio

Si no puedo

Reprimirme; no es posible.
Que hable mal un estrangero
De algún pais, es muy malo,
Pero señor, á lo menos
Si á la política falta,
No falta al deber mas bello
De un hombre, que es procurar

La fama, el nombre, el concepto

De su patria: yo me voy.

Clara

No.

Maria

No.

Don Timoteo

Dejemos

Cosas, Don Antonio.

Clara

*— Sí, yo también se lo ruego

A usted, y después acaso

Tratarán ustedes eso

Con calma.

Don Carlos

Sí, sí, con calma,

Parole 6S honneur, lo prometo.

ESCENA X.

Dichos, Don Juan, Leonor.

Don Juan

(aparté), ¡Vaya! por fin respiro.

Don Carlos

Oh Juanito, ¿aquí estás ya?

Leonorcita, ¿Cómo vá?

Leonor

Me siento mucho mejor.

Don Timoteo

Si digo que hace bien

El aire libre.

Don Cárl

Es verdad:

No hay como la variedad

Con un poquito de amor.

El semblante está mas bello,

Mas vivo, mas despejado.

Don Antonio

¡Oh! con que usted se ha enfermado (A Leonor),

¿Y de qué?

Leonor

Del corazón.

Maria

Nunca padezco ese mal:

Cuando mas de la cabeza.

Don Carlos

Es verdad: no, de tristeza

No morirá usted.

Maria

Burlón.

Don Antonio

(A Clara que se ha ido á sentar á leer).

¿Y usted qué lee, Doña Clara?

Clara

Una sesión importante,

Don Antonio

Muy bien, muy bien: adelante,

Yo no quiero interrumpir.

(Pues todos en esta casa

Debieran ponerse en cura.

Cada uno con su locura,

Me da gana de reir.)

Leonor

Amigo, ¿está usted cansado? (A D. Juo.;t\.

Don Juan

Un poquito, amiga mia.

Leonor

¿Tiene usted melancolía?

Es usted de poco hablar.

Don Juan

Sí, Leonor, yo soy así,

Casi siempre estoy callado;

Si hablo mucho, creo que enfado.

Leonor

¡Oh! no.

Don Juan

Mas vale callar.

Don Timoteo

¿Y qué, no le dá á usted gusto (Aparte á 1). An»

Contemplar cuadro tan bello? ¿o->i:ol

Todos están bien; en ello

Tengo gran satisfacción;

Es mi vejez venturosa:

Tres hijas, á cual mas bella:

¡Si cada una es una estrella!

Don Antonio

(con ironía). Tiene usted mucha razón.

Don Timoteo

¿En qué piensas, hija mia? (A Lto/?:-r\.

Leonor

¡Ah! ¿me hablaba usted? En nada: (Despuo: d>>

Tengo la vista clavada un rato).

Sin mirar.

Don Timoteo

(á D. Antonio), Esto ha de ser,

Según la esperiencia mia,

Que los dos están celosos:

Pronto serán venturosos.

Vamos, hijos .... (A ellosl

, 196

ESCENA XI.

Dichos, Doña Serapia.

Don Serapia

A comer;

Ya la sopa está en la mesa.

Don Carlos

¡Pues que viva la alegría!

Don Serapia

Pasará usted un mal dia. (A D. Antonio).

Don Antonio

Pero con satisfacción.

Don Serapia

¡Eso siempre! Me parece

Que estoy en mis tiempos ahora.

Don Carlos

¡Viva la buena señora!

Don Timoteo

Vamos, como procesión,

Usted, señor Don Antonio,

Dé á mi Clarita la mano:

Don Juan

si yo me afano (A Leonor).

Por darte el mejor lugar.

Usted, señor Don Carlitos,

A mi preciosa María;

Y yo á tí, paloma mia, (A Doña Serápia).

Hoy te debo cortejar. (Todos van dando á sus

compañeras el brazo, como lo indica el diálogo).

Don Serapia

¿Te acuerdas de los piecitos? (A D. Timoteo)*

Don Timoteo

Bien me acuerdo: estás hermosa; (Riendo).

Si pareces una rosa.

Don Serapia

Y tú un lirio, picaron.

Don Carlos

Andiamo, andiamo.

Don Timoteo

A comer.

Don Carlos

No me gusta el Don Antonio, (Aparte al salir).

Tiene cara de demonio!

Todos

Vamos. (Haciendo carabana).

Don Carlos

Vamos, sansfagonl

Acto segundo

ACTO SEGUNDO.

ESCENA I.

Don Carlos

Vaya, vaya, nunca vi
Un convite mas gracioso:
Cierto que ha estado chistoso:
¡Oh, qué bien me divertí!
Cada loco con su tema:
Con sus chuscadas María;
Clara, la sabiduría,

Y mi suegra con su flema.
¿Mas la heroína de amor?
¡Eso es lo mejor del cuento!
Casi de risa reviento:

— ¿Toma usted de esto, Leonor?
— No, Carlitos, me hace mal.
— ¿Pues de esto otro?— Nada, nada,
Está mi alma circundada
De una tristeza mortal.
Haciéndose desdeñosa;

Y tal vez en la cocina .
Se ha soplado una gallina.
Pero nadie mas graciosa
Que la vieja. ¡Qué tontera!
¡Qué barbarie! ¡Qué idiotismo!
Si no la oyera yo mismo,
Juro que no lo creyera.

¿Y Juanito? Hecho un patán;

Por nada pierde su calma:

¡Ay que Juan, si tiene una aliña,

Una alma, como de Juan!
En fin, he pasado un dia,
Si no bello como en Francia,
Comiendo con abundancia,

Y charlando con María.
Bella Mariquita, yo
Para adorarte nací;

Y me quedaré sin tí,

Mas sin la sortija, no, (Viendo el anillo.)

¡Oh prenda del amor mió!

En prueba de mi respeto,

Guardarte bien te prometo. . . .

Mañana en el Monte-pío.

¡Ay! ¿Quién te resiste, quién?

ESCENA II.

D. Carlos, D. Juan,

(que ha entrado algún tiempo antes, y ha oido los últimos versos)

Don Juan

Pues estará agradecida

Si te escucha, tu querida:

¡Bravo, Carlitos! ¡Muy bien!

Aprecias mucho el valor

De las prendas que te dan.

Don Carlos

Yo sé aprovecharme, Juan,

De los dones del amor;

Y te aseguro á fé mia,
Que si así no hubiera sido,
Con tantas que he recibido,
Pareciera mercería.

Don Juan

¿Y no se puede saber

El objeto de tu amor?

Don Cárl

¡Es una perla, una flort

¡La mas hermosa muger!

Cierto que es un poco dura,

Algo altiva y desdefiosa;

Pero vaya, es una rosa,

La reina de la hermosura.

Don Juan

¿Pero es mexicana?

Don Carlos

Sí:

¿Pues qué pensabas que fuera?

Don Juan

Juzgué que alguna estrangera,

Pues nada te gusta aquí.

Don Carlos

Nada me gusta, es verdad,

A escepcion de. las hermosas,

Los diamantes, y otras cosas.

Don Juan

Tú tienes mucha bondad.

¿Pero el nombre de tu bella

Cuál es por fin?

Don Carlos

Mariquita:

¡Ay! mi corazón palpita

Al nombrarla.

Don Juan

¿Conque es ella?

¿Y estás muy adelantado?

Don Carlos

tío; no mucho ciertamente,

Porque apenas soy suplente,

Pues la lista se ha llenado:

Siete propietarios son.

Don Juan

¿Y cuál será mi lugar?

Don Carlos

No es fácil adivinar.

Don Juan

¡ Ay qué grande corazón!

Don Carlos

Un corazón de oficina,

Donde hay muchos pretendientes,

Y cesantes, y suplentes;

¡Vaya una cosa divina!

Pero tú, por fin, Juanito,

¿Elegirás á Leonor?

Tiene un rostro encantador:

Tiene un cuerpo muy bonito.

Vamos, dímelo, maldito,

¡No he visto hombre mas taimado!

Eres, Juan, muy reservado;

Mas no lo seas conmigo,

Soy tu verdadero amigo,

Y estoy por tí interesado.
Vamos, di con claridad,

¿A cual de las tres prefieres?

Don Juan

A ninguna.

Don Carlos

¡Cómo! ¿Quieres

Ocultarme la verdad?

Don Juan

Hablo con sinceridad.

Don Carlos

¿Deveras? pues son hermosas,

Y ricas. /»,

Don Juan

Estas dos cosas,

Carlos, nwíbn suficientes.

Don Carlos

¡Qué malditos pretendientes!
¿Qué buscan en sus esposas?
Clara es buena.

Don Juan

Tiene gracia,

Y un corazón escelente;
Pero si está eternamente
Hablando de diplomacia!

Don Carlos

¿Conque aquesta es su desgracia?

Don Juan

Sí, Carlos, en mi opinión;

Habla de legislación,

De hacienda, de policía.

Ocuparse todo el dia

De Ovidio y de Cicerón,

Solamente por pasar

Por erudita; y en fin,

Disparates en latin

A todas horas hablar;

No se puede tolerar,

Amigo, en una muger.

Don Carlos

¿Conque, no puede tener

Una joven instrucción?

Don Juan

Sí; pero no esa hinchazón

Que lo echa todo á perder.

Don Carlos

¡Muy bien! mas de Mariquita

La hermosura....

Don Juan

Es una flor,

Que el vientecillo menor
La destruye ó la marchita;
No basta, no, ser bonita,
Ser graciosa y elegante,
Para tener un amante

Y fijar su corazón;
Es preciso discreción,

Y no ser tan inconstante.
La que solo piensa hacer
Diariamente una conquista,
Para tener en su listg.

Un nombre mas que poner:
La que no sabe querer,

Y pretende ser querida,
Pronto será conocida,

Y obtendrá en lugar de amor,
Desprecio; siendo el dolor
Patrimonio de su vida;
Aunque sea tan hermosa
Como el estrellado cielo,

Un acabado modelo
De las gracias, una diosa,
Yo no quiero para esposa
Una muger inconstante:
La que no tiene un amante,
Sino siete y un suplente,
¿Quién duda que de repente
Deje al marido cesante?

Don Carlos

¡Bravo! mas si no te agrada
Por su inconstancia María,
La dulce melancolía
De Leonor. ...

Don Juan

Es demasiada:

Siempre se encuentra ocupada
En llorar.

Don Cárl

¡Oh! sí, Leonor

Es un ente de dolor
Que se alimenta con llanto.

Don Juan

Si no derramara tanto,

Fuera sin duda mejor.

¿De qué me sirve tener

Una tan llorona esposa,

Que no piensa en otra cosa,

Que en suspirar y en leer?

No, Carlos, yo quiero ver

En mi amable compañera,

La sonrisa placentera,

La dulce sinceridad,

Y una sensibilidad

Moderada y verdadera.

Don Carlos

Difícil de contentar

Eres, Juan: ¿mas no es aquella

Leonor? sí, mira qué bella;

Solos os voy á dejar. (Tomando su sombrero*

Don Juan

No, no; tengo que acabar (Deteniéndolo).

Cierto negocio, y así

Con ella te dejo aquí.

Don Carlos

Eres, Juan, hombre muy frío.

Don Juan

Tú eres fuego, amigo mió;

Enamórala por mí. * v

Hasta luego. (Se vá\

ESCENA III.

Don Carlos.

¡Qué Juan! muestra una calma

Que no he visto mayor! ¿y quién pudiera

Al verlo así, pensar que de la Europa

Acaba de llegar? nada aprovecha

A ciertas gentes el viajar: en vano

Gastan en ver el mundo sus pesetas;

Van como en un baúl, vuelven lo mismo;

Siempre lo mismo, cuando no mas bestias;

Pero. . . .llega Leonor: jamas he visto

Mas llorona hermosura: no, con esta

Es preciso tomar otro semblante

Que con la Mariquita: ¡vamos, ea!

Dejemos un momento la alegría;

Ya soy otro hombre: la mirada inquieta,

Semblante melancólico, lenguaje

Lleno unas veces de calor y fuerza;

Otras dulce, estraviado, misterioso;

Un romántico en fin, á la moderna,

Un héroe de Dumas, ó Victor Hugo,

Un Antony, un Rodolfo. . • .mas ya llega;

Póngome en actitud de quien medita.

(Se sienta pensativo en un sofá).

ESCENA IV.

Don Carlos, Leonor.

(Sale leyendo Leonor, y se sienta en el mismo sofá en que está D. Carlos, sin verlo. Un rato de pausa).

D, Cárl

r-\Pue8 no repara en mí! ¡cómo se entrega

A la ternura! Si del mismo modo

Que se ocupa en romances y novelas,

Se ocupara en leer libros devotos,

Fuera santa Leonor, hecha y derecha!

Llamaré su atención con un suspiro. (Suspira)*

Otro mas fuerte. (Vuelve á suspirar).

Nada, ni por esas.

¡Infelice de mí! (Alto).

Leonor

(Dejando de leer). ¡Qué voz! Carlitos,
¿Estaba usted aquí?

Don Carlos

Sí, Leonor bella;

Pero no he visto á usted.

Leonor

Ni yo tampoco.

Ocupada en mirar las cartas tiernas

De la sensible Julia, me encontraba

Muy lejos de este sitio; con qué fuerza

Saint-Preux, espresa su pasión terrible.

¿Mas qué milagro es este? ¿La tristeza

Aflige á usted, Carlitos?

Don Carlos

Sí, señora;

Sí, Leonor adorable; mi alma llena

De amargura,...

Leonor

^Amargura? es muy estraño

En usted ese humor.

Don Cárl

Los hombres piensan

Que otro es feliz cuando en su labio asoma

La risa: ¡cuál se engañan! si pudieran

Descubrir los horrores, los martirios,

Los atroces tormentos que se encuentran

Bajo un rostro festivo!

Leonor

¡Desgraciado!

¿Conque padece usted?

Don Carlos

Horribles penas,

Que procuro ocultar bajo el semblante

De la felicidad.

Leonor

¿Podré saberlas?

Don Carlos

¡No, no; jamas! conmigo á mi sepulcro

Bajará mi secreto: ¡allí me espera

La dulce paz, asilo silencioso!

¡Único asilo que mi pecho anhela!

¡Cuándo por fin, bajo tu helada losa

Lograré reposar!

Leonor

¡Tristes ideas!

Comuníqueme usted sus infortunios:

¿No ha conocido usted cuánto consuela

Confiar nuestros males á un amigo?

Don Cárl

¡Muger encantadora! el alma tierna

De usted va á conmoverse y. . . . ¿mas qué digo?

Me arrojará tal vez de su presencia,

Cuando el velo se rompa que me cubre.

Me odiará usted.

Leonor

¿Por qué? aun cuando fuera

El secreto de usted un negro crimen,

No le odiaré.

Don Cárl

Pues bien, amiga bella;

Escuche usted mi desgraciada historia;
Penetre usted los males que me cercan.
En el asilo paterno
Pasaba alegre la vida,
¡No respiraba que gozo!
. ¡No probaba que delicia!
¡Ilusiones pasageras
Que duran tan pocos dias!

Leonor

Es verdad, vea usted en Julia.

Don Carlos

¿Julia, ó la nueva Eloisa?

Leonor

Sí, señor; ¡la desdichada

Únicamente veia

En lo futuro placeres!

Mas prosiga usted.

Don Cárl

¡Amiga!

¿Por qué no serán eternos
De nuestra infancia tranquila
Los instantes? Pero viene
La juventud, Leonor mia,

Y con ella los tormentos
Del amor; á nuestra vista
Se presenta este tirano
Como un niño, cuya risa
Nos engaña fácilmente;
Pero después su perfidia
Conocemos; es ya tarde,
Nuestra calma está perdida!

Leonor

¡Perdida; sí, sin remedio!

Don Cárl

Nunca olvidaré aquel dia,

En que vi por vez primera

Una hermosura divina,

Un ángel en el semblante;

Pero que ocultaba impía,

Un corazón inhumano:

Fué. . . .sí, fué en las Tullerías ....

Perdí mi calma al mirarla,

Y mi penetrante vista

Descubrió al fin su morada^
Me eché á sus pies, y creía
Ser ya dichoso: ¡inhumana!
Correspondió á mis caricias
Con palabras engañosas:
Sí, mi Carlitos, decia,
¡Cómo no amar á un Adonis!
(Pues todas, Leonor querida,
Me llamaban así en Francia).
¡Oh muger, muger inicua!
Mientras á mí me engañaba,
Supe que correspondía
A otro, y para mas vergüenza,
Para mayor ignominia,
Era mi rival un viejo
^Setentón, que no tenia
Esta pierna, ni este talle,
Ni este corazón, querida;
Este corazón amante
Lleno de honor: la barriga
De mi rival era inmensa,
Eran sus piernas torcidas,
Apagado el ojo izquierdo:
Nariz muy larga y raida:
Usaba siempre peluca,
Pues ni un cabello tenia»
Y lo que es mas, ¡oh tormento!
¡Oh colmo de la ignominia!
Era un clásico.

Leonor

¡Qué monstruo!

¡Un clásico!

Don Carlos

Ardiendo en ira,

Pido una satisfacción
A mi gordo antagonista:
Salimos al campo; el viejo
Conservaba todavía,
A pesar de sus achaques,
Una fuerza desmedida:

El esceso de corage

Me perdió al fin, y una herida

En el brazo de la espada

Recibí.

Leonor

¡Suerte enemiga!

Don Cárl<

Desesperado resuelvo
Abandonar á la harpía
Que fué causa de mis males,
Y pasar siempre mi vida
Engañando á las mugeres.
Enamoré á una modista,
Luego á una vieja marquesa,
Después á una bailarina. • • .

Leonor

¡Qué inconstancia!

Don Cárl

Sí, Leonor,

Imaginé que podia
Vivir sin amar, ¡en vano!
Que los cielos me destinan
Otras penas; ¡ay! ¡qué poco
Mi corazón conocía!
Una beldad, una copia
Del cielo. . . .ved cuál palpita
Mi corazón: no, no puedo
Vivir en esta agonía;
Yo me abraso.

Leonor

¡Desdichado!

Don Carlos

Pronto acabará mi vida;

Pronto á la tumba bajando,
Terminarán mis desdichas.

Leonor

¿Pero quién es el objeto

De vuestro amor? ¿Quién agita
De ese modo vuestro pecho? >
Decídselo á vuestra amiga.

Í). Cárl. — ¡Amiga, amiga! ¡oh tormento!
¡Palabra fatal! impía!!
¿Amiga? no. Para siempre
Adiós, Leonor! Compasiva
Derrame usted una gota

De llanto en mi tumba fría.

Leonor

¿Pero no sabré?

Don Carlos

Señora,

Señora, no mas ecsija
Usted que yo le descubra
Lo que en mi pecho se abriga,
¿Mi ya lánguida constancia
Por qué apurar? yo debia
Haber huido para siempre
De usted, fatal enemiga
De mi reposo: este objeto
Que idolatra el alma mia,
Este fuego en que me abraso,
Esta llama que me anima,
Es usted, sí, Leonor bella.
Desde aquel funesto dia
En que vi esos ojos bellos,
Esa boca purpurina,
A que presta mas encanto
Melancólica sonrisa,
Huyó mi razón: en vano
Ocultarlo á usted quería;
¡Era imposible! al instante
Que fijé en usted mi vista,
Olvidé mis aventuras,
Mi desafio, mi herida,
La crueldad de aquella ingrata,
•* La tienda de mi modista,

Los dones de mi marquesa,
Los pies de mi bailarina:
Todo, todo lo he olvidado,
Queriendo bajo la risa
Ocultar lo que padezco;
Pero en vano. . . .siempre fija
Aquí esa imagen preciosa. . . •

Leonor

¡Carlosl

Don Carlos

En mi fantasía

Está usted en todas partes:

En las calles, en la Viga,

La Alameda, Bucareli,

En el portal; hasta en misa,

Me parece que estoy viendo

Esa mirada divina,

Toujour! toujourf

Leonor

Pero Carlos. • . •

Usted sin duda delira:

Yo pensé que usted amaba :

Á mi hermana.

Don Carlos

¿A Mariquita?

No, Leonor; es muy ligera,

Es un papillom María,

Esto es, una mariposa;

Mi corazón necesita

Sensaciones mas profundas.

Leonor

Pero como usted decia

Hace poco, que dos meses

Era constancia inaudita. • • •

Don Carlos

Fué por solo disimulo,

¿Dos meses? ¡ay! una vida

Fuera, Leonor, un momento,

Para amar á usted: amiga,

Déme usted, déme su mano;

¿No siente usted cómo brinca

Este corazón?

Leonor

Es cierto.

Don Carlos

Una palabra la vida

Me dará, mi bien amada: (Arrodillándose)

Ma bien aimé, dona mia. . • •
- ¿En qué idioma decir puedo

Lo que tus ojos me inspiran?

Serás mi Julia, mi Clara,

Mi Pamela, mi Malvina,

Mi Andrómaca, mi Zoraida,

Mi Adelaide, mi Etelvina;

Y yo seré tu Abelardo,

Tu Polion, tu Osear, seria

Hasta trovador sin duda,

Si me amaras, ¿tanta dicha

No gozaré?

Leonor

No, no Carlos,

Amo á Juanito.

Don Carlos

(Levantándose despechado). ¡Áh! maldita,

Maldita mi vida sea!

Leonor

Cálmese usted.

Don Carlos

Decidida

Está mi suerte: un momento

De valor se necesita

Nada mas .... Adiós, señora,

Adiós; viva usted tranquila. ( Yéndose),

Leonor

Oiga usted (se va á matar (Deteniéndolo).

Como Werter), de rodillas

Suplico á usted que no atente

Contra sus preciosos dias.

Don Carlos

¡Levántate, ángel del cielo!

¿Tú postrada, tú abatida

A mis plantas? no; tú manda,

Haré cuanto tú me pidas;

Hasta el sacrificio inmenso

De vivir; pero á otros climas

Marcharé, Leonor, y solo

Por consolarme querría

Llevar conmigo una prenda,

Un souvenir.

Leonor

¡Alma fina!

¡Cuánto engaña la apariencia!

¡Qué mal yo le conocía!

Sí, Carlitos, es muy justa:

Tal vez esta despedida

Será eterna: daré á usted

Alguna flor, una cinta,

Algún rizo de mi pelo.

Don Carlos

Es mejor esta sortija, (Quitándole un anillo\

Que llevándola en mi dedo

La tendré siempre á la vista.

Sí, Leonor, hasta la tumba

Me acompañará. (¡Qué rica!) (Mirando el anillo).

Partiré, sí, estoy resuelto,

Dentro de muy pocos dias,

¿Pero qué voces? se acercan (Ruido dentro).

Los demás de la familia:

Es fuerza tranquilizarme;

Vuelvo pronto. Adiós, amiga.

(No es un comercio tan malo,

Dar suspiros por sortijas).^, (Se vá).

Leonor

Pobre muchacho, me da
Su tormento compasión:
Mi sensible corazón
Se iba conmoviendo ya;
Pero es fuerza ser constante:
¿Qué se dijera de mí
Si cambiar pudiese así
De objetos en un instante?
Se contenta el pobrecillo,
Ya que no tiene mi amor,
Con engañar su dolor,
Llevando solo un anillo:
Haga el cielo venturoso
Su corazón, entre tanto:
Por él verteré algún llanto;
Mas no turbe mi reposo.

ESCENA VI.

Leonor, Clara, Mariquita.

Clara

Te lo repito, María,

También debe la muger
La política entender,

25*

Y las cuestiones del (lia:
¿Por qué tan solo el varón
A esto se ha de dedicar?
Yo puedo muy bien entrar
En cualquiera discusión;
Gracias á Dios, he podida
Los publicistas mejores
Entender, y no hay autores
Graves que no haya leído.
Horacio, el gran Cicerón,
Ovidio, Petrarca, Tasso,
Cervantes, y Garcilaso,
Mariana, Solis, Buffon,
Comedias de Moratin,
Burlamaqui, Pedarlieri,
De-Pradt, Humboldt, Filangien*

Maria

Por Dios que ya pongas fin
A esa lista interminable:
¿Es preciso acaso leer
Tantos libros, para ser
Una joven apreciable?
Tú con todos tus autores
No tendrás un solo amante;
Yo le conquisto al instante
Con mis rizos y mis flores:
Por las estampas no mas,
El No me olvides compré:
De mirarlas me cansé;
No le he vuelto á ver jamas*
Cantar, bailar y reir,
Debe solo la muger:
Esto se llama placer,

Y lo demás es morir.

Clara

¡Qué sistema tan fatal!

Pero ha de llegar un dia,
En que conozcas, María,
Que has heoho en esto muy mal:
Pensarás con madurez

En teniendo cierta edad.

Maria

Goce de mi mocedad

Mientras llega la vejez:

Entonces podré pensar

En lo que tú me aconsejas,

O como otras muchas viejas,

Me ocuparé en murmurar.

Pero por hoy todavía

Solo pienso en el paseo,

Los bailes, el coliseo.

Leonor

¡Cuan feliz eres, María!

Nunca te he visto llorar,

No conoces el dolor.

Maria

¿Por qué afligirme, Leonor?

Leonor

¡Quién te pudiera imitar!

Clara

¿Y tú qué ganas con leer

Cosas que te afligen tanto?

Leonor

Hallo en el dolor encanto,

Hallo en el llanto placer.

Clara

A cual mas incorregible;

Predicar en vano fuera:

Una en estremo ligera,

Otra en estremo sensible.

Mi lectura seguiré (Toma un libro).

¡Oh qué tesoro es la historia!

Leonor

Julia, vuelve á mi memoria. (Toma un libro.)

Maria

Yo, las estampas veré (Toma un cuaderno que ha-

En este diario de modas: brá sobre la mesa).

¡Qué bonito está este trage! . . . .

Estos adornos de encage

Le dan mucha gracia.

ESCENA VII.

Dichas, Don Timoteo, DoSa Serapia, Don Antonio.

(Observándolas desde la puerta),

Don Timoteo

Todas

Leen; ¡oh qué satisfacción!

Mírelas usted allí:

Vea usted el efecto aquí

De una buena educación.

Don Serapia

¡Qué tal, si son de importancia!

Tiene razón de decir

Carlitos, que pueden ir

Al mismo París de Francia.

Don Timoteo

¡Muy bien, hijitas, muy bien!

Escelente ocupación!

¿Qué tal? (A D. Antonio, aparte)*

Don Antonio

Tiene usted razón.

Don Timoteo

Dios me las conserve.

Don Serapia

¡Amen!

Don Antonio

¿Pero dónde está Don Juan?

Don Timoteo

fi Carlitos?

Don Serapia

¿Q"é, se fueron?

Maria

Hace poco que salieron;

Pero pronto volverán.

Don Timoteo

¡Es dichosa mi vejez!

¿Quiere usted ver la instrucción (A D. Antonio

De Clara? una discusión. . . . aparte).

Don Antonio

Juguemos al ajedrez.

Don Serapia

Sí, sí;

Haber si sacudo el sueño

Viendo jugar.

Don Antonio

El empeño

No era malo. — Usted aquí. (A D. Timoteo).
(Se sientan á jugar).

I 1

ilfarfa.— ¡Oh qué trage tan magnífico!

Tiene un estilo romántico;

Es precioso, elegantísimo,

¡Si tuviera yo uno igual!

Clara

¡A quién no le causa lástima,

Grecia, tu estado tristísimo!

¡Ya no eres hoy mas que un páramo!

Maria

¡Jesús, qué bonito schal!

Clara

¿Dónde está tu furor bélico?

¿Dónde tus héroes tortísimos?

Huyeron cual humo rápido,

Al soplo del aquilón,
ilfarfo.— Esto sí que está muy clásico;

Estos moños son feísimos.

Don Serapia

Timoteo; ¡cómo, candido!

Jaque al rey; come el peón.

Don Timoteo

Es verdad; soy un autómata.

Don Serapia

Pues Don Antonio es diestrísimo.

Don Antonio

No tal.

Clara

¡Oh pueblo magnánimo,

Tu grandeza acabó ya,

Tus hijos, siervos tímidos,

Inclinan la frente lánguida,

Bajo un yugo despótico:

¿Y Leónidas dónde está?

En el sepulcro.

Leonor

¡Mis lágrimas

Corren! ¡oh joven bellísima!

Pasaron como relámpago

Los placeres de tu amor.

Contra el destino tiránico,

Lucha en vano el hombre mísero,

La tumba es el puerto único

Donde se acaba el dolor:

Bajo su losa benéfica

Se goza un sueño pacífico;

La muerte es el solo bálsamo

Contra tanto padecer.

Ven, muerte; tu aspecto pálido

Llena mi pecho de júbilo:

Adiós, contentos efímeros,

Adiós, sueños de placer.

Clara

Europa, Europa, levántate,

Socorre á Grecia, apresúrate, .

En todo el mundo respétese

La libertad y la ley.

La negra sangre derrámese,

De guerra el estruendo horrísono

Se alce, y por do quiera escúchese

El grito de ... .

Don Timoteo

Jaque al rey.

Clara

Sí, sí, que resuene el cántico

De libertad.

Maria

¡Qué diabólico

Está este sombrero!

Leonor

Víctima

Produce solo el amor.

Eres un sueño fantástico,

Felicidad.

Clara

¡Tronos góticos

De Europa, tocáis al término!

Maria

Este trage está mejor.

ESCENA VIII.

Dichos, Don Carlos.

Don Carlos

Repito que no hay en México
Ilustración; son muy bárbaros,
Todo aquí es malo, malísimo;
Epouvantable: ¡qué horror!

Maria

Carlitos....

Don Carlos

¡Estoy frenético!

¡Estoy rabiando de cólera!
¿Una mancha? ¡Santa Bárbara!

¡Una mancha!

Leonor

¿En el honor?

Don Carlos

Mejor fíiera; ¡oh calles pésimas!

En mi pantalón finísimo

Cortado en Paria. . ♦ . ¡Qué pérdida!

Qué pérdida, ¡santo Dios!

¡Oh mexicanos estólidos!

Maria

Pues es usted muy político:

Deje usted el tono trágico,

Y diga lo que pasó.

Don Carlos

No se enfade usted, María;
Voy á contar el suceso,

Y verá usted si hay justicia
Para quejarme.

Maria

Acabemos.

Don Timoteo

Jaque mate, amigo mió;

He ganado á usted el juego.

Don Antonio

Es verdad.

Don Timoteo

¡Hola! Serápia,

Te has dormido al mejor tiempo.

Don Serapia

No me duermo, si ya he visto

Que te enrocaste.

Don Timoteo

¡Muy bueno!

Pues estás adelantada.

¿Y sales ahora con esto?

Si he ganado la partida.

Don Serapia

¡Ah! ¿la ganaste? me alegro.

¿Aquí está usted, Don Carlitos?

Dio usted la vuelta muy presto.

Don Carlos

Sí, señora, á pesar mió.

Maria

¿En qué quedamos del cuento?

Don Carlos

No es cuento.

Maria

Pues será historia.

Don Timoteo

¿Historia?- ¿de qué?

Don Serapia

Mi asiento

Voy acercando; me gusta

Oir historias: me acuerdo

Que leí hace veinte años

Los Doce pares. ¡Qué buenos

Y qué valientes señores!
Rajaban de medio á medio
Las peñas y los gigantes,
Como pedazos de queso!

Y el bálsamo milagroso,
¿No te acuerdas, Timoteo,
Que curaba las heridas
Como rasguños?

Don Timoteo

Dejemos

Que nos refiera Carlitos
Esa historia ó ese cuento
Que le ha pasado. Clarita,
Leonor, dejen un momento
La lectura»

Leonor

Padre mió,

Tengo comprimido el pecho;
En verdad que necesito
De distracción.

Clara

Ya no puedo

Seguir leyendo esta historia
Sin llorar: ¡míseros griegos!

Don Timoteo

¡Pues vaya! fuera los libros,

Y á Carlitos escuchemos.

Don Carlos

Si no es cosa de importancia;
Es un acontecimiento,
Un événement sencillo,
Aunque grande, ¡»i atendemos
A otra cosa.

Maria

¡Que cachaza!

Dígalo usted, y acabemos,
Que tengo mi genio vivo.

Don Carlos

Como yo, ni mas ni menos,
Somos un couple dichoso!

Don Timoteo

¿Un cóuple?

Don Carlos

Un par.

Maria

Yo me quemo.

Don Carlos

Pues señor, salí de casa, • . •

María,

Bien, eso ya lo sabemos.

Don Carlos

Ya estoy; pero es necesario
Un pétit ecsordio.

Maria

Bueno

Siga usted, por Dios.

Don Cárl

Salia

Ocupado en pensamientos
Muy importantes: ¿qué cosa
Piensan que en aquel momento
Me ocupaba?

Leonor

Algún romance.

Clara

O la Historia de los griegos.

Don Serapia

O la de los Doce pares.

Don Carlos

No señores; nada de eso;

Pensaba en que la otra noche
Estuve en un baile, de estos
Que aquí llaman del gran tono,
Pues, de gran tono. . . .por cierto
Que fueran en Francia nada. • . .
En Francia, que es un portento
En este ramo, no hay duda,
La Francia que es nada menos
La nación mas bailadora,
Que ecsiste en el universo;
Pues si la Italia ha logrado
Tener el lugar primero
En talentos de garganta

Don Antonio

¡Ya escampa!

Don Carlos

El francés ligero,

Es en el baile un prodigio.
¡Qué piruetas! ¡qué meneos!
¡Qué elegancia en las posturas!
¡Qué gusto en los movimientos!

Maria

Pero en fin, ¿en qué quedamos
De la historia?

Don Carlos

No me acuerdo:

Como tengo tantas cosas
En mi cabeza, no puedo

/

Retenerlas todas: creo

Que hablaba á ustedes del baile

De la otra noche, ¿no es cierto?

Don Serapia

Sí señor.

Don Carlos

Pues como digo,

Ocupaba yo mi asiento
Junto á cierta marquesita
Que tendrá cuando menos,
Su medio siglo.

Don Serapia

No es mucho.

Clara

* Si tenia algún talento,

Si alguna instrucción, ¿qué importa
Esa edad?

Don Carlos

Pues yo prefiero

La juventud y las gracias:
Perdone usted si la ofendo
Por no ser del mismo aviso.

Maria

Vaya, Carlitos, ya veo

Que en tres dias no llegamos
Al desenlace.

%MH. ...

Don Carlos

Lleguemos;

SPü vousplait.. . . Como decía;
Estaba yo muy contento
Mirando á mi marquesita,
Que sus descarnados huesos
Ocultaba entre brillantes,
Cuando de repente advierto
Una agitación muy grande
Y unos gritos descompuestos
Que clamaban: la Mazurca,
La Mazurca; y en efecto,
Se bailó la tal Mazurca;
Pero qué Mazurca, ¡cielos!
¡Horrendo mazurquisidio!
Ya no pude mas, y lleno
De rabia, dije: señores,
No es el baile verdadero
De la Mazurca, el que ahora

Ejecutáis. Ya sabemos,

Me dijo un elegantillo,

Que hay diferencias; mas, presto

La legítima Mazurca

Nos vendrá; pues al efecto

Un comisionado ha ido

A la Habana. ¡Bueno, buenoJ

Le respondí, y al instante

Me salí de allí, riendo.

Maria

'— ¿Pero quiefe usted decirme
Qué tiene que ver con eso
El lance de hoy?

Don Carlos

Mariquita,

Espere usted un momento,
Que no soy foudre.

Don Timoteo

¿Qué cosa?

Don Carlos

Que no soy rayo.

Don Timoteo

Comprendo,

Siga usted.

Don Carlos

Cuando salia

Hoy de aquí, mi pensamiento
Estaba todo ocupado
De tan importante objeto.
Iba acordando el aire
De la música* y en esto
Sentí un empujón horrible
Por detras: el rostro vuelvo,
Y vi á un aguador maldito
Que me dice muy grosero:
Quítese, Don Alfeñique,
No estorbe con sus meneos
El camino á los que pasan.
Entonces de rabia lleno
Quise castigarle; en vano¿
Porque de cólera ciego,
No ví la losa de un cano
Que estaba floja, jr cediendo
Al peso, se hundió, llenando

De lodo mi pié derecho.
Y no fué poca fortuna
El no caer: ¡contratiempo
Fatal, que así me ha privado
Del pantalón mas bien hecho
Que se haya visto en Europa!

Maria

¿Y este era todo el suceso?

Don CárU

¿Y le parece á usted poco?
No es su valor el que siento:
Mas no sabe usted, hermosa >
Cuántos gloriosos recuerdos
Este pantalón tenia
Para mí; pues á él le debo
Muchas conquistas.

Don Antonio

No he visto

Itombre mas fatuo.

D, Cárl

¡Y no tengo

Razones para quejarme

De este pais?

Don Serapia

Por supuesto.

Don Carlos

No hay policía, no hay nada;
El mas desdichado pueblo
De Francia, es mucho mejor
Que esta ciudad: si á lo menos
Fueran las gentes tratables!

Maria

Gracias por el cumplimiento.

Don Carlos

Mariquita, yo esceptúo

Esta casa, donde encuentro
Ilustración y finura,
Sensibilidad, talento;
Pero yo hablo en general:
Aquí hay en el bello secso
Algunas caras hermosas;
Pero sin gracia. No puedo
Dejar de contar á ustedes
Un lance que ha poco tiempo
Me pasó con una joven.

Don Serapia

jQué Carlitos! $s uu fuego*

Como tú cuando tenias
Su misma edad, Timoteo.

ESCENA IX,

Dichos, D. Juan.

Don Carlos

Vamos, aquí está Juanito:
Llegas d propos: un asiento
Toma, y escúchame atento;
Es un lance muy bonito.

Don Juan

Siempre estás hablando.

Don Cárl

Sí,

No lo puedo remediar:
Vaya! siéntate á escuchar.

Leonor

Venga usted, Juanito, aquí.

Don Juan

Mil gracias.

Don Carlos

Como decia:

Por la gran plaza marchaba
La otra noche, y me entregaba
A dulce melancolía;
Brillaba hermosa la luna
Como una bola argentée.

Don Timoteo

¿Qué es lo que usted dice? ¿qué!
No entiendo palabra alguna
De la tal lengua francesa;
¡Qué jerigonza del diablo?

Don Carlos

Pues amigo, yo la hablo

Con mas gusto que la inglesa)
Es mas coulant, mas hermosa.

Don Timoteo

¿Mas qué?

Don Carlos

Mas fácil, mas bella;

Instruiré á usted algo de ella.

Don Timoteo

Mil gracias.

Maria

Por fin; ¿qué cosa

Nos iba usted á decir?

Don Carlos

Es verdad, se me olvidaba;
Por la gran plaza pasaba. . , .

W

ufaría.— Ya eso está.

Don Cárl

Voy & finir:

De Catedral la banqueta
De gente se fué llenando;
Yo, con mi lente, pasando
Una revista completa:
Todos fijaban la vista
En mi frac de última moda;
Yí la concurrencia toda,
Et hice mas de una conquista:
Cuál al pasar yo, decia:
"¡Qué joven tan arrogante!"
"Es un francés elegante,"
La vecina respondía:
"Mira, mira la cadena
En que lleva el lente, hermana,"
Dijo otra . . • .

Maria

¿De aquí á mañana

Acabará usted?

Don Carlos

Sirena,

No se enfade usted: preciso
Es contar los pormenores;
Pues, como digo, señores

Don Juan

Hombre, sé por Dios conciso,
Que ya es mucha pesadez
Ese continuo charlar.

Don Carlos

Al punto voy á acabar.

Don Antonio

Saldrá con una sandez.

Don Carlos

En el paseo se hallaba

Con su familia una hermosa,
Tan fresca como una rosa:
Yo enamorarla pensaba,
Estaba de gracia llena,
De blanco lino vestida,
En mecerse entretenida
Sobre una dura cadena;
Ha poco la conocia,
Y á saludarla llegué:

A su lado me fijé;
Dispuse mi batería,

Y en un discurso elegante,

Y como mi pecho ardiente,
Le hice mi pasión patente
Declarándome su amante:
Por mas de un cuarto de hora
Escucharme parecía;

Fijos sus ojos tenia
En la luna brilladora:
Yo su respuesta esperaba,
O una lagrima siquiera,
Que venturoso me hiciera,

Y rendido la miraba.
Pero su meditación

Por nada se interrumpía,

Y le dije: amada mia,
¿Cuál es tu resolución?
¿Seré por fin venturoso?
¿Debo bendecir al hado?
¿O estaré al fin condenado
A no encontrar el reposo?
Deja de mirar la luna;
Vuelve á mí tus ojos bellos,
Que encuentre Carlos en ellos
Su placer y su fortuna;
Paga mi constante afán;
Ella entonces me miró:
¿Tres eclipses, preguntó,
Pone en este año Galvan?
¡Oh alma frígida, esclamé
Entre mí, cómo es posible!
¡Tan bella y tan insensible,
Tan tonta! yerto quedé.

D. 7%m. — Le hablaría usted en francés

Y por eso no entendió.

Don Carlos

No, D. Timoteo, no;

Le hablé en castellano.

Don Timoteo

Pues!

Pero será castellano
Mezclado de esos méchants,

Y esos foudres y coulants¡

Y siempie se quedó á mano.

Don CárL

No señor, era el idioma

Que hablamos todos aquí:
Yo de pronto presumí
Que le gustaba la broma,
O que el romántico hablar
Al clásico prefería,

Y le dije: amada mia:
No me es posible esplicar
Este volcan, esta hoguera
Que siento en mi seno amante:
Mi corazón palpitante

Salir del pecho quisiera.
Muy temprano esta mañana
Por aliviar mi tormento,
Para mirarte un momento
Fui al frente de tu ventana;
Mas se engañó mi deseo;
La puerta estaba cerrada,
Tu aun estabas entregada
En los brazos de Morfeo.
Poco á poco, interrumpió,
Poco á poco, caballero,
Ya usted pasa de grosero,
¿Y he de sufrir esto yol
¿Yo dormir con D. Morfeo?
¿Yo en sus brazos entregada?
No señor, soy muy honrada,

Y no dar motivo creo
Para que traten así
De ajar mi reputación.
No conozco al picaron

Que usted me ha mentado aquí;
Sí, señor; yo soy doncella

Y muy bien lo saben todos;
Deje usted pues esos modos
De hablar. Basta, basta, bella,
Le dije, y sin esperar

Me retiré muy de prisa,
Pudiendo apenas la risa
En las calles sujetar.

Don Serapia

¡Que Carlitos tan gracioso!
Se conoce luego luego
Que ha estado en toda la Europa,

Y en Paris; ¿ves, Timoteo,

Lo que aprovechan los viages,

Y no que ni hablar sabemos,
Ni contar cuentos graciosos
Los criollos, que jamas vemos
El mundo? No, yo te juro
Que si me quisiera el cielo

Dar otro niño . . . .

Don Antonio

Es difícil!

Don Serapia

Ya; pero hablo suponiendo;
Aunque mire usted: al cura
Del Sagrario ha poco tiempo,
Le oí hablar de una señora
De la Biblia, no me acuerdo
Si dijo que se llamaba
Clara, ó Lara; mas el cuento fué
Que parió muy grande.

Clara

Fué Sara, mamá.

Don Serapia

Yo tengo

Mala memoria, pues, ahora:
Que cuando chica, en un credo
Como quien dice, aprendía
Cualquiera cosa: por ejemplo:
Nada mas que en quince dias
Aprendí los Mandamientos;
En diez y ocho los Artículos,

Y á los dos años y medio,
Ya sabia el Catecismo

De Ripalda todo entero.
Sin contar con que bordaba,
Cosía en blanco; un puchero
Componía, como dicen,
Que se chupaban los dedos.

Don Timoteo

Y bailabas, hija mia,

El Mambrum, que era un contento.

Don Serapia

Y cantaba seguidillas,

Muy bonitas.

Don Timoteo

Bien me acuerdo.

Don Serapia

Cuando tú me echabas ojos,

Picaron.

Don Timoteo

Sí, sí, ¡qué tiempos!

Maria

Pero mamá, ¿en qué ha quedado

Lo del niño?

Don Serapia

Ah! si, pues bueno:

Como decia, si acaso
Tuviera otro hijo, á un colegio
De Europa, ó si no de España,
Lo mandaba en el momento
Que estuviera mancebito,
Aunque también yo recelo
Por otra parte, que allá
Lo hicieran herege.

Don Antonio

¡Bueno!

¿Conque todos los de Europa
Son hereges?

Don Serapia

Yo no veo

Que oigan misa, sobre todo
Los ángulos,

Don Cárl

(¡Qué talento

Tiene la buena señora!)

Clara

Los anglos, mamá? (¡me quemo
De oir hablar á mi madre
Entre gentes, me avergüenzo!
¡Válgame Dios!. ¿de qué modo
Cortara yo en el momento
La conversación)? Señores;

Vamos nn rato á paseo

Al jardín.

Don Carlos

* ¡Bravo, Clarita!

Después de table es bueno

Pasear.

Don Timoteo

¿Después de qué cosa?

Don Carlos

De la mesa.

Leonor

Sí, yo encuentro

La dulce melancolía

En las flores y en el viento

Embalsamado que corre

En el campo.

Maria

Bueno, bueno;

Vamos al jardín, y sirve

De hacer un ramito nuevo

Para mi peinado.

Don Cárl

Hermosa,

Yo soy quien me encargo de eso:

Le haré á usted el mas hermoso

Bouquet.

Don Timoteo

Bu,... ¿qué?

Don Carlos

Ramillete. (Viejo

Mas preguntón y mas tonto!

Siempre me sale al encuentro.)

Andiamo, andiamo.

Don Timoteo

Sí, vayan;

Yo con Juanito me quedo

A tratar de cierto asuntó.

Y usted, D. Antonio, espero
Que se quede con nosotros,
Pues estimo sus consejos.

Don Carlos

Pues, vamos.

Don Serapia

Vamos, vamos á paseo,

Que empiezo á sentir el cólico

Y el ejercicio es muy bueno. (Vánse).

ESCENA X.

Don Timoteo, Don Antonio, Don Juan.

Don Timoteo

Por fin, Juanito, ha llegado

El momento venturoso

De darte el nombre de hijo,

Que con tanto ardor deseo.

Habla sin rubor, declara

Sin disfraz tu pensamiento;

¿Cuál de mis hijas te agrada?

Dímelo, Juanito, luego.

Don Antonio es un amigo

De confianza, y los secretos

De mi casa le confio

Sin reserva alguna.

Don Juan

¡Cielos!

Llegó el momento temido!

Don Antonio

Sí, Don Juan, yo aprecio

A usted, y estoy pronto

A servirle, si no puedo

En cosas de mas estima;

Siquiera con mis consejos.

Se halla usted, amigo, mió,

En un crítico momento:

Piense usted bien lo que diga;

Piense usted, que son eternos

Esos lazos; que es preciso

Hablar con franqueza.

Don Timoteo

Cierto:

Habla sin rubor, querido.

¿Cuál de mis hijas tu afecto

Ha ganado? dilo pronto:

Pon el colmo á mi contento.

Don Juan

¡Oh padre! si acaso el nombre

De padre, dar á usted puedo,

Cuando rehuso al beneficio
Que me propone: mas debo
Ser franco, y sufrir ahora
Su cólera y menosprecio,
O resignarle á pasar
Una vida de tormentos,
O á lo menos de fastidio,
Con una esposa de un g&fxip
Distinto del genio mió.
Perdone usted si le ofendo;
Sabe el cielo cuánto estimo
Ese cariño: cuan lleno
Mi pecho de sus bondades.
Prueba el agradecimiento.
Toda mi vida no basta
Para pagar lo que debo
Al que me ama como padre;
Pero señor, yo no puedo
Resolverle á ser perjuro.
¿Pronunciaré el juramento
De amor eterno á una esposa,
Cuando en mi pecho no siejjtto
Este amor? es imposible.

Don Timoteo

¡Imposible! ¿Conque debo
Renunciar la esperanza
Que alimentaba mi pecho?
Mas, dime ¿qué te disgusta
En mis hijas? ¿Qué defectos
Tienen que yo no he notada?
Yo las juzgaba un modelo
De perfeeeion.

Don Antonio

Es preciso,

Amigo Don Timoteo,
Que escuche usted de mi .boca
La verdad, aunque su acento
Le parezca duro; acaso
Todavía será tiempo
De corregir unos males.

Que si tomaran mas cuerpo,

Incorregibles serian.

Lo he dicho á usted, y de nuevo

Lo repito. Usted adopta

Un gran error, suponiendo

En sus hijas, cual virtudes,

Lo que solo son defectos.

La falsa instrucción de Clara;

De Mariquita ese genio

Ligero que no se fija

En cosa alguna; el esceso

De la sensibilidad

De Leonor, Don Timoteo,

Son faltas, y faltas graves,

A que usted debiera cuerdo,

Haber atajado el curso;

Un hombre de juicio recto,

Elegirá por esposa

Una muger que cumpliendo

Su deber, cuide su casa:

Que cultive su talento

Con gusto: que si dedica

A la lectura algún tiempo,

No quiera pasar por sabia:

Que no esté siempre gimiendo

Por personages ficticios:

Que no ocupe su cerebro

Solamente con las flores,

Los bailes y el coliseo:

Ser sin ficciones sensible:

Ser instruida, sin empeño

De parecer literata.

La compostura, el aseo,

Usar sin afectación,

Y vivir siempre cumpliendo

Las dulces obligaciones

De su estado y de su secso,

¡He aquí una jóv^n amable!

He aquí, amigo, en mi concepto
Las virtudes de una esposa.
Usted sin duda está Heno
De bondad; su noble alma
Merece ser el objeto
De una constante ternura;
Pero escuche usted le ruego,
Los consejos de un amigo;
Corrija usted los defectos
De sus hijas, aun es dable.
Tienen un corazón recto,

Y escucharán de un buen padre
Los saludables preceptos:

Tal vez pronto corregidas,
Serán de todas modelo,

Y harán á usted verturoso,
Tanto, cual merece serlo.
Vaya, enjugue usted el llanto,
Que todo tendrá remedio:
Cuenta usted con un amigo.

Don Juan

Y cbn un hijo; yo espero
Merecer tan dulce nombre
Por mi cariñoso esmero;
Joven soy; aun es posible
Que de otro viage volviendo
Que voy á emprender ahora,

Y pague á usted lo que debo,
Halle en Leonor una esposa,
Tal como yo la deseo;

Si acaso usted, padre mió,
Me juzgare digno de ello.

Don Antonio

Sí, Don Juan, Leonor es joven
De buen corazón, yo espero
Que si nuestro buen amigo
No desprecia mis consejos,
Será muy pronto una esposa
Inimitable.

Don Timoteo

Comienzo

A creer que usted, Don Antonia

Tiene razón.

Don Antonio

¡Bueno, bueooi

Ya lo esperaba.

Don Timoteo

Juanito,

A pesar del sentimiento

Que tu conducta me causa,

Tienes razón, lo confieso;

Mas mi cariño es el mismo:

Jamas olvidarme puedo

De lo que debo á tu padre:

Y todavía, lo espero,

Te daré el nombre de hijo*

Don Juan

Sí señor, yo lo deseo.

Don Timoteo

Vengan los dos á mis brazos,

Que de esta manera quiero

Manifestar que aunque es dura

La lección, yo la agradezco'

ESCENA ULTIMA.

Dichos, D. Carlos, Doña Serapu, Leonor, María, Clara,

Don Carlos

¡Bravo! bravo! esto va bien,

Ya tendremos desposorio;

¿Cuándo es por fin el casorio?

¿Quién es la dichosa, quién?

¿Conque habrá danse¡ festín;

Vaya, qué gusto tendré,

La Mazurca bailaré.

¿Cuál es la fianza por fin?

Ya están danzando mis pies.

Don Serapia

¿A quién eligió?

Don Juan

Señora ....

Todos

¿A quién, á quién?

Don Antonio

Por ahora,

A ninguna de las tres.

Elenco vivo 21 personajes · 2,814 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
833166J1, J2J1 · esc. 3Don Cárl, Don Timoteo, Maria
571145J1, J2J1 · esc. 1Don Carlos, Don Antonio, Don Cárl
26056J1, J2J1 · esc. 2Don Timoteo, Don Carlos, Don Serapia
21458J1, J2J1 · esc. 5Maria, Don Timoteo, Don Cárl
19931J1, J2J1 · esc. 4Don Carlos, Maria, Don Timoteo
17450J1, J2J1 · esc. 1Don Antonio, Don Timoteo, Don Carlos
17132J1, J2J1 · esc. 7Maria, Don Cárl, Don Carlos
16146J1, J2J1 · esc. 4Don Carlos, Don Timoteo, Don Cárl
15352J1, J2J1 · esc. 5Clara, Don Cárl, Don Carlos
401J2J2 · esc. 8Maria, Leonor, Don Timoteo
81J2J2 · esc. 4Leonor, Don Cárl, Don Carlos
71J2J2 · esc. 7Maria, Leonor, Don Timoteo
51J1J1 · esc. 5Maria, Leonor, Don Timoteo
41J2J2 · esc. 6Maria, Leonor, Don Timoteo
32J1J1 · esc. 7Maria, Don Cárl, Don Carlos
31J1J1 · esc. 7María», María*, Maria
32J1J1 · esc. 7María*, Maria, Don Cárl»
22J1, J2J1 · esc. 11Don Serapia, Don Juan, Don Carlos
11J1J1 · esc. 3Don Timoteo, Don Carlos, Don Antonio
11J1J1 · esc. 6Don Timoteo, Don Cárl', Don Cárl
11J1J1 · esc. 6Don Tinw, Don Timoteo, Don Cárl

Partitura métrica 73 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero
Acto segundo

octosílabos 83 % · endecasílabos 1 % · silva 0 % · heptasílabos 0 % · hexasílabos 5 % · mixto 11 %

Expediente

Autor
Fernando Calderón y Beltrán
Obra
A ninguna de las tres
Jornadas
2
Personajes
21
Versos
2,814
Versificación
octosílabos 83 % · endecasílabos 1 % · silva 0 % · heptasílabos 0 % · hexasílabos 5 % · mixto 11 % medida por La Báscula
Fuente
archive.org: obraspoticasded00caldgoog_djvu.txt
Estructura
a-ninguna-de-las-tres.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Fernando Calderón y Beltrán, A ninguna de las tres, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/a-ninguna-de-las-tres.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.